martes, 2 de febrero de 2010

CON LA MUJER NO PUDO NI EL DIABLO

La mujer llanera, merecidamente, colma hermosas páginas de nuestra literatura 
(archivo de María de Los Ángeles) 



Las historias del encierro del Diablo dentro de una botella, aluden al peligro de liberar al rey de los demonios y también al oscuro don de la palabra de quien allí lo sometió. En la literatura universal existen, con el mismo título-motivo, una pieza de Robert Louis Estevenson (1850-1894), varias versiones populares mexicanas y, en Venezuela, la del cojedeño José Guevara, de Macapo. En este caso, se trata, además, de un cuento dentro de otro cuento, al estilo de los viejos narradores orales del Llano en un efecto de metaficción.


CON LA MUJER NO PUDO NI EL DIABLO


En una noche solitaria, silenciosa y oscura, se encuentra don Pedro en su casita de palma y bahareque. Allí nació y se crió él por los años veinte. Viejo conocedor de la vida campesina y sus misterios. De alma bondadosa, sincero, honesto y serio, por eso era respetado por todo el campesinado. También en el trabajo. Fue un hombre de machete y garabato; resuelto para los hombres y amable para las damas, sobre todo allá, en Manrique, un vecindario de gente humilde, sencilla y alegre, en un rinconcito del estado Cojedes.
Don Pedro meciéndose en su chinchorro siente un escalofriante airecillo que erizó su piel y exclamó a su nieta de 15 años:
– ¡Caramba, Juana María, qué triste está la noche, ya no se escucha el zapateo de las alpargatas de los bailadores de aquellas fiestas que se hacían aquí, en el vecindario! Me viene al recuerdo una historia que sucedió hace unos cuarenta años atrás, en éste mismo caserío…
Es aquí, en Manrique, donde nace y crece Joaquina, mujer joven, piel canela, de ojos negros azabache y larga cabellera que moldeaban la silueta de su cuerpo, eso no impedía que montara a caballo y amansara potros cerreros, ordeñar a las vacas y atender la quesera de los pocos animales que le dejaron sus padres; era de alma noble, dispuesta a colaborar con los problemas del vecindario, sobre todo con los enfermos.
Joaquina tenía una hermana; Agapita, muy diferente a ella, indispuesta, floja, fresca, indiferente, pero le gustaba más una fiesta que una misa cantá. Agapita, lógicamente, tenía una vecina llamada Isidora, que eran tal para cual, y aprovechaban el día para dormir y la noche para sus placeres.
Timoteo, muchacho trabajador, encargado de las propiedades de sus padres en otro vecindario llamado Mango Redondo, eterno enamorado de Joaquina, un día muy temprano llegó a la casa de ella:
–Buenas, ¡Joaquina! ¡Joaquina!
Ella responde desde la quesera:
– ¡Buenas, Timoteo! ¿Qué se le ofrece poray?
–Bueno mija, quería sabé cómo estabas, polque yo tenía unos días que no venía puaquí y estaba inquieto por sabé de usté.
–Yo también tenía diiias que no lo miraba, pensé que se había ido pal pueblo. Le dijo Joaquina.
– ¡Nooo! Ocupao allá, en el rancho, usté sabe que yo estoy solo y los animales no se pueden descuidá, pero, de tóas maneras yo lo que vine fue a invitala pol si acaso va i pa´ las fiestas que se avecinan. Apuntó Timoteo.
– ¿Y con quién voy a i, Timoteo?
–Gua, conmigo puej. Exclama Timoteo. –Yo la voy a esperá allá, en el paso e´ Los Castores poray, pol la taldecita.
–Ah, bueno, allí nos vemos. Respondió Joaquina.
Llegó la semana de la fiesta de Las Palmitas. Agapita e Isidora de lo único que andaban pendiente era de eso por todo el caserío. El día viernes, Agapita e Isidora, estaban como locas por llegar a la fiesta de primeritas para ver a quién conquistaban. Entonces Agapita le pregunta a Isidora:
– ¿Te falta mucho, Isidora?
– ¡Nooo! Yo estoy lista hace rato, mija.
–Entonces vámonos, ni está oscuro ni está lloviendo; usté sabe, que agarrando aunque sea fallo.
No esperaron a Joaquina, ya que ésta todavía estaba ocupada, y no eran tantos los oficios que tenía, sino el compromiso con Timoteo, pero a Joaquina y a Timoteo se les olvidó el gran detalle de fue fijar la hora del encuentro. De todas maneras ella salió dispuesta a encontrarse con su pretendiente, y llegando al sitio acordado percibe unos fuertes ventarrones. Su caballo se inquieta y relincha como si presintiera algo muy malo. Como no era una mujer cobarde no le prestó atención a lo que estaba sucediendo, cuando de pronto escuchó una voz que retumbaba refiriéndose a ella:
– ¿Cómo estás, Joaquina, y para dónde vas tan buena moza a estas horas?
Ella, sorprendida ante la presencia de aquel hombre que no conocía y que poco se dejaba ver la cara, ya que el sombrero se la tapaba, respondió:
–Y usté, ¿quién es?
–Eso no importa. Le dice el hombre.
¬ –Lo importante es que nos hemos encontrado, así como yo quería.
–Pero, yo a usté no lo conozco, y a otra con ese cuento.
–No es cuento Joaquina, yo te he venido a buscar y conmigo te vas quieras o no, porque tengo mis poderes y así lo quiero yo…
Joaquina al ver que los vientos arreciaban y las copas de los árboles se mecían más fuerte, entendió que se trataba del mismísimo Diablo, le dio un poco de miedo, pero se armó de valentía y respondió:
– ¡Cómo no! Pero yo también tengo mis condiciones…
– ¿Si? ¿Y cuál es tu condición mujer bonita? –preguntó él.
Ella sacó de su morral una botella de Recreo, se echó un palo y botando el que le quedaba le dijo:
–Si eres tan poderoso demuéstrame que puedes meterte en ésta botella, y así me iré con usté tal y como usté quiere.
– ¿Eso es todo, Joaquina? dice él.
Ella con la botella en la mano la sacude sobre su pierna y le dice:
–Sí, eso es todo.
Inmediatamente se levanta un polvero, desaparece y le grita desde el interior de la botella diciéndole:
–Aquí estoy, Joaquina, tal y como tú querías, cumpliendo tu deseo.
Ella sin perder tiempo tapó la botella y la lanzó suavemente con el fin de que ésta no se partiera hacia unos árboles al lado del camino. Le dio un chaparrazo al caballo, y éste corrió como asustado de regreso hacia su casa perdiéndose en la lejanía.
Timoteo, que venía de Mango Redondo al encuentro con su pretendida, muy cansado se detiene a descansar bajo un árbol que estaba a la orilla del camino y allí encuentra la botella donde su amada dejó aprisionado al Diablo. Timoteo al contemplar esto se preguntó: ¿Qué mujer lo llevaría a tal situación? ¿Sería tan grande el guayabo que se tomó el líquido y prefirió quedarse dentro de la botella?
Y dándole vuelta a la botella se volvió a preguntar: ¿Cómo haría para someterlo? Él, ignoraba que fue Joaquina, mediante su habilidad. Viendo la botella nuevamente Timoteo se preguntó: ¿Quién la ayudó?
No sabía él, que fue su pretendida Joaquina, quien solamente contó con su inteligencia y su habilidad, para defender su alma del acoso del Diablo. Y en medio de la confusión, nuevamente Timoteo se pregunta: ¿Cómo escapará? Y levantándose de donde se encontraba sentado para continuar su marcha, se le cae la botella, la cual se quebró, quedando el Diablo libre, éste le dice a Timoteo:


-Al no lograr mi deseo
de un alma pura y divina
como era la de Joaquina
morirás tú, Timoteo.


En ese instante se volvió a sentir la presencia maligna de Satanás mediante unos llamarones de candela que el mismo ventarrón la hacia más gigante, dibujando su figura entre gritos de asombro del pobre Timoteo. Aquel resplandor lo notaron las personas que estaban en la fiesta al otro lado del paso, muy cerca del camoruco, y vinieron en carrera a ver de qué se trataba. Allí encontraron a Timoteo, moribundo, con una pequeña cruz de madera apretada en su mano y a su lado los restos de una botella rota, se lo llevaron cargado para Las Palmitas en donde murió casi al amanecer. Antes de morir, con palabras entrecortadas, le relató a esa gente todo lo sucedido y les pidió que le entregaran la pequeña cruz a su adorada Joaquina. Esta se entera de la muerte de su amado por boca de Agapita e Isidora, pero al siguiente día, cuando regresaron de la fiesta, acompañadas de algunos vecinos. Y por éste gran dolor, Joaquina, decidió terminar su vida sola y sin compañero.
Y eso ocurrió en el camino que va de Manrique a Las Palmitas, debajo del camoruco, donde sale Timoteo, según los que por allí pasan, muy cerca del paso de Los Castores, lugar donde quedó de encontrarse con su amada Joaquina. Y es, a través de don Pedro, como todo Manrique y sus alrededores conocen y respetan éstas creencias".

Nota: Las co-autoras de esta obra son las mismas del cuento La Sequía de Garabato, incluido en esta compilación: Mary Cruz Anzola (Tinaquillo, 1980); Jaennys Yoselin Bervecía (Tinaco, 1988); Mariela Yainel Romero Hernández (San Carlos, 1988) y Lida Saavedra Matute (Valencia, 1981). Nuevamente, contaron con el apoyo literario oral de Nelson Felipe Romero Ceballo (San Luís, 1959).

22 comentarios:

yusleidy guevara dijo...

Una vez mas se deja ver la inteligencia y la habilidad de la mujer para enfrentar con valor cualquier adversidad asi sea con el mismisomo diablo, esta es una extraordoinaria historia llena de suspenso y emocion, merecedora de grandes existos y por supuesto de gran respeto, ya que resulta muy creible.
Yusleidy Guevara (Apartadero Cojedes)

Jose Rodriguez dijo...

Unas vez mas se demuestra la astusia y la inteligencia de la mujer, ya que en esta hitoria donde es acosada por el diablo quien quiere levarsela a la fuerza, ,ientras que su enamorado timoteo por lastima a verlo encerrado lo libera y sufre las consecuencia perdiendo asi la vida y su amor.
José Rodríguez,Barquisimeto-Lara

Nataly Aldana dijo...

Pues esta historia es triste ya que los dos amados no quedaron juntos. Pero la mujer fue muy astuta e inteligente al no dejarse vencer con el diablo. Me alegra poder leer historias como esta ya que se suman a mi experiencia.

Nataly Aldana Unellez: San Carlos

wilfredo bravo dijo...

Resulta que la mujer que es mas timida es la mas habilidosa que una mujer que es dada y contempladora facil de convencer una vez mas queda demostrado que la mujer es heroina y ni el diablo pudo con ella.
wilfredo Bravo

heydi rodriguez dijo...

Heydi Rodriguez Estudiante de Educaciòn Física: De los relatos cuentos y leyendas de los pueblos de Venezuela, nacen leyenda que son transmitidas de generación en generación.
Es el caso de este cuento donde Don Pedro escucho los hechos de uno de sus personajes o así lo hace saber, manteniendo la forma de hablar de los habitantes de la localidad y realzando el espíritu luchador de los hombres y mujeres del campo, tanto los trabajadores como los parranderos.

heydi rodriguez dijo...

Heydi Rodriguez Estudiante de Educación Física De los relatos cuentos y leyendas de los pueblos de Venezuela, nacen leyenda que son transmitidas de generación en generación.
Es el caso de este cuento donde Don Pedro escucho los hechos de uno de sus personajes o así lo hace saber, manteniendo la forma de hablar de los habitantes de la localidad y realzando el espíritu luchador de los hombres y mujeres del campo, tanto los trabajadores como los parranderos.

heydi rodriguez dijo...

Heydi Rodriguez Estudiante de educación Fisica De los relatos cuentos y leyendas de los pueblos de Venezuela, nacen leyenda que son transmitidas de generación en generación.
Es el caso de este cuento donde Don Pedro escucho los hechos de uno de sus personajes o así lo hace saber, manteniendo la forma de hablar de los habitantes de la localidad y realzando el espíritu luchador de los hombres y mujeres del campo, tanto los trabajadores como los parranderos.

heydi rodriguez dijo...

De los relatos cuentos y leyendas de los pueblos de Venezuela, nacen leyenda que son transmitidas de generación en generación.
Es el caso de este cuento donde Don Pedro escucho los hechos de uno de sus personajes o así lo hace saber, manteniendo la forma de hablar de los habitantes de la localidad y realzando el espíritu luchador de los hombres y mujeres del campo, tanto los trabajadores como los parranderos.
Heydi Rodríguez Estudiante de educación Física y Recreación.

Maria Karelis Colmenarez dijo...

Me parece realmente impresionante que puedan existir historias como estas y que muchos no conocemos, tan interesantes y donde quede reflejada una ves mas la inteligencia y habilidad de la mujer.
Karelis Colmenarez
Ospino-portuguesa.

jose Manuel Hera Vilera dijo...

Como muy bien claro lo dice esta historia, la mujer utilizo su inteligencia para vencer al diablo, sin embargo esto no le sirvió de mucho ya que su amado no quedo junto a ella. Muy buena historia me pareció interesante ya que todavía seguimos recordando aquellas creencias.
Jose Hera Macapo

Deysi Diaz dijo...

Esta leyanda me hace pensar en los tiempos actuales donde, de manera indirecta va muriendo poco a poco en niestra familia los cuentos mitos y leyenda. recuerdo de pequeña como mis tios narraban sobre cuentos y aparecidos hoy en día solo se narra muy de mañana los muertos de la noche anteriiior en manos de la delincuencia que tiene por título el nombre de alguna banda. ¡cuidado no salgas de noche porque la banda de los pelo de muñeca no perdonan en el paso del cruce! GRACIAS POR ESTOS ESPACIOS DONDE SE VIVE NUESTRA ESENCIA COMO VENEZOLANOS. Una más para narrar a mis hijos

Francisco Aguiar dijo...

Este relato construido por Mary Anzola, Jaennys Bervecía y Mariela Romero muestra que nadie puede con la mujer pues están hechas de amor y resistencia, de astucia e intuición. La naturaleza es sabía. . . inteligentemente las diseñó así. Gracias a la mujer, la vida se reinventa día a día, gracias a su fuerza: continuamos pese a todo.

Geraldy Mora dijo...

Este relato inspirado el poblado de Manriquez, cuenta la historia de una mujer de nombre Joaquina, que realizaba distintas labores del campo. nos muestra lo luchadoras e inalcanzables que son las mujeres y que con ellas nadie puede, esto nos deja saber que las mujeres están hechas de amor, entusiasmo, cariño, de lucha y que son capases de enfrentarse a cualquier cosa que se les presente en el camino de la vida.

damaris chavez perez dijo...

El titulo de esta historia tiene mucho que ver con la adversidad de la mujer en la actualidad, porque demuestra la inteligencia para enfrentar con valor, entusiasmo y cariño cualquier dificultad. En esta leyenda llena de suspenso y emoción, como lo dice el relato, la mujer con su habilidad e inteligencia venció al diablo.

Danilo Riobueno dijo...

Un cuento dentro de otro cuento. Narrativa y más narrativa. Es de esta forma como pasan de una generación a otra los relatos famosos de espanto de cada región. Con la fatalidad que envuelve este cuento no pude evitar recordar cierta similitud con los cuentos de Horacio Quiroga, los protagonistas mueren trágicamente. También presenta diferentes perspectivas de la mujer: dos holgazanes y una echada para adelante, pero mujeres sublimes al fin.

Sandra Bar dijo...

Me gusto la historia, la mujer demostró que es muy lista y fue muy valiente cuando le propuso al Diablo que se metiera en la botella.
Pero me puse triste por Mateo, porque murió asi y debido a su curiosidad perdió la vida.
Es un placer descubrir estos cuentos llaneros. Saludos cordiales.

Elisa Zambrano Olmedo dijo...

El relato fantástico, la manera de hablar del campo,uhh increíble,buena historia y como estas unas cuantas más,que hoy en día aún la gente cree!Yo la primera!
La manera tan sutil que ella tubo de engañar al diablo,increíble!
Lo malo que al final el amado murió.
Un saludo en la distancia

Maria Gabriela Leon Hernandez dijo...

Inteligente la mujer, pero con un final triste,injusto. Muy buen relato. Saludos.

Con autocaravana y sin ella dijo...

Que historia más curiosa. La mujer demuestra su astucia pero al final, se queda sola. Triste historia pero me ha gustado.
Un saludo!

Francisco J. Ortega dijo...

Jajajajaja Mujer de armas tomar!
Muy inteligente y perspicaz, estoy de acuerdo con el cuento (muy bueno, por cierto) con la mujer no puede ni el diablo ;)
Un abrazo!

milagros colmenarez dijo...

Me encanto esta historia porque de verdad que valentía tan grande la de esta mujer llamada joaquina enfrentándose con el diablo y que también muestra su astucia logrando de que el diablo se metiera en la botella para que quedara atrapado y no le hiciera nada a ella.Pero por otra parte triste por Timoteo que por curiosidad perdió la vida. COJEDES SIEMPRE LLENA DE HISTORIA Y MAS HISTORIAS (MANRIQUE LAS PALMITAS) COJEDES.

Jimena Arbulú dijo...

Me gustó mucho este relato que habla de los valores indudables de la gente de campo venezolana...hombre perseverante y respetuoso, mujer trabajadora,valiente y talentosa. Resalto la manera como se rescatan las palabras típicas de la región. Muy interesante.