sábado, 13 de febrero de 2016

Poesía de Amores y desamores (11)


Imagen en el archivo de Bledi Guite

6 (Jesús Salazar)
Por estos días en que el sol
es un botón
un diamante
que me suele tocar
por estos días
en que miro tus ojos
y despierto
para encontrar que mi tristeza
es mi ausencia de ti
señora que caminas por esta fiebre mía
señora que me danzas y haces ruido
en la memoria

Imagen en el archivo de Bajo un mismo sol

Poema de Miriam Rodríguez
Amanezco con tu nombre
Sobre la almohada (delatora de insomnios)
Arrastro pesadillas
Como fatídicas premoniciones
Que me espantan los días de labios rojos
Tú navegas en aguas tranquilas
Yo me posesiono del viento que toca
Y deambulo en su susurro
Tras los pasos
Del hombre primigenio
La lluvia penetra cada instante
En el hangar de mis sueños
¿A dónde han ido los besos
Y el humo de los barcos en las tardes del Puerto?
Tú puedes acercarte a la esfinge
Y descifrar los enigmas
Yo espero
En cualquier esquina de esta ciudad
El traje mágico de la noche para cobijar mi cuerpo
Y entregarme a ella en un abrazo
Al final del diluvio.


Poema de Néstor Rojas
no hay
pantano
por encanto
cuando estás en mis brazos
no hay paraguas
cuando me llueven tus recuerdos
ni mesa que valga cuando mi hambre
tiene tu nombre
ni azar cuando me juego tu vida
y no sé cuál es la meta a la que debo llegar
haciendo esfuerzos
no hay mundo fuera de ti
ni apuesta
usted
es más que la musa 
es mi poesía
y no hay nadie 
más bonita que tú

Imagen en el archivo de Carmen Rodríguez Caldera

QUIÉN (Francisco Alarcón)
Quién te robó tu mirada,
tu figura, tu corazón de esmeralda,
tu hado de hada
y te dejó desnuda, casi sin nada

No es culpa tuya
no es culpa mía
son los crepúsculos,
que pasan desesperados.

Son los antes que nos demudan,
son los hoy que nos arrugan,
son los siempre que nos empujan
Y son los ahora que no dejan nada.

Poema de BETSSIMAR SEPÚLVEDA
No soy cala blanca de montañas vírgenes.
A cambio te ofrezco la savia de mi cuerpo.

No soy agua limpia de ríos sagrados.
A cambio te ofrezco el caudal silencioso
de mi espíritu soñador.

No soy como el viento del norte, claro y armonioso.
A cambio te ofrezco un alma emplumada
dispuesta a volar.

No poseo la pureza del fuego.
A cambio te ofrezco el calor eterno de mi regazo.

No soy guarida de selva
pero te ofrezco el refugio cálido y secreto de mi vientre.

No puedo ofrecerte la perfección de la madre tierra
pero a cambio te ofrezco lo que de ella heredé: su fuego,
su calor, su savia, su libertad y su amor.

Imagen en el archivo de Isaías Medina López 

TÉ PARA EL CORAZÓN (Edsijual Mirabal)
Te rozo
te convido
te siento
té de risas

Te colmo
te cobijo
te busco
te disfruto
té de manos y de besos

Te sueño
te miro
té de vientos y neblina

Te llamo
te digo
te canto
te navego
té de rosas y abedules

Te extraño
y el té no termina
se hace hoja y árbol y montaña
té de amor

REINCIDENTES (Alfredo Cedeño)
En una barcaza eché el olvido
monté los llantos
y solté la risa
para encontrarte
como un tulipán
sin guantes ni camisa
donde alzarme
sin preguntas
que arruinaran
tus ganas de nosotros.

HOY (Alejandra Segovia)
Te enero te febrero te marzo
me abrilas me mayas me junias
te julio te agosto te septiembro

me octubras me noviembras y me diciembras...


viernes, 12 de febrero de 2016

Poesía de Amores y Desamores (10)

Imagen en el archivo de Maritza Torres Cedeño


SENOFILIA (Orlando Pichardo)
Tus senos son la parábola del viento
que levantó cantos oceánicos en el sueño
Son signos de bronce grabados en los ojos del silencio
De marfil cálido los siento
de barroco ancestral humedecido por sudores ardientes 
tus senos suben y bajan al ritmo de tambores
y crecen como ríos llovidos en invierno
De galaxia espiral los siento
y vuelan sobre sus colinas los pájaros afónicos de mi verso

De piel de durazno
de caída de agua
de cola de papagayo
de vuelo de colibrí los siento
Tus senos son como el cantar de los cantares
o como el agua de Cristo
porque al beberlos quitan la sed por siempre.



