jueves, 31 de marzo de 2011

POÉTICA DE LA CRUZ DE MAYO


(Fiesta de la Cruz de Mayo, en San Carlos, Cojedes,
Venezuela, 2009, realizada por estudiantes de la UNELLEZ,
vistos  en la parte posterior del Altar Mayor)


La realización de los velorios de la Cruz de Mayo, es parte del conjunto de tradiciones de la religiosidad popular que rebasan varios siglos de antigüedad y de la que se desprenden notables creencias que enlazan lo pagano y lo sagrado. El cruce de los maderos sagrados regados con el sudor, la carne y la sangre del hijo de Dios es un imagen conmovedora como muy pocas. En los Llanos la tradición de "el árbol florido" (cubierto de flores naturales o de papel) tuvo desde el comienzo un inicio festivo, a la vez que religioso,  que los campesinos y peones de los hatos vinculaban con el lucero, estrella de la Cruz Mayor,  que alumbra las noches de mayo como lo hace el poeta Evangelisto Hermoso:

“Yo vi al sol eclipsar 
una luz sin resplandor 
Un soberano señor
al pie de la cruz clavado
Vi a un justo ajusticiado
pendiente de aquel madero
y con aliento postrero
se marchitó aquella rosa
dándole su luz hermosa 
al más brillante lucero”.


Los llaneros y muchos otros pueblos asocian esta ceremonia con la crucifixión de Cristo (al centro), al lado de Gestas (a la izquierda) y de Dimas (a la derecha, también llamado "el Buen Ladrón"), el hecho ocurrió en el cerro de El Calvario, de allí que se coloquen tres cruces en el alto (o altar). Las peticiones al “sagrado madero” comienzan desde ese momento: A Dimas, un reconocido ladrón, se le concedió su petición de ir al cielo junto a Cristo, gracias a su fe en el hijo de Dios. Lo que se pida a la Cruz Divina será otorgado en la medida misma de la fe del suplicante. Igualmente la tradición establece la obligación de "pagar" el favor concedido. El pago de la promesa (compromiso entre el suplicante y la Cruz) no es cosa de juegos, ya que la mayoría de los caso se hace para rogar por salud, tómese en consideración esta décima argumentada:

“Los pobres hijos de Eva
siempre invocamos a ti
y con dolor suspiramos
perdona que te ofendí
a vuestros pies me rendí
Oh divina Santa Cruz
digamos los mandamientos
en el santo sacramento
Das al enfermo salud”.


Otra asociación es la que se hace con la lluvia. Se cuenta que las lágrimas derramadas por la Virgen María conmovieron hasta el mismo cielo, el cual se cubrió de negro, pero, de inmediato cuatro relámpagos (representados ahora por la cuatro velas blancas que colocan los devotos), iluminaron esa oscuridad anunciando un fuerte aguacero que hizo la abundancia y fertilidad de la tierra. Son muchas las cruces que se adornan con flores para recordar esta circunstancia. Igualmente, las velas y los frutos que se colocan en los altares donde se eleva la Cruz de Mayo, recuerdan ese momento sobrenatural, mágico y bendito a la vez. El agua mezclada con la tierra ardiente, pasa ser una bebida típica e infaltable en los velorios de la Cruz de Mayo y se le apoda "guarapa" o "guarapita" y es una "fuente" que no se puede "secar", es decir, siempre habrá para "tomar" de ella.
Es digno de mencionar que el blanco de aquellas gotas de lluvia se convirtió en un gran manto que encapotó los cielos. Después, se iluminaron con los reflejos dorados del sol que regresó aquella tarde sobre el verde de la tierra mojada por el aguacero derramado. Esos colores, por supuesto, tienen un hondo significado simbólico y popular, cuya explicación no puede hacerse a un lado en estos rituales.
Así mismo, se cuenta que la Virgen se quedó al lado de la Cruz que sostuvo a Cristo, allí se reunió con varios personajes que le ayudaron a rezar y a cantar alabanzas a Dios, porque su voluntad se había cumplido al pie de las profecías. Los llaneros, siguiendo esa historia hacen rezos, declamaciones y cantos, unidos hombres y mujeres, ancianos y niños de una misma familia junto a las de los otros. Comparten un altar, piezas de literatura oral, ofrendas, velas, bebidas y aguardan con sumo respeto y profunda esperanza que los honores a esa cruz les lleven algo de felicidad a sus vidas y las de sus seres queridos. El Velorio de La Cruz de Mayo es para compartir.
Otras observaciones que deben tenerse muy presentes son los símbolos con los cuales la poesía popular y la acción poética de los devotos llaneros (y de otras latitutes) se identifican y son, entre otras, estas que citamos a continuación:
a) En el altar Jesús tuvo su última cena y en la cruz su final aliento. Ambos instantes no son culminación de la existencia sino el inicio de un pacto renovador de vida.

