lunes, 25 de abril de 2011

POEMAS DE MILEIBY HERNÁNDEZ

Imagen en el archivo de Luisa Hernández Pérez



SOY
lluvia
mujer y magia
atravieso huesos
y me voy.
En el conjuro doy vueltas
y en una copa de cristal
te entregas.
Traigo los pájaros de la noche
en mi mano izquierda
y los pájaros del día
en la derecha.

Con placer hago pacto en el bosque
y me bautizo en la sangre del paraíso.

VEN
sólo con tu espíritu
y sube.

Bésame en medio de estos árboles
lleno de un oculto deseo
con todos tus grandes gestos
con ese sabor de agua en los labios
arráncame
deshójame con placer.

Ven sobre todas las cosas
y pasa tu mano
donde mi don de fiera se levante
y cálmalo misteriosamente con tu piel.

Ven
ahógame en ti
y déjame correr
porque siento la noche oscilando en mis sueños.

Ven
despacio
y con el alma fragmentada
para que instintivamente
no hay divergencia de tiempo
ni diferencia alguna de verbo entre los dos.

AHORA
que arremetes contra la noche de mi espíritu
mientras te pienso en la ciudad hay incendio.

Ahora que dominas el recuerdo y las calles son eternidad.

Porque eres carne. Porque eres tinta que derrama.
Porque eres hueso que se rompe en los amaneceres.
Porque eres palabra y océano perdido
Porque eres misterio y cambias con las nubes.
Porque eres tiempo y vigilia y lenguaje.
Porque eres infancia y música entre mis manos que escriben.
Porque eres sorbo y mis labios te esperan.
Porque apareces en mis sombras dormido
Porque eres mar que mira desde el fondo.
Porque eres hoy y el tiempo no corre ni transita por mi cuerpo.
Y eres aire que toca y me baña y voz que no llega
candelazo que azota y muerde.
Porque eres reliquia y plegaria y fuego
y alquimia que mancha y aroma de clavos
incienso que brota de lo más sagrado.
Porque eres línea y página y número cardinal y caballero andante.
Porque eres historia y tu nombre se pega a mis huesos
y eres licor y copa dormida en mis adentros.
Porque eres estrago y magnitud.
Porque eres hombre.

 LA
doble noche ladra tras los matorrales.

Llena de frío se ausenta
y llena de humo se esconde.

Me habla de la lluvia que se acerca
de la alquimia que sorprende a tu mirada
y del misterio de mi casa.
Me habla de la angustia
y el desierto de tu boca.
del espíritu y la luz de su secreto.

Me dice de la tierra de mi padre
del amor infinito y la palabra.
Del principio gallardo en mis ancestros
y el tiempo de tus soledades.
Me dice del espacio y el recuerdo
de trópicos y mares.

Me cuenta de tu carne estremecida
del hechizo y el fuego de la tarde.
De tu nombre –bíblico por cierto-
y sus andanzas.
Del encuentro y los viajes siderales.

La doble noche me espera.

LO MEJOR DE LA CIUDAD ESTÁ EN TUS OJOS
Lo mejor de la ciudad está en tus ojos
en el camino que sostienes con la boca
en el amanecer que me entregas.

En el árbol de almendros de mi infancia
en las semillas que reparten sus colores cerca de las cabañas
y las piedras y el ruido arcaico de los ríos.

En la sangre derramada y las barbas antiguas
traspasando el frío de la noche.

En el camino de las princesas y el paso de los mercaderes
con sus tapices amargos y duras frutas de la aldea.

Lo mejor de la ciudad está en tu piel de recónditos placeres
en su travesía milenaria y flores secas
y coloridos cielos ancestrales.

En el norte, en la llovizna, en la montaña y el asombro.

Lo mejor de la ciudad está en tu carne
en las viejas casas de mi abuela
y en la arrepentida palma que me cubre
en el encuentro.

Silvestre es tu amor recién nacido
de colinas y mares eternos.

Primigenia es la sombra que nos une.

Canarias
sólo podré decir de ti
cuando mi espíritu sea una pasión enceguecida
y mi boca una trampa para amantes.


TRES POEMAS A CHELÍA
(Para celebrar el I Aniversario de Transfiguraciones, estos tres poemas de mi libro inédito: Ese oscuro fuego que me baña)

"Afortunadamente nadie muere 
de amor en estos tiempos".
Ramón Elías Pérez

Al escándalo de tus ojos
No quisiera perderme el lúdico paisaje de tus ojos llenos de sol.
Parpadeantes
diversos
atrevidos
constantemente abiertos como la llanura.
Los descubro enternecidos
detrás de las puertas.
Los retengo fulgurantes
en mi piel
llenando todos los espacios.
Me dirijo a cualquier dimensión orbital
Y por fin
los cuajo.
Entonces me recreo en ellos para siempre como en una pintura de Salvador Dalí.

Conjuro
Me hubiera gustado sorprenderte a las 5 en punto de la tarde.
A esa hora se sirve el café
Y los pájaros dan vueltas en el guanábano.
Comienza un ritual hasta tus ojos llenos de esperanza.
Me desbordo sin piedad
Y desde aquí
Te nutro de este amor absoluto sembrado de naranjos.
De albahaca y ruda te ofrezco la lluvia para tu cuerpo insolente
Enciendo tres velas
sólo tres velas para la claridad de tu memoria cautiva
y te invoco en el humo solitario.
Ahora te canto, simplemente te canto
Con voz de tonada.
Son las 5:46 pm
Y te lanzo mis últimos deseos:
Ojalá tengas tiempo para leer un poema de Roberto Juarroz
donde el milagro furioso de las palabras
como lluvia vertical
te arrebate
y al menos te detenga.

Para olvidar tu voz
He cruzado toda la ciudad en moto taxi para olvidar tu voz
Tus palabras me persiguen de Montalbán a Bejuma
y aun entre los árboles tu eco me traspasa.
No tengo escapatoria.
Intento remontarme desesperada a las frías montañas de Chirgua
y sólo consigo que tu hilo de vocablos trepe y me desnude.
No puedo vencerte.
Emprendo nuevamente el viaje
y camino por las piedras y los ríos solitarios para zafarme de tu garganta inclemente
Entonces descubro el desvarío insensato del momento.
Pero antes de salir de tu comarca
me rindo a tu embrujo y tu capricho
Ya me tienes por completo entre tus brazos y terriblemente acorralada.