Poema de Sara Medina López
Juega con tu vino  en mis profundidades
Reúne tus azules mariposas nocturnas
Disipa en mí tus tormentas
Y regálame los briosos caballos de la llanura
Suelta tus músicas en mis tristezas
Y hazme de ti y de tus vientos.

LAS MUJERES TAMBIÉN VAMOS AL BAR
(Lyerka Bonnano)
Las mujeres también vamos al bar
a ver qué canción nos recuerda el pasado
a conversar con nosotras mismas
también
deambulamos en la calle oscura
como el zigzag de la máquina de coser
a veces se nos antoja el licor
para abandonarnos a una sola idea
frente a las botellas
las servilletas
y las miradas de los hombres
que no saben si acercarse
o seguir en sus rincones  

Imagen en el archivo de Pedro Revilla Lanz

SIEMPRE (Eduardo Mariño)
La cálida invocación de tus labios
tiene ecos arcaicos y sublimes
como el despertar de una rosa
tras una noche demasiado larga

TEXTOS DE UNA TARDE PARA UN CAFÈ DE ABRIL (Deiby Díaz)
Cuando la lluvia nuevamente caiga sin ti
             Cómo le explicaré a La Chica del Tiempo
            Que en invierno no me cobijarás
            Y esta tarde en la Región Central de mi cuerpo
            No habrá chubascos dispersos
            Ni corrientes eléctricas.

            Cómo le diré que en verano no vendrás
            Y la primavera no la veremos juntos
            El otoño en mí.
           
            Cómo explicarle entonces a la Diosa de los Astros
            La soledad en mí, el día de mañana
            Cuando su predicción dice:
            Intensa pasión para los Aries con su pareja 
            en este día.

            Necesito cambiar de canal.

QUINCENA DE ABRIL (Inti Clark)
El sol es un grito de mariachi en mi ventana.
Una mujer me ronda,
danza con su piel de café.

Es un viernes inmortal
en las caras perfumadas de asfalto y ron.

Brisa pobre, sin memoria
la vida se resume
en una pareja ilegal que se devora.

Imagen en el archivo de Oswaldo Peroza

Poema de Danilo Mauricio Robinson Garcés
Cuando mi pecho esta colmado
cómo alegras mi vida
Sol mareas montañas
Días de mi encanto
Olor a ti que llevan las abejas


VIVIENDO EN OTRA VIDA (Laurencio Zambrano)
Cantar
Nombrar
Gritar
lo que se amotina en la garganta
Amar
lo que el amor no nombra nunca
Vivir
la vida que nos fue negada
porque vivimos viviendo en otra vida
Nuestras huellas
desandan el camino
porque jamás fuimos
pretérito perfecto
sólo andanzas
sólo albures
sólo pasos
vasallaje  de memoria y vaticinio
En el sendero de las tristuras
cae la lágrima
La incandescente culpa
nos pregunta
¿Y qué fue de esto…?
¿Dónde andará?
¿Qué se hizo aquello…?
¿Se fue de ti?
¿Te quitaste la venda de los ojos?
¿Cuánto tiempo te dura el desengaño?
¿Ahora te vas indemne con lo otro…?
¿Por cuánto tiempo…?
¡Hasta que me abandone o asesine!
Siempre será amor
lo que dejaste amado en el camino
puritico amor
lo que vuelve a ti para absolverte
y con los brazos abiertos te recibe
¡Ay Vida!
tan suculenta y urticante
mantenme falible e inocente
para caer perpetuamente
en las perfectas celadas de amor
Que siempre seas amor
purito amor
—Embrujo, bufanda y amuleto—
el abrazo que cicatriza mis desgracias

y con dulce sonrisa me perdona. 


jueves, 11 de febrero de 2016

Poesía de Amores y Desamores (9)

Imagen en el archivo de Karina Pérez

Cuando rondas el amor 
(Fragmento. Ernesto Reyes)
“A mí me gustan
no los días intermedios
cuando no logro atinar a la camisa
cuando no sé si la sonrisa arderá
o tendrá que mojarse,
de cualquier forma, me gustan más
estos días en que me rondas el amor
y lo tomas por asalto.”
  


