martes, 13 de junio de 2017

Breves cuentos, mitos y leyendas indígenas (12)

Imagen en el archivo de la ETAI Pemón Samarayi 



EL ORIGEN ANCESTRAL DEL PUEBLO PEMÓN (Etnia Pemón)
Cuando pequeño, en la nochecita estábamos acostados en el chinchorro y mi mamá nos contaba muchos cuentos. Y entre esos, recuerdo,  los relacionados a que hubo un tiempo atrás. Para decir “tiempo atrás” el Pemon dice Penadapto, en aquellos tiempos, tiempos pasados. Uno no sabe cuánto es ese Penadapto, puede ser muchos años y quizás siglos.
 Y a eso se refiere cuando el indígena comienza a contar cosas antiguas. Ella nos contaba muchas cosas. Por ejemplo yo me recuerdo que de repente nos decía: Mira, al principio los pájaros, los animales eran seres humanos, que se entendían con el hombre.
Por ejemplo, el kavanaru, el Gallito de la  Sierra tenía una novia. La novia se escondía en los cerros, entraba en el Roroimo (Roraima). Se abrían los cerros y ahí entraba. El kavanaru la perseguía.
 Subía nuevamente, se escondía en otro cerro, y así. Hasta que un día la novia de kavanaru se esconde en el cerro Weytupu (weitepuy) ubicado en la región de Wonken y Kavanayen. Un cerro que se ve de forma triangular. Pero también hay otro Weytupu en el triángulo entre Guayana, Brasil  y Venezuela, por la cabecera de Arawopo y también cuentan que ahí entró la novia y el novio. Con tan mala suerte que en el mismo momento que la novia va a cerrar la puerta del cerro kavanaru metió la cabeza y se le aplastó. Y es por eso que tiene la cabeza aplastada y quedó así este gallito de sierra.
También nos contaba que el acure tiene en la parte trasera la piel así como chamuscada, ella nos decía que eso era debido a que penadapto cuando se inundó el Universo, como ya los animales estaban avisados de aquella gran catástrofe el acure hizo su pequeña embarcación de cera, más o menos calculando su propio tamaño.
Cuando comenzaron los grandes torrenciales aguaceros y comenzó a inundarse el universo, entonces él se escondió en ese espacio que había fabricado de cera. Él había metido su leña y, como tenía frío prendió detrás de él una pequeña fogata.
El espacio eran tan pequeño y él siempre estaba en esa posición. Ese día tenía frío y terminó echándole un poco más de leña, y desde esa fecha fue que quedó chamuscado.
También nos contaba que Penadapto, después que habían cesado las lluvias y el universo volvía a su estado normal, Nüá- el que fabricó una embarcación grande para meter toda las especies de animales – llamó a la garza y le dijo: Mira, vaya a ver si ya la tierra esta seca para poder salir con todos esos animales.
Entonces la garza se fue volando. Encontró muchos peces muertos, podridos, medio vivos, y comienza a comer a esos peces que están regados por toda la sabana en lagunas y ríos. Y mientras está comiendo, también había otros que tenían hambre. Las hormiguitas comienzan a comerle las piernas y ella no se dio cuenta, porque llevaba mucho tiempo en el barco, seguía comiendo, comiendo y no sentía el dolor. Y cuando se dio cuenta esas hormiguitas ya le habían comido las dos piernas y se quedó flaquiiita de las patas.
 Ya de adulto, cuando comencé a investigar qué es el Taren, los ensalmes,  que yo mencioné anteriormente, le pregunté una vez ¿Y que es Pía, mamá? Bueno, son los primeros animales, vegetales y hombres… el primero que inició los animales, que inició al hombre, son los Pia.
 De 1982 para acá comencé a averiguar ¿cómo es el asunto del Pía? ¿No será el origen nuestro? Me entró esa curiosidad. Y comencé a preguntar por donde quiera que efectuara asambleas, reuniones, en las comunidades indígenas, Uriman, Kamarata, La Periquera, Kavanayen, Santa Elena, Waramansen. ¿Cómo empezamos nosotros? Y tuve la suerte de conseguirme uno que me explicó. Él era un dirigente tan joven que yo conocí al abuelo de él.
El abuelo de él lo conocí en Kavanayen cuando yo tenía 17 años y estaba recién casado.
Él  se vino a Kavanayen porque los nietos de él habían matado un kanaimo (Canaima) de nombre Chankon. Vivía en los alrededores del río Kama, afluente del Apanwao, afluente a su vez del Caroní. Este Kanaimo hacía maldad a los indígenas. Había matado unos familiares que vivían en San Francisco de Yuruani. Entonces los muchachos conservaban aquel recuerdo, y un día lo encontraron a él, a su mujer y a su hijo, y los liquidaron. Las autoridades de Santa Elena, cuando se enteraron, les echaron guante. Los llevaron a los tribunales y lo trajeron a Ciudad Bolívar presos, donde pagaron su condena. A raíz de eso, el abuelo del que liquidó  al kanaimo Chankon, llegó a Kavanayen a pedirme un favor. El favor era que él quería hablar con las autoridades venezolanas, si era posible a nivel de Caracas, para explicarles por qué su nieto había liquidado a ese kanaimo que hacía tanta maldad al pueblo Pemón.