¿POR QUÉ ESCRIBO?
Con algo debo pagar la tradición sensual
ser gitana en la carneen el alma
M.H.M.

Mucha gente me pregunta, en cada conversación, en cada esquina, el porqué escribo, y aparte de ser una necesidad vital, una manera de volar y transfigurarme, digo que hay un misterio que rompe los sentidos, en mis noches se acerca, me envuelve los poros, me toma por sorpresa, un orgasmo musical se enfrenta a mis ojos que brillan, mis manos se mueven, es otra, la morocha quien escribe, le brotan las palabras, se arrancan a la noche, la doble, y me habla, me dice, me cuenta de otros tiempos, lejanos, mis sueños me gritan, es ella, que viene, despacio, adentro, flota, emerge, espíritu guerrero, antiguo, es mi abuelo, es Fermín, es Cuba, es Canarias.
Sangre bendita, la palabra, los versos, es por eso, es por eso, el oscuro, el fuego que me baña, otra vez, la luz, la primavera, la lluvia, es licor, furia que arremete entre mis manos, que lloran, que ríen, que buscan y saltan, la montaña está cerca, río embrujado, su néctar, su esencia me roza, penetra en mi pecho, se mueve una pena, encima me quema su rayo de luna, me marca, me define, es mía, es mía su armadura de misterio, carga de boleros detenidos por el alma, su silencio pertenece algún lugar del corazón, y su destino, mi palabra, que deshoja todo el viento, que atormenta, que gira, es arena movediza, se cobija entre las nubes, remontando hasta mi casa, se mete en mis cabellos, que luchan con la vida, en las calles, mi ciudad es un espejo que mira por dentro.
El mundo es grande y vuelo, me hago brisa, es el momento claro en mis ojos, que la anuncian, la esperan, en recuerdos, me acostumbra a la duda y me rompo, en celos, rabia, llanto y aparece de nuevo, me lleva, los árboles secretos de mi angustia, la presienten, es ella, que suena a piedra memorial, delirio de los bares, nocturna, noctámbula, es ella, es la metáfora, es la metáfora, estoy presa, poseída, la locura de tenerla cerca me acompaña, para siempre, es por eso, es por eso, por su fuego que me baña.

MILEIBY HERNÁNDEZ Nació en Valencia, estado Carabobo, Venezuela, un 23 de mayo de 1970. Actualmente vive en Montalbán, estado Carabobo, Venezuela. Poeta, ensayista, columnista, educadora y chef pastelero. Licenciada en Educación Mención Lengua y Literatura. Premio Municipal de Literatura Mención Poesía de la ciudad de San Carlos, Cojedes, 1988. Pertenece al Círculo de Arte Nuevo Tramo de San Carlos, Cojedes. Ha publicado: De Regreso en las Sombras y tiene inéditos los poemarios La doble noche nos habla, Ese oscuro fuego que me baña y Del libro de los dioses. Sus poemas se encuentran en antologías, revistas y periódicos nacionales e internacionales. Actualmente cursa estudios de Maestría en Literatura Venezolana en la Universidad de Carabobo, donde también es docente de Literatura Occidental I y II.

sábado, 16 de abril de 2011

APUNTES PARA LA COMPRENSIÓN DEL LIBRO COJEDEÑO (II)*

Cojedeños bailando joropo llanero durante una de las ediciones de 
la Feria Internacional del Libro de Venezuela -Capítulo Cojedes. 
(archivo UNELLEZ-VIPI)


I-Reseñas de publicaciones literarias editadas en Cojedes durante el año 2007


COJEDES: POESÍA DE DOCE AUTORES. Compilador: Miguel Pérez. Fondo Editorial Tiriguá (ICEC). 260 pp.
Selección del trabajo poético de autores nacidos o residenciados en el estado Cojedes. Comprende, como lo indica su título “doce” secciones poéticas, bastante amplias y de muy cuidada escogencia; una dedicada a cada poeta seleccionado, todos ellos con obra publicada con anterioridad y considerados como altamente representativos de la poesía cojedeña, según el criterio “hedonista” de su compilador, el poeta Miguel Pérez, según se parecia en este comentario acotado en la contratapa de dicha edición:  "Toda antología es una visión algo hedonista de la realidad, ya que parte del principio de poner juntas las experiencias que nos han resultado placenteras, bien sea para tenerlas a mano cuando querramos volver a ellas o para mostrarlas a otros, ese cúmulo de experiencias es por lo mismo una lectura tanto de la realidad que nos rodea, como de nuestra visión al interpretarla".

Los poemas aparecen ubicados de acuerdo a la fecha de su publicación o de consignación como materiales inéditos, al igual que ocurre con los autores, quienes aparecen alineados de acuerdo a su fecha de nacimiento, de menor a mayor: Eduardo Mariño; Sarita Medina López, Miguel Pérez, José Daniel Suárez Hermoso, Isaías Medina López, Miriam Rodríguez, Orlando Flores Menessini; Juan Chávez López; Faver Páez; Carlos Noguera; Pedro Parayama y Juan Villaquirán Páez. De los autores seleccionados, se suministran noticias personales y de su bibliografía.

Entre otras virtudes, el lector conseguirá un extenso prólogo “para empezar en desacuerdo”, suscrito por el compilador de esta obra, sobre el desarrollo histórico y las justificadas expectativas que se tienen de la poesía cojedeña, este documento es de alto valor para quienes siguen de cerca el devenir de la literatura regional, con abundantes datos biográficos, así como de publicaciones tanto en libros como en revistas y diarios en los siglos 19, 20 y 21.

PILARES. DISCURSOS Y CONFERENCIAS. Autora y compiladora: Miriam Rodríguez. Fondo Editorial Tiriguá (ICEC). 206 pp.
Antología de las reflexiones, fruto de aprendizajes, enseñanzas y propuestas de tan experimentada docente, administradora educativa, escritora y poeta, nacida en el estado Cojedes y con estudios de pregrado y postgrado cursados en la Universidad de Carabobo. La estructura de la misma se eslabona en cuatro secciones:

I) Educación y valores
II) Conmemoraciones: pueblos, hechos y personajes
III) Sociedad, cultura y política
IV) Ideas educativas y mensajes a los educadores.

Un marcado “sesgo” humanístico y educativo define a estas veintidós disertaciones, las cuales se encuentran plasmadas en el texto desde un enfoque sencillo y franco; en que el discurso de la compliladora está enriquecido con oportunas citas de distintos académicos a través de diversos recursos estilísticos.

