Mostrando entradas con la etiqueta Poesía venezolana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poesía venezolana. Mostrar todas las entradas

martes, 25 de agosto de 2020

Arnaldo Jiménez. Poemas y notas

 

Felices  aquellos que protegen a nuestros niños. Saludos al maestro Arnaldo Jiménez


CABALLO DE ESCOBA


Mi primer caballo fue el palo de una escoba

y le puse casco de lata y un freno de poesía.

Orlando Araujo

estas calles son mías

yo las barrí con un caballo

el regreso de mi padre

no conseguía sus herraduras

me agarraba a las crines

de mi caballo de escoba

y una carrera de ausencia

recorría la casa

mi padre daba vueltas en el corral de las fotos

y pastaba la quietud de otras horas

mi caballo cabía en cualquier rincón

y pasaba la noche cansado de tanto aire

¿acaso mi padre soñaba con su jinete

y deseaba el calor de las aceras

para que fuesen guardando en los ojos

el mismo paisaje?

yo no fui su peso

montado en otro mar

su espalda miraba hacia la orilla

y no respondía a los tonos de mi voz

un día mi caballo de escoba

empequeñeció

y escuchó dentro de mí

el relincho de su propio agotamiento

así cabalgó hasta desvanecerse

en el sucio de adiós que mis palabras

dejan caer sobre esta hoja


 

POEMA

gastamos el tiempo

sin saber

*

que solo colamos

un charco de vapor

y luz

entre las manos

*

y la vida acaba

con la vida

 


PASAJEROS

el tiempo es engaño y certeza

los pasajeros

sólo

podemos ser tiempo

 

no es suficiente

habitar las páginas

de las reconciliaciones

 

las voces de la familia

acumulan las lejanías

 

nunca se pesca con la mirada

las escenas

que el alma retiene por dentro

 

alguien doblará

los trapos que dejan

los difuntos

 

en el muelle

despedimos los barcos

y los seres que hemos sido

se pierden para siempre

Las olas

 

templo el nailon del alma

para pescar la lejanía

que crece en mí

 

al final de mis ojos

siento que un barco

empequeñece

 

no duramos más

que esta danza dorada

sobre las aguas

 

las olas arrastran

por la arena

los nombres propios

 

y aprendemos a ser

los verbos del silencio

 

toda inmensidad culmina

en espuma

 


UNA SOMBRA MUY ESPESA

Estaba dentro; la oscuridad invadía todo el espacio. Algo palpitaba; sentía que por fuera pasaba una sombra muy espesa, no sé, una presencia que no lograba definir debido a la profundidad donde me encontraba. Hice un esfuerzo por subir, pero no me movía ni un centímetro. Estiraba mis manos y unos cordones me enredaban el entusiasmo y entonces me daba cuenta de que no podía realizar ningún movimiento. A mi alrededor había una especie de sábanas acolchadas y casi pegada a mis ojos estaba una puerta cruel y sellada, con un recuadro de vidrio en el centro. Yo estaba como una piedra: rígido y con los ojos abiertos, aunque sin mirar. ¿Dónde me encontraba? No lo podía saber. La oscuridad era densa, un estupor me embargaba, algo se apoderaba de mi cuerpo y lo sujetaba a la quietud. Cuando ya no podía aguantar un segundo más hundido en esa cosa que me sostenía, escuché aproximarse aquello que parecía ser una sombra muy espesa y, en pocos instantes, se abrió la puerta: dos brazos gigantescos se dirigieron hacia mí, tomaron los cordones y los halaron hacia arriba. Entonces sentí que mi cuerpo de madera comenzaba a moverse y pronto estuve lleno de vida sobre el escenario.

 


Para mi nieta Emma, del libro dedicado a ella: 20 Juguetes para Emma, celebrando sus 11 meses. Con todo cariño, SUABUELO.


LA LUNA DEL CUARTO

Es noble y respira el polvo de la paciencia. Un complejo mecanismo de retornos permite que su luz perdure y no se exilie hacia otras memorias. Todos sus rostros vienen del infinito, y conocen la resonancia de la puerta y todo el delirio que interroga a las ropas guardadas en el armario. A ninguna hora palidece su fábula de sombras, a ninguna hora expulsa su geometría a la intemperie. Oscila un reverso de colmena, un lugar fundado más allá de la deriva de las aguas. Allí su soledad es imposible. En el horizonte de la cama, detrás de las almohadas que detienen el azar, un pequeño sol se acuesta y no cierra su vigilia y proyecta sus trazos sobre ese vidrio del cielo que flota por el cuarto como un globo que persigue las huellas más ciertas de Dios.

 

 ·

JAMÁS:

Jamás veré belleza en un automóvil, jamás. jamás comprenderé que hay más complejidad y perfección en un edificio postmoderno que en un grano de arroz, una cucaracha, un gusano, una flor, una espiga..., jamás adularé las armas, ni a quienes las portan, jamás; jamás comprenderé las razones de las guerras ni admiraré a ningún militar que haya asesinado en el nombre de nada; jamás, jamás podré alegrarme por los triunfos individuales plenos de dólares en nombre del país, jamás podré soportar a los oradores de orden, jamás sentiré el calor de una sonrisa a través de los celulares, jamás; jamás aplaudiré a los que golpean y matan animales, jamás; jamás sentiré que chino y nacho me representan, jamás, jamás.

 


RUEDA DE PRENSA

El pasado miércoles tres de los corrientes el diablo convocó a una rueda de prensa en el salón de espejos y eventos múltiples llamado Realidad. Después del saludo y los agradecimientos de rigor, enumeró los motivos por los que había convocado a los representantes de los medios de comunicación universales, advirtiendo que, por razones de premura, no estaba obligado a dar más explicaciones:

1- Negó categóricamente poseer celdillas, cárceles o centros de reclusión para proteger o castigar a los presos políticos.

2- En el mismo orden de ideas, juró ante las Sagradas Escrituras no tener ninguna vinculación con los imperios que se han sucedido a lo largo de la historia del planeta.

3- Por supuesto, nada arde en el infierno. Las calderas nunca han existido.

4- Así mismo, demostró fehacientemente su fobia a las culebras y a los machos cabríos.

5- Bajo ningún motivo podría confirmar que su lugar de habitación sea una copia casi fiel de geografías extrañas vinculadas por abismos en círculos que crecen y decrecen.

6- Por último, anunció que en los próximos días introduciría en los tribunales competentes una demanda por difamación e injuria al autor de la Divina Comedia.

 A fecha cierta de su publicación.

 


Notas didácticas


MAESTROS EXTRAÑOS: LOS ALUMNOS: las mejores enseñanzas de nuestros alumnos se juega en el  lenguaje. Nosotros los docentes nos hacemos ecos de una transmisión del poder occidental que se basa en el desprestigio de las hablas. Es poder nos hace creer que existe una gradación en las lenguas, que hay palabras mal habladas y palabras bien habladas, por lo tanto, existe un arribar a lo culto, un llegar a ser culto y para ello están los grados que el sistema educativo contiene. Este es un problema de vieja data. Sarmiento y Andrés Bello se debatieron en este aspecto, el primero sostenía que el habla del pueblo es autónoma y habría que considerarla sin la comparación con el habla culta, que en esta comparación el conquistador seguía ejerciendo su poder. Andrés Bello consideraba que la tarea consistía en que ese pueblo entrara con la fuerza de su lenguaje en la gramática, y realizó ese esfuerzo descomunal para introducir la lengua indígena en ella, el resultado fue lo contrario delo que se propusieron, Sarmiento se atascó en sus propósitos y su obra resultó erudita y plena en el lenguaje del conquistador. Andrés Bello, imbuido de la mentalidad europea y tildado de academicista elaboró una gramática donde los vencidos tenían cabida. En fin, me interesa reseñar que ese debate se da ante nuestros ojos sin que nos demos cuenta, sin estar consciente de lo que estamos haciendo y hacer la salvedad de que es en el lenguaje donde se juega la relatividad de los dominios. Pensando que nuestra habla es una especie de fortín que resguarda nuestra identidad y es, en fin de cuentas, nuestra identidad misma, he publicado dos libros: Chismarangá y Orejada, libros que intentan pasar a la escritura las formas del habla y la eleva a la dignidad del registro. Nuestra habla no conoce las mayúsculas, el uso de estas letras en los nombres conlleva una nominación académica a aquello que se le escapa. No es que no tengamos nombres propios, es que  en esos nombres se juegan las mismas tramas y los mismos dramas, están inmersos en un tejido social que establece claras distinciones entre los tipos de historias que vivencian, por tanto, los nombre pertenecen a un colectivo y representan no a individuos sino a grupos de una clase social.

 Los alumnos llevan a las aulas toda la carga poética e histórica del habla. Una tonalidad que circula por los hogares y los barrios. La ele metida en palabras que antes se arrastraban, puelto, veldá, gueno, juimos, jue…, nos enseñan algo nuevo en el lenguaje. Al menos debemos preguntarnos si acaso estas palabras pierden belleza y significado al ser pronunciadas así.

 


DE TAL LECTURA TAL ESCUELA

Se evidencia el fracaso de la educación al fracasar la creación de estudiantes lectores. Para que esto suceda concurren muchos factores, pero en general el docente y el estudiante entran en un engranaje que tiene como finalidad reproducir un tipo de cultura acorde con las manipulaciones del sistema capitalista a través de la industria del entretenimiento y las arremetidas de la microelectrónica y las máquinas computarizadas. El perfil del graduando lo ha descrito Rafael Cadenas muy bien en su libro “En torno al lenguaje”: quiebre de la lengua materna, por tanto de la expresión, por tanto del pensamiento, pésima redacción, no se plantea problemas, no se hace preguntas, no piensa autónomamente. El perfil del graduando es una expresión del perfil del lector que se quiere conseguir y esto depende a su vez de la concepción de lectura que maneja la escuela.

¿Qué lector se ha venido obteniendo? ¿Qué concepción de lectura hemos venido manejando? Las respuestas a estas dos preguntas nos aclaran el tipo de educación que nos hemos dado y por extensión la manera de cómo se ha reproducido algunos rasgos de personalidad presentes en la cultura venezolana.

Todo lo anterior nos encamina a evaluar a la educación, sabiendo que al hacerlo evaluamos un tipo de cultura determinada.

 Debemos precisar lo que queremos. Es preciso comprender que no tenemos muchas opciones, que el sueño de un nuevo hombre se materializa en la escuela y en las comunidades y tiene que pasar necesariamente por la cultura del libro como bien público, del libro como herramienta de libertad, debe pasar por nuestra conversión en lectores ya que, cada vez más, somos seres históricos y el libro es en esencia el registro de nuestro paso por el tiempo y el espacio. Es imposible no ser seres para la escritura y la lectura, aunque se sea analfabeto.

La concepción de lectura que la escuela ha utilizado obedece a los siguientes parámetros presentes en los programas y reproducidos por los docentes en sus proyectos de trabajos pedagógicos:

1- La lectura entendida como un conjunto de habilidades y destrezas. Esto es válido también para la escritura. Lectura instrumental expresada en la decodificación a través de los métodos silábicos, fonéticos, global.

2- Este tipo de lectura no va más allá del texto escrito, no incluye la lectura simbólica, es decir aquella que puede encontrar múltiples significados y relaciones en el texto escrito.

3- Lectura tubular. Superficial hasta en el caso de la comprensión lectora. Cuando esta comprensión es exitosa no es profunda y no puede serlo porque el estudiante no ha sido ganado para la lectura y por tanto no ha ampliado su visión del mundo. Es una lectura que no genera preguntas sino que da las respuestas, no produce deseos de saber, imaginar, buscar.

4- Es una lectura que tiene por contexto psicológico el uso de la memoria. Esa es también su finalidad: enseñar a repetir un conocimiento o un conjunto de ellos.

5- Es una lectura que no se utiliza para potenciar el modo de conocer que ya el niño ha aprendido en su medio familiar y comunitario, sino que procura almacenar lo ya conocido, por tanto termina siendo extraña a las cualidades espontáneas del estudiante y éste la siente como opuesta a sus intereses.

6- La concepción de lector que subyace aquí es por la tanto la de un lector práctico, que escribe y lee para resolver problemas inmediatos y orientarse pragmáticamente en la sociedad.

7- La educación que acepta y reproduce esta concepción de lector y de lectura es así una educación “bancaria”, memorística, monótona, aburrida, superficial.

8- Si tomamos en cuenta lo antes dicho: la vinculación de la lectura con la escuela, nos percatamos que esta última se convierte en una especie de laboratorio donde se “fabrica” un modo de ser y por lo tanto un tipo cultural. La cultura que se reproduce en la escuela es la de la trampa, la del pragmatismo, el camuflaje, la del decorado. El ingenio radica en cómo resolver un problema sin hacer un esfuerzo auténtico.

¿Qué educación queremos? Una educación que revise la manera de cómo el ser humano conoce espontáneamente y no subestime a la niñez en sus capacidades de creación e investigación. Una educación que conciba a los estudiantes como seres creativos, capaces de producir sus propios conocimientos. Los maestros producen la creación de maestros de diferentes edades, un maestro es una persona que afirma y potencia las capacidades de lectura y las capacidades creativas, que estimula el espíritu de investigación, que genera un ambiente de alegría y de amistad propicio para la libertad de expresión; una persona que señala el camino y disfruta del paseo. Practica  una pedagogía que no está estructurada en torno a los saberes conocidos sino a aquellos que no se conocen y duermen en los estudiantes. Un saber que surge entre la unión de lo vivido con lo desconocido. Una educación que sirva para vivir mejor, más felices o más alegres.

 ¿Qué tipo de lectura es la más adecuada para que esa concepción de la educación pueda cumplirse consuetudinariamente en las aulas de clase? Una lectura libre, degustada, curiosa, lúdica; una lectura comprensiva de acuerdo a los esfuerzos y niveles de cada estudiante, una lectura que amplíe la visión del mundo, la lectura de la realidad tanto interna como externa, una lectura que ayude a pensar. La llamo lectura simbólica – comprensiva, (este vector imagínenlo como un vector de unión en doble dirección) ya que la lectura simbólica acarrea en sí misma la comprensión, la reflexión, la conversación enriquecedora y estimula el invento. Esta lectura aclara los límites de los valores morales y éticos tanto positivos como negativos y por tanto ayuda a afianzarlos en el ser humano; además contribuye a entender a otro nivel nuestra condición histórica al hacernos comprender que la fuerza y la sangre de la historia reside en el lenguaje y no tanto en la celebración del pasado. Este tipo de lectura activa los esquemas cognitivos y prepara el pensamiento para aprender a conocer o para seguir conociendo. No coarta la manera espontánea de cómo conocemos, volvámoslo a repetir: un esquema anterior se empalma a uno nuevo, algo que motiva la curiosidad o las ganas de conocerlo y genera un saber diferente o ampliado. Tampoco es indiferente al modo espontáneo de funcionamiento general de la psique: el modo simbólico de conocer y enfrentarse a la realidad.

 La lectura simbólica-comprensiva también afianza la inteligencia sensible y transforma al estudiante, es decir que se adapta mejor a la concepción clásica del aprendizaje entendido como cambio de conducta. La lectura es un proceso interactivo, transaccional, recursivo. Crea el círculo: vivencia-lector-escritor. La lectura es un proceso de comunicación. En este ensayo no nos cansaremos de repetir que tanto la escritura como la lectura son instrumentos para aprender a pensar y aprender a conocerse.

La lectura que proponemos está orientada hacia la madurez emocional e intelectual del individuo, única manera de sentar las bases para la formación de un colectivo consciente y seguro de su camino. Cuando hablamos de emocional lo hacemos en términos de la ayuda a la resolución de los problemas internos más acuciantes del ser humano, es por ello que la lectura simbólica-comprensiva debe aparecer desde primer grado, porque este tipo de lectura se dirige a las zonas consciente, preconsciente e inconsciente del ser humano. No es posible educar la conciencia sin tocar el inconsciente, la lectura simbólica es la más adecuada para llegar a ese fondo y trasfondo de nosotros mismos donde guardamos los más maravillosos seres tanto destructores como creadores, maestros salvadores y amigos, así como sombras engañadoras que nos hacen cometer errores que nos persiguen toda la vida.

 Este tipo de lectura que necesita otro tipo de escuela, tiene y debe nacer  dentro de la escuela tradicional que ya existe, aquí proponemos la elaboración de un guión de trabajo pedagógico que podría sustituir a los proyectos pedagógicos basados en el uso de la memoria y en la lectura tubular, o, en todo caso servirles de complemento, aunque siendo rigurosos, el programa no puede seguir hipertrofiado como está, es éste último el que debería ser apéndice de otro trabajo más abierto a lo esencial del ser humano.

 Por último queremos decir que este tipo de lectura y la escuela a ella correspondiente contribuiría a desmantelar la cultura de la trampa que poseemos, la otra cultura que ganaría espacio sería la de la afirmación, la de la autonomía de pensar, por tanto la de la seguridad de resolver los problemas contando con los propios esfuerzos, la cultura que incentiva la libertad de expresión y la vida cooperativa.



                                Otros textos de Arnaldo Jiménez:


Gracias por su visita. 

Isaías Medina López (Coordinador). 

sábado, 22 de agosto de 2020

Navil Naime. Bendito el sorbo que ignoró tu sed (poesía y prosa)

 

Nuestra bienvenida llanera  a Navil Naime a Letras de Cojedes (http://letrasllaneras.blogspot.com/)

.



AUTOLISIS

Benditas las manos

que vuelven a ser tuyas,

la mueca de tus párpados

en la convulsión de sus verdades,

cada instante que ya no te acontece,

tus ojos que persiguen

algún lugar sin mundo.

Esa migraña rota en la niebla

de marcharse.

Bendito el sorbo que ignoró tu sed,

el coágulo de miedo

usurpando el encéfalo,

la burbuja intrusa en medio de la sangre.

Me acomodo al sesgo de tu herida,

a la pócima que traiciona

la ruta de encontrarte.

¿Existirá un atajo más firme que tu ausencia,

algo que nos acerque a la frase sin tiempo

donde sigues perdido?


 

OLVIDO

Mientras se alejaba persistía en él  la sensación de haber olvidado algo. Revisaba minuciosamente sus bolsillos, se quitaba aquel escombro de sombrero y lo agitaba absurdamente como intentando aclarar la tarde. Levantaba el polvo menudo de aquel camino como el que solo anda de paso. Hizo un rápido inventario de lo que tenía: la ropa desteñida, los zapatos desgastados, aquel desgarbado sombrero con orificios de tormentas. Nada más. Su angustia fue en aumento en la medida que la noche se acercaba. Se detuvo un instante; el crepúsculo crecía en su mirada. Posó sus manos sobre la tierra, se arrodilló de espaldas a la tarde y así estuvo hasta que oscureció. Se levantó para proseguir, dispersó la niebla del paisaje, sacudió el polvo que ocultaba su nombre y regresó a la cruz que también lo olvidó.


 

ROCA TARPEYA

Intentamos balbucear una renuncia.

Alguna frase herida

de ilusión.

Sobre una piedra

el gesto de la sangre

deshabitaba el tiempo

y pudimos sentir

en otros huesos

el crujido de nuestra propia

redención.

No sé en cuál desmemoria

urdimos la mentira.

¿Qué forma tiene un alma sin perdón?

¿En qué instante

del aire

la vida fue un error?


 

PIEDAD

          Muy cerca del extinto mercado exhiben una olla enorme con una sopa humeante que sabe a cenizas. Dos ancianas y un soldado la custodian con esmero y la reparten con impaciencia.

          La madre convence al niño. Bendice el humo de la sopa para que Dios los mire con indulgencia.

          La mirada del niño desciende a sus zapatos. No sabe lo que busca.

          Dos horas después mojaron su tazón con tres cucharadas de una mezcla insulsa, menos que suficiente para  el hambre de un imberbe.

        En la línea de espera la gente no se mira. Los ojos detallan el piso. Las manos desaparecen en los bolsillos. Los cuellos se meten en las solapas y arrastran sus cabezas.

           La sopa no es eterna. Se agota mucho antes que la fe y de que los últimos de la fila puedan conjeturar sobre su origen.

          Cuando finaliza, todos juntos, incluso los que alcanzaron a probarla, vuelven resignados a sus hambres.

          Los que no comieron se quedarán rastreando la noche en procura del sueño.

     Regresarán silenciosos a sus miedos, con los ojos enfocados en el último recuerdo. Un poco más mustios, todavía.


 

ORIGEN

Cuando abrió los ojos no supo en dónde estaba. Respiró profundamente y un aire gélido le cortó la respiración. Trató de incorporarse pero sus extremidades se negaron a obedecer. No entró en pánico. Hizo el esfuerzo por regresar a los hechos de la noche anterior y entonces se percató de que ni siquiera recordaba su nombre. A su alrededor, ni ruido ni presencia alguna. Intentó gritar y solo el vaho de un lamento deformó sus labios. Cerró los ojos para mantener la calma y poco después  un vértigo de rostros extraños desfilaba en desorden en su repentina oscuridad. Quiso orar pero las palabras retumbaban hueras y caóticas formando un extraño canto de resignación. Justo en el momento de la improvisada música percibió una mano afectuosa acariciando sus párpados caídos y una menuda llovizna mojándole la frente. Otra vez intentó erguir sus manos pero la fuerza de un súbito río lo arrastró precipitadamente hacia un coro de risas y llantos. Una firme tracción lo separó de su nicho. Recordó a su madre muerta. Vio a su familia agitando los brazos en la niebla para rescatarlo. Pronunció  la frase que guardaba para ese olvido y lloró profundamente su primer sorbo de vida.


 

RECUERDO

A mi querida Ángela Desirée Palacios, 

constante  inspiración.


Es mi materia gris la que te nombra.

El vestigio humoral de la tristeza

asciende como el humo a mi cabeza

a perseguir las huellas de tu sombra.

 

Es la luz clausurada de una alcoba

y la alcabala cruel de sus postigos.

Es la palabra simple que no digo

perdida en el ardid de la memoria.

 

Es este dirimir donde me toca

recuperar las frases de tu historia

hasta el final, por mí desconocido.

 

Es tu recuerdo muerto el que me asombra:

cada fibra senil de mi memoria

sólo recuerda lo que amé contigo.



SUEÑO

El niño sonríe dormido

en su caja de cartón

va ascendiendo en un avión

sin color y sin sentido;

sueña que vuela perdido

sobre un sol de telaraña

y que una llovizna extraña

le humedece el pensamiento

con la dulzura del viento

de una canción de montaña.

 

Él sueña que la mañana

cabe toda en una nube

y en la medida que sube

es más prístina y cercana;

que el cielo es una campana

que tañe sobre una noria;

que Dios guarda en la memoria

las notas de un verso santo

para salvar con su canto

las brechas de sus historias.

 

En su sueño las bandadas

de pájaros se detienen

para ver de dónde vienen

las furtivas madrugadas

y las tormentas heladas

con su misterio profundo

y el rugido tremebundo

del mar cuando se enfurece

y con su fuerza estremece

los basamentos del mundo.

 

Atraviesa el mar bravío

sobre una regia goleta

y de una vieja saeta

lanza ilusiones a un rio;

hace una pausa en el frio

de la noche del desierto

y con los ojos abiertos

bendice la buena estrella

que en la hora oscura y bella

le muestra el camino cierto.

 

En un tren de lejanías

atraviesa mil ciudades,

el humo de sus saudades

la voz de sus elegías;

va dispersando los días

en la oquedad de un bostezo,

convierte en amor el peso

de toda la incertidumbre

y en el brillo de su lumbre

va gestando su regreso.

 

Regresará de su sueño

y volverá a comenzar,

la ilusión es el lugar

donde todos son pequeños;

 en la ruta de su empeño

nos debemos concentrar

para juntos intentar

con acciones imposibles

y palabras invencibles

que no deje de soñar.


 

DIMAS

Abdico en la cruz

sin nada que me nombre.

Extraño el agua

de mi antigua sed.

 

A mi lado

un ser inhiesto

ostenta una palabra

de sangre

y me increpa

desde algún lugar

de su dolor.

 

Yo  irrumpí

en su certeza

con el tal vez de mi asombro.

 

Desde entonces

lo busco

en todas mis muertes.

Navil Naime, Todas Mis Muertes, Avant Editorial

 

EL RELOJ

El reloj marca las tres de la mañana. El hombre atiza su insomnio girando en la última palabra del día. Respira el silencio, pero uno que no le pertenece, algo que usurpa el peso de la noche. Se hunde en la cama. Las paredes intentan parecerse al sueño. Se levanta y toma un sorbo de agua aunque no siente sed. Descorre la cortina y una luna intacta deshace la penumbra. Vuelve a la cama y saca de su cómoda una carta inconclusa y un pastillero. Retoma el papel y con pulso nervioso garabatea unas pocas palabras y al fin estampa una fecha. Deja la hoja sobre la cama y recoge  el pastillero. Piensa que una sola es suficiente para retomar el sueño, dos para profundizarlo. ¿Cuántas necesitaría para eternizarlo?  Vuelve a la ventana. La noche es propicia para el miedo de un insomne. Quisiera desgarrar la oscuridad y rescatar de algún modo la voz de sus ausentes. Tiende ingenuamente una mano hacia el vacío y recuerda una oración de su infancia. Busca  la frase adecuada para pedir perdón. Las manos se orientan presurosas hacia el vaso. Tiemblan en el frio de su desconcierto. Separa y cuenta las píldoras, las lleva una por una a su boca con gran ceremonia. Vuelve a cama un poco desorientado. Solo una mueca lo separa del llanto. Se imbuye en la oquedad de la penumbra. Mira impulsivamente el reloj. Se asombra: continuaban siendo las tres de la mañana. Aún le quedaba tiempo para emprender la vida.


 

CORAZÓN ACORRALADO

A mi amiga Ana Rita Tiberi porque su alma está hecha de música

Andar y andar, ¿hacia dónde?

Seguir andando, ¿hasta cuándo?

Lo que busco se me esconde

y mis pies están cansados.

 

Continuar hacia mi norte

por caminos ignorados:

Que quizás nunca se encuentre

lo que tanto se ha buscado.

 

Y siempre por nuevas rutas

tu clamor que nadie escucha,

corazón acorralado.

 

A tus anchas y a tu suerte

hasta el amor o la muerte,

¡sin llegar a ningún lado!

Navil Naime, Sonidos Para La Intemperie, NSB Editores.

 

DIOS

         Habían transcurrido siete meses desde los sucesos. Las cosas buscaban volver a ocupar sus desplazados lugares, desempeñar nuevamente el rol para lo que fueron creadas, y así fue como todo tornó lentamente a una normalidad relativa.

          Los diversos ambientes de la casa continuaban siendo parcelas desoladas, habitadas por la tristeza de sus tres ocupantes.

          Aquel día, Raquel tomó a sus hijos y se decidió a dar un paseo por los alrededores de la ciudad. Respirar el aire dulce que satura las mañanas en los parques. Experimentar otra vez la sensación de que la vida continúa.  Era un domingo estival de inicios de septiembre. Un cielo de pájaros brillaba intensamente en el verdor del bosque. Vieron aproximarse a un hombre algo corvo, de cabellos canos y gruesos lentes. Llevaba un par de tenis blancos para la ocasión. El doctor Gómez reconoció a Raquel de inmediato y en un simpático gesto le extendió su brazo para continuar juntos el paseo. Hablaron, al principio, de las cosas triviales de las que suelen conversar las personas que poco se conocen, pero que mutuamente se aprecian. Casi al final del paseo, Raquel miró a los ojos del médico con la misma pesadumbre con que lo había hecho el día en que se conocieron. El doctor Gómez reconoció esa mirada que precede a las preguntas trascendentales. Vislumbró en la tristeza de la mujer ese pensamiento que largamente carcome la tranquilidad de un ser hasta convertirse en duda obsesiva, y que  suele estallar en su debido momento. Entonces sucedió; Raquel se armó de valor y usó el tono de voz más sincero del que fue capaz para interrogar al médico:

« ¿Usted aprobaría la eutanasia en un ser querido?», espetó la mujer, atenta a todas las expresiones del doctor Gómez. Este dudó un poco antes de responder. Se detuvo, tomó una profunda bocanada de aire que luego convirtió en largo suspiro y finalmente dijo: «No soy capaz de profesar algo que esté divorciado de mis convicciones. Cada paciente agonizando tiene el rostro de los míos. Mis hijos, mis padres, mi esposa, sobreviven y mueren en otros, cada día. Es una batalla que jamás culmina. Todos los días alguien se aferra a su precaria esperanza  y duerme abrazado a ese pálpito de vida que le resta. Nosotros estamos aquí, como instrumentos de Dios, para hacer menos difíciles esos momentos y socorrerlos hasta donde nuestros recursos lo permitan. Su esposo aún tenía signos vitales después de la intervención quirúrgica, pero créame, su funcionamiento cerebral había cesado. No existía posibilidad alguna de recuperación. Cualquier decisión que hubiera asumido ya estaba bendecida por todo una vida de entrega sincera y  de amor sin condiciones. Esto es lo que convierte en auténticas las posturas que en situaciones tan especiales nos vemos forzados a asumir. Dondequiera que el devenir nos conduzca nos encontraremos con seres destinados a activar o desactivar nuestros interruptores de esperanza. Y sobre ellos, un Dios sabio custodiando amorosamente nuestras vidas».

      Como quien ha logrado dilucidar una antigua duda, Raquel sintió cómo se desprendía de su cuerpo la fatigosa carga de la culpa. Por primera vez en meses se sintió libre del recelo pertinaz que la enfrentaba a la vida y le restaba serenidad y sosiego. Entonces, enfocándose hacia algún sitio del cielo, izó el brazo derecho, agitó su mano en el viento y sonrió.

          La tarde ya se posaba en las copas de los árboles. Una llovizna menuda se derramaba como signo inequívoco del otoño incipiente. De regreso a casa, contemplaban un cielo escarlata cayendo sobre el horizonte.


 

PADRE

Hoy vengo a dejarte

este llanto noble de palabras lisas;

de cosas ingenuas que nunca escuchaste,

sumido en la niebla de nuestra rutina.

Y cierro los ojos para ver tu cara,

aquel dulce rostro que colmó mis días

de palabras tiernas, de lenguas extrañas,

de la enorme fuerza que marcó mi vida.

 

En este silencio siento tus palabras

nadar en las ondas que arrastra la brisa,

mordiendo tristezas de largas distancias,

luciendo fragancias que desconocía.

Padre, si lograra destemplar el aire

y abordar el humo del sueño que habitas.

Si mis torpes manos tocaran tu sangre

y se aproximaran a tu humor sin vida.

 

Padre si pudiera

derrotar la historia duramente escrita,

contemplar tus ojos, como el niño triste

que creció admirando tu pasión sencilla;

volvería a besarte convertido en nube

con la voz deshecha entre frases vacías.

Me desprendería del dolor que tuve

para dibujarte mi mejor sonrisa.

Y tus manos buenas asirían mis manos

con esa ternura de cosas perdidas;

y desde el silencio de tu sueño arcano

a mi sueño triste tal vez volverías.

 

Hoy quiero contarte

que entre tus raíces sepulté las mías;

me sembré de lleno sobre tus zapatos

y el color de humo de tus diez camisas.

Que tus gestos giran sobre mis recuerdos

en mi afán de henchirme de lo que me inspiras:

y no me contento, y no me consuelo

con esta mentira de usurpar tu vida,

porque el mismo golpe que cegó tus ansias

me arrolló en silencio y apagó las mías. 



Muchas gracias por su visita 

Isaías Medina López (Coordinador)