miércoles, 10 de abril de 2013

LA LEYENDA DE EL SILBÓN (Dámaso Delgado)

Un texto fundamental, pero muy poco conocido en la cultura llanera
(Detalle de la portada del libro "El Silbón: Realidad y Leyenda", 
de Dámaso Delgado, publicado en Acarigua, en 1998)

Fuente y elencoDámaso Delgado (José Juan)
Victorino Castellanos (Juan Hilario y Coplero 2; C2)
Joseíto Herrera (Coplero 1; C1); Alfredo Acuña Zapata (Narrador y el Visitante); Víctor Morillo (Declamador; D); José “Catire” Carpio (Llanero Conversador y José Alí); Norma Suárez (Coplera); Ramón C. Martínez (Peón); Ramón Toribio Egaña (Peón); Benilde González (Rosita); Teresita Vega (Josefa) y Josefina Villarroel (Aurora)

C1: Esto era lo que contaban
del Silbón y la parranda
una noche se encontraron
Hilarión y el Desanda
una noche se encontraron
Hilarión y el Desanda,

Narrador: Este álbum realizado para todos los estados de Venezuela, va dedicado con especial cariño a la tierra de Páez.
Declamador: ¡Portuguesa!
Narrador: Nuestra más alta aspiración, que esta producción artística – cultural hecha con cariño y con esfuerzo, sea como un llamado de voluntad y esperanza para todos los niños de Venezuela, para ellos el mensaje:

D: Que aprendan a querer
cada vez más a la patria
a través de sus escuelas 
y que nada les detenga
en su afán de superarse
para hacerla cada día más libre.

Copleras: Yo nací en esta ribera
del Arauca vibrador…

D: Canción y letras
dignidad y altruismo
han de ser las sendas
por la que se conduzcan
los hombres de Portuguesa
y de Venezuela toda.

Narrador: Un mensaje musical y amistoso de tres pueblos vecinos para hacerse más hermanos.

C1: No vayas para la fiesta
te dijeron Juan Hilario,
que en tierras de Portuguesa
va un espanto desandando,
que en tierras de Portuguesa
va un espanto desandando.

Narrador: Portuguesa, Barinas, Cojedes; Horizonte extendido por caminos polvorientos, tierra generosa donde la leyenda es copla y donde la copla es sabana, Llano adentro, corazón de patria, sabanas inmensas y pajonales abiertos, arrieros del verso, baquianos de la conversa.
Declamador: ¿Pa´ ónde va por´hay, Juan Hilario?
Narrador: Es la pregunta del Llano contestador y bravío, retador y andariego.
Llanero Conversador: Epa compañero, pero, ¿eso es cierto?
José Juan: Sí compa, ciertico, dicen que nació en Guanarito o en Bijal, lo cierto es que en Portuguesa y Barinas se ha criao, y Cojedes lo ha visto pasá.
Narrador: Son las cinco y media de la tarde, el sol agonizante y rojizo desaparece lentamente en la quietud del horizonte y por el camino polvoriento un hombre a pie con el rostro sudoroso y el andar cansado; atrás el camino andado, por delante el paisaje casi desierto: sabanas, cielo, vacas y garzas. Es el llanero mismo con su estampa recia hundiendo su huella sobre la tierra brava, un Florentino, un baquiano, o un caporal de hato, hijos siempre del inmenso Llano, hermanos de la sabana.

C2: Voy dejando mi cantar
sabanas que tanto quiero
voy con los pasos del día.