En Pilares. Discursos y conferencias,  emerge la visión de Miriam Rodríguez sobre la difusión de la lectura y la escritura en “espacios no convencionales”; la “ética profesional sobre el docente que necesitamos”; el caso del “compromiso de hoy frente al paradigma de la lealtad”; la “presencia de la mujer en las letras cojedeñas”; la “alegría, educación y excelencia en el ejercicio docente” junto a otros temas no menos controversiales que, sin lugar a dudas, continuarán siendo objeto de revisiones epistémicas en nuestra cambiante actualidad.


NUEVA ANTOLOGÍA DE LA POESÍA COJEDEÑA. UNA ESTRATEGIA PARA PROMOCIONAR LA LECTURA EN EL AULA. Compiladora: Maritza Torres Cedeño. Fondo Editorial Teatro de Venezuela. 62 pp.

Cuarta antología de esta docente e investigadora. La obra es el resumen publicable de su trabajo de grado en la Maestría en Lectura y Escritura de la Universidad de Carabobo, distinguido con Mención Honorífica, enmarcado en la metodología de Investigación-Acción Participativa.

Esta compilación poética se ideó desde una perspectiva novedosa, sin precedentes en nuestra literatura, en virtud de que la selección de todos los poemas incluidos en la antología es el resultado de la lectura compartida por un grupo de estudiantes de la Escuela Técnica Agropecuaria San Carlos, quienes siguiendo las estrategias diseñadas por la compiladora de: “Selección mediada por el docente; selección autónoma y selección cooperativa” pudieron fusionar en un texto armonioso un conjunto disímil y significativo de poemas.

Las tres modalidades de selección que vivenciaron los participantes permite mostrar veintinueve creaciones poéticas de diecinueve poetas nacidos o residenciados en el estado Cojedes, ya publicados en poemarios individuales o en textos antológicos. De igual manera, se incluyen las fichas de los autores, ordenadas por edad del mayor al menor, acompañadas con un apropiado registro bibliográfico.

Los autores y autoras que aparecen en  esta selección son los siguientes: Aída Sánchez de Mora; Leticia Vilera de Andery; Isaías Medina López; Carlos Anchieta Velásquez; Francisco Javier Frías Vilera; Sergia Josefina Díaz Barreto; Sarita Medina López; Francisco R. Sosa; Héctor Alonso López; José Daniel Suárez Hermoso; Magdalena de la Corteza Gómez; Aliria Escalona de Sanoja; Ángel María Garrido; Onías Gustavo Sánchez Barrios; Dámaso Macero; Juan Suárez Hermoso; Juan Chávez López; Ana Infante de Blanco y Juan Villaquirán Páez.

La obra dedicada “A los maestros quienes desde sus aulas regalan una sonrisa, un verso…” contiene en su prólogo las nociones de: la lectura y el lector; la promoción de la lectura; la promoción de la lectura en el contexto escolar; la figura del maestro-promotor de la lectura; el proceso de selección en la promoción de la lectura y de los criterios de “Selección” antes citados.


SOL DECAPITADO. Autor: José Daniel Suárez Hermoso. Fondo Editorial Teatro de Venezuela. 64 pp.

Quinto poemario de este escritor cojedeño, distinguido con la edición de sus múltiples obras y reconocimientos en distintos concursos nacionales de literatura. Esta obra, como pieza inédita, fue ganadora del Certamen Mayor de las Artes y las Letras de Venezuela, organizado por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura y celebrado en el año 2006.

El texto le plantea sorpresas de diversas dimensiones al lector. Omite el índice y los consabidos títulos de cada poema y deja al libre albedrío de quienes trascurran bajo un sol sin luz (o decapitado), su trepidar de luces y palabras a través de encuentros familiares, conversaciones, monólogos, ambigüedades y miedos que asaltan al común del hombre contemporáneo y a todo ser que de una forma u otra haya sido tocado por la palabra poética.

Como testimonio escritural del poeta, se recogen estos versos plenos de sugestiones y de una recurrente angustia vital (p. 49) en medio del intercalado de versos largos y cortos que dan celeridad o pasua a su poesía:

Voy anudado al viento
Al curso definido del movimiento.
Voy por una senda pronunciada
Un día abierto de pura explicación me recibe como una ofrenda
Que contento estoy de no ser ese espejo bajo los naipes
Todo ha pasado a olvido
Y voy en el viaje haciendo el misterio que se mide en una palabra.

José Daniel Suárez Hermoso (San Carlos, 1958) es director fundador de la Ecuela Regional de Teatro del Estado Cojedes.


BARAJA DE FUEGO. Autora: Ulrike Sánchez. Fondo Editorial Teatro de Venezuela. 64 pp.

Segunda edición de este poemario presentado en el año 2000. Obra forjada entre los telones del poema de sugestivo título y otros, desprovistos del artilugio de la nominalidad, sometidos a los vaivenes de su lectura.

La contratapa de este texto contiene la oportuna explicación del poeta José Daniel Suárez Hermoso, quien la dimensiona de esta manera: “Baraja de fuego es una obra encarnada en las sensaciones, en el Eros desbocado y firme. Hay en ella actitud y hecho de lo conjurante, violencia y desenfreno. Ligeras palabras que pasan por el tamiz de la presunción. Forma y concepto de un erotismo diagramado en la estética. Poesía que desafía la palabra determinando acciones. Imágenes que pasan de lo subjetivo a la imagen colectiva, asaltando la realidad".

Siguiendo las instrucciones del presentador, Eros, caprichoso Dios del Deseo y del amor se hace presente (p. 61): 

Reconozco que ya no manejo tu contraseña
Una se da cuenta cuando estás ausente
No importa
posees ese sabor que es mío en tus labios.
Me mostraré conforme tras tu partida
Sé que me extrañarás
que necesitarás el olor de mis perfumes.
Ven
te consiento descubrir el bálsamo de los deseos
hasta extraviar mi conciencia.
En Baraja de Fuego, lo carnal se viste de poesía a través de la voz de la poeta, lo sublime se idealiza aún más y consciente que se pueda deambular por los espacios infinitos de los sentidos con la sola compañía del azar.


BOSQUE DE OTOÑO. Autor: Danilo Mauricio Robinson Garcés. Fondo Editorial Teatro de Venezuela. 36 pp.

