lunes, 1 de diciembre de 2014

Cuentos Venezolanos de Navidad (9): Una Cena con el Niño Jesús (Gerardo López Bastidas)


Niña llanera en el archivo de Alfonso Giraldo Calderón

Toda la familia estaba en la clínica. Esperaban que Lucrecia diera a luz. Allí hacían acto de presencia las mejores amistades de la familia. Todos permanecían a la expectativa. Como a la hora y media dan la noticia de que Lucrecia parió un varón. Los padres de la criatura se veían felices. No hallaban qué hacer con el niño  por la emoción que los embargaba.

Niños llaneros listos para Cena de Navidad  (archivo de Maritza Torres)


Una diversidad de regalos comenzaron a llegar a la lujosa clínica. Era un niño gordito, pelo, liso, de ojos negros. La fiesta se inició esa misma en la clínica. Se destaparon muchas botellas de champán. Toda la noche fue alegría y felicidad. El tiempo iba pasando lentamente. El niño crecía con la mala suerte que éste sufría del corazón. A los padres les preocupaba esta situación. Trataban de que no se fatigara, ni recibiera emociones. A Pinito le gustaba correr, pero sus padres no lo dejaban que hiciera ningún esfuerzo. Sentía nostalgia cuando le prohibían que jugara con sus amiguitos del colegio. Tenían que controlarlo para evitar que realizara movimientos violentos. En esa forma estaban  criando a Pinito. 

Todos los años, en las navidades, lo llevaban a esos grandes almacenes a comprarle juguetes de los mejores. A Pinito le gustó un oso grande que estaba en exhibición. En el acto fue complacido. Posteriormente le quebró las alas a un avioncito y tuvieron que comprarlo.

Luego de que sus padres lo complacen en todas sus exigencias y caprichos, les pide que lo lleven a cenar con el Niño Jesús nace es el 24 de Diciembre; pero que van hacer todo lo posible para que cene con él. Pinito se pone contento. A todos sus amigos les comunicó que va a conocer al niño Jesús; que su padre lo va a llevar  a cenar con él. Sus amiguitos le dicen que debe ser maravilloso. También ellos quieren cenar con el Niño Jesús; Pinito lo anima. Estos deciden hablar con sus padres para que el 24 de diciembre los lleven a cenar con el niño. Uno de los vecinos le explica a su hijo la situación. Le dice la verdad. Este niño no calla. Repite lo mismo a los otros chicos. Les advierte que el Niño Jesús no existe porque quien trae los regalos en Nochebuena es su padre. Esto llega a oídos de Pinito. El muchacho se queda triste. Va y le cuenta todo a su padre con lágrimas en los ojos. Cree que lo han engañado. Pinito no quiere comer. No habla. Su padre le dice que si lo va llevar a cenar con el Niño Jesús. Pinito sabe que le han engañado. El 24 de Diciembre en las primeras horas de la noche, el padre de Pinito trata de dormirlo cantándole la historia del Niño Jesús.

Había una gran mesa en el amplio corredor de la casa. Muchos Ángeles la rodeaban. Pinito estaba feliz. Al otro extremo de la mesa hay un niño que le sonríe. Después llegan muchos angelitos más. Toda la casa estaba adornada de bambalinas y arbolitos de Navidad: comienza la cena con el Niño Jesús. Se oyen cantos muy alegres, todo es felicidad. Se cumplió su deseo. Música, golosinas, comida, bambalinas, arbolitos de Navidad, juguetes, angelitos, risas…. Muchas risas…

1 comentario:

Fran Lopez dijo...

Hermosa historia, pese a la tristeza que produce, para los que quedamos vivos, la partida un ser querido. Transmite un buen espiritu y da a la Navidad ese sentido especial que debemos luchar por guardar: el de la remembranza del acontecimiento mas importante acaecido, el nacimiento del Salvador. Muchas gracias y exito.