Narrador: Es casi de noche, cuando  se detiene ante una Cruz del  camino, se arrodilla ante ella y le enciende una vela que trae en el bolsillo de  la blusa, luego se persigna y se dispone a reanudar  la marcha, cuando alguien  que camina en dirección contraria se le acerca.
El Visitante: Mire señor, usted, ¿es de por aquí? 
José Juan: Sí, de por aquí mismo ¿Qué se le ofrece?
El Visitante: ¿Me podría indicar el camino que conduce a Los Jeyes?
José Juan:   Ese mismo que lleva ¿Pa´ qué casa va por´hay?
El Visitante: Bueno, voy pa´l fundo del señor Montenegro, Juan José Montenegro, que tiene una fiesta por ahí. 
José Juan: Ah,  eso es allá alante; siga por hay derecho, pero tenga cuidao con el peasito aquel de La Vuelta ´e  Los Mangos, ahí mismo, al pasá el cañito, que ahí sale el Silbón.
El Visitante: ¿El Silbón?
José Juan: Sí, el Silbón.
El Visitante: No, no, no, pero, eso no existe. 
José Juan: Sí existe, señor y mucho, mire, por to´ estos caminos, por to´ estas sabanas y por to´ estas soledades, se va a encontrá con mucho más de lo que usté ha visto en los libros.
El Visitante: Bueno, yo he oído hablar algo de eso, pero, dicen que es una leyenda. José Juan: Jmmm ¿Una leyenda?, una leyenda debe se´ lo que cuentan del Silbón antes de se´ Silbón.
El Visitante: ¿Cómo es eso de que el Silbón, antes de ser Silbón?
José Juan: Pues, que dicen que, el Silbón es el ánima en pena de un hijo que mató al papa pa´ comele la asadura, y que la mama lo maldijo pa´ to´a   la vida.
El Visitante: Ah…ya entiendo,  ¿ y dicen que nació en el Llano? 
José Juan: En Guanarito, compa, y Guanarito es Llano, y Llano es to´ esto que estamos pisando.
El Visitante:   No, no, yo creo que eso es sólo una leyenda, como dice la gente, lo que pasa es que, ustedes, los llaneros, tienen un espíritu demasiado supersticioso.
José Juan: Llano es Llano, compa, y a nosotros nos gusta de esa manera, supersticiosos y to´ pue´ que seamos, pero con un corazón que no nos cabe en to´ el ancho ´e la sabana, y en esa misma sabana que no alcanza pa´ arropale el corazón al llanero es ´onde se ven  to´ estas cosas que le estoy contando.

C1: Con la claridad de un rayo
que alumbraba la sabana
miró una sombra de lejos
con un maleto terciado,
miró una sombra de lejos
con un maleto terciado.

El Visitante: Caray, pero ha de ser muy grande ese espanto del Silbón, pa´ que, pa´ que, ustedes, los llaneros, le tengan tanto miedo.
José Juan: Uunnn…Canillú es lo que es el hombre, compa, canillú, mire, le digo que lo han visto sentao y las rodillas le pasan del lao arriba ´e la cabeza.
El Visitante:   Y dígame una cosa; usted, ¿lo ha visto?  
José Juan: De refilón, compa, de refilón, pero mire, lo he escuchao silbá y le digo que no es pa´ juego la cosa.
El Visitante: No, no, yo insisto en que eso no es más que una leyenda, amigo.
José Juan: Amm., lo mismo decía Pacheco, lo mismito decía Pacheco.
El Visitante: Bueno, y ¿quién es Pacheco?
José Juan: Uno, que peleó con el Silbón.
El Visitante: ¿Con el Silbón? ¿Y peleó, de verdad, con el Silbón?
José Juan:  Sí, pero lo dejó con una calentura que lo tulló pa´ to´a la vida. Mire, cuenta el pasaje que al Silbón le sonaban las costillas como a saco de algodón, pero lo cierto es que Pacheco no púo caminá más de la calentura que le pegó.
El Visitante: ¿Y usted, vio eso?
José Juan: Bueno, eso es lo que cuenta la gente, pero mire, si usté, no quiere cree, le voy a contá un caso que yo vi con mis propios ojos y que sucedió aquí mismo, aquí mismito, en el camino ´e Quebrá Seca.
Narrador: Era el mes de mayo, mes de espantos y de aparecidos, época de lluvia, cuando la sabana se viste de flores y el terronal se remoja: Llano en mayo, con sus noches oscuras y caminos llenos de agua. El caney estaba de fiesta, la alegría se volvía copla y la copla se hacía romance; Llano adentro, caminante sin rumbo por sabanas de Portuguesa y al compás de una bandola, desde el tranquero de un rancho, fue surgiendo esta leyenda.

C2: Toma el agua, Paso Real,
Paso Real, el pozo viene clarito
toma el agua, Paso Real, Paso Real.

