domingo, 5 de abril de 2020

De un sentido poema de Aida Sánchez de Mora (Mervis Y, Velásquez)


Los claroscuros de la vida y el adiós en el alma.
Imagen el archivo de Maritza Torres Cedeño


HUELLAS DE LA MUERTE EN EL POEMA 31 DE DICIEMBRE 
DE AIDA SÁNCHEZ DE MORA
                                                                                          Mervis Y. Velásquez
    
Diciembre, es un mes identificado con la Navidad, es un tiempo cargado de remembranzas, de deseos, de imaginación, de historias, de emociones, de alegrías, de nostalgia, de sentimientos encontrados. Es época de recordar y reflexionar,  no solo sobre el rumbo de nuestras vidas, sino también sobre los nuevos propósitos. Es un espacio inspirador para poetas como: Andrés Eloy Blanco, Julio Cortázar, Mario Benedetti, Pablo Neruda, Cesar Vallejo, Francisco de Quevedo, Antonio Machado, entre otros. Diciembre es  un mes de Literatura.
     Y la literatura es arte, es palabra creadora, es canto, es mito, es leyenda, es tradición; fuente inagotable de aventuras, experiencias e imaginación; estimula nuestra sensibilidad y nos invita a la construcción y reconstrucción del mundo circundante. La literatura también, posibilita la reinvención del lenguaje y su tránsito a través de la poesía.
     La poesía es “conocimiento, salvación, poder, abandono, operación capaz de cambiar al mundo, la actividad poética es revolucionaria por naturaleza”. (Paz, 1973, p.13). Además, es producto de la energía creadora del ser humano, es un método de liberación  interior.   
       Esta definición de poesía me lleva a conversar acerca de la  escritora cojedeña, Aida Sánchez de Mora, quien estableció una poética centrada en su espacio vital, visiblemente, enriquecido por las tradiciones, las supersticiones, el  amor y la muerte, tópico literario universal por excelencia. Los escritores, desde diferentes perspectivas y géneros han cautivado a los lectores presentándoles materializaciones imperecederas de la muerte.
     Tal es el caso de La Odisea de Homero quien describe la muerte de  Aquiles desde una visión heroica y gloriosa; la obra Romeo y Julieta de Williams Shakespeare historia de amor de dos jóvenes pertenecientes a  familias rivales con un desenlace trágico por la muerte de los protagonistas y el poema Mi Padre el Inmigrante del escritor venezolano Vicente Gerbasi cuyo tema está conectado, indisolublemente, con el recuerdo de su  padre muerto, solo por nombrar algunas más sobresalientes.
   Esta triada diciembre-literatura-muerte también, se hace presente en el poema 31 de diciembre de Aida Sánchez de Mora, escritora nacida en El Amparo (Cojedes) quien nos muestra, a través de sus obras poéticas, huellas de la muerte, grandes, profundas, imborrables; capaces de humedecer el alma del lector conmovido ante la despedida definitiva de su amado padre; ese  adiós a la vida, su viaje sin retorno quedan plasmado en sus versos alejados, acertadamente, de una excesiva retórica, pero cargados de un dolor latente, vivo y conmovedor.
   El texto seleccionado, para esta conversación, forma parte del poemario Evocaciones (1990) editado por la Asociación de Escritores del estado Cojedes; es una composición elegíaca presentada desde la emoción-evocación y desprovista de la rigurosidad impuesta por el canon en relación con su estructura métrica y estrófica. Platas Tasende, (2.000) y el Diccionario de la Real Academia Española  (2006) señalan a la elegía como  una composición poética, extensa cuyo tema es un acontecimiento digno de ser lamentado por un hablante lírico. En su disposición métrica predominan los versos hexasílabos o heptasílabos con rima asonante.
   No obstante, en 31 de diciembre no encontraremos esa distribución propia de la estrofa clásica denominada endecha; estamos ante la presencia de veintidós versos distribuidos a gusto de la poeta; algunos poseen rima asonante y otros aparecen sueltos; esta particularidad rítmica  favorece la  musicalidad  de toda la composición y la concreción de los sentimientos presentes en ella.
     Inicia con un referente propio del imaginario colectivo: el reloj, pero desde la transparencia, alejada de abstracciones enigmáticas, es la reminiscencia de la muerte del padre. Surge la angustia, el reloj aturde, trascurre el tiempo en la espera de lo inevitable anunciado en el segundo verso.
                                    El reloj marca las horas
                                    en aquella fecha gris
                                    con un compás largo y tenue:
                                    seis, siete, ocho, nueve y diez…
                                    Diez y veinte:

     Es inevitable, el tiempo de vivir se detuvo; el reloj marca la proximidad de la muerte y la llegada del  dolor el cual será expresado  en cada verso humedecido  por el duelo,  la frustración y el llanto por la pérdida del  ser amado.

                            Irrumpe el llanto en la garganta apretada
                            y margaritas se asoman
                            por la ventana, asustadas

     En los dos primeros versos de la segunda estrofa podemos captar la belleza representativa de la  imagen del anciano padre, un ser sabio y fuerte; pero, nos lo presenta fusionado con la  metáfora de la muerte vencedora. No obstante, esta se materializa de forma natural  como transcurren las horas y el tiempo en nuestra cotidianidad

                               El viejo roble ha caído
                               abatido por la fuerte tempestad
                               Se ha ido ya
                              Anuncia firme el galeno
  
      La  estrofa  siguiente es una exclamación que condensa la viva manifestación de la aceptación  frente a lo inevitable. Esta figura retórica propia del tono elegíaco lleva implícita todo un mundo propio de la fe católica: resurrección, vida eterna.                
      ¡Conformidad!
     En  la estrofa final se conjugan, en un solo instante,  los rituales católicos de la muerte; convergen las palabras de consolación en el velatorio, evidente símbolo de respeto por el difunto, las flores, las lágrimas; estos referentes contribuyen  a configurar un escenario realista al mostrarnos la presencia del paternal cuerpo inerte. Al unísono, genera en el lector un sentimiento de tranquilidad y alivio, porque con la muerte desaparecerán sus penas y por la certeza del viaje espiritual, sin retorno, para ir tras las primeras lluvias de enero y cumplir su destino final a través de un rito ancestral de la cultura llanera presente en la lectura de las cabañuelas (Portillo, 2018, p.1). Su padre se marcha un 31 de diciembre, culminando el año viejo e iniciándose un año augurando  tiempo de un tormentoso llanto.
                                                 Palabras de condolencias
                                                 resonaban en la sala
                                                 y las blancas margaritas
                                                 lágrimas de amor regaban
                                                en la materia de aquel
                                                que un 31 de Diciembre
                                                partió con la Noche Buena
                                                en busca de cabañuelas
                                                para disipar sus penas

   Todo lo anterior, confiere al poema 31 de diciembre una intensa fuerza poética. Los tres últimos versos se cargan de múltiples significaciones mágico-religiosas: el alma es vida, la materia permanece inerte, susceptible a cambios; el espíritu vuela y aquí adquiere poder adivinatorio. El complejo estado de ánimo de la poeta se devela verso a verso, con un ritmo interno acompasado, asonante y evidente por su constante realismo poético. Aida Sánchez de Mora  nos confronta con la cotidianidad presente en los rituales de la muerte; lo doloroso de su presencia. De igual manera, a través de este poema elegíaco, agudo, sin adornos excesivos construye una escena poética fiel recordatorio del dinamismo y la transitoriedad de la vida aunada a una auténtica confrontación con lo fatal e inevitable.
  Sin duda, leer  el poema 31 de Diciembre es una posibilidad de conocer una visión íntima de la muerte, un rico espacio para desnudar la poética de su autora aunque: “Las poéticas que los poetas escriben pueden constituir textos muy valiosos, pero lo serán por sí mismos; no como explicación del poema que solo habla con su voz y en sus límites” (Casado, 2003, p.15).


REFERENCIAS


Casado, M. (2003). La poesía como pensamiento. Madrid: Huerga y Fierro0Editores.

Paz, O. (1973). El arco y la lira. México D.F.: Fondo de Cultura Económica. (Lengua y estudios literarios).

Platas Tasende, A. (2000). Diccionario de términos literarios. Madrid: Espasa Calpe.

Portillo, G. (2018). Predicciones/ Las cabañuelas. Recuperado de 00000https://www.meteorologiaenred.com/cabanuelas.html

Real Academia Española. (2006). Diccionario esencial de la lengua española. Madrid: Espasa Calpe.

Sánchez de Mora, A. (1990). Evocaciones. San Carlos: Asociación de Escritores del  Estado Cojedes. Fondo Editorial de las Letras Cojedeñas.



Mervis  Y. Velásquez. Nacida en Tinaco estado Cojedes. Licenciada en Educación,  Mención Lengua y Literatura, Magíster  en  Lectura y Escritura, Diplomado en Metodología de Investigación de la Universidad de Carabobo. Diplomado en Formación de Docentes para el Ejercicio de la Función Directiva,  Especialización en Dirección y Supervisión Educativa de la Universidad Nacional Experimental del Magisterio Samuel Robinson. Tiene en su haber numerosos cursos relacionados con su área de estudios. Ha participado como ponente en diversos eventos concernientes con la formación de promotores y la promoción de nuevas estrategias de lectura y escritura. Ha organizado y coordinado actividades afines con la expresión literaria y la formación docente. Es coautora del Libro “Estrategias para Promover la Lectura y la Escritura” (UNELLEZ, 2010), entre sus  publicaciones se encuentran artículos en la prensa regional y  en la Revista Memoralia relacionados con la promoción de la escritura, la oralidad, la creatividad y la didáctica de la poesía en espacios no convencionales, entre otros. Es una de las principales promotoras de la construcción y exposición del Libro Artesanal en el estado Cojedes.
Se desempeña la docencia en los niveles de Educación Media y Profesional y Superior.

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