lunes, 3 de abril de 2017

Un tal Demetrio Zanoja (cuento premiado de José Leonardo Ospino)

Vegueros, como Demetrio Zanoja,  rumbo al joropo (archivo de Yajaira Espinoza)


Obra galardonada en el Concurso Nacional de Cuentos Misterios y Fantasmas Clásicos de la Llanura “Ramón Villegas Izquiel” (UNELLEZ –San Carlos, Cojedes)


Día uno:
Caminaba Demetrio Zanoja por las calles de Las Vegas, cuando pasó por la plaza, escuchó una conversación muy amena;
- Mire compadre ¿Usted sabe lo que está pasando por el camino hacia Lagunitas?.
- No, compadre.
- Dicen que sopla un viento (en susurro) “y la vela nunca se apaga, a uno se le paran los pelos de punta y cuando se le acerca alguien se apaga inmediatamente”.
Demetrio se acuerda que su difunto padre decía (cuando aparece algo así era que el muerto quería darle los reales a alguien).
Demetrio que era un hombre con mucho menester, partía hacia el lugar donde oyó que aparecía el muerto, como Demetrio era un hombre pichirre decidió comprar 6 cambures para comérselos por el camino. Como para que no le hicieran bulto los peló y se comió la concha adelante, ¡por si acaso!, Un muchachito que por allí pasaba, después de observarlo dijo: ¿Señor Demetrio -comer concha de cambur no hace daño?
Mire mijo, lo que venga de la naturaleza es bueno pa’ uno el hombre; además yo voy hacer un trabajo, donde voy a coger mucho real pa’ comprarme todo lo que me haga falta, y ayudarlos a todos ustedes.
Partió Demetrio hacia donde estaban los reales. Para llegar al sitio debió cruzar por el lado más vado del río. Como estaba cansado del largo trajinar sacó su por si acaso y se comió sus 6 cambures. Ya la noche había caído. Demetrio estaba esperando con ansiedad que apareciera la luz del muerto. Demetrio no era un hombre noctívago, casi cuando estaba rendido por el sueño, en el monte, a lo lejos, ve una luz que lo deja midriático y del susto cae al suelo. Al levantarse Demetrio, ve a un hombre, como una sombra negra que medía 6 metros de alto, Demetrio, que estaba casi mudenco, retrocedió y una voz diafragmática le dijo: -Demetrio, Demetrio para bien la oreja, Demetrio pon atención lo que te voy a decir: al encender la vela, tienes que seguir la luz y en el lugar en que se apague, ese es el sitio donde se encuentra un baúl con mucho testón, demasiado testón; más del que tú te imaginas. Persignándose Demetrio tomó aire y preguntó al espanto ¿Qué tengo que hacer?
- Tienes (Voz ultratumba) que cavar 3 metros de profundidad, pero... en cuanto tengas los reales en la mano.. (Ríe) tienes que hacerme 7 misas en 7 pueblos distintos. Pero... hay algo más importante que tienes que cumplir (Risa)... tienes que casarte dentro de 3 días, sino lo haces te vendré a buscar y te llevaré conmigo a la oscuridad del tremedar, vas a morir (Risa). Demetrio impulsado por su avaricia juró al muerto que cumpliría. El muerto desapareció en la sabana y a la distancia Demetrio vio una luz y empezó a cavar el tan anhelado tesoro.
Demetrio iba de regreso al pueblo, oía como le retumbaba la voz del espanto en la mente y una sudoración extraña invadía su cuerpo: “Es una deuda, si no cumples morirás”. Apresuró el paso mientras iba repitiendo una y otra vez: Tengo que convencer a Claudia María que se case conmigo, es una mula muy buena y no me va a corcovear. Al llegar al pueblo unas mujeres que lo vieron pasar, exclamaron ¡Hay Dios mío! a ese hombre como que le entró el Diablo en persona, míralo como anda.
Cuando Demetrio llega a la casa comienza a tumbarla a golpes, una mujer muy agitada le dice: Demetrio, hijo, ¿Qué le pasa?
Doña prudencia, el cuartico que usted me ofreció el otro día, ¿está desocupado?
Preguntaba mientras imaginaba que así estaría más cerca de Claudia María.
Sí, mijo pase, pase pero no se desespere, que se lo ofrecí a usted na´ más, él internándose con avidez a la casa, entra al cuarto.
Mire, voy a dejarle este saco aquí, ahora más tarde regreso con la ropa y el chinchorro, pero, dígame una cosa antes de irme, la Claudia María... ¿Ya regresó del otro lao? — La mujer sonrió -. No, mijo, pero no debe tardá en venir. (Como él pensaba que vendría pronto, muy ansioso exclamó) - Ya me voy, ahora nos vemos...
Así fue a la plaza y empinándose una botella de los canapiares, gritó: ¡A partir de hoy soy un hombre rico! Todos me tienen que llamar Demetrio Zanoja, El Diablo del Cunabiche.
Toda la gente que estaba en la plaza se quedó admirada, porque sabían que Demetrio era un hombre con mucho tesón en Dios y la Virgen.
Mientras todos murmuraban en el pueblo, Demetrio se metió en la tienda del portugués y se compró un hermoso traje de naquinya. De regreso a la casa imaginaba que era un hombre enteramente feliz, pues tenía el dinero y la mujer que él quería.
Cuando llegó a la casa, consiguió a Claudia María barriendo el patio.
Mujer, menos mal que la encuentro, pa´ que hablemos de lo que usted sabe, y de lo que vengo platicándole hace días en la oreja. Y como yo sé que usted es echá pa´lante, le digo que mañana mismo nos casamos.
La mujer, quisquillosa, se aparta suavemente de Demetrio. Repica diciéndole:
Mire, esto a mí no me gusta nada. Primero usted se me mete en mi casa como si fuera suya, la gente en el pueblo anda diciendo que usted está poseído, porque hizo pacto con un aparecío... Segundo, me pide de un día pa´ otro que me case con usted, pa´ perjudicarme a mí también y como le dije no me gusta nada de esto y así yo lo quiera mucho se va con su entierro pa´ otro lao.
Persignándose continúa diciendo “por la Virgen, que yo no hago pacto, ni me caso con un hombre vendió al Diablo”.
Demetrio no tuvo más remedio que recoger su saco de dinero y partir para su rancho.
Esa noche no pudo con el insomnio aterrador que le helaba la sangre.
Día dos:
Al amanecer Demetrio Zanoja cogió camino al mercado, allí se encontró con Cristina, la empanadera y pensó: Ésta si me la voy a meté en el bolsillo y pidiéndole una empanada le dijo:
Qué buen olor tiene esta empanada, Cristina, una mujer que tenga esta sazón es la que yo quiero como esposa.
Cristina, que era mujer muy cautelosa dijo: Ya sé que usted hizo pacto con un espanto de la sabana y como yo soy mujer creyente no lo puedo aceptar, Demetrio.
Demetrio, desesperado, visitó casa por casa a todas las mujeres solteras del pueblo, imploró, lloró y rogó pero ninguna aceptó casarse con él. Cuando caminaba rumbo a su casa se encontró que en un caserío, a las afueras del pueblo, había una fiesta llanera con muchas mujeres solteras.
Emocionado el hombre y lleno de esperanzas, comenzó a beber y a cortejar a cada una de ellas, cuando de repente, le dieron ganas de orinar y se internó en los matorrales, en medio de la oscuridad para que nadie lo viera. De repente se le aparece una luz como la de una vela, y un hombre le dice: “Demetrio, no has cumplido con lo prometido”. Aterrorizado y pidiendo clemencia cayó de rodillas. La sombra del muerto desapareció. Una voz cuchicheante en el oído retumbaba en su memoria: Demetrio, falta un día.
Armándose de valor corrió al caserío para descubrir que todos estaban dormidos y no le quedó más remedio que partir a su rancho. Solo, en el silencio de la noche comprendió que ni todo el dinero del mundo puede comprar el amor, la amistad, ni mucho menos la paz del espíritu. Intentó orar varias veces durante la noche, pero olvidaba las oraciones. Cantaron los gallos y se quedó rendido.
Día tres:
Eran las 2 de la tarde cuando Demetrio Zanoja despegó los ojos de la almohada y sintió que los rayos del alto sol encandilaban sus ojos y el sudor corría por su espalda. Lleno de terror recogió todo lo que había comprado y lo metió en el baúl y se dirigió al sitio donde había encontrado el entierro. Cuando estaba abriendo el hueco sintió un golpe por la espalda, otro por el costado y privado por el dolor exclama:
¿Por qué a mí Dios mío, qué he hecho?
Y una luz muy pequeña se iba agrandando poco a poco hasta dejarlo ciego, loco de terror y sin visión echó a correr hasta hundirse en el tremedal.

Desde aquel día quien pasa por el camino que da al sitio misterioso, se persigna y tira una piedra a la orilla del camino, dejando así, al pasar de los años “LA PILA DEL MUERTICO”. 


*Texto publicado en “El Llano en Voces; Antología de la Narrativa Fantasmal Cojedeña  y de otras latitudes”. Compilación de Isaías Medina López y Duglas Moreno (San Carlos: UNELLEZ. 2007)


JOSÉ LEONARDO OSPINO (San Carlos, Cojedes, 1983). Egresado de la Escuela de Arte Integral Luis Luksic en 1991 y de la Escuela Regional de Teatro del estado Cojedes. Actor y Técnico de la Compañía Regional de Teatro . Su obra Un tal Demetrio Zanoja, se editó en 2001como texto teatral.

1 comentario:

Alejandro GONZALEZ CORTES dijo...

Un cuento precioso con un mensaje que llega. Enhorabuena!