b) Solo, el cuerpo de Cristo puede ocupar la cruz, siendo así su legítimo dueño. Su cuerpo no tiene animación etérea ni angelical; es carne y sangre como el resto de los humanos. Por convención católica sobre el altar estará la cruz, brindándole comunicación a lo divino con lo terrenal.

c) La Cruz y los altares familiares, se acompañan con deidades mediadoras entre Dios y los feligreses. Estos objetos reciben reverencias expresadas en flores (la naturaleza), velas (la luz) y poemas (la palabra), entre otros cuidos; no son un objeto más en la casa.

d) Venerar el Altar y la Cruz garantiza protección y continuidad de un proceso familiar y colectivo común, preservado, al igual que su poesía, por normas carentes de extravagancias: toda una poética escénica, de acción, tiempo y lugar. Los cojedeños rinden notable devoción al Nazareno de San Carlos, símbolo del hombre que carga su propia cruz; su tormento y muerte.

El Velorio de la Cruz de Mayo se realiza por tradición  el día 3, pero también se dan otras importante congregaciones en torno a esta fecha, principalmente, el festivo "Cierre de Velorio" o "Rabo de Velorio", también conocido como "Bailorio de la Cruz" que dura todo el último fin de semana de ese bendito mes y en el que prevalece tanto lo religioso como la celebración pagana. El término "pagano" no es del todo cierto, pues el feligrés se allega con mucho respeto y brota de su ser una letanía poética de gran dulzura y reverencia revestida del alma popular que es norte del sentir religioso. Veámos esta décima introductoria del canto, también de Evangelisto Hermoso, quien práctico la reverencia a la Cruz de Mayo durante setenta años:
"Saludote altar precioso
con entera reverencia
préstame señor su ciencia
para cantarle amoroso
Divino Dios poderoso
del cielo supremo juez
estoy rendido a sus pies
dispuesto para cantarle
vengo a manifestarle
por ser la primera vez”.  

Cuando el cantador devoto se retira debe hacerlo con mucho respeto, se suele depedir el canto con una décima, por lo general con palabras de reverencia poética, tal cual presentamos este ejemplo:
“Adiós al sagrado altar
quiero seguir mi destino
soy un pecador indigno
que le he venido a adorar
ya yo me quiero ausentar
para nuestra habitación
se ha llegado la ocasión
me despido caramente
Adiós al que esté presente
Adiós a toda la reunión”.