Imagen en el archivo de Vanessa Torres Sanoja

IMAGEN DE LA ROSA /III / (Pedro Francisco Lizardo)
Una rosa dulcísima crece junto a la tarde
donde hay un piano abierto y unas manos profundas.

Cae un río en la tarde y una rosa amanece en la aurora y su límite
fresca de amor y sangre.

(Oh, la rosa armonía de la Amada en silencio.)
La tarde fluye lentamente en el tiempo
mientras la rosa vuela de unos labios al beso.

El beso va en la tarde, rosa y miel encendida,
y la rosa en el aire le da su propia forma.

Oh, la rosa amorosa, la clara rosa electa,
la rosa presentida y la rosa secreta,
esta rosa en el pecho que cuenta mis latidos
y esa rosa inmortal que abre y cierra el destino.


Imagen en el archivo de Maritza Torres Cedeño

SON DE LA SONSA (Maribel Prieto)
yo sé que ese hombre te pertenece
que tú lo viste primero
que yo no imaginaba estar por estos predios
                 cuando aconteció el amor
que me ganaste en la primera y única partida

sin embargo,
la realidad no tiene otro objeto que mentir

LAS PLAYAS (Francisco Ardiles)
LAS PLAYAS están siempre llenas
de mujeres solas
mujeres que han dejado atrás
la juventud
y que se sientan meticulosas
a mirar el cielo
a escuchar lo que les dice el mar
Todos los domingos   
acomodan sus cosas
y se vienen a sostener el firmamento
con su madurez
a medias aceptada,
piezas de bisutería
toallas floreadas
bronceadores
y una cesta de frutas exóticas
acomodan con recelo sobre la arena
pero nadie las mira
ni con urgencia
ni agitación
desde que fueron envejeciendo
nadie aspira a seducirlas
nadie les toma el pelo
sólo el viento.

Poema de Zulay García
Tus ojos oscuros
profundos como la noche
conforman el único recuerdo
que llevo

Excusa de perro fiel
que aún suspira en la noche
asomada a la ventana del vacío

Imagen en el archivo de Pablo Araque

MARÍA  (Eduardo Mariño)
María
contemplando el mar te fuiste
agradeciendo al camino su abrazo
Humedeciste tus mejillas
con lo poco que quedó de mi voz
Callada María
te marchaste de donde no  llegué
buscando el grial de tus besos tristes.

SIN TIEMPO (Sylvia Paola Sabogal)
Él prefirió el silencio
cómodo
callado
ausente

Ella apeló a las lágrimas
turbias
graves
rencorosas
Aun así,
él no pareció enterarse de su llanto
Aun así, nunca pensó
que las cosas no duran para siempre

Ella tampoco se dio cuenta
— hasta que ya era tarde —
de que las lágrimas
son la forma de diluir las pasiones
para que puedan salir del alma

Hoy los dos se lamentan,
pero ella ya no llora
las palabras de él llegan tarde
y sus manos se separan como la vida del cuerpo
cuando llega el final inexorable
de lo que algún día fue hermoso.

TU CUENTO (Oscar Sotillo Meneses)
No me creíste el cuento
de los pájaros que comían
de la mano en la azotea

Ni el de los felices irresponsables
que reían
al compás del infortunio

No te preocupes
yo tampoco creí tu cuento
de la felicidad.

De “RESPUESTA” (Enriqueta Arvelo Larriva)
¿Probaste mis panales sin destino?
¿Entraste a mi huerto de manzanas incorpóreas?
¿Quebraste la redoma de mi esencia desurcada?
¿O se rompieron en mis muros
tus suspiros magníficos?
Di si pensabas que te dejaba cruzar mis abismos
con embriaguez espoleante,
derramando mi ungüento en tus raíces
o que ordenaba sobre tu pecho
que fueses mi inflexible guarda en la noche de ausencia,

o que me hacía a un lado en el desfile de tus llamas