Rosita: ¿Nos llevas al baile, José Juan?
Josefa: Sí, José Juan, llévanos.
Aurora: Sí, hombre. 
José Juan: Bueno, cómo no; pero se arreglan temprano que todavía hay mucho que hacé y el patio no se ha barrío.
Narrador: El día había comenzado entusiasmado y alegre, salpicado de bullangueros comentarios sobre la fiesta de joropo que daría don Encarnación en el Hato Quebrá Seca, todos parecían haberse levantado con el corazón de fiesta y el entusiasmo en los labios, al despuntar de aquel día, la sabana, los caminos, los caneyes y los ranchos fueron saturados con el rumor de la fiesta que todavía no llegaba, las muchachas visitaron tempranito el espejo del jagüey y las frases invitadoras se quedaron retozando a la orilla del camino.
José Alí: Nos vemos en el baile esta noche, catira, al comenzá el joropo.
Rosita: Bueno, si nos lleva José Juan.
José Alí: Mire compa, aclárece la garganta pa´ que le eche una entraíta al joropo esta noche, no más que reviente el arpa.
José Juan: Si hombre, compa  que por allá nos veremos. Si Dios quiere.
Narrador: Pero algo había querido decir que no, al encuentro de la cita. La tarde llegó con nubarrones de lluvia y viento fuerte que sacudía los chaparrales asustando la sabana. Los caminos fueron llenándose de agua y las aves se recogieron temprano. (Efectos especiales: se oye caer un aguacero, luego una breve pausa de silencio y después el sonido de afinación de un cuatro) Agoniza la tarde callada y llena de presagios, mientras el caporal del Hato Los Malabares rasguea las cuerdas de un cuatro, al tiempo que deja escapar la vista más allá del camino, contemplando el morir de aquella tarde, que no se había hecho anunciar, allá, por Los Malabares y se despide silenciosa en medio de charcos de agua.
Juan Hilario: Jumm.
Narrador:  Se aclara el pecho aquel hombre y José Juan reconoce en la silueta del que se acerca al pequeño Juan Hilario, hombre de los mil caminos por llegar a una parranda, Hilarión o Juan Parrandas, como todos lo llaman (se oyen ladridos de perros); los perros ladran y la noche llegó silbando.
José Juan: ¿Pa´ ónde va por´hay, Juan Hilario, con esa noche tan fea?  
Juan Hilario: Pa´ la fiesta, mi compa, pa´ la fiesta ´e  Quebrá Seca, que dicen van a está muy buena. Usté, ¿no se anima?
José Juan: Caray, con tanta agua y esa noche tan oscura, mire como está el camino: ¡anegaiíto!
Juan Hilario: No hombre, compa, el camino es lo de menos, otras veces ha llovío más y más lejos todavía he andao, a mí el agua no me asusta, pa´ eso cargo mi chamarra, anímese, compa Juan, échele los pies al barro que allá cogemos calor.
José Juan: Nooó, compita, ni que estuviera enamorao pa´ cogé pa´ un baile con ese camino tan barrialoso y lo que viene es agua, ¿sabe?, mire como está el relámpago: ¡Apuraiiíto! ¿Por qué, más bien, no se regresa pa´ la casa?
Juan Hilario:  Nooo, ñerito, ese baile no me lo pueo perdé, mire, si usté juera visto el bojote ´e  mujeres que han pasado pa´ esa fiesta, no estuviera horita parao en ese tranquero.
José Juan:  Mire que estamos en mayo, Juan Hilario, el mes del Silbón, y en una noche como esta, jmm, no es pa´ uno anda buscando lo que no se le ha perdío. Usted, ¿no ha escuchado mentá lo que le pasó a Pacheco? 
Juan Hilario: A caray, ñero ¿Va a está usté creyendo en esa pendejá? Esos son embustes; cuentos de camino. 
José Juan: ¡Jmm! ¿Cuentos de camino? Lo que pasa es que, usté, no sabe lo espantoso que es ese aparato, ñero, y lo feo que silba, mire, le digo que se le paran a uno los pelos de punta.
Juan Hilario:  A caray, compa, yo soy hombre pa´ echale cuatro palos a cualquiera, que me salga el largurucho ése, pa´ que, usted, vea la revolcá que le voy a echá.
José Juan: Mire Juan Hilario, yo mejor lo dejo solo, usté será lo que sea, pero lo que es pa´ mí, el Silbón no es juego.
Juan Hilario:  Ja, ja, ja, ja, ja ¡Qué compa pa´ vainero!¡ Y que teniéndole mieo al Silbón, no juegue! prosigue las risas de burla; ja, ja, ja.        