De todos estos sentimientos ha brotado una copiosa poesía recogida en buena parte en la Antología de la décima popular en el Estado Cojedes (2007), cuya reseña, elaborada por Maritza Torres Cedeño y  presentamos a continuación dentro del mayor respeto que estos cantautores merecen. Igualmente puede hacer click en la siguiente entrada y vea mayor información en:   

Velorios de Cruz de Mayo (más poemas y nuevas fotografías)
Gracias por su tiempo. Trabaje con fe.
Isaías Medina López


(Extracto del artículo:  "PRESENCIA DE LA CRUZ DE MAYO EN LA POESÍA RELIGIOSA POPULAR COJEDEÑA" de Maritza Torres Cedeño)

La religiosidad popular venezolana está signada por un grupo disímil de símbolos que, sin equívocos nos hermanan como pueblo. Este patrimonio religioso es producto del movimiento evangelizador que vivió Hispanoamérica durante el período de la Conquista española, pero, con características muy específicas que la hacen particulares en cada región de los pueblos que la conforman. Prueba de lo anterior, es el hecho de que el acervo religioso de nuestro país descansa en dos pilares fundamentales: lo profano y lo divino. Ambos, dan origen a una diversa amalgama de manifestaciones socio-culturales en las que se reafirman el sentido de la fraternidad; el respeto por la tierra que provee de alimentos; la alegría de vivir (a pesar de las adversidades); la fe cristiana (apoyadas en votos, peregrinaciones, promesas y cantos) y lo que es más relevante aún: la necesidad de rescatar el valor de esa fe que se profesa desde un sentido mucho más humano y comunitario.
En ese orden de ideas, la poesía oral llanera recoge un extenso legado de estrofas anónimas que dan fe de cómo un colectivo alejado de los centros urbanos, ha custodiado, desde tiempos inmemoriales, el patrimonio músico-literario que los identifica. Asimismo, es conocido por todos su devoción religiosa y para nadie es un secreto que estos juglares anónimos son capaces de improvisar extraordinarias glosas, décimas, tórtolas y tonos para recordar día a día sus alegrías, penurias y su inquebrantable fe en el Creador y el amor por su santa madre. En palabras de Isaías Medina López (2004, p. 13) “los poetas orales llaneros por igual obedecen a eventos de la cultura de la religiosidad popular, como a celebraciones más profanas".
En el contexto específico de los Llanos cojedeños, se observa que existen un significativo número de cultores de la Décima que han legado al llamado verso improvisado una compleja muestra de registros poéticos dirigidos a exaltar añejas costumbres como lo son los velorios de Cruz, en el mes de Mayo. Una muestra de esta realidad se recoge en la Antología de la Décima Popular en el estado Cojedes. Este novedoso aporte etnoliterario se inicia con un Prólogo- Estudio en el que se presenta al lector un agradable y sólido capítulo alusivo a la teoría poética de la décima. Ejemplo de ello, son las definiciones y comentarios de acreditados investigadores como: Pilar Almoina, Luis Felipe Ramón y Rivera, Yorman Tovar, Efraín Subero, Domingo Rogelio León, Rudy Mostacero e Isaías Medina López quienes coinciden en afirmar que la décima es parte indisoluble del quehacer y sentir del ingenuo saber poético popular del venezolano.
En este aspecto es válido recordar algunos de esos basamentos teóricos. Según Subero (1991, p. 153): “desde un principio, entre nosotros, ha sido la décima sinónimo de pueblo”. Yorman Tovar (1991, p. 13), al analizar la estética de la poesía llanera resalta que la forma más empleada de la décima nacional (la glosa) despierta: “interés en los escritores contemporáneos, porque su estructura octosílaba hace que se preste para plasmar el sentir popular de nuestros juglares autóctonos”. De igual manera, como valioso aporte lexicográfico apunta: “Con el correr del tiempo, la glosa ha recibido otro nombre: PALABREO…por ese juego lúdico de palabras con las que, obligatoriamente, tiene que luchar el poeta para alcanzar el objetivo anhelado”.
Ramón y Rivera (1992, p. 135), apunta en la décima tres voces clave: a) como expresión cantada: “La décima es cultivada en todo el territorio nacional como base textual de diversos cantos”; b) como eje trasmisor de historias y fábulas: “Lo que resalta en la décima venezolana es su condición de estrofa narrativa, que acoge algunas tradiciones romancísticas” y c) como rostro artístico del pueblo: “por eso mismo, como el corrido, se ocupa de los hechos que conmueven el alma popular, desde los más importantes hasta los de poca monta”.
Ese sentir popular, que simboliza la décima criolla, también lo destaca Almoina de Carrera (2000, p.92), para esta investigadora, una de las formas poéticas más gustadas en la poesía oral venezolana es “la décima en sus más difíciles combinaciones (glosas, décimas aletrilladas o de pie forzado, décimas encadenadas) y cuya temática se divide en general entre décimas a lo divino o a lo humano”.
De acuerdo a León y Mostacero (1997, p. 528) es posible elaborar ocho categorías de la décima: “históricas, reflexivas, mitológicas, humorísticas, religiosas, románticas y líricas, sucesos y composiciones variadas”.
En tal sentido, el texto titulado: Antología de la décima popular en el Estado Cojedes (2007), cuyo compilador es el poeta venezolano Isaías Medina López, atesora “la escrituralización de décimas cantadas en devoción a La Cruz o a los santos”.
En esta obra, de carácter etno-literaria, el lector encontrará en los versos de los tonos y tórtolas elementos celebrativos que aluden al conjunto de creencias, ritos y formas de organización social propias de esa región de Venezuela. Además, probablemente, se identificará con las motivaciones, los estados anímicos que mueven a cada intérprete al momento de cantar a la Cruz como símbolo de la pasión del hijo de Dios, tal como lo expresa Onaise Sandoval en esta décima titulada “Santísimo Sacramento”:


Santísimo Sacramento
Santísima Cruz de Mayo
a Cristo le dio un desmayo
y quedó desfigurado
¡Oh, qué caro le ha costado!
Al Divino Redentor
y sufriendo aquel dolor
que Longino le ha alanceado
por librarnos del pecado
sacramentado Señor.

Y en esa misma temática de admiración hacia el “Cristo Crucificado” está la composición del cantautor Teófilo Rodríguez, cuyo título es Por la Santísima Cruz:


Por la Santísima Cruz
se principió el alabado
fue Jesús Sacramentado
lleno de gracia y virtud
y te adoro buen Jesús
en la gracia en que me vea
y el verdugo que no crea
bendito y alabado sea
de tu poder infinito
hoy te alabo Jesucristo.

Luego, se registran los cantos en los que se expresa el profundo agradecimiento por las buenas cosechas y la tierra fértil. Como un ejemplo se cita esta décima de “Flores para el altar” registrado en la autoría de Enmo Suárez:

La Virgen ayer bajó
estando yo en oración
y se me puso en canción
lo tanto que siento yo
aquello que me ordenó
era un mandato sagrado:
que dejara engalanado
un lindo y humilde altar
para la cruz consagrar
y así hallarme salvado.


De igual manera, el lector evocará todo el matriarcal proceso que acompaña al Velorio de Cruz de Mayo como: preparar el altar en el que se colocará la cruz, elegir flores o palmas para vestirla, seleccionar los cirios que la acompañarán, elaborar los alimentos y las bebidas “espirituosas” que serán obsequiadas a los trovadores y visitantes. En algunas regiones del estado Cojedes, le corresponde también a la dueña de la casa, escoger el lugar en el que estará la cruz; éste bien puede ser el patio o la sala principal. En estos preparativos, ya convertidos en un ritual toda la familia y hasta los vecinos participan. Un sentimiento de regocijo se mezcla con otro más sacramental y produce una encantadora dualidad propia de las diversas emociones que las letras de los versos cantados puedan producir en los oyentes.
El sonido del cuatro, de las maracas, de la bandola y del arpa acompañados del infaltable “traguito de aguardiente,”con el transcurrir del velorio, logran que los cantos a la cruz se vayan tornando en profanos, en tal caso, la dueña de la casa viste la cruz para dar inicio al “bailorio”. Y es en ese instante en el que los poetas comienzan a improvisar los versos de “Rabo de velorios” en los que se cantan joropos y golpes, entre otros, son cantos típicos estos dos tonos:
De “Tórtolas a la Aurora” (Cantautor Evangelisto Hermoso)

Las avecitas lozanas
cantaron con alegría
ellas cantan la mañana
yo canto la despedida
alabemos a María
madre del Rey Soberano
Dios adorado cristiano
vuelvo a decir repetido
con mi cuatrico en la mano
porque siempre me despido.