Segunda edición del primer poemario de este joven poeta cojedeño, nacido en Caracas en 1983. La obra fue premiada en el Certamen Mayor de las Artes y las Letras de Venezuela, año 2006. La anterior edición la efectuó la editorial El perro y la rana, adscrita al Ministerio del Poder Popular para la Cultura.

La corta extensión de sus poemas emana como un esfuerzo y logro de ubicar las imágenes precisas en el que la expresividad amatoria, tiene momentos de éxtasis, de serenidad y en otros del tormento y el acoso. La escenografía de sus versos trascurre, por variados espacios: el bosque; el acontecer del día o de la noche; la casa del corazón; el cuerpo anhelado y a veces esquivo; el otoño caprichoso y errabundo del sentimiento.

El punto de conexión del poemario lo va a constituir el asombro del poeta, siempre dispuesto a sobrellevar el enorme peso de sus palabras, como lo dejar ver este poema (p. 33):

Los sonidos del verano se llevan los pájaros del bosque
Hoy es azul, mañana volverán los sonidos
y el canto del gavilán me hará sentir más pequeño
El gavilán en su azul y yo en este verde que me esconde.

Danilo Mauricio Robinson Garcés, además es ganador del Concurso de Ensayos de la Facultad de Ciiencias Económicas y Sociales de la Universidad de Carabobo  y fundador del grupo literario Letra Viva en la citada entidad académica. .


METAMORFO. Autor: William Ramírez. Fundación Editorial El perro y la rana – Imprenta Regional Cojedes. 78 pp.

Este primer poemario del poeta cojedeño William Ramírez, es también la primera publicación que realiza la Fundación Editorial el perro y la rana – Imprenta Regional Cojedes, lo que ya le garantiza un lugar en la historia de la bibliografía regional. El poeta afinca el poder de su creatividad en cinco secciones en las que reinventa su discurso poético: “En forma de Clasificados”; “En forma de Mujeres”; “En forma de Sugerencias”; “En formas de la Vida” y “En formas indefinidas”.

La estrategia cabalística de los cinco grupos de poemas, revela su intención lúdica, en conveniente alusión a lo Metamorfo, lo que va más allá de las formas, bien sean éstas del sentido, de la semántica, de la cotidianidad o del propio cuestionamiento a las fórmulas poéticas en las que la poesía se hace presente; leída, oída, escrituralizada o simplemente soñada.

Entre los textos enmarcados en la búsqueda de las variadas formas que procura brindar este poemario, se hace pertinente tomar de manera textual el poema Sin techo (p. 61):

Alguna vez pertenecí a un grupo literario sin nombre
todos los miércoles nos reuníamos
a buscar un nombre
yo propuse sin techo
Al final nos quedamos sin grupo y sin nombre.

Willian Ramírez alcanzó Mención de Honor en el Concurso Nacional de Cuentos  y Relatos Misterios
y Fantasmas Clásicos de la Llanura "Ramón Villegas Izquiel" (UNELLEZ; 2001)


ANTOLOGÍA DE LA DÉCIMA POPULAR EN EL ESTADO COJEDES. Compilador: Isaías Medina López. UNELLEZ San Carlos. 192 pp.

Compilación de literatura oral que agrupa los logros poéticos de cuarenta y cuatro creadores populares, casi todos inéditos, siguiendo las estructuras tradicionales de “Canto a lo divino”; “a lo divino y a lo terrenal”; “a lo terrenal” y “bombas”. La selección de los materiales correspondió a un cuerpo arbitral integrado por los expertos: Domingo Antonio Muñoz, Carlos Muñoz y José Daniel Suárez Hermoso.

Las décimas y bombas compiladas, constituyen un corpus patrimonial y de metodología de investigación literaria de valor indiscutible para la cultura cojedeña. Los poemas fueron recopilados (gracias a la colaboración de los mismos poetas) en campos, barrios y pueblos de la región, por diversos grupos de estudiantes de la UNELLEZ San Carlos y de los custodios Manuel Arias, Ramón Hernández, Armando González Segovia y Silvestre Botello.

En el canto a lo divino se incluyen glosas de: Feliciano Mendoza, Antonio Urbano, Enmo Suárez, Teofilo Rodríguez, Nemesio Antonio Alvarado Mendoza, Bartolo Loyo, Carmen Ramona Rodríguez, Carlos Rafael Hurtado, Nemesio Zerpa, Demetrio Silva, Juan Monagas, Valerio García, Onaise Sandoval, Joaquín Acosta, Nelson Castillo, Oscar Ríos, Carlos Reyes y Henry Javier Mena Jiménez,

La sección que combina lo divino y lo terrenal presenta décimas de: Evangelisto Hermoso, Rafael Rivas Noguera, Ostacio Ramón Ochoa, Pedro Manzanero, Guillermo Rivas, Juan Bautista Olivo Noguera, Félix Monsalve, Cruz Antonio Torres, Ramón Martínez, José Vicente Rodríguez Gutiérrez, Yrlle Aurora Arias Sandoval y Silvestre Botello,

En el capítulo dedicado al canto a lo terrenal están las creaciones de: Víctor Manuel Gutiérrez, César Reyes, Pedro Rafael Manzanero, Carmen Pérez Montero, Antonio “Chivo Negro” Flores y Julio Cesar Bolívar.

El capítulo que aborda las “bombas” o coplas humorísticas se apoya en las compilaciones de José Ramón López Gómez, Domingo Antonio Muñoz, Oswaldo Carvajal y las parejas: Wilfredo Escorche-Frangelis Alvizo; Alcides Reyes-Nancy Marcano y Gustavo Sequera-Luz Marina Camacho.

El prólogo-estudio de la antología contempla distintas consideraciones sobre la décima en Venezuela, la literatura oral cojedeña y un glosario de términos vinculado a esta área de la literatura tradicional; igualmente, se le ofrece al lector fichas biográficas de los autores, lugares donde se recolectaron las muestras y en calidad de cierre artístico se coloca un conjunto de fotografías de la escenificación de los velorios de Cruz de Mayo, motivo principal de los decimistas cojedeños.


EL LLANO EN VOCES. ANTOLOGIA DE LA NARRATIVA FANTASMAL COJEDEÑA Y DE OTRAS SOLEDADES. Compiladores: Isaías Medina López y Duglas Moreno. UNELLEZ San Carlos. 126 pp.

