martes, 2 de febrero de 2010

María de los tormentos (cuento llanero de fantasmas)


Aquella alma llanera sufrió hasta  lo indecible. Archivo de Héctor Alonso Ochoa López



En esta otra historia sobre el Jinete sin Cabeza, se suma un intenso protagonismo femenino y tres elementos de la religiosidad popular: la práctica de la hechicería indígena; la reverencia a los santos y; el comercio de los milagros. Su ubicación cronológica es la Guerra de Independencia, hecho de armas en la participaron humildes llaneros, algunos, con rango de verdaderos héroes nacionales, pero cuyos anónimas identidades solamente sobreviven en los breves relatos que se narran en las llanuras.



EL PAGO DE UNA TRAICIÓN

Sí, ciertamente lo decapitó, le arrancó la cabeza de un sopetón con su espada. Francisco Carrillo, tenía aproximadamente 21 años cuando pasó a ser voluntario de un pelotón de las tropas patrióticas comandadas por el general Pedro Aristigueta, quien organizó una pequeña guerrilla contra un numeroso grupo de soldados al servicio de rey de España, dirigidos por el general Nicolás Navarro.
Francisco, era un hombre de buen porte, audaz jinete, distinguido por su valentía y ganas por defender la causa de la Independencia. Era el permanente mensajero entre su tropa y los Realistas, acantonados en el hato de Navarro, cerca de donde hoy es el pueblo de Las Vegas. Al cabo de unos días llegó a su destino cuando casi caía la tarde.
– Tac, tac, tac. Carrillo tocó a la puerta. Alguien abrió. Era una mujer de mirada hipnotizante, figura esbelta y seductora.
–Mi nombre es María Lucía del Pilar Montaño de Navarro, ¿en qué puedo servirle? Carrillo respondió:
–Mis saludos, señora; traigo un recado del general Aristiguieta. Ella lo miró fijamente, y con cierto tono de voz seductor le replicó:
– En éste momento mi esposo está indispuesto, pero con gusto le haré llegar su comunicado.
Francisco, al no obtener respuesta inmediata regresó con su tropa. Al pasar los días, Aristiguieta, se cansó de esperar una respuesta y decide enviar, nuevamente, a su jinete para llevar un segundo comunicado. Es recibido de nuevo por María Montaño, pero esta vez de manera muy extraña: fue muy amable y lo hace pasar dentro de la casa. No sospechaba que ella lo había elegido para procrear el hijo que tanto le había negado la naturaleza de su marido. La mujer le trae una taza de café, un verdadero lujo para ese pobre campesino acostumbrado a tomar en rústicas vasijas. Sin saber cómo ni cuándo, Carrillo se fue desvaneciendo. Las horas y los momentos de pasión iban y venían sin rumbo fijo por su mente recorriendo todo su ser de manera frenética. Cuando logra despertar totalmente, se encuentra frente a su jefe, el general Aristiguieta.
–Tenías tres días perdido. –Rápido, a formación de batalla. Gritó Aristiguieta. Francisco Carrillo, trató de acomodar sus ideas, pero no pudiéndolas ordenar, apenas atinó tomar su lanza y su machete, sus únicas armas. Al poco rato divisan las tropas de Navarro. Las dos formaciones se encuentran. El combate era brutal. Los escasos patriotas empezaron a retroceder ante los numerosos realistas. Aristiguieta, quiso dar una última embestida. Galopó al centro junto a Francisco Carrillo. Navarro como acostumbraba, acompañado de sus dos lanceros más arrojados, avanzó al frente de la caballería que se abrió en abanico para el choque final. Aristiguieta, jamás imaginó que tres empecinadas lanzas lo tenían por objetivo. Francisco trata de auxiliarle, pero en ese momento fue aprovechado, al galope, por la lanza de tres varas y media, casi tres metros de largo, empuñada por Navarro, quien levantó su cuerpo por la fuerza del impacto. Navarro, se le acerca en su agonía, entre furiosas maldiciones y diciendo a su enemigo que la noche anterior se había acostado con su mujer. Rabiando, baja de su montura y se coloca en cuclillas, para estar a la altura de un Francisco moribundo, le sostuvo la cabeza y le descargó toda su ira. Sí, ciertamente lo decapitó, le arrancó la cabeza de un sopetón con su espada.
Aristiguieta herido gravemente, ordena a su tropa la retirada. Navarro concentrado en la afrenta de Francisco con su mujer, dejó ir a los pocos patriotas sobrevivientes. Cargado, ordena regresar a su hato y recoger el cuerpo decapitado de Francisco Carrillo.
Al llegar a casa, furioso, lanzó el cuerpo de Francisco a los pies de María. Ella horrorizada, empieza a gritar y se va en llanto. Navarro la miró fijamente y anunció:
- Allí está tu amante, te largas antes de que corras la misma suerte.
María partió, llevando como única posesión el caballo donde amarraron el cuerpo inerte de Francisco Carrillo. Como pudo llegó a la casa de sus padres: una pequeña vivienda en la población de Apartadero. En ese momento recobró en sus venas la sangre de su abuelo, el mismo poderoso brujo indio, de quien había aprendido la forma de seducir al infortunado jinete decapitado. De allí le nació la idea de hacerse pasar por una mujer dotada de poderes divinos, diciendo que poseía una virgen que lloraba lágrimas de sangre y les quitaba dinero a todas las gentes a cambio de “milagros”. En realidad la estatuilla que reflejaba la imagen de la virgen era de yeso, el cual fue mezclado con el polvo que había obtenido María al triturar los huesos de Francisco. La decisión de hacer aquella mezcolanza de yeso y huesos le vino de las pócimas que su viejo abuelo hechicero le había enseñado cuando pequeña. Sabiendo, así, que después de la muerte, el alma de las personas puede ser manipulada por medio de sus huesos y de algunos rituales que sólo ella podía efectuar.
La presencia de la magia y de los sucesos sobrenaturales en la pequeña vivienda, abrió un agujero entre la dimensión humana y una dimensión donde yacían las almas de los muertos. Su voz cruzaban los dos espacios. Revivió en María aquel espíritu hechicero que habitaba en su interior. María había de recordar el conjuro que su abuelo utilizaba para llamar a los espíritus a los cuales quería dominar para que hicieran su voluntad. En ese instante comenzó a recitar las palabras malditas:
-“Tus huesos tengo, y descanso a tu alma no daré hasta que hagas mi voluntad y me des mucho poder, y si no haces lo que te digo jamás estarás tranquilo”-
Al terminar esta oración el cielo comenzó a oscurecer; los pájaros buscaron sus nidos como si supieran que algo malo estaba por suceder.
¡Sasch! Se hace presente el alma de Francisco ante María.
- Déjame descansar en paz. Le dice Francisco con voz estridente que brotaba de su cuello cortado.
María le replica:
- Tú alma me pertenece, tendrás que hacer lo que te ordene, de lo contrario vagarás eternamente por el mundo. El respondió: – ¿Qué quieres que haga?
María le dio estas instrucciones:
–Durante el día tu alma estará encerrada dentro de ese yeso, deberás llorar lágrimas de sangre para que la gente crea que realmente la virgen es milagrosa, y por las noches andarás por las llanuras, montando este caballo que yo misma te he preparado, para que como ese potro, hagas mi voluntad, envolviendo este pueblo en un infierno.
– ¿Qué ganaras con eso? Ella responde: –Obtendré el respeto que merezco, además de poder y dinero.
Desde ese momento Francisco se sumió a los designios de María. Cuando terminó todos los arreglos para comenzar su ambicioso negocio, abrió las puertas de su casa y comenzó a decirle a la gente del pueblo que su virgen estaba llorando lágrimas de sangre y que a cambio de un poco de dinero ella podría ayudarles a tener mejor vida.
Al caer la noche el jinete inició su pavorosa misión, en lomos de aquel caballo poseído por María. Su primera víctima fue Alfonso Contreras, hombre de mucho dinero, ganado y con mujeres por doquier. Esto enfureció a Francisco y lo escogió como su mejor presa. Eran aproximadamente las ocho de la noche cuando Alfonso salió en busca de una nueva aventura, cuando de repente entre los árboles se escucha un relinche tenebroso. Alfonso asustado pregunta: – ¿Quién anda allí?
Hay un silencio absoluto y el hombre está cada vez más asustado. – ¿Quién es? Pregunta de nuevo-. En ese instante sale un jinete cabalgando con la cabeza en la mano izquierda y en su otra mano una espada llena de sangre.
Alfonso al verlo quedó paralizado, mientras que el alma del jinete desaparecía lentamente. Luego de éste impactado decide regresar a su casa; al llegar no habla con nadie y directamente se dirige a su cuarto. No pudo dormir en toda la noche porque esa imagen horrorosa no desaparecía de sus ojos; al amanecer comenta a su esposa lo sucedido y ésta a su vez lo divulga por todo el pueblo. El temor se expande por esa población y ya todos sabían de aquel hombre que se encargó de desaparecer la calma en ese pueblo por mucho tiempo; al que todos le llamaron “El Jinete sin Cabeza”.
Cada día la multitud se dirige a casa de María, pidiendo con fe a la supuesta virgen que aleje del pueblo esa espeluznante aparición. Así pasaron dos años, y siempre la misma rutina; María estaba enriquecida y el alma de Francisco cansada pero con más fuerzas. Al caer la noche la gente del pueblo comenzó a cerrar las puertas y ventanas de sus casas, el Jinete salió por las calles de la comunidad, pero esta vez no asechó a la gente del pueblo, en su lugar volcó toda su ira contra María, que era la causante de sus desgracias.
¡Plash! Un fuerte viento deja caer la puerta de la casa de María, quien se encontraba ante la estatua de yeso admirándola, la imagen cae y se desborona mientras que el aire arrastraba las sobras, María pierde el control total del alma de aquel Jinete atormentado. Repentinamente la mujer empezó a escuchar los relinches de un caballo a lo lejos que se acercaba de manera rápida y agitada. María miraba de un lado a otro buscando la fuente del sonido, sin darse cuenta, al voltear, ante ella estaba Francisco, que no era sólo espíritu, se había convertido en un esqueleto sobre un caballo negro que causaba horror. De pronto el caballo levantó sus patas precedido de un fuerte relinche, Francisco empuña su lanza y le atraviesa el cuello, dejando a María sin vida instantáneamente.
El alma del Jinete sin Cabeza quedó libre de pena; y cuentan que en las ruinas de esa casa se escuchan fuertes gritos desolados de una mujer que por ambición retuvo el libre descanso del alma de un luchador de la patria.

Nota: Los co-autores de este relato son egresados de la UNELLEZ-San Carlos: Odalys Beatriz Arias León: nació en Pimpinela, Portuguesa, el 6 de marzo de 1987. Marbelys Day Canelón López: nació en San Carlos, el 19 de julio de 1988. Ricardo Alfredo Carrillo Dumett: nació en Acarigua, Portuguesa, el 18 de octubre de 1987. Karina Teresa Gómez Martínez: reside en Apartadero, donde nace el 24 de mayo de 1987. Eisbori Elena López Urdaneta: nació en Caracas, el 2 de noviembre de 1984.


10 comentarios:

pedro rojas dijo...

Me pareció muy intereseante la historia, realmente nunca había leido una historia como ésta... Es interesante cuando "Maria" trae de vuelta el alma del "Jinete" que ya había muerto, para realizar sus ambiciones; pero este al final se cansa y le da muerte.

Pedro Rojas, San Carlos - Edo. Cojedes.

yusleidy guevara dijo...

Mas que el pago de una traicion se convierte en una verdadera historia de horror esa pobre mujer estaba cegada por la ambicion y le costo pagar con su propia vida.
Yusleidy Guevara (Apartadero Cojedes)

Maria Karelis Colmenarez dijo...

Es una historia bien interesante donde se refleja de manera notable algo tan malo como la ambicion de esta mujer, tanto asi al punto de traer como concecuencia su propia vida.
Karelis
Ospino-portugusa.

Nataly Aldana dijo...

Es una historia muy interesante donde demuestra que la ambición llega hasta ciertos límites que no es buena y solo te deja solitario abandonado y hasta muerto. Lo mejor es conformarse con lo que se tiene y con lo que uno gana el dinero a veces es la perdición de las personas.

Nataly Aldana(San Carlos- Cojedes)

YOSNEIDA TERAN AVILA dijo...

Odalys Beatriz, Marbelys Canelon, Ricardo Carrillo, Karina Gómez y Eisbori López, hacen un buen trabajo colectivo en EL PAGO DE UNA TRAICIÓN, en este texto se exponen sentimientos humanos como: celos, lujuria, egoísmo, venganza. . . todo para contar la mil veces contada historia del jinete sin cabeza.

Sandra Bar dijo...

Disfruté mucho al leer esta historia, es muy interesante y misteriosa. La lección que le da el Jinete a Maria es merecida, ya que a los muertos hay que dejarles descansar en paz. Además su muerte fue provocada por ella, una mujer con alma negra, ambiciosa y mentirosa.
Muchas gracias! Saludos cordiales.

Alfmega marin dijo...

Gran historia con la negrura que puede llegar a alcanzar el alma humana, tan grande y tan mezquina....me gustó, gracias,un saludo

María Inés Gebel dijo...

¡Hola Francisco! ¡Disfruté mucho de esta historia! Muy interesante el tema y el relato en sí. Un abrazo y gracias por compartir.

milagros colmenarez dijo...

Realmente nunca en mi vida había leído una historia como esta. ES muy interesante y misteriosa la muerte de francisco fue provocado por maría. por su seducción. Ella era una mujer con el alma llena de oscuridad.con su traición, mentiras y sobre todo su ambición.El dinero es la perdición de las personas.

María Gabriela León Hernández dijo...

Historia que nos envuelve, bien narrada, con un final sorprendente. Felicitaciones a los escritores. Saludos.