miércoles, 17 de febrero de 2016

Poesía de Amores y Desamores (16)

Joven cojedeña en el archivo de Carlos González 


TE VOY A REGALAR UN BOLERO (Álvaro Montero)
Te voy a regalar un bolero para que no me olvides
Te voy a embrujar, te lo juro. Te voy a embrujar
para que bailes ese bolero que te voy a regalar conmigo
Te voy a regalar un bolero
y con él te voy a regalar la noche
que lo cobija y el amanecer
Te voy a dar el aroma del bolero que te entrego
para que te embriagues
y para que vengas siempre que mi corazón te necesite
En fin
te voy a regalar un bolero
para que te lo pongas en el pecho
y salgas con él y me esperes allá
donde te lo pueda cantar para que nunca me olvides.

De Anita Mendoza
Y no hay reposo para ti, única almohada, donde puede mi cabeza reposar, tu hombro amable, cálido resguarda tanta alma que pueden convertir todo en una charla brillante, el hombre que desean hasta sentir frío algún rostro obsesivo que insiste, insiste, pero ellas saben tanto sobre el amor, tanto... el verdadero amor y el aplastante domingo que hay que atravesar en los días de espera, por venir, ausencias...

Versos de AMANDA REVERÓN
Para que no se inmole la noche
ofrezco mi cuerpo
que era una página en blanco
donde la lujuria
era un paisaje desconocido /con aliento de agua
sin púas en el torso /aún vulnerable
Ahora
solo un puñado de pájaros
sin pudor

apareándose / fuera del nido

DE MIS LABIOS (Deibi Díaz)
Son el límite que conduce
a la ternura insospechada
del deseo más sereno.
Aquí aprendiste el paraíso
la vida
el riesgo

Imagen en el archivo de Marycarmen Bocaney 

Poema de Ana María del Re
Necesidad
de tenerte a mi lado
en la penumbra
de una habitación
intacta

Uno en el otro
uno soñándose
en el otro
mientras sigue
la noche

BEBERME EL  AIRE (Melisa Juana Toro)
No debí beberme el aire.
No debí poner la piedra sobre tu deseo.
No debí tan siquiera mirarte.
No debí correr en sentido contrario.
Jamás. Jamás por ti ni contigo.
Por ahora no queda nada qué decir ni hacer. Ya lo entendí.
Por ahora sólo queda el sabor al aire que corre entre
                                      \ nuestro destino.



CULTIVAMOS EL AMOR (Francisco Javier Frías Vilera)
Cultivamos el amor
en el único surco
creado por los dos.
Conserva esta semilla
que se encuentra en ella
el aliento fecundo por ambos.

LABERINTO (Víctor Valera Mora)
Yo he bebido aguas de oro de la mujer amada
Yo he bebido sangre sudor y lágrimas
de la amistad de la mujer amada
Vapuleado por los celos y las incomprensiones
he bajado a los dos infiernos y he visto
una gran sombra y una puerta secreta


Imagen en el archivo de Copleros de la Llanura 


NO HAY REGRESO (Mharía Vázquez Benarroch)
Lavar el pelo
limpiar los dientes
vestir la intemperie de mi cuerpo

desarmo pedazo a pedazo
la cotidianidad de no tenerte


Versos de Gustavo Pereira
Buscamos la poesía como se busca el cuerpo
de la amante en las sombras
y la encontramos en el cuerpo de la amante en las sombras.

Versos de Ana C. Saavedra
Entre la palabra de amor y de guerra
la mínima distancia del asombro.
Yo creo en tu piel desnuda
 en tu grito de siglos
Eso es Dios para mí después de todo.



Imagen en el archivo de Angello Jesmy Chiguire García

NINGÚN AMOR CABE EN UN CUERPO SOLAMENTE (Eugenio Montejo)
Ningún amor cabe en un cuerpo solamente,
aunque abarquen sus venas el tamaño del mundo;
siempre un deseo se queda fuera,
otro solloza pero falta.

Lo sabe el mar en su lamento solitario
y la tierra que busca los restos de su estatua;
no basta un solo cuerpo para albergar sus noches,
quedan estrellas fuera de la sangre.

Ningún amor cabe en un cuerpo solamente,
aunque el alma se aparte y ceda espacio
y el tiempo nos entregue la hora que retiene.
Dos manos no nos bastan para alcanzar la sombra;
dos ojos ven apenas pocas nubes
pero no saben dónde van, de dónde vienen,
qué país musical las une y las dispersa.
Ningún amor, ni el más huidizo, el más fugaz,
nace en un cuerpo que está solo;
ninguno cabe en el tamaño de su muerte.

Al Lado del Olvido (fragmento. Leisie Montiel)
He escuchado tu cuerpo
Y no me pertenece.
La distancia se agota en la memoria
Esperando que existas.

Y aguardo que sigas llegando
Y no me reconozcas.
Mañana—me digo—

Tu boca.


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