martes, 16 de febrero de 2016

Poesía de Amores y Desamores (15)

Imagen en el archivo de Gladys Urbina 

"Te quiero, impar,
sin doble,
podada de tu sombra,
libre de tus espejos.
Alta. Muda. Sola.
Y mía.
Así te quiero"

Ángel M. Queremel


Poema de Iris Villamizar
Cuerpo que le cuesta amar
Cuerpo que no comprende
El amor a primera vista
Sino tal vez al pasar los días
Cuerpo que obedece
Solo a sus normas de vida
Ante una risa continua y violenta
Cuerpo afín a la soledad
Recreado al insomnio
Prepara la huida
Para no aumentar sentimientos
Cuerpo atraído por preferencias
Luego recurre a las apariencias
Cuerpo de condición altiva
Oculta otro cuerpo
Que se entrega por dinero
Ya que no ocupa lugar
Divide el tiempo y lava
De culpa sus manos




ELLA (César Seco)

para Argelia

Por razones parecidas a tus manos

pequeñas y anilladas, te labro

y te discuto con las piedras.

Tu voz: ininterrumpidos sí de un caracol.

Llegas y escucho el cielo.

El prometido país no es todavía.

La sombra ya no es nuestra.

Por razones parecidas a la arena,

el tigre del sueño crece como gema.

Saber que te ocupabas de mí

desde que niño fui dejado en el río.

Tú has puesto el cántaro, yo, la sed.

Por razón y sentido, tus manos pequeñas,


anilladas escriben el poema.


Poema de Danilo Mauricio Robinson Garcés
El invierno entra por el río
Hoy amaneció más fresco el bambú
Hoy descansaré sobre tu recuerdo
En mis bolsillos guardo hojas del camino
Mañana perfumaré mis días
Y viviré por ti

Poema de Sara Medina López
Súrcame como a la tierra
Con tus bueyes de luminosos ojos
Toquemos el último arcoíris de este invierno
Y olvidemos las lágrimas por canciones.

Versos de Alexander Moncada Colmenares
“Yo desnudo el amor
Que el tiempo
Descubre
Mediterráneo
Hoy no ubico tu puerto
Los galeones del más allá se me hacen neblina
Y los caminos que juegan con el néctar de tu palabra
Hoy no los escucho
Pues la magia que la razón pone a proa
El astillero de la esperanza
los deja anclados sin mar”.

Tomado del archivo de  German Pérez



TRAE DE VUELTA (Ana Mercedes Vivas García)
Trae de vuelta mis cosas:
mi viejo sueño
de tanto soñarlo
 descolorido

mi sonrisa
 limpia
que lo fue

la mirada
ausente
 ajena
ofusca

aquella
mirada
que ya
 no desea
 ver la luna.

Versos de Elías David Curiel
“boca que es brasa de ciprina hoguera;
el seno, orbe de nácar; la vellosa
nuca, al mordisco, sazonada pera.
Maravillosamente silenciosa.”


Persistencia (Juan Sánchez Peláez)
A Ella, (y en realidad sin ningún límite).Con holgura y
placer.

A Ella, la víbora y la abeja: La desnudez preciosa.

A Ella, mi transparencia, mi incoherente arrullo, el rumor
que sube en las raíces de mi lengua.

A Ella, cuando regreso de las inmensas naves que hay en
el cuerpo huraño con un sol inmóvil.

A Ella, mi ritual de beber en su seno porque quiero
comenzar algo, en alguna dirección.

A Ella, que abre el sobre de mis amuletos.

A Ella, que en la balanza anónima de la memoria y en las
horas finales prolonga mi presencia real y mi presencia
ilusoria sobre la tierra.

A Ella, que con una frase insomne divaga en el umbral
de mis lámparas.

A Ella, a causa de un vocablo que me falta y a la vez
usufructo de un breve viaje que podría revelarme.

-Duerme, pero la obra humana es el instante; al dormir
se cierra con furor la gran jaula.

-Despierta, pero esboza en las márgenes de tus cejas el
oro próximo del sueño.

-Revuélcate en la parálisis fuera del yo de los ciegos
viajeros.

¡Adónde mi ninguna faz con años!

A Ella, los abismos que hay de mi amor a mi muerte
cuando caiga a plomo sobre la tierra y en un lugar
de señales desaparezca el sitio de mi ánima sola.




CANCIONES QUE OYERON MIS ÚLTIMAS MUÑECAS (María Calcaño)
Había olvidado las muñecas
por venirme con él.

De puntillas,
conteniendo el aliento
me alejé de mis niñas de trapo
por no despertarlas…

Ya me iba a colgar de su brazo,
a cantar y bailar
y a sentirme ceñida con él:
como si a la vida
le nacieran ensueños!

Yo no llevaba corona,
pero iban mis manos colmadas
de bejucos floridos de campo,
de alegría, de amor, de fragancias.

Muchas noches pasaron encima
de aquella honda pureza sagrada.
Todo el cielo volcado en nosotros!

Había olvidado las muñecas.

Ahora él se ha ido.
Lo mismo.

Despacito, por no despertarme… 


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