De “Décimas del Aguardiente” (Cantautor: Nemesio Antonio Alvarado Mendoza)

Yo he visto unos caballeros
que dicen saber beber
pero los he visto caer
el día menos pensado
y sólo en mí se ha notado
este mal tan diferente
nomás a los inocentes
castigan por el licor
y de este modo, Señor,
todos toman aguardiente.

Estos cantos convierten el velorio en una animada celebración comunitaria en la que brotan versos con tono amoroso, charadas a la Cruz de Mayo, a un personaje reconocido de la comunidad y a las llamadas bombas cargadas de humor y picardía tan característica del poeta improvisador llanero, que en muchas ocasiones llegan al tradicional contrapunteo entre los cantadores, veamos esos dos casos:


De “El Inocente Lucido” (Cantautor: Cruz Antonio Torres)

Quién es ese cantador
que en argumento me canta,
su voz a mí no me espanta
en el cantar soy primero
yo canto de enero a enero
un año tan ejecutivo
y como soy entendido
se me aclara la garganta;
por eso a mí no me espanta
el inocente lucido.

De “Cantos Varios” (Cantautor: Silvestre Botello)

Dónde están los decimistas
yo los quisiera mirar
ya se pueden anotar
porque yo cargo la lista
después de pasar revista
a todos los cantadores
con el permiso señores
que comience la batalla
porque a mí nadie me calla
por estos alrededores.

Sin lugar a dudas, los velorios de Cruz de Mayo legitiman que los saberes populares se transmiten y comparten para fortalecer y acrecentar el imaginario colectivo; de allí la necesidad de darlos a conocer para que no se pierdan en el olvido de la memoria y puedan traspasar la barrera inconmensurable del tiempo. Por ello, la recopilación de textos poéticos presentes en la Antología de la décima popular en el Estado Cojedes “es un justo reconocimiento a los hombres y mujeres, en su mayoría humildes campesinos y gente del pueblo, que han convertido a la décima en un valor de la identidad ancestral de esta región, en una piedra angular para entender el actual proceso de la cultura de Cojedes” (Medina López, 2007, p. 11). Acompañemos, con nuestra lectura a estos juglares llaneros a través de sus varios cantos. Ellos nos ofrecen la posibilidad de reencontrarnos con nuestras raíces y a reconocer que sus voces son el fiel testimonio de que a través de la oralidad el hombre universal se resiste a perderse en el laberinto del silencio.

Fuentes Consultadas
Almoina de Carrera, P. 2001. Más allá de la escritura: La Literatura oral. Universidad Central de Venezuela, Caracas.
León, D. R. y Mostacero, R. 1997. Caripe: Historia cotidiana y oralidad. Biblioteca de Temas y autores Monaguenses- UPEL, Maturín.
Medina López, I. 2007. Antología de la décima popular en el estado Cojedes. UNELLEZ, San Carlos.
Subero, E. 1991. La décima popular en Venezuela. Monte Ávila Editores, Caracas.
Ramón y Rivera, L. 1992. La poesía folklórica de Venezuela. Monte Ávila Editores, Caracas.
Tovar, Y. 1992. Antología de la Glosa Portugueseña. Fundasoropo, Guanare.

Otros artículos relacionados:

Preparación de un Velorio de Cruz de Mayo
http://letrasllaneras.blogspot.com/2011/05/preparacion-de-un-velorio-de-cruz-de.html
¿Qué es el Velorio de Cierre de la Cruz de Mayo?


12 comentarios:

maria oliveros dijo...