Tomado de Pataamunaanü´nin: Nuestras Tierras son de nosotros (Etnia Pemón). Carlos Figueroa. Ediciones El Pueblo. Ciudad Bolívar. (2005)


EL MÁS ALLÁ DE LOS YUKPA (Etnia Yukpa)
Dicen los ancianos que, cuando la vida de un yukpa termina, el momento de morir, su espíritu, Okatu, realiza un largo viaje. Llega a orillas de un mar inmenso, Kunwatupe, o un ancho río, kunyapo. El espíritu del muerto no puede cruzar esas aguas sin ayuda. Atravesando el rio o el mar, llega entonces a él un perro y le pregunta.    
_ ¿Tú, quién eres?     
 _ Soy el Okatu del yukpa... - es la respuesta.
Si la persona que ha muerto amó y protegió a los perros durante su vida, él la ayuda a pasar el rio trasportándola a la otra orilla.     
 _ Sube en mi lomo, yo te llevaré.
Pero si por el contrario se trata de un yukpa que maltrataba a los perros, el animal lo abandonará:      
_ Arréglatelas como puedas. Yo no te ayudo a pasar porque tú me has despreciado a lo largo de tu vida.
 También pueden presentarse el pauji, el cachicamo y el perico. Hacen la  misma pregunta.
Si en vida la persona los ha tratado bien lo ayudan; si ha sido cruel con los animales, no lo hacen.
Cuando no encuentra a nadie que lo quiera llevar, el espíritu cae al agua y se  pierde.
Por eso los yukpa aman tanto a los animales, especialmente a los perros, no solo porque son sus inseparables amigos en la cacería, sino también porque saben que cuando mueren los ayudan a pasar las aguas.
Es posible que para subsistir hayan matado algunas aves, por ejemplo, la pava, para comerla. Esta seguramente, si los encuentra, no querrá darles apoyo. Pero llega entonces el perro, con el cual los yukpa fueron buenos que intercede por ellos o los lleva el mismo.
Una vez en la otra orilla a la cual solo puede llegar con la colaboración de los animales, el espíritu se encuentra frente a varios caminos y debe escoger por su propia voluntad el que va a seguir.
En cualquiera que escoja hallara alguna de esas criaturas, que lo interrogara sobre las habilidades que adquirió en su vida. Por ejemplo, pueden preguntarle si sabe tejer el Menure o cesta. Si dice que si le darán el material para que teja una, y tendrá que hacerlo bien y rápidamente.
También pueden preguntarle si sabe hacer Wuani, es decir trenzas y, especialmente a las mujeres si saben hilar y preparar la comida.
Por eso, cuando nace un varón, el padre le enseña todos los trabajos propios del hombre: cultivar el conuco, hacer los arcos y las flechas, fabricar las hamacas, tejer. A las mujeres, la madre las enseña a tejer, hilar, cocinar los alimentos, preparar la chicha.
Generalmente el animal que le hace la primera prueba a los espíritus es Kopitcho, el sapo, quien se burla de ellos porque, siendo el animal más repugnante de todos, saben que le tienen asco.
Si el yukpa no demuestra alguna habilidad y no supera las pruebas a las que lo  someten, su Okatu se pierde.
Pero si logra superarla, encuentra otros espíritus que lo juzgaran: si fie generoso con los animales y habilidoso en sus oficios, Katu, el espíritu bueno, lo llevara
más arriba de las nubes.
Si no fue bueno con ellos, se pierde en el agua, y si no aprendió a hacer nada,
ira al fuego junto con Karawe, el espíritu malo.

Tomado de “El mundo mágico de los yukpa”, Marisa Vanini y Javier Armato, Caracas: Monte Ávila Editores Latinoamericana  (2005)


 LA CREACIÓN DE LOS ESPAÑOLES (etnia Piaroa)
Buoka observaba escondido a su hermano Wajari. Quería que Wajari le creara familia a él también. Habló también con su suegro sobre esta cuestión de que si quería familia él también. Puruna le respondió afirmativamente. Buoka es el amigo de los guajibo, mientras que Puruna lo es de los blancos. El jefe Wajari creó a los blancos por el parake, junto a las montañas que se alzan en el territorio del Sipapo. Allá había un lago donde pescaba los peces para crear tanto a los hombres, como a los piaroa.
Puruna le pidió a Wajari que le preparara hombres a él también. Buoka le preguntó a Wajari que si podía ver cómo era que creaba a los blancos. Wajari dijo así: —No te preocupes, todo ocurre igual que antes.
Pero Buoka dijo que él pensaba que iba a ser distinto, y por eso quería verlo: —Hermanito, quisiera ver cómo es que preparas a nuestros amigos. Quisiera ver cómo pescas y cómo creas a los hombres. Pero Wajari respondió así:
—No hermano, si los dos observamos, los peces apenas morderán y no habrá hombres suficientes. Wajari conjuró un dique al lago y así los peces destinados a los piaroa fueron a parar a un lado y los destinados a los blancos a otro. Conjuró un nombre de un gran animal que los piaroa nunca habían visto. La tarea de este animal era la de asustar a los blancos y hacer peligrosa la selva para ellos. Wajari conjuró también la dirección de los blancos: preparó una figura para el centro del lago. Por eso es que los blancos tienen idea de los hombres y los animales. La figura la hizo en base de su hermano Buoka: Chubuo Buoka, Aruttu Buoka, Avika Jawikwo, Tsañaka Buoka.
Luego Wajari hizo desaparecer de la mente de Buoka el recuerdo de cómo había sido la creación. Luego le ordenó a Buoka que se fuera para la casa y cuidara sus asuntos. —Vete y observa mi churuata y luego verás a los hombres.
Y se pudo dar a la tarea de la creación de los blancos sin que Buoka se fijara. Wajari reunió todo tipo de alimentos: arroz, café, frijoles, para poder pescar. (Por eso es que los blancos comen arroz y frijoles y toman café). De esta manera preparó un anzuelo de dos puntas.
Con el pez pescado con la punta hecha de café, preparó a los hombres; y con el pez pescado con la punta hecha de frijoles, a las mujeres. Wajari solamente pescó dos peces y no más para hacer a los blancos.
Al igual que en el caso de los piaroa se puso a hacer huesos, dientes, cabellos, narices, ojos. Luego conjuró los peligros de los blancos. Señaló lo que significaba peligro. Habló sobre el cabello rizado de los blancos, sobre los matices de sus cabellos. Les sopló tamaño y fortaleza. Luego los puso en agua, pero se hundieron. Wajari dijo que él no tiene la culpa de esto. —Tenía que haber creado hombres para mi hermano de la misma manera que creé a los piaroa.
Así los sacó del río y sus cabezas salieron del agua. Y fue entonces cuando pudieron respirar. Wajari arrancó una flor con la que pescó a los hombres.
Vino Buoka y preguntó si los había creado de la misma manera. —Sí –respondió Wajari–, ven a ver.
Buoka dijo: —Tenemos que decidir dónde van a vivir. Buoka también dijo que le
gustaría que intercambiaran territorios, viviendo los piaroa en la sabana y los blancos en la selva. Wajari estuvo de acuerdo y fue donde su hermana Tchejeru y su esposa Kwawañamu a preguntarles si actuaba correctamente o no. Le respondieron: “¡No!”.
Por eso hoy en día viven los piaroa en la selva y los blancos en las sabanas.
Tchejeru le preguntó a Wajari: —¿Por qué quieres mandar a los piaroa hacia abajo, en dirección de Caracas?
Wajari respondió que no fue él quien quiso, sino su hermano Buoka. —¿Él pidió el cambio? No puede hacerlo. Los piaroa le pertenecen a la selva –dijo Tchejeru.
Así Wajari fue a hablar con Buoka a preguntarle si así estaban las cosas en orden. Wajari movió la figura en el lago y ya no miró hacia abajo en dirección a Caracas. Así todo se aclaró. Luego le dijo a Buoka:
—Fíjate para dónde está mirando la figura. Allá tienen que vivir los blancos. Buoka estuvo de acuerdo: —Mi familia blanca vivirá por Caracas, bajo el Orinoco superior.


Tomado de: Cuentos y mitos de los piaroa. Lajos Boglár  Fundación Editorial El perro y la rana (Caracas, 2015). 

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