sábado, 15 de agosto de 2015

CANCIONERO DEL GABÁN: Estudio, temas, fotografías y audio (3)

Noviazgo de Gabanes (archivo de "Llano Adentro")

Gabán llegando al nido


Pareja de gabanes "Huesito"
(Archivo de Lorena Herrera)

Tomado de “MUNDOS POSIBLES DEL GABÁN” de  Yorman Tovar

“El gabán peligroso”: colmo delictuoso 
de los anteriores gabanes
Se trata del gabán, sumamente terrorífico, creado por Eduardo Guevara, en voz de Francisco  Montoya (2000 Trak 9) Es la suma de todos los anteriores: entrépito, vagabundo, camorrero, mujeriego, ladrón, goloso, malandro, abusador. Lo caracteriza el perfil del consumado delincuente:

Es un gabán peligroso
ese gabán de Barinas.
Le sacaron un corrío
y no afloja la carabina.
En Guamito nadie quiere
a ese gabán de Barinas.
Lo invitaron a una fiesta
y se metió a la cocina,
se comió cincuenta hallacas
y un hervido de gallina,
se jartó de mazamorra
y se limpió con la cortina,
tiró los platos al río,
le dio un beso a Maximina,
le puso un ojo morao
al que atendía la cantina
 y le robó a unos bongueros
 un tambor de gasolina.
Por eso quieren mirarlo
en la cárcel de Barinas
y porque dejó a “El Carrao”
sin el amor de Corina.

(Archivo de Ángelo Jessmy)

Discursos poéticos en salvaguardia del gabán
Entre tanto discurso gabanístico, versificado y rimado, donde el coplero del llano recrea su imaginario, y se erige como “el muchacho de la película”, mientras cree resaltar sus condiciones de poeta, repentista y artífice del picante humor criollo, la  cándida figura del gabán  es entonces  representación del “villano” de cada fábula o historia. Detrás de su estampa descomunal, como en el cuento literario, en cada fábula se escuda un narrador omnisciente, y a veces testigo. Muy pocas veces como narrador protagonista.
El gabán encarna el papel o personaje que a cada autor se le antoja; y más allá de los ya mencionados en esta ponencia, figuran otros como: el polémico y prohibido “Gabán fracasado” de Rummy Olivo, “El gabán realengo”, “El gabán Senador”, “El gabán de San Juan”, “El gabán coleador” (primera versión de Rodrigo Centella) y segunda versión, la de Alfonso Palacios, “El gabán polifacético”, “El gabán sinvergüenza”, “El gabán ofensivo” (el que más contestaciones ha registrado en la discografía llanera); “El gabán político”, “El gabán perdido”, “La gabana cojedeña”, “La gabana sabanera”, “El gabán bolivariano”, “El gabán evangélico”, “El gabán chingo”, “El gabán de Marcelo”, del cual surgió aquel refrán: “Más apretao que el gabán de Marcelo”, refiriéndose a Marcelo Quinto. No obstante, prevalecen, entre tanto epítetos injuriosos, dos temas en especial, en defensa del honor y de la figura del que, verdaderamente, merece ser decretado como AVE EMBLEMÁTCA DEL LLANO.

                                                    (Archivo de Ángelo Jessmy)

“El propio gabán”: animal con hidalguía llanera
 Es una letra que pertenece a Diógenes Bermúdez, quien en una de las pocas voces femeninas del llano: Irma Sánchez (2003 Trak 16) prorrumpe, abogando por tan sufrido animal:
Gabán, gabán pico largo,
de plumaje distinguido,
 cantando quiero llegar
a la altura de tu nido
y llevarte la esperanza
que guarda el cielo encendido
cuando te mira en el aire,
adornando tu destino.
Gabán que adornas el llano,
te tienen como malvado
 y entre los venezolanos
no estás muy bien apreciado.
Yo quiero que te conozcan,
tal como te has cultivado
 para que borres la imagen
con la que te han presentado.


Gabán vigilando su nido

El gabán y la gabana: canto racional y ecologista
Es sin lugar a dudas esta composición, una verdadera contraparte al discurso ficcional que profana la conducta del gabán, y relata las intenciones persecutorias del hombre como depredador de la fauna.
El discurso poético de Joel Hernández procura la reivindicación, tanto del gabán como del hombre llanero, demostrando la viabilidad de reinventarlos, utilizando -aún cuando Hernández desconoce  teorías literarias como la de Breitinger, citado por Garrido Domínguez (1997: 14), quien en su opinión “el mundo real se encuentra rodeado de infinitos mundos posibles, fruto de la actividad poético-imaginativa”.
Refiere Hernández (2004): “Mi gabán emigra y huye del llano. Cree que puede hacerse de una fortuna si va para Cubagua”. Así emprende vuelo en busca de nueva vida, del llano a la Guayana, donde (desde dos perspectivas narrativas: Testigo el narrador y protagonista el gabán) relatarán las peripecias del perseguido animal. Así lo interpreta la voz de Héctor Hernández (s / f Trak 16):

Se marchó el gabán
de las tierras bonitas
del Llano hacia el mar.
Se fue pa Cubagua
dejando su cielo, estero y palmar
a buscar las perlas
que piensa, lo enriquecerán.
Hacia el mar se fue el gabán,
se embarcó en una curiara.
Viajando en el Orinoco
quiso pararse en Caicara.
Allí se encontró con una gabana
que no era llanera sino de Guayana.
Quédate en estas tierras, mi gabán,
no sigas pa la isla de Cubagua
 porque el agua salada te destiñe
las plumas del pescuezo y de las alas.
Le decía la guayanesa
que era una bella gabana.
Si te metes a minero 
conseguirás mucha plata
 y tendrás por compañera
a esta muchacha de Upata.


En la segunda parte del joropo, el gabán relata las persecuciones del hombre. Joel Hernández como Particular real (P/r) otorga su voz para que el gabán como Particular ficcional (P/f) narre en primera persona lo que realmente le ocurre en el medio ambiente llanero:

Estando en Upata el gabán
esta historia se puso a contá:
me vine del llano
cansado de tanto trabajo pasá,
allá me persiguen, me atacan
y todos me quieren matar,
 el indio yaruro
con grandes antorchas
me suele atrapar,
atrapar cuando de noche
me dispongo a descansar
y a los llaneros les gusta
comer mi carne guisá.


Carroza para comparsa de gabanes 
(archivo de Doris Edilma Quenza Santana)


Conclusión
En relación a tantos calificativos, el cantautor portugueseño Joel Hernández (2004) aclara: “Si uno analiza las cantas y romances que muchos compositores han escrito sobre el gabán, uno llega a la conclusión de que, efectivamente, le atribuyen una conducta relajada”.
Concerniente a la opinión de Hernández, si se indaga en el ¿por qué? de esta actitud, se concluye en la realidad de que, el contenido de cada joropo dedicado al gabán, es un indicativo de que este espécimen de la fauna encarna, imaginativamente, el alter ego, la ficción de lo que el llanero es o quisiera ser en el plano real. Entonces el gabán es sólo una excusa, pero es también una especie de paradigma folklórico en la cultura del joropo, proyección telúrica de la llaneridad.
Anterior a lo expuesto por Hernández, Víctor Bravo (1993: 15) asevera que “cuando las certezas de lo real se resquebrajan y abren la posibilidad de otros mundos ocultos en los mismos pliegues de lo real, el ser vive la estremecedora experiencia de la alteridad”. A partir de la afirmación de Bravo, cabe la posibilidad de pensar que lo fantástico de Particular real (P/r) de la teoría dolezeliana, aplicada al análisis de la poesía musical llanera, traslada cada sencilla composición en tiempo musical de gabán, desde su naturaleza ilusoria, hacia la otredad fantástica de la Literatura Universal, mostrando los lugares susceptibles del Particular real.
La afirmación de Bravo se robustece con la teoría de Duglas Moreno (2003: 126) cuando opina que “la ficción no consiste en hacer ver lo visible, sino en forjar una invisibilidad en lo invisible, Reino alucinante de la mímesis”. La hipótesis de Moreno refuerza a la vez la fórmula fantástica de Dolezel en la correspondencia espiritual entre el Particular real y su alter ego o Particular ficcional, cuando reitera que “sin duda, que en lo real es posible la existencia de la ficción, mientras que la verdad puede hacer que exista lo que no existe: lo ficcional.


*El Gabán Pionío (Ángel Custodio Loyola) Disfrute audio-video en https://www.youtube.com/watch?v=cVt_fPM4dsI


Referencias bibliográficas

Bravo, V. (1993). Los poderes de la ficción. Caracas: Monte Ávila Editores Latinoamericana.

Breitinger. (1997). En Garrido Domínguez, A. Teorías de la ficción literaria: los paradigmas. Barcelona-España: Arco/Libros, S.R.L.

Hernández, J. (2004). Entrevista no estructurada. Araure-Portuguesa.

Moreno, D. (2003). Historias de la calle Lincoln: Una visión posmoderna del desencanto (Trabajo presentado como requisito para ascender a la categoría de Profesor Agregado). Universidad Ezequiel Zamora. San Carlos-Cojedes.

Referencias discográficas

Bermúdez, D. (L.). Folklore (M.). (2003). El propio gabán. En Irma Sánchez (Intérprete). Puros gabanes. [CD Trak 16]. Caracas: Discos Cachilapo.

Hernández Guevara, E. (L.). Folklore (M.). (2000). El gabán peligroso. En Francisco Montoya (Intérprete). Gabanes Vol. I. [CD Trak 9]. Caracas: DIMUSIC, C. A.


Hernández, J. (L.). Folklore (M.). (s / f). El gabán y la gabana. En Héctor Hernández (Interprete). 20 canciones de Joel Hernández  [CD Trak 16]. Datos No Publicados.