Narrador: Juan Hilario, burlón e incrédulo, se aleja por la oscuridad del camino, mientras José Juan, persignándose, se introduce en el rancho. La noche negra y teñida  ahoga el aullido de  los perros  (se oyen aullidos de perros y un silbido penetrante); Un raro silbido penetrador y  espeluznante comienza a dejarse oír tras los pasos de Juan Hilario (se oye un silbido penetrante),  aquél extraño silbido se repite, una y otra vez, en persecución del parrandero, pero éste  creyendo que se trata de alguna treta  de su amigo para asustarlo, continúa adelante sin hacer caso de la proximidad  del espanto (se oye un silbido penetrante).
Juan Hilario: No hombre compa, sálgase de ese mogote que lo que anda buscando es que lo pique una mapanare, ñero, váyase pa´ la casa, a mí,  no me va usté  a meté mieo (se oye un silbido penetrante). 
Narrador: Un nuevo silbido, esta vez más espeluznante y agudo, hace que Juan Hilario se detenga, un poco receloso,  para enfocar con la linterna en todas direcciones tratando de descubrir el misterio de aquellos silbidos, pero, no ve nada y continúa adelante, recuerda las advertencias de su amigo y su propia carcajada sacude el silencio de la noche.
Juan Hilario: Ja, ja, ja. 
Narrador: Pero, aquellos silbidos se repiten insistentemente (se oye un silbido penetrante) y  Juan Hilario presa de los nervios empuña   el garrote como único medio para defenderse del extraño  y misterioso perseguidor, mas no ha terminado de empuñar el garrote, cuando un golpe en la espalda lo hace rodar por el suelo, lanzando un grito de dolor se levanta con gran rapidez, y como si estuviese viendo a su atacante,  comienza a lanzar  garrotazos  al revés y al derecho,  encogiéndose de dolor a cada golpe que recibe, rueda varias veces por el suelo, pero continúa defendiéndose, hasta que agotado, ya sin fuerzas, lanza un último grito y cae desmayado frente al tranquero de Los Malabares. 
Juan Hilario:  “Haaaaaa” (Se oye un silbido y luego aullidos de perros).
Peón: Hey, muchachos es Juan Hilario, corran, vengan pronto que es Juan Hilario, es Juan Hilario.
Narrador: José Juan y el resto de los que han oído el grito salen corriendo hasta el tranquero y al ver a Juan Hilario tendido en el suelo se apresuran a prestarle auxilio (se oye un silbido penetrante) pero, un nuevo silbido se deja escuchar casi encima de ellos y es entonces cuando comprenden lo que sucede, inmediatamente comienzan a proferir una serie de palabras al aire con las que pretenden ahuyentar al espanto. 
Peón: Cuje, Tureco, es el Silbón, ¡La tapara de ají y el mandador! ¡La tapara de ají y el mandador!, es el Silbón, cuje, cuje, Tureco cuje, cuje. 
Narrador: Aquellas palabras inundan todo el ambiente y una espantosa sombra con la figura de un hombre ensombrerado y extraordinariamente alto, pasa como un celaje, perdiéndose ante el asombro de todos (se oye un silbido penetrante), el patio ha quedado en silencio y Juan Hilario, volviéndose a la realidad, cuenta lo que le ha sucedido. Unos músicos que regresan del baile de Quebrá Seca y que pasan en aquel preciso momento por el lugar, son testigos de la confesión de Juan Hilario. 
Juan Hilario:  ¡Ay, compañero! Ya me mataba ese animal, mire usté, compa José, ¡cómo me ha dejao! no me deje solo, no me deje solo, que me está esperando en el camino, ¡Ay, que animal más horrible!  ¡Ay, compa!, no me deje solo, que me está esperando en el camino.
José Juan: Se lo dije, compa, se lo dije, compa Hilario, se lo dije, eso le pasó por porfiao, por porfiao. 
Juan Hilario: ¡Ay, compa!, si, usted, juera visto lo feo que es ese aparato, ¡Sí!  Si lo juera visto, no vuelvo, ñero, palabrita ´e  Juan Hilario que no vuelvo a baile de noche, palabrita.
Narrador: José Juan y sus amigos, después de oírle en silencio, lo ayudaron a levantarse para que pasara aquella noche en el rancho de Los Malabares. Días después, el corrido de Juan Hilario andaba de boca en boca, entre músicos y cantadores.