Me parece interesante esta información acerca de los velorios de cruz de Mayo, ya que nos incentivan a seguir con estas tradiciones,a rescatarlas y no dejarlas en el olvido para que vallan transcendiendo de generación a generación . OLIVEROS MARIA ESTUDIANTE DE BIOLOGÍA (TINAQUILLO).

gabriela morales dijo...

este articulo esta muuy bueno deberia ser publicado en todos los medios de comunicacion para asi dar a conocer a todas las personas un poco mas de nuestras culturas religiosas.
gabriela morales. estudiante de educacion mencion biologia.(tinaquillo)

yrene ostos dijo...

Servicio Comunitario 2012 UNULLEZ San Carlos velorio de la Cruz de Mayo fue una experiencia muy bonita nunca habia participado en algo asi y es importante que no se dejen en el olvido las tradiciones y contumbres de nuestro pais. YRENE OSTOS

wildimar diaz reina dijo...

Fiesta de la Cruz de Mayo muy buena realizacion de los velorios en parte posterior el altar mayor.
Los pobres hijos de eva siempre invocamos a ti y con dolor suspiramos perdona que te ofendi a vuestros pies me rendi oh divina santa cruz digamos los mandamientos en el santo sacramento das al enfermo salud..
HOSMERY DIAZ TINACO

ramon moreno dijo...

Ramón Moreno de deporte: Estas manifestaciónes culturales son muy populares en nuestro pais las cuales debemos apoyar para matener la tradición que ha pasado de generación en generación y hacer que tenga mas difunción de esta manifestación en nuestro estado porque pocos desconocen de ella.

ramon moreno dijo...

Ramon Moreno de Deporte: Desde mi punto de vista esta manifestación cultural gran parte de los manifestantes o devotos que acuden al lugar van a pedir al señor o a cumplir promesas y agradecer y demostrar sy fe al señor

angel herrera dijo...
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angel herrera dijo...

Esta poética de la cruz de mayo es de mucha importancia,ya que con ellas incentivamos a seguir las tradiciones de nuestro país. y haci lograr la unión de nuestro seguidores.
vivir experiencias relaciones y rescatar nuestra tradición.
ángel herrera estudiante de deporte San Carlos.

Javier Zambrano dijo...

El velorio de la cruz de mayo es una de las tradiciones mas antiguas. En los velorios los agricultores daban gracias por como se le habían dado su siembras y por el bienestar de los animales y de la familia.
esta tradición es de mucha importancia en nuestro país, no dejemos que la transculturizacion opaque nuestras culturas ya que este es el legado que le dejaremos a las generaciones futuras.
Carlos Zambrano

gabriela morales dijo...

Este articulo esta muy bueno debería ser publicado en todos los medios de comunicación para así dar a conocer a todas las personas un poco mas de nuestras culturas religiosas.
Gabriela Morales. Estudiante DE BIOLOGÍA.(TINAQUILLO)

Sasha Moncada dijo...

El texto nos informa sobre ésta práctica popular religiosa de la Cruz de Mayo y los velorios, como parte de la tradición oral de los pueblos. En esta reseña, se explica todo lo que significa el ritual y las prácticas que lo revisten. El investigador nos ofrece el panorama, entre lo estrictamente ritual, y lo estrictamente poético, es así como disfrutamos de ambas cosas. La adoración a la Cruz de Mayo, y el respeto hacia los velorios, nos hacen ver la muerte como parte de una fiesta en donde el ánimo es más de fiesta que de duelo. Y por supuesto, se mantiene la décima como el hilo conductor de dichos rituales.

DMClarisa Tomás dijo...

Me quedé maravillada de esta riqueza de ustedes, es hermoso ver como la unión en la cultura religiosa, hace brotar tan maravillosos versos. Agradecida por esta oportunidad de conocer sus tradiciones y costumbres tan llenas de la fuerza viva de la palabra. Cultura al fin... Tengan bondades, lindo día!