lunes, 22 de febrero de 2016

Poesía de Amores y Desamores (21)

Mujer cojedeña en el archivo de Carlos González



SOMBRAS VIAJERAS (Ylse Godoy)
El misterio de tus ojos borra la imagen de mi amado.
Releo tus cartas, sentada en la estación
Del ferrocarril parisino.
La muerte danza entorno al otoño
Mis manos son sombras de viajero
Pienso si brilla el sol
Y si la nieve cae en nuestros cuerpos
Muchos años guarde cauto silencio.
Sombras de países son violetas
Que traigo en pena sagrada
La luna en la fronda
Aliento una brisa tropical
Columpiándose, como palo santo, en la noche.
Huéspedes osados
Turban la paz de mi amor.
Soñé que estaba a la orilla del océano
Como suite de orquesta
Llena de colorido
Como lamparilla nocturna
Arrastrada por el amor secreto
De los amantes.



Imagen en el archivo de Carlos Gonzalez

PENSAR QUE ESTÁS (Siddharta Mejías)
Una búsqueda naufraga
y otra
            y otra
Vuelas en este humo vencido
                   por las aguas nocturnas

Colecciono tu imagen en mis pliegues
me sumerjo en las cosas
y estás
             y estás
Surjo de nuevo vencido
           por las aguas nocturnas

El tiempo es trago de ventisca
y te toco
                y te toco
Aire, agua, cosas
                    aquel vuelo no ha sido

TU CUERPO CLORIOSO (Julio Garmendia)
Tu cuerpo glorioso, de mayo, y de abril,
Me ha vuelto pagano, romano y gentil.

Eres ¡oh señora! todopoderosa
Como una hechicera, o como una diosa.

Por la calle pasas, ante los varones,
Domando las fieras de los corazones.

Tus ojos de negras miradas sensuales
Poseen virtudes sobrenaturales.

Tus manos, si quieren, hacen florecer
Destinos que fueron amargos ayer.

Tu cuerpo glorioso, de Mayo y de Abril,
Me ha vuelto pagano, romano y gentil.

Me atrae con todas sus gracias vedadas
Tu seno de rosas y de mieles doradas.

Me muerde tu boca purpúrea y sensual,
Y tus ojos negros agravan mi mal.

¡Siempre hubo embriagueces de carnes floreadas
En la juventudes de todas las vidas! 

 Caracas, julio de 1918

Versos de Johnny Figueroa
Y me pregunto
si cada noche juntos
es como una canción
y si cada beso es un surco
cuán infinito
puede ser este espiral profundo
que soy
ahora
cuando te veo desnuda respirar
a mi lado
una y otra
vez.

Imagen en el archivo de Luiyi Sulbarán

PARA AMAR LA CICATRIZ  (Mariela Cordero).
La mano sin piedad
hurga en tu significado
hasta el leve suplicio.
 Araña hasta que brota la roja espesura
aniquila el mínimo asomo de misericordia.
Rompe la piel
                    para poder besar la cicatriz.



ENCUENTRO (Jesús Alberto Ramírez)
En la distancia
entre el deseo y la espera,
oímos los pasos del amante
acercarse  al vivo éxtasis.
El amor
fulge en el corazón.
De la hembra,
y en el hombre produce fascinaciones.

Deleitoso manjar de palabras
emana de los desnudos cuerpos
acechantes.

Y el pescador de imágenes
del ánfora de la noche
nos brinda sus poemas


Imagen en el archivo de  Maritza Torres Cedeño

Versos de María Adalgissa Passanisi
Amor compartido
alianza conyugal
opción sacramental
trino tejido de amor
iglesia doméstica
altar caridad y comunión

Versos de Maylen Sosa
Esta noche a mis manos
sólo las salvará
hundirse en tu cuerpo
asirlo
sentir en el fondo la carne
la vastedad agobiante de lo vivo.

Miyó Vestrini
La gente no se ocupa de la muerte por exceso de amor.
Cosas de niños,
dicen,
como si los niños se suicidaran a diario.

Versos de Hiranis Serrano Quijada
…Tus manos espumosas, silenciosas, cautelosas,
tus manos y tu olor a lluvia, tu olor a cielos despejados,
cielos revueltos, tu olor amable dando vueltas en mi cabeza.
Tú sabor a frailejón, tú sabor a limón.
Tus cabellos en la cara como grama, grama que quieren pisar mis labios
…Tus labios en mis labios como naranjas o mandarinas,
como un gajo que saboreas, que muerdes, que desgastas.

ROSA UNÁNIME (CÉSAR SECO)
A Argelia Malaver Flores
Vivirás conmigo más allá de la vida que nos ha juntado.
Cuando se cierre para mí el camino al final del horizonte
el cielo que me diste se aferrará
a mis manos cual segunda piel en que las estrellas
no dejen de titilar al unísono de tus besos.
Un gentil aire descenderá por la ardiente pupila
con la que por primera vez nos vimos y secara
el llanto de la despedida.
Tú permanecerás en mí surcando la infinitud del firmamento
mecida por la brisa en el columpio de tu infancia,
cuando me desconocías y sólo era otro niño
queriendo atrapar las nubes en el techo de su casa.
Sabremos que el Amor es
también esa fragancia perdurable que nos juntó una vez
y lo volverá a hacer cuando el Padre llame
a dos que se quisieron con la demasía única del corazón.
Habré memorizado todos tus gestos
y me deleitaré en tu breve risa
sabiendo que eres la rosa unánime de mi sueño,
la diligente rosa, la del lacerado pétalo que supo:
"No se llega al Paraíso sin antes pasar por el infierno".
Te veré entonces como el que mira
en la pantalla gigante del cine contemporáneo
su mayor libreto realizado por el artífice Creador del Universo.

Y vuelva para decir Te Amo.


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