lunes, 29 de febrero de 2016

Poesía de Amores y Desamores (25)

Imagen en el archivo de Eulimir Guerra 

MUJER EN LA PLAYA (Pálmenes Yarza)
Sobre tu pecho dos flores tiemblan
de vida y de muerte.
Entre el blancor de salinas
de tus senos desnudos
se cierra una magnolia de angustia.
En tus manos, fuentes de leche,
diez corales se ahogan de fiebre.
Y sobre tus plantas la luz se desmaya
como las flores
sobre los pedestales de las estatuas.
La fuente de tu cabellera
riega la brisa,
que, como una gran rosa del otoño,
se deshoja en tu espalda.
Por una misma senda van el cielo y tus ojos.
A donde lleva la brisa
el último aroma
de los astros ausentes.
¿Qué dios se está mirando en tus pupilas
que hay un misterio sabio de grandezas
en sus fondos perdidos?


DESTIERRO (Celluz Celeste Luz)
Hice de tu cuerpo mi nación,
de tus labios mi bandera,
y de tu voz mi himno.

Y sin embargo, a veces tan sola
y tan lejos de ti,
me siento expatriada.

Inmersa, en este sabor a tierra de nadie,
en este imperfecto sentirse entre fronteras;
sin doliente, ni dueño.

Es tener que acostumbrarse a ser como un gran tesoro
que no tiene quien lo custodie.
Es soltarse y despedirse una y mil veces,
del ser amado;
para morir un poco en su ausencia
y renacer con cada regreso.

Es perderse esas mil veces
frente a un espejo en pedazos,
que fragmenta tu historia
y aprender en el destierro
que el amor guarda las distancias;
porque no existe nada que pueda
separar dos soledades.

TUS OJOS ME CUENTAN (Héctor Alonso Ochoa López)
Cuando las noches no quieren despertarse

Tus ojos me cuentan
mi seducción en tu seno
te tomo como hierba desnuda

Cuando las noches no quieren despertarse 
nos reímos del mundo
y nos besamos en una muerte más.



Poema de Juan Suárez Hermoso
Ven conmigo
             no llenes de aflicción
mi cansado cuerpo

Llévame en la marea de tu amor
en el vaivén de las olas entre tus brazos

Cobíjame con el sol en tus cabellos

Aleja el frío de mis carnes

Ven conmigo dejemos el delirio
en la noche.

CANTO 2 (Juvenal Hernández)
Te encontré en la calle… y al verte
supe que la tarde de celos moriría…
ibas hendiendo el aire
con tu carga de pezones…
ibas llevando en tus mejillas
las rosas rojas del arrebol.

Te encontré en la calle… y al verte
supe que la tarde de celos moriría…
ibas llevando en tus ojos
la frescura del agua que sacia la sed del manantial
ibas cambiando el letargo
de un sol poniente
por la placida presencia
de la naciente luna llena

Te encontré en la calle… y al verte
supe que la tarde de celos moriría…

Imagen en el archivo e Miguel Ángel Acosta 

PARA MI TRISTEZA (JOSÉ RAFAEL MÉNDEZ LIMA)
Por ti esta blanca luna sobre el beso del viento,
por ti esta tristeza como un beso que se apaga,
por ti este cielo de esperanza opaca,.
Por ti todo.
Por ti mi corazón canta y solloza.
Y no por tus ojos ni tu boca,
no por tu cuerpo de aurora dormida entre tus senos,
no por tu cuerpo pasión
durmiendo sobre el lecho de tu sexo,.
Esto es porque la tristeza eres tú
despierta sobre la esperanza.

De Anita Mendoza
A ti amor de otras lunas, de besos que te extrañan sobre los relojes de arena, eres vida montaña del sur, alcanza mis manos donde no hay distancia! eres flor abierta con un perfume de luna Bagdad y otras galaxias. Tu luz se expande en un millón de estrellas y de años, tú,  que sabes besarme has calor corazón estrujarme por dentro, donde eres mío con todo y ropa.



RIMA (Alberto Arias F.)
Nació la enredadera en el boscaje,
entre las duras rocas del remanso,
en las alturas la radiante estrella
y tú en mi corazón.