C1: Víspera de un tres de mayo
como a las seis de la tarde,
fueron grandes tempestades
y relámpago en el aire,
fueron grandes tempestades
y relámpago en el aire.
No vayas para la fiesta
te dijeron, Juan Hilario,
que en tierras de Portuguesa
va un espanto desandando,   
que en tierras de Portuguesa
va un espanto desandando.   

El Visitante:     ¿Y usted, vio todo eso?
Juan José: Sí, compa, que yo era el caporal de Los Malabares y no es que yo quiera hacé la cosa más grande, y si, usted, quiere, pregúntele a la gente del hato pa´ que vea que le dicen lo mismito que le acabo de contar.
Narrador: Caray, nunca creí que fueran ciertas todas esas cosas que se decían en el Llano.
José Juan: ¿Todavía no me cree?
El Visitante: No, ahora sí le creo. ¿Sabe cómo se llama eso?
José Juan: ¿Qué?
El Visitante: Eso que, usted, me acaba de contar.
José Juan: Pues, “Pasaje”, lo llamamos por aquí.
El Visitante: No, eso se llama folklore, y folklore es el alma misma del pueblo, sus creencias, su sentir, sus costumbres.
José Juan: ¡Ha! pues,  por aquí hay mucho de eso, por donde quiera que usté camine se encuentra con corríos y  con pasajes nacidos de aquí mismo, en esta misma tierra; en el camino, en la laguna, en el caño, ´onde quiera que usté arrime las huellas, ahí encuentra un peacito de eso, que como usté dice, es el alma de los que vivimos por acá. 
El Visitante: Esta tierra es maravillosa. 
José Juan: ¿Ya se va?
El Visitante: Sí, sí, sí. 
José Juan: ¿Pa´ la fiesta? 
El Visitante: No, no, no, voy a escribir sobre el folklore de Portuguesa.      

C1: Esto era lo que contaban
del Silbón y la parranda
una noche se encontraron
Hilarión y el Desanda,
una noche se encontraron
Hilarión y el Desanda.
Víspera de un tres de mayo
como a las seis de la tarde,
fueron grandes tempestades
y relámpago en el aire,
fueron grandes tempestades
y relámpago en el aire
No vayas para la fiesta,
te dijeron Juan Hilario,
que en tierras de Portuguesa
va un espanto desandando,   
que en tierras de Portuguesa
va un espanto desandando.

D: Esto era lo que contaban
del Silbón y las parrandas
una noche se encontraron
Hilarión y el Desandas.
No vayas para la fiesta,
te dijeron Juan Hilario,
que en tierras de Portuguesa
va un espanto desandando.

C1: El que vaya de parranda
que se vaya preparando
que si la noche lo agarra
el Silbón lo ´tá esperando,
que si la noche lo agarra
el Silbón lo ´tá esperando.

D: Y por todos los caminos de Portuguesa
se comentaban el corrío y la leyenda.
Narrador: Ha sido una obra escrita, producida  y dirigida por el escritor, poeta y compositor portugueseño Dámaso Delgado y realizada por un grupo de músicos y actores de Portuguesa, Guárico y Apure, con la participación especial de “el Tricolor de Venezuela”; Víctor Morillo y quien les habla Alfredo Acuña Zapata. ¡Buenos Días Venezuela!



Texto tomado de: ANÁLISIS DE FIGURAS ESPECTRALES EN EL CORRÍO Y LEYENDAS DEL   CANTO LLANERO TRADICIONAL de Isaías Medina López, Duglas Moreno y Carlos Muñoz (Trabajo de Investigación aprobado en la UNELLEZ-VIPI)


12 comentarios:

Francisco Aguiar dijo...

Luis Bazán García, en el prólogo que escribió sobre la obra de Dámaso Delgado afirma: "Dentro de lo más hondo del espíritu de los pueblos, en esa profundidad intima donde se unen y se entrelazan la realidad y la leyenda". Esto es muy cierto, realidad y leyenda van tomadas de la mano. El uno no puede vivir sin el otro. No son agentes separados sino dos aspectos de un mismo fenómeno. La leyenda EL SILBÓN vivifica el imaginario popular de forma tal que la sentimos parte de nosotros.

kimberly Rivas dijo...

Una de las historias más conocidas actualmente a nivel nacional, leyenda que ha transcurrido la historia de nuestros pueblos llaneros ,Portuguesa casa de ésta historia que se ha convertido en folklore no solo para el estado Portuguesa sino también para los estados vecinos Cojedes y Barinas , y más allá de nuestras latitudes llaneras,¿Qué llanero no conoce la historia del silbón? no ha escuchado hablar de Juan Hilario , la riqueza cultural de éstas leyendas de un llano lleno de mitos y leyendas en cualquier rincón , en cualquier lugar de ésta extensa llanura pues llanero que nunca haya escuchado la historia del silbón no puede llam arse llanero. Que viva Portugesa Mi tierra querida,carajo...

damaris chavez perez dijo...

