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lunes, 25 de febrero de 2019

El Salvaje de La Sierra (Dionisio Garrido). Letra y audio musical

Pese a su fama de mujeriego, sus verdaderos amores son un secreto.
Imagen el archivo de Maritza Torres Cedeño

Esta versión se tomó de: “Análisis de Figuras espectrales en el Corrío y Leyendas del Canto  Llanero Tradicional”, de Isaías Medina López. Duglas Moreno y Carlos Muñoz Lamas, publicado en Caracas (2018),  por la Oficina de Planificación del Sector Universitario (OPSU), del Ministerio del Poder Popular para la Educación Superior, Ciencia y Tecnología –Consejo Nacional de Universidades.

EL SALVAJE DE LA SIERRA (Dionisio Garrido)
Aaaaayyyyyy
Voy a contar una historia
que no son cuentos ni juego
de un hombre que fue salvaje
en los Llanos cojedeños
nunca le gustó escopeta
ni le gustaba criá perro
confiaba mucho en su pulso
porque era muy buen lancero
vivía bajito en lo claro
cazaba arriba en el cerro
de Las Galeras del Pao
se apoderó como dueño
en noventa años de vida
nunca compró colgadero
no le gustaba chinchorro,
cobija ni mosquitero
en el tarro ´e la cabeza
tenía que juntarse cebo,
porque con la agua y el sol
se le había caído el pelo
En los tiempos de veranos
se acostaba en un hojero
y si era tiempo de invierno
tendía ramas en el suelo
cualquier animal del monte
que se arrimara a guelelo
aullaba o se espelucaba,
y enseguida estaba ciego,
los leones lo respetaban
los tigres le tenían miedo,
los tigres le tenían miedo
puños de gusano ´e  monte
se le morían en el cuero
fue picao de cascabel,
mapanare y terciopelo
y ni siquiera se hinchaba,
a él no le entraba veneno
y cuando estaba chiquito
su padre le hizo remedio
sudor de burro mojino
con lo sucio del suadero
cuando el mango está maduro
lo tumba cualquier murciélago,
el año setenta y cuatro
como muy bien lo recuerdo
taban empezando a caé
los primeros aguaceros
y entre mayo, junio y julio
se perdió José Quintero.

Aaaayy
Un cazador en el monte
es como el que anda en la guerra
siempre procura cargar
por lo menos un arma buena
Quintero cargaba contras
dentro de su faldisquera
un frasquito colorao
bien tapaíto con cera
un corazón de paují,
un colmillo y una muela
por eso nunca esperaba,
que un bicho se lo comiera,
este hombre ´onde  se paraba
no se le miraban huellas
se embojotaba las patas
con unos tacos de cera
por caminos de ganao
en tiempo de polvareda
marcaba el trapo un dibujo
que decía “Pa´ que no muera”;
si va siguiendo a Quintero
mejor es que se devuelva”
del Tinaco hasta El Baúl
el andar son treinta leguas
por ahí va el camino real
que atraviesa La Galera
por ahí a Pedro Farfán
lo encuentran por donde quiera
con un morralón terciao
un fósforo y un cabo ´e  vela
pero es pa´ disimular
que anda castrando colmena
ese toda la semanas
se come una res ajena
como es esdientao de a´lante
le gusta es pura becerra
un día ´taba bostezando
sentao arriba  una piedra
el ganao taba enmatao
y él deseaba que saliera
cuando un becerro berriaba
le brincaban las orejas
como era un chirivital
llegó y le metió candela
se fue por lo quemaíto
como el  vendedor de ñema
allá abajo en un arrollo
encontró una calavera
y una lanza encabá
en la boca de una cueva
se recordó que Quintero
tenía una sortija negra
la vio en un chiscano ´e deo
casi volviéndose tierra
ahí sí se fue apuraíto,
pa´ la casa a la carrera
a avisarle al comisario
pa´ que viniera y lo viera
el comisario era un mudo
y mocho de las dos piernas
enjarmó un buey araguato
se fue derecho por fuera
a la capital San Carlos
pa´ que el forense viniera
este llegó por la noche
y toda la junta médica
además de hacer justicia
el médico no se pela
supieron de que murió
lo mató una robelera
dicen que se le pegó
en una cabeza ´e  vena
lo mató fue la infección
y una hemorragia interna
y así sucedió la muerte
del Salvaje de La Sierra.

Disfrute del audio musical de este poema en:

viernes, 13 de abril de 2012

Leyendas Llaneras de Gigantes (Cancionero del Llano)

Ropajes de gigantes (archivo nuestro)

La afición del llanero por narrar historias sobre los gigantes constituyen una fuente para el estudio de las leyendas llaneras y para el entendimiento general de esta cultura. 

Parte de la famosa "cadena gigante", con eslabones de 60 kg. 
cada uno, cerca de El Baúl, Cojedes. 

Presentamos aquí cuatro muestras de tan notable registro literario, adscritas al humorismo poético-fantástico llanero: 

Estatuilla del Festival de Música Llanera El Silbón, 
el gigante más famoso del Llano (archivo de Ángel Zapata, Cojedes)


EL VENADO QUE YO MATÉ 
(Letra e interpretación de Ricardo Cuba)


Aaaaayyytralailay
Señores voy a contarles
lo que a mí me sucedió
un domingo en la mañana
yo salí de cacería
con una buena morocha
que mi papá me prestó
me fui para una sabana
donde habían muchos venados
y me monté arriba de un cerro
y miré un caramerú
tenía veinticuatro puntas
y era de cuerpo pelú
media como quince metros
le largué una cuatro tres
lo apunté bien apuntao
de un palo me arrecosté
le jalé los dos gatillos
los dos tiros le mandé
y caí patas arribas
y sin sentido quedé,
señores, maté al venado,
pero que susto pasé.


Aaaaayyytralailay
Para seguir con el tema
del venado que maté
yo salí para mi casa
tostado y muerto de sed
a buscar unos amigos
para que fueran por él
mis amigos me dijeron
eso sí no puede ser
ellos eran como quince
conmigo eran diez y seis
cuando trajimos el bicho
el cuero yo le saqué
lo mandé pa´ Maracaibo
y en un barco lo embarqué
después le saqué la carne
y al Gobierno le entregué
comieron dos batallones
y fue de lo que yo dejé.


Temblador o Anguilla gigante, El Pao, Cojedes
(archivo de Argenis Agüero) . 


HA VUELTO MI GAVILÁN
(Letra e interpretación de Nelson Morales, “El Ruiseñor de Atamaica”)

Ha vuelto Mi gavilán,
ha vuelto Mi gavilán
de nuevo a sus correderos
ya lo han visto por el Llano,
ya lo han visto por el Llano
paseando de pueblo en pueblo
persiguiendo las muchachas
que salen para el colegio
solteras y comprometidas
también se lleva en el vuelo
y me dicen los que lo han visto
que pelea hasta con los suegros.

Viudas y recién casadas,
viudas y recién casadas 
ya todas le tienen miedo
porque no respeta nada
se las trae  del cementerio
así anden con el difunto
acompañado el entierro
no las salva ni Mandrake
ni Achaguas el Nazareno
cuando el extiende las alas
no hay santo que atienda ruego.

Ayer venía don Cipriano,
ayer venía don Cipriano
en su mulo zaino negro
traía su señora en la anca,
traía su señora en la anca
y dos botellas de añejo
pero cuando iba pasando
por debajo de un uvero
venía el gavilán volando
de un salto le cayó en pelo
y le quitó a la señora
y se lo mandó a San Pedro.

Ya la gente no lo aguanta,
ya la gente no lo aguanta
por lo guapo y camorrero
se la pasa en los corrales,
se la pasa en los corrales
velando a los ganaderos
que dejen el corral sólo
pa´ comerles los becerros
como no pueden cazarlo
porque es grande en el Gobierno
nunca salen a buscarlo
ni lo han hecho prisionero.

HILARIÓN
(Letra e interpretación de Dionisio Garrido)

Aaaaayyyy
Los Caros está de luto
y toda esa población
porque se fue para siempre
el propio guachamarón
familia Hilario Rodríguez
que apodaban Hilarión
ese hombre ´onde él  se paraba
le prestaban atención
negro de semblante fuerte
con el pelo chicharrón
la nariz como araguato
y el pecho igualito a un león
con un liquiliqui blanco
lo veían sobre un potrón
nunca se puso alpargatas
era demasiao patón
calzaba cincuenta y ocho
sin mucha exageración
según cuentos en final
que este hombre tenía oración
a veces se volvía jumo
o se convertía en troncón
de noche por la sabana
lo veían como visión
sus puños se asemejaban
a una mano de pilón
y sus venas igualitas
a guayas de alta tensión
a cualquier burro tumbaba
con un solo manotón
sacaba un palo ´e  raíz 
a diente  y a pescozón 
el sudor le jedía a guache
y a sustancia de limpión
con espantos en las noches
ique jacía reunión
bailaba con la Sayona
tomaba con el Silbón
emborrachaba a las ánimas
julepeaba al Carretón
y enamoraba a las brujas
cantándole una canción.

Aaaaatralaylalay
Sigo con mi letanía
agarrao del diapasón
en honor a un personaje
que es digno de admiración
conuquero cien por ciento
y con un gran corazón
los gallos y un baile de arpa
eso era su devoción
perro bravo que jallaba
lo ponía jabú y velón
como andaba a pie pelao
se le cuareteó el talón,
con el barro de chiquero
se curaba el sabañón
ni chiquichiqui ni robla
le causaban infección,
en donde ponía las patas
se esboronaba  terrón
las piedras se volvían polvo
cuando sentían el pisón
ni guaica, clavo, ni grapa
le jacían perforación
tan sólo la puya ´e raya
le daba era comezón
alborotá una africana
lo tenía de diversión,
si un cascabel lo mordía
no le daba ni hinchazón,
las ramas de guaritoto
la usaba como jabón,
cuando peliaba gozaba
y se divertía un porción,
una vez un mulo loco
lo patió cerca el mentón
que lo hizo rodá diez metros
como si fuera un balón
y se paró muerto ´e  risa:
“¿Quién me dio ese pellizcón?”
Él se crió en una montaña
desde que estaba pichón
de las tetas de una danta
obtuvo su mantención
que Dios te tenga en la gloria,
paisano negro Hilarión.

LA GUABINA
(Letra e interpretación de José “Catire” Carpio)

Para una Semana Santa,
para una Semana Santa
pescadores de sardina
por allá en el río Orinoco
pescaron una guabina 
el anzuelo fue un ancla
de carnada una novilla
y la sacaron jalando,
y la sacaron jalando
cuatro bueyes en madrina
con una guaya del grueso,
con una guaya del grueso
de un cabrestos  de Manila.
En tres días la escuartizaron, 
en tres días la escuartizaron
con cuatro hombres encima
la carne que le sacaron
la mandaron pa´ Argentina
con otro poco comió
un ejército ´e Medina
exportaron las escamas,
ay, las escamas
para hacer casas en China
de las aletas hicieron,
de las aletas hicieron
varios remos y espadillas
arpones, lanzas y flechas,
arpones, lanzas y flechas
hicieron con las espinas
la manteca la vendieron
pa´  fabricar medicinas
la camisa la incendiaron
en la Capilla Sixtina
con las vísceras hicieron,
con las vísceras hicieron
una fiesta campesina
y había cinco mujeres,
y había cinco mujeres 
atendiendo a la cocina.
Ni una persona de allí,
ni una persona de allí
se quedó sin su comida
anda, Tenepe, 
ni una persona de allí,
caramba vale,
se quedó sin su comida
uno de los pescadores,
uno de los pescadores
capitán de la marina
un globo de pasajeros,
un globo de pasajeros
fabricó con la vejiga.
Y le pusieron de nombre,
y le pusieron de nombre
el de la Virgen Divina,
ay, Teresita,
y le pusieron de nombre,
verdad, mi vida,
el de la Virgen Divina 
y todos sus compañeros,
y todos sus compañeros
se le montaron encima
y despegaron volando,
y despegaron volando
de una cercana colina.

Textos tomados de: ANÁLISIS DE FIGURAS ESPECTRALES EN EL CORRÍO Y LEYENDAS DEL   CANTO LLANERO TRADICIONAL de Isaías Medina López, Duglas Moreno y Carlos Muñoz (Trabajo de Investigación aprobado en la UNELLEZ-VIPI)