Murió la enredadera sola y mustia
secó el remanso un sol abrasador,
en los espacios se borró la estrella
y tú en mi corazón.




VARÓN DE LAS ESCAMAS (Sandra Cardozo)
Me esquiva
gozo cuando cae en mis jugadas
para hacerme el amor bastan las frutas de su lengua
manos y piernas
derrite mis metales
y emerge desnudo del rocío que recolecto
arma encima de la noche
un  alma vegetal del juego y el agua
me saborea los caminos de la luna
lanzo destellos de mi escarcha
hija de las furias
resucito el brillo del invierno
y le advierto:
Varón de las escamas
mi terrible guerrero
seremos hechizados
por las volvas
el eco de las plumas
el aliento del bosque  es infinito
ya llega el canto de los lobos
no queremos sus minas perdidas del océano.

Ni todavía
o ni nunca.
El aliento del bosque infinito.
Ay mis madres las brujas
quieren verme contigo al escondite
masa de risas entrar y ser entrada
ausentes en el corazón del canto de la noche.


NO SABRÉ (Francisco Javier Frías Vilera)
No sabré si has cambiado la concha
de tu boca.

No sabré si el viento de tus ojos
aún brilla.

No sabré si esa flor tuya
sigue siendo el crucifijo de mi sangre.

YA NO SOY ELLA (Fragmento. Carmen Pérez Montero)
Una vez la encontraste,
irradiaba ternura
salió a tu encuentro
y te brindó su néctar…
la dejaste partir
hacia el olvido
y se quedó la otra…
la que no soporta la gota compasiva
de tu afecto,
la que ya no soporta
tu presencia de hastío
y con gritos dolientes
te recuerda: Ya no soy ella
la que fue blando pan
para tu hambre…
la que durmió en tu pecho
soñando con tus besos,
la que bañó tu cuerpo
de esencias escondidas,
la que fue huerto amable
que cubrió tu semilla,
la que fue mar
de tu barca náufraga
se ha secado la espera…
se ha secado la piel…
Ya no soy ella…
Te lo juro, mi amor,
aquella era Esperanza
y yo soy Soledad.

Imagen en el archivo de Arnulfo Quintero López

jueves, 25 de febrero de 2016

Poesía de Amores y Desamores (24)


Mujer cojedeña en el archivo de Yisel García Morales  



YOU (Rafael Cadenas)
Tú apareces,
tú te desnudas,
tú entras en la luz,
tú despiertas los colores,
tú coronas las aguas,
tú comienzas a recorrer el tiempo como un licor,
tú rematas la más cegadora de las orillas,
tú predices si el mundo seguirá o va a caer,
tú conjuras la tierra para que acompase su ritmo a tu lentitud de lava,
tú reinas en el centro de esta conflagración
y del primero
al séptimo día
tu cuerpo es un arrogante
                            palacio
donde vive
                   el
                     temblor.

SILENCIO (Magdalena de la Corteza Gómez)
Amo el silencio de tu amor
Tus besos callados
Tu voz perdida en mis cabellos
el anhelo silencioso de tus manos
y el grito ahogado
de la espuma de tu cuerpo.

Imagen en el archivo de Cristian Johnny Quintuña Tigre


TODA DESEADA (Manuel Osorio Calatrava)
Hermosa toda eres:
desde el arco de cielo de la frente
hasta las diez rosadas medias lunas;
pan tostado en el homo de mis besos;
toda olorosa a trópico encendido;
linda desde los pies hasta los cabellos;
querida toda, toda deseada,
nieve y fuego a la vez: morena y blanca.
Milagro de dulzura de tus dientes
cuando los beso: para el beso mío
Dios te los hizo de marfil celeste;
y para hacer dos nudos
-símbolos del amor fuerte y eterno-,
Dios, amasando sándalo y crepúsculo,
te puso en cada mano cinco dedos.
Hermosa toda, toda deseada,
Cloris, la de mis lágrimas y besos.
Líbrate, amada, del rencor de Venus
y del odio de Diana;
la primera te envidia por tus senos
y por la luz de amor de tu mirada;
la segunda aborrece
tus pies, porque florecen en mi alma,
y el arco de tus muslos y tus piernas
cuando, tenso de amor, se tiende y canta.
¿Quién como tú en la tierra y en el cielo, 
querida toda, y toda deseada?