Esta es una de las leyendas más notorias en la literatura venezolana y en la oralidad de nuestros pueblos; leerla seria una de las costumbres emblemáticas de nuestra lengua popular.
Como venezolana y llanera he oído estos relatos, ya que es una leyenda de suspenso y emoción de nuestro llano portugueseño.
Esta historia es un relato popular del llanero, y como toda leyenda venezolana forma parte de nuestro folklor y de nuestra identidad, para nosotros los llaneros es muy importante no perder la tradición de contar esta historia. "La Leyenda del Silbón".
En Guanarito,compa;y Guanarito es llano Y llano es todo esto que estamos pisando.

carmen daniel dijo...

Las costumbres y los temores de la gente del llano cobren vida, de forma tal que nos es imposible distinguir el uno del otro. los pueblos se unen y se entrecruzan la realidad y la leyenda, el silbón es una de las historias más conocidas a nivel nacional e internacional

Deisy Colmenares dijo...

hola buenas tardes creo que la leyenda del silbon es como una costumbre del cojede#o,porque a pesar de que cuando la escuchas se te pone la piel de gallina ,quieres seguir escuchandola,es como un sustico gustoso y tambien es una historia o leyenda muy jocosa y provoca seguirla escuchando.

maria eliza duque soto dijo...

El silbon es una leyenda que sin duda es una de las mas populares del llano. En el mes de mayo se hace mas popular entre las comunidades que se unen y entrelazan pasajes y corridos nacidos aqui en nuestro llano. ¿Quien no ha oido hablar de juan hilario?que se desarrollo en tierras de portuguesa y es parte de nuestra cultura llanera. El silbon que por todos los caminos se comentaba esta espeluznante leyenda.

Betzaret Lopez dijo...

La leyenda del Silbón es una de las historias mas populares en Venezuela y el mundo ya que nos lleva a una historia que ocurrió en los llanos venezolanos. Es otra de las leyendas mas importantes de la literatura venezolana, formando parte de nuestro folklore y nuestra identidad nacional.

franklin josue frade brito dijo...

YO PIENSO Q LA LEYENDA DEL SILBON ES CIERTO XQ DICEN Q EL Q VUELA VUELA Y DICEN Q EL SILBON LES SALE A LOS HOMBRE BORRACHOS Y NECIOS QUE ANDADN EN BUSCA DE MUJERES EN LA CALLE YO LES DOY UN CONSEJO AQUELLAS PERSONAS Q TOMAN Y ANDAN EN BUSCA DE LO Q NO C LE HA PERDIDO POR LE PUEDE PASAR LO Q LE PASO A JUAN HILARIO PORQUE LE PASO ESO POR FIAOO POR FIAOOO.

michel alvarado dijo...

Si bien es cierto que la leyenda del silbon es algo que viene de atrás un mundo fantástico y a la ves real, una historia que deja plasmado terror y admiración, como muchas otras una marca de la historia venezolana..

isamar villanueva dijo...

El Silbón es un personaje legendario de Venezuela y Colombia, especialmente de Los Llanos; descrito como un alma en pena. La leyenda del Silbón habría surgido a mediados del siglo XIX

Se trata, según la leyenda, del fantasma de un joven que asesinó a sus padres, y por ello está condenado a vagar como un alma en pena eternamente con un saco lleno de los huesos de sus progenitores.

Tiene un silbido característico que se asemeja a las notas musicales do, re, mi, fa, sol, la, si, en ese mismo orden subiendo el tono hasta fa y luego bajando hasta la nota si. Se dice que cuando su silbido se escucha muy cerca no hay peligro, ya que el silbón está lejos, pero si se escucha lejos es porque está cerca. También se dice que escuchar su silbido es presagio de la propia muerte. Puede estar en cualquier sitio en cualquier hora.

Rubeysa Carolina Pedroza Isa dijo...

Hablar de La leyenda EL SILBÓN, es referirse a lo cultural- religioso, ya que esta leyenda esta cargada de una creencia popular. Algunos podrían afirmar que esto es real; sin embargo para otros no deja de ser una historia popular. Lo cierto es que forma parte de nuestra identidad nacional.

Rubeysa Carolina Pedroza Isa dijo...

Referirnos a la leyenda del Silbon, es hablar de cultura popular, ya que este relato esta cargado de una connotación cultural-religioso, que forma parte de esta cultura llanera. Esta leyenda es contada de diferentes formas en nuestro país; en lo que si se coincide es que el personaje mato a sus padres y anda errante cargando sus huesos.