Segunda edición de este compendio de la producción narrativa de autores cojedeños y otras regiones del país dedicados al eterno tema de la fantasmalidad llanera. Reúne, por selección arbitral, las obras ganadoras y las menciones de honor de las cuatro ediciones del Concurso Nacional de Cuentos y Relatos Misterios y Fantasmas Clásicos de la Llanura “Ramón Villegas Izquiel”, organizado en la UNELLEZ San Carlos entre 1998 y 2002, así como diversos textos de literatura oral insertos en esta temática ancestral del Llano, también de amplio cultivo universal.

Entre los materiales incluidos destaca la traducción, hecha por Caupolicán Ovalles, de la narración "Bartolito y los caimanes más grandes del mundo", recopilado y publicado en idioma inglés (Nueva Cork, 1862) por Ramón Páez, considerado como el primer cacho y cuento llanero de fantasmas, editado en la historia de la literatura venezolana.

Los autores compilados en esta muestra son, en la sección "Las palabras de la noche" (para obras premiadas):  Juvenal Hernández, Ramón Hernández, Héctor Cardozo Lucena, José Leonardo Ospino, Francisco Javier Frías Vilera, Eduardo Mariño, Luis Enrique Frías, Julio Rafael Silva Sánchez, y Willian Ramírez.
En el capítulo "Las voces de la tierra" (narrativa oral cojedeña): Duglas Moreno, Carlos Aranguren, Epifanio Arroyo, Carmen Sequera, Anni Raquel Pérez Infante, Javier Merchán, Carlos Muñoz, Isaías Medina López y Ramón Aguilar.
El apartado "El Llano en voces" incluye a escritores de textos clásicos de la llaneridad: Ramón Páez, Caupolicán Ovalles, Kotepa Delgado, Mercedes Franco, Arnaldo Jiménez, Erika Schwuab, Emilia Rosa Pulido Díaz y Franklin Coromoto Torrealba. 

Al valor patrimonial de estas narraciones se le agrega un “Vocabulario de Misterios y Fantasmas”, notas sobre los autores, la bibliografía correspondiente y un “Prólogo-estudio” que facilitan el desempeño del lector tanto dentro como fuera del aula. La introducción la efectúa el Prof. Héctor López, quien “narra” las experiencias de lectura y escritura de la primera edición de esta obra, en la Universidad de Los Andes.


ME OBSEQUIASTE LA SOLEDAD DE ESTE MUNDO. Autor: Onías Gustavo Sánchez Barrios. Editorial El perro y la rana. 58 pp.

Tercer poemario de este poeta nacido en San Carlos en 1961. La publicación se inserta en el catálogo de las ediciones “Cada día un libro” con el fin de divulgar los textos ganadores del Certamen Mayor de las Artes y las Letras de Venezuela.

Con la excusa del amor perdido y la partida de Eurídice, Sánchez Barrios, conduce al lector a un mundo de reminiscencias familiares, de recorridos en las ausencias que el poeta no ha cerrado, de entretejidos entre lo mítico y lo evocativo, de historias entresacadas a la mágica ciudad de su origen. Es una propuesta compleja, con fuentes que dan angustia y con fuegos proveedores de tranquilidad. A ratos reposado y de un momento a otro, colocado al borde de un abismo sin fondo.

Es así como descubrimos la fuerza lírica y entrañable de este poemario visionada en el poema Mi madre con su magia camina (p. 35):

Mi madre con su magia
camina envuelta en el crepúsculo
bajo la lluvia.
De su piel emana el olor de sus primigenios elementos
aire, tierra, agua, fuego. Además huele a mango y nostalgia.
Sus ojos son profundas galaxias
esparcen su luz por estos senderos
disipando antiguas penas
ahuyentando la tristeza.

Onías Sánchez Barrios es uno de los miebros fundadores del grupo literario Nuevo Tramo (1979) en la ciudad de San Carlos  y como tal figura en todas las antologías y páginas literarias de esta agrupación. .


II- Más libros, más literatura, más cojedeños, más premios

Por otro lado, destaca la extensa cantidad de galardones que alcanzaron las obras de los escritores cojedeños en diversos concursos nacionales de literatura. En el Certamen Mayor de las Artes y las Letras de Venezuela se premiaron y editaron en 2007, los poemarios: Del diario de Beatriz de Miriam Rodríguez (82 pp.) y Palabra Memorable de José Daniel Suárez Hermoso (108 pp.).

Como vencedores en el codiciado Premio Nacional del Libro de Venezuela fueron proclamados:

Rafael Arias (Tinaco) por su labor como cachero, contador de cuentos, actor de teatro y promotor de las tradiciones llaneras quien recibe su galardon como  “Mejor libro viviente”.

Pasos Dactilares de José Gregorio Salcedo (libro de cuentos); “Mejor libro literario de Narrativa”.

Génesis de la tragedia y la comedia griega de Luis Enrique Frías; “Mejor libro literario de Ensayo”.

Jugando con la poesía de Aurimar Granadillo; “Mejor libro de Literatura Infantil y Juvenil”.

Igualmente, diversas realizaciones, en pro de la promoción de la lectura y la escritura desarrolladas en Cojedes, lograron alzarse con este galardón avalado por el Centro Nacional del Libro, ellos son:

Mejor Bibliotecario: Argelia Zamora, coordinadora de la Biblioteca Pública “Francisco Lazo Martí” de Tinaco.

Mejor Iniciativa del libro y la lectura: El proyecto “Jugando con la Poesía” (Tinaco) de la Casa Nacional de Las Letras Andrés Bello- Capítulo Cojedes.

Mejor Editorial Universitaria: Fondo Editorial de la UNELLEZ San Carlos a través de las publicaciones periódicas Memoralia (Cultura) y Agrollanía (Ciencias).


III-Otras iniciativas y ediciones culturales

A lo largo del año 2007 se realizaron dos actividades trascendentes para la lectura y la escritura. En octubre, bajo el patrocinio de la Plataforma del Libro y la Lectura Cojedes, y bajo la organización de Aurymar Granadillo, se desarrolló la III Feria Internacional del Libro de Venezuela- Capítulo Cojedes, que tuvo como novedad la realización del I Festival Regional de la Oralidad, actividad que concentró la atención de numeroso público y experimentados cantautores.

En noviembre, la Unellez San Carlos, organizó la IV Jornada Regional de Lectura y Escritura, con conferencias y ponencias de diecisiete distintas instituciones de todo el país, presentando, entre otras contribuciones educativas y humanísticas, la VII Feria Regional del Libro Cojedeño.

Cierra esta sección, las noticias sobre otras ediciones en las que se divulga la investigación cultural e histórica de la sociedad cojedeña, caso en el que destacan las ediciones del Fondo Editorial Tiriguá, adscrito al Instituto de Cultura del Estado Cojedes (ICEC), y que a continuación se registran.

1- Del antropólogo e historiador Argenis Agüero: Luis Loreto Lima. La última lanza del Llano (150 pp.). Obra que registra datos biográficos y reinterpreta el contexto, las hazañas bélicas y el papel socio-político que le tocó jugar a uno de los célebres y mitificados personajes de todos los tiempos en el estado Cojedes.

2- Del escritor y editor Eduardo Mariño: Demetrio Silva. Hacer el Arte como la Vida. Exposición permanente (16 pp.) y Manos del sueño. Exposición Artesanal (20 pp.). Estos dos catálogos, son una muestra del poder expansivo de la literatura y la escritura en agradable combinación, con destrezas artesanales de un grupo de los más connotados nombres de la artesanía cojedeña.

La Alcaldía de San Carlos, se suma a este conjunto de logros editoriales con la edición de otra obra de Argenis Agüero: Monumentos Históricos de San Carlos (118 pp.). Reseñas fundacionales, importancia simbólica y caracteres arquitectónicos de once de las más reverenciadas construcciones de esta ciudad.


* Nota: Extracto del artículo LECTURA Y ESCRITURA. EL LIBRO COJEDEÑO (2007) Publicado en la revista Memoralia Nº 05 (2008), de la UNELLEZ-San  Carlos:  pp 147-154. Correspondiente a la sección "La otra pared / Pensamiento Regional", cuya autoría pertenece al Consejo Editorial de dicha publicación

domingo, 10 de abril de 2011

DOS CUENTOS CORTOS DE DACIEL PÉREZ

Algunos detalles de sus costumbres hicieron sospechar a las autoridades 
(archivo de Karina Pérez)




DESDE EL BANQUILLO DEL ACUSADO
¿Qué nos hace más humanos a unos de los otros? … qué, si no más que el mismísimo regalo teológico del corazón, del que me obligaron a desarraigarme durante siete años de atrocidades.
Hoy heme aquí, sentado en el banquillo del acusado, tratando de explicar que ningún hombre puede ser sometido a tal despojo, ¡semejante a la colonización española en tierras americanas! Pasaron siete años de destierro y sufrimiento. ¿Acaso no fueron suficientes? Me pregunto: ¿Por qué se me acusa hoy?, ¿Por qué me aíslan en contra de mi voluntad en la búsqueda de una reforma social de mis actitudes?, para la cual… mi mente y toda la extensión del cuerpo no dieron permiso alguno.
Como sacado de una biografía grotesca me catalogan – como lo dijo “Asterión” en la obra de Borges – de un poco misántropo, de un poco lunático, y de un poco soberbio; afirmaciones éstas, “tan falsas como un intento de capitalismo sin la explotación del proletariado”. ¡No, no…no!
En mi defensa alego que es cierto el hecho de que no pude salir alguna vez de mi morada, y por eso, con el tiempo llegué a desarrollar cierta agorafobia, por el miedo a ser nuevamente rechazado… miedo a hundirme. ¡¿Y por qué no había de sentirlo?! Si mi primer recuerdo cuando he llegado a pisar la calle, fue la discriminación de sus miradas, me increparon como extraño, se escondían y no bastando con eso me enfrentaban con escaramuzas. Si salí por la noche, fue por esa antipatía que aún hoy percibo de la gente, con sus caras pálidas y alargadas; ¡busco las causas sociales de tan despreciable efecto! pero no hacen gala de su presencia por mucho que mi cabeza se rompa en el experimento… no lo sé, me sigo diciendo. Pero aún siendo así, estaba yo predispuesto a recibir y disfrutar cualquier compañía, que en soledad es totalmente grata. “Que fuese a visitarme quien desease”, mujer, hombre, niño, anciano… yo no le limitaría, dejaría que se expresará como le pareciera; el único inconveniente sería pues, la escasez de muebles en mi residencia, sin duda alguna un hogar como pocos: improvisación de manos tiranas.
Lo espantoso – que daba vueltas en mi cabeza – es que con cada minuto que moría se reducían las posibilidades de que alguien – aunque sea por compasión – fuese a visitarme.
Postrado sobre mi cama sólo me consolaba la esperanza de mi Redentor, el cual vendría a liberarme de ese confinamiento tan inhumano, de esa soledad, de ese sufrimiento que se calaba poco a poco en mis entrañas.
De mis pasatiempos allí – pues como todo ser humano tengo distracciones – qué les puedo decir; jugaba con los escasos espacios de mi casa y los hacía infinitos en mi mente: la misma silla era otra, la ventana se hacía más alta, la cama era una de millares, del patio no les podría contar: “se me hacía eterna su extensión”. Algunas veces fingía que esperaba visita y al llegar le enseñaba de los recuerdos que estaban entre las paredes, no podía ver bien su rostro, lo observaba, parpadeaba, ya no era el mismo: había cambiado algún detalle de su borrosa cara, seguía parpadeando y era otro nuevamente y así con cada nuevo parpadeo, pero en esencia sabía que seguía siendo el mismo; conversábamos gratamente durante horas, a veces lo llegué a imaginar dotado de conocimientos universales e interesantes, o tal vez alguien destacado en cierta área: comercio, deportes o literatura, arte esta que me ha llamado mucho la atención desde que entre allí y que admito es la causa de mis incontables desvelos. Aprendo todo lo que puedo de mis fantasmas, más que fantasmas son un reflejo de esas pequeñas individualidades que se mezclan con las hojas y el polvo que a diario alimentan mi curiosidad, que además componen la suma de mi alma. Pero no me limitaba a eso. Mi juego favorito era soñar, porque sólo en ellos me deformo a lo deseado; fingía que olvidaba los gritos que me atormentan día y noche, pero en vano, era la voz de mi consciencia. Despertaba y por instantes creía dominar el tiempo, lo alargaba o lo achicaba, todo a mi preferencia como un Dios; pero agrego, ¡ojo! … “que no se deben olvidar de mi modestia”.
Una tarde me visitó un hombre con la cabeza lustrada, nariz aguileña, ojos arrugados, de vestidos negros y pliegues alargados, con un libro grueso y negro entre sus manos, manos víctimas del paso de los años; lo que me hizo reflexionar si alguna vez llegaría a ser vejete. Conversó amenamente conmigo, no fue hipócrita e igual le correspondí, si llegamos a reírnos fue de manera espontánea, natural; sin conocerlo divisé que podría saberme mejor que cualquiera que haya estrechado su mano conmigo. Supe que era mi Redentor, había llegado la hora de decir adiós a Goethe, Schopenhauer, Hegel, Feuerbach, Marx, Engels, Lenin, el Che y a otros que se hicieron de mis pensamientos en esos siete años. Mi redentor abrió su libro, y con cada párrafo leído me llenaba de una tremenda paz interior al punto que no quedó ningún rincón de mi cuerpo que no fuese sacudido por esa corriente milagrosa.
¡Benditos los que son perseguidos, porque de ellos es el reino de los cielos! le llegué ha de escuchar decir.
Rodeado de barrotes, de pecados a los lados – custodios de historias diversas y profanas – marchaba camino hacia la redención, entonces recordé los vestigios de sangre que bordaban aquellas paredes que fueron testigos silenciosas de mi inoportunidad. Todo pasó en un instante, no sentí dolor alguno, aunque mis venas hayan sido invadidas por torrentes de sustancias emponzoñadas.
“Al fin me había liberado del confinamiento”…
Cuando soñaba que mi alma por fin se alejaba de su cuerpo hacía los ríos oscuros de la muerte, con el terrible destino de ser un condenado errante sobre la tierra, que padecería sed y hambre insatisfecha por la infinitud: ¡ABRÍ LOS OJOS!, y con no menospreciada exaltación ya no estaban los barrotes; frente a mí el cuadro de un hombre con aspecto griego, con su dedo índice y medio en su corazón cubierto de llamas brotándole del pecho; a mi derecha en la repisa un libro grueso y negro. Di unos cuantos pasos hacia el baño y al ver mi rostro en el espejo ¡para mi sorpresa!… la misma cabeza lustrada, la nariz aguileña, las mismas manos y ojos envejecidos de mi redención.
AURIGA
¡Preparen! Ordenaba la agreste voz sobre los veinte, al tiempo que rompía con la pereza de la tarde. ¡Apunten! Veinte fusiles se erguían señalando al hombre de espaldas al muro bermellón. ¡Fuego! Y veinte balas se desperdigaban al mismo tiempo, batiendo el cuerpo contra la tosquedad del suelo. Sólo el calor se cotejaba con tan detestable escena. El albor de la tarde se hacía más intenso y la sangre de aquel hombre se expandía vertiginosamente llegando hasta donde me encontraba extenuado.
Sin noción alguna me encontraba en este aborrecible lugar, olores almizclados y sulfurosos lo inundaban, así como escombros monumentales que se interponían en mi búsqueda de horizonte alguno, los gritos y sus ecos jugaban con mis oídos en un vaivén insoportable. El dolor fue copando lentamente cada célula de mi humanidad, las nauseas vaciaron mi estomago; la sangre seguía expandiéndose infinitamente y tras ella la oscuridad. Pronto la sangre se convirtió en cenizas y luego en polvo, a la oscuridad no se le escapó nada, cerré los ojos con la esperanza de despertar.
Seguía allí extenuado, en el esfuerzo de recordar el dolor transgredía mi cuerpo progresivamente, impidiéndome escapar de la agnosia. La luz se hizo, sorprendiéndome exactamente en el mismo lugar donde presencie la grotesca escena, caminé a través de la inclemencia del calor con los pedregosos centinelas a mí alrededor. Miré mi reloj, eran las 3:15 p.m., ¿Por qué se me hacía familiar la hora? Algo sólido truncó mi andar, era el muro bermellón, intenté esquivarlo bordeándole, pero si me desplazaba tantos pasos hacia la derecha o la izquierda seguía encontrándome a la misma distancia como si no hubiese avanzado nada; pensé en saltar o escalar el mismo, intempestivamente el muro creció haciéndome sentir al tamaño de una nimia hormiga. Sin duda alguna era el fin del camino.
Al dar media vuelta veintiún seres de aspecto sepulcral emergían de la tierra, todos menos uno, fusil al hombro; ¡Preparen! Ordenaba el de la agreste voz sobre los veinte de rostros putrefactos. ¡Apunten! Veinte fusiles se erguían señalándome, mientras me retorcía internamente en una mueca de horror plantado sin poder moverme. ¡Fuego! Y veinte balas se desperdigaban al mismo tiempo batiendo mi cuerpo contra el tosco suelo. Mi sangre se expandió trayendo con ella la oscuridad, los gritos se hicieron presentes, el dolor no dejó cuartel.
La luz me sorprende nuevamente en el mismo lugar, el hostigamiento y el dolor son partes inexecrables de mí. ¿Qué me trajo a este sitio? En mi reloj son las 3:15 p.m. Tras un insufrible intento vienen a mí las palabras del Caronte cuando pagué con el óbolo correspondiente:
“Al cruzar las puertas _ me dijo_ te enfrentaras a tu infierno personal, un laberinto que sólo a través de la autoexpiación que proviene del recuerdo podrás encontrar salida”
Me es tan doloroso recordar, la conciencia me flagela sin tregua. Vuelven a emerger el muro bermellón y los veintiún seres, la agreste voz rompe el silencio, mi cuerpo vuelve a caer abatido sobre la tosquedad del suelo…

ANTES DEL AMANECER
Su presencia deslizó el miedo por encima de la nicotina y en los pantalones de los presentes. Parecía un Aníbal a las puertas de Roma. Había llegado con los nervios forjados por el estruendo de las bala y con la mirada llena de muerte. Lo aquejaba la omnipresencia del hombre del habano encajado en la boca. Tomó el lugar acostumbrado y entre el inventario de brebajes multicolores ordenó el maridaje perfecto a su situación: Ron.
Entre trago y trago lo interrumpió un muchacho de andar tambaleante, sólo la vista del acostumbrado sobre amarillo fue suficiente para partir de inmediato al parque. Ambos habían luchado codo a codo con la furia de la calle, forjando la precisión del águila en el gatillo.
Habían salido por la puerta estrecha del bar. Uno a paso nervioso, el otro a ritmo de quien se prepara para el choque de trincheras.
Luego de sacar el sobre amarillo, el de andar perturbado pormenorizaba en su compañero los ojos teñidos de muerte. Consciente de la penumbra acrecentándose a medida que se acercaban al parque tarareaba mentalmente una canción:

Somos dos perros pequeños
mandados una y otra vez
La vida no vale nada
Caín mató a a Abel
tan fuerte la incertidumbre
que no nos pase otra vez.

Una vez nos dijiste que los nuevos asesinos no esperan al amanecer, no importa si se merece o no, cada hombre de aquí tiene su puñalada sentenciada.
También nos enseñaste que se llevan vivos, pero se dejan muertos y amordazados. Que cada frente tiene su precio. En esa práctica le debías por lo menos uno a cada familia de la ciudad, ¿Cuánta sangre y gritos a desborde?, ¿Cuántos hijos sin padre?
Nos recalcaste incontables veces la importancia del metro de distancia, no muy lejos de la precisión ni muy cerca de la salpicada; nos mostraste la importancia del ácido para evitar el escaneo facial y dactilar. Recuerdo tu sonrisa cuando contabas como descubriste el por qué de los zapatos a un lado de las carreteras, que no tienen su par sino unos cuantos kilómetros después, si los examinasen encontrarían en las suelas la escena del crimen.
Nos hablabas una y otra vez de la importancia de la serenidad, de la mente en blanco y el sello de las emociones. ¿Tú y el otro dónde dejaron esas instrucciones?, ¿Envueltas en celofán?
¡Una sola bala en el martillo!, ¿Qué confianza le tenían? Por eso nos mandan a sacar la basura. Si fueras inteligente hubieses hecho lo mismo que él y así te evitabas nuestra visita.

***Su propio retrato entre sus manos, sacado del sobre amarillo de costumbre, hizo explotar de sorpresa a sus ojos llenos de muerte.

La vida no vale nada
tú eres solo un papel
yo tengo el arma y tú no
la vida es solo un papel

El cañón con todo su frío metálico reposó sobre la sien del que tenía los ojos de estruendo. Al otro se lo había dicho el hombre del habano, “Una bala, sólo una bala en el martillo, confío en tu trabajo, más que en el de mi sobrino”. Esa noche sus manos decidirían el destino de aquel que lucho codo a codo junto a él. La transpiración y el pulso acelerado desbordaban a gritos en los dos.

Sé el cachorro más astuto
no como Caín otra vez
la vida no vale nada
tengo el arma y soy papel

La bala, la única en el martillo, había cruzado la garganta del de paso nervioso en un estruendoso accionar, azotando a quienes clamaban a las deidades, para que los hiciera extranjeros de estas calles divorciadas de las casas, venidas a prisiones nocturnas hace mucho tiempo.
Al ver la sangre del otro explayarse sobre el prostituido suelo del parque, viuda y huérfano / grito y sangre, para él, con mirada forjada en el estruendo de la calle, dejaron de ser palabras vacías. Comprendió en esa inmolación el precio que se paga por querer salir, por anhelar una vida más allá de esa ley forjada en los extramuros.
Él que nació con el primer trabajo moría hoy, sabía que se nace una o dos veces, pero los nuevos asesinos a veces no esperan al amanecer.
Tu Némesis prefirió inmolarse antes que traicionarte, por eso dudó en hacerlo camino al parque. Luego con tu huida pagabas el sacrificio, ¡que cobarde fuiste!
Cuando empezamos en esto los llamaban Cielo y Tierra, como si fueran peleadores de películas chinas. Defiendo que los golpes de navajas y la pólvora comida en la calle, tienen más mérito que una coreografía elaborada a puerta cerrada.
Huiste a los brazos de una pobre mujer que te guarda tantas esperanzas, a ti gloria de la escoria. Acaso no te importa tanta desidia causada, ¿Cuántas mujeres viudas y huérfanos has dejado?, ¿Cuántas frentes has coleccionado?
Imagino los gritos de la pobre, en medio de un escuadrón de policías, la puerta tumbada, el sollozo de cuatro pobres niños con apellidos diferentes.
La justicia de chapa te deja libre por una prueba de balística; para ellos eres el testigo de un suicidio en el parque Los Naranjos, sospechándote de criminal amparado en el silencio; ellos no tienen las pruebas de tus proezas, de los muertos que arrastras en tu mirada; pero no me interesa vengar a tantos gritos hambrientos. Vengo a cobrarte los siete años que tiraste a la basura por querer salir.
No me sorprende tanto verte arrodillado y con las manos sobre la nuca sino esa mirada, serena incluso para quien espera la muerte…

***A las tinieblas no se le ha escapado ningún espacio de este campo de batalla llamado calle, esa furia sin cuartel se venda los ojos a su paso y cercena a cuanto débil perciben sus garras.
Luego de escuchar por teléfono: “el sapo muere reventado”, al hombre con el habano encajado en la boca le resuena una frase de Maquiavelo: “Los males pueden ser prevenidos de antemano; pero si se aguardan a que sobrevengan no hay tiempo de remediarlos, porque la enfermedad se ha vuelto incurable”.

13 de octubre 
SUCESOS
Posible relación con el suicidio del Parque Los Naranjos"
Muere hombre abatido en ajuste de cuentas"

(…)Las evidencias encontradas apoyan la teoría, el cuerpo fue hallado maniatado a orilla de la carretera, con siete impactos de bala en la espalda y dos en la nuca.


DACIEL PÉREZ (San Carlos, 1986). Su primer libro de cuentos editado: Inducciones desde el banquillo (2008), expone parte de su sólida técnica literaria, dotada de variados planteamientos narrativos, con textos que se asoman a profundidades del alma humana, entre ellas,  la poesía.
Ha sido jurado evaluador y organizador de distintos certámenes literarios de amplitud nacional. Integra el equipo fundador-responsable de la Feria Internacional del Libro de Venezuela en Cojedes. Es un permanente activador de talleres literarios con distintas instituciones nacionales. Entre otras publicaciones, resalta su inclusión en la III Antología de Jóvenes Escritores (Fundalea- Mérida, 2007) y fue finalista en el II Concurso Iberoamericano de Minicuentos “El Dinosaurio”. Es miembro de la Red Nacional de Escritores de Venezuela y labora para el Ministerio del Poder Popular para la Cultura- Cojedes. 
Isaías Medina López