LA GUERRA (Natasha Tiniacos)
La guerra entre tu pantalón de fique y mi falda de aire
La guerra entre tu trago de ron y mis señales de tránsito
La guerra entre tus dedos presurosos y mi piel enciclopédica
La guerra entre tus gemidos guturales y mi silencio
La guerra entre tu necesidad y mi quimera
La guerra
entre los dos
sin pólvora ………. sin coalición ni daños colaterales
La guerra…………. Victoria
por tratar de entendernos

MI MITAD (Simonetha Caro)
De mi alma, el aliento
de mi carne, la columna vertebral
de mi boca, las palabras
de mis oídos, la música
de mis ventanas , la lluvia
de mi vida, el vivir
de mi mundo, la mitad
tú tatuado en el interminable latido de este
amor.

Imagen en el archivo de Cristian Johnny Quintuña Tigre

CYBERSEX (CYBERLOVE) Alejandro Castro
Cuando ames, juega sucio.
Inventa un personaje
un enfermero
un transeúnte
un loco.
Y nunca digas la verdad
nunca expongas tu amor
como quien escribe    un poema.
Pero entrégalo siempre todo
lo más recóndito
y adorable.
De manera que………….cuando se vaya
No deje nada detrás.
Serás como yo:
una rama seca,
pura.

CARCELERO (Corina Noguera Arias)
Carcelero de mi celda
que la llave no me entregas
¿Cómo dices que amas
si me tienes bajo rejas?
¿No te importa que mis manos
anhelantes
lloren el rosal distante?
Carcelero menos rudo
tú serías y yo no fuera
tan triste y oprimida
si mi reja por fin abrieras   

Imagen en el archivo de Julio César Arenas Bravo

Poema de Mileiby Hernández
Es imposible reunir mis amores en primavera
las aguas
las piedras de mis manos
las calles de la ciudad
llego al lugar de los cuerpos.

Esta es la imagen que nos deja el amor.

La noche memorial me simula tus labios
con la gran pesadez de dos imanes.



HORAS (Elena Vera)
Encendida fogata
sobre
el límite del atardecer
Rumor del mar
creciendo
creciendo
–melodía acompañante del deseo-
Levadura de amor
luchando contra lo efímero
agresión permanente
contra las horas
Prodigalidades ceremoniosas de los cuerpos
sintiéndose
electrizándose
destrozando el tiempo
contra las rocas. 

Versos de Ana C. Saavedra
Ahora que lo veo en mi mano
me doy cuenta
siempre ha sido un árbol bonsái,
le he quitado los alambres
lo siembro en las tierras de la desesperación
son las mismas de la alegría.
Pensar que mi corazón fue una semilla
que alguien ataba con alambres
me entristece
y que sea la soledad con sus ojos cáusticos
quien me devuelve frondosa al paisaje
con mi pequeño tallo
con mis ramas asimétricas
que buscaron la luz incansablemente
me reconforta.
Sentir que la soledad
te deja un latido de verdes ramas
y en sus danzas de viento
saltan los pájaros pequeños
crecen los frutos enanos
mueren paradas las dignidades,
/si/
Mi corazón es un árbol bonsái
que sabiamente ha crecido
torcido
rebelde
amando sin medida
resistiendo como un sauce llorón
que viene de las tierras del desconcierto. 


Poema de Cecilia Ortiz
Somos los amantes que se deshacen

en sus sueños

No tenemos nombre en las esquelas

del futuro

Nos iremos rápido

con las primeras horas del amanecer

No se levantará una lágrima

No habrá fe perdida
 sólo comienzo

Seremos escudos que navegan

en aguas azules

siempre vencedores

¿Quién dice que faltaremos?

Como aves migratorias

volaremos

hasta que un límite diminuto

nos desvanezca.

Imagen en el archivo de Arnulfo Quintero López