sábado, 15 de agosto de 2015

CANCIONERO DEL GABÁN: Estudio, temas, fotografías y audio (1)

Gabana esperando por sus crías (archivo de Angello Jesmy Chiguire García)



Tomado de “MUNDOS POSIBLES DEL GABÁN” 
de  Yorman Tovar




Gabana  en su nido con sus pichones


"Gabanal" (archivo de Mariano Escalona) 



Introducción

Hacer un estudio acerca del discurso poético del gabán o garzón, figura paradigmática de la llaneridad, enunciada a través del joropo, equivale a irrumpir en un mundo de ficciones. Para tal fin es necesario recurrir -por lo menos- a un fundamento teórico pertinente y la teoría más apta para ello es la de  “Mímesis y Mundos Posibles” de   Lubomir Dolezel (1997). Según este teórico, la Mimesis en Literatura, “consiste en la recomposición de los elementos referentes en el texto creativo”, y  además agrega que, “sólo la ficción nos permite mirarnos en el espejo de nuestras posibilidades y encontrarnos con nosotros mismos”.
El planteamiento de Dolezel (1997: 77) ofrece “una semántica de la ficcionalidad radicalmente diferente”, pues de alguna manera es permeable a la subjetividad de la lírica para “vincular las ficciones, exclusivamente al mundo real”. En este sentido, el planteamiento dolezeliano manifiesta de tres tesis que justifican los Mundos Posibles de esas fábulas, cuyos referentes son elementos de la fauna, en el marco de la poesía musical llanera: 1) Los mundos ficticios son conjuntos de estados de cosas posibles. 2) El conjunto de mundos ficcionales es limitado y variado (la literatura no queda restringida a las limitaciones del mundo real). 3) Los mundos ficcionales son accesibles al mundo real.
Partiendo de ese fundamento teórico, el gabán como poesía musical, situado en ese contexto, traduce una infinidad de historias fabuladas de un animal, humanizado por los poetas orales, con el pretexto de aproximarlo a la propia personalidad del hombre llanero en cuantiosas facetas, habilidades y/o posibles conductas asumidas por los humanos: coplero, andariego, pícaro, pendenciero, ventajista, hacendado, faramallero; y hasta religioso y político.
En ese fabuloso universo poético-musical, el gabán, personificado en un rol de actor protagonista de tantas canciones llaneras, permite la posibilidad de idear, en torno a su figura y bajo el signo de la ficción,  hasta su partida de nacimiento: Su madre podría ser la inmensa llanura, atmósfera con vientre de mujer que, conforme a Olivares González (2005:. 139), “para el coplero representa la madre naturaleza, proveedora de beneficios en la cual se aprende a vivir en armonía con el medio y a la que se debe rendir culto por tantas bondades”. El vientre de esta llanura-mujer, bien pudiera ser la laguna, la resaca tupida de mangles y carameras, o la escuálida sombra de una palma de corozo. ¿Y su padre?: un poeta, músico o creador que todavía vaga entre dudas y suposiciones de la memoria colectiva del llano.
Algunos folkloristas relatan que este joropo tiene autoría musical anónima; y alegan, además, que en la época de la guerra de la Independencia venezolana, el General Páez ejecutaba el gabán en una bandola, mientras los copleros de su tropa le improvisaban letras. Otros cantautores actuales como José Alfredo Parra (2004, Trak 4), en su joropo “El gabán más viejo” afirma que ese progenitor musical fue Ignacio Ventura Figueredo, mejor conocido como “Indio” Figueredo. Así lo expresa en su canción:

Gabancito bullanguero,
himno y sabor de mi llano.
Tu padre fue un indio bravo
que te domó de cerrero.
Indio Ignacio Figueredo,
aquel que a la potra baya
le puso riendas de amor
pa buscar a María Laya.
  
Gabán en el estero (archivo de Criollita Radio Web)

El gabán o garzón pertenece al orden de las aves zancudas, como la grulla, el flamenco, el íbis y la variedad de garzas que pueblan el paisaje llanero. De esa gran ave se conocen en el llano tres especies: el gabán “Güesito”, de menor tamaño, el gabán “Pionío”, de tamaño mediano y el de mayor estatura y peso que es el “Garzón Soldado” o “Gabán Golillú”. El epíteto de soldado se debe a un pequeño copete rojo, semejante a una boina vasca, de medio lado; y una gorguera o golilla de color negro, que parece una corbata. El Golillú es la más pintoresca de las tres especies. Tal como lo representa el cantautor guariqueño Ángel Custodio Loyola en su joropo “El gabán golillú” (1972: Lado A Trak 3):

Soy el gabán golillú,
en el llano respetao,
soy grandote de tamaño
con el pescuezo enlutao.
En la laguna yo vivo
alerta y arremansao,
comiendo buena guarura
y muy sabroso pescao
de mi solitario llano
pocas veces me he alejao,
no tengo pa qué emigrá,
si aquí estoy bien respaldao.

Familia de Gabanes (archivo de Jesse Romero)


 La función mimética dolezeliana es el núcleo  de una teoría semántica, una teoría de la referencia ficcional que, condicionalmente “funciona si el prototipo particular de la identidad ficcional se encuentra en el mundo real”. De esta teoría surge la fórmula funcional de que “el particular ficcional (P/f) representa al Particular real (P/r).
En éste contexto del joropo, cada Particular ficcional (P/f) o personaje legendario (gabán) tiene correspondencia con cada Particular real (P/r) o individuo histórico (cantautores de la discografía llanera). Por ejemplo: “El gabán golillú” es el Particular ficcional (P/f) del individuo histórico o Particular real (P/r) Ángel Custodio Loyola.
La pintoresca fisonomía y la enormidad del tamaño de este plumífero, posiblemente sean los motivos que inducen al poeta-coplero a comparar al hombre con el mayor de las aves de la fauna llanera. Es preciso destacar que los registros disqueros están saturados de ficciones inspiradas en gabanes, textos por medio de los cuales, poetas y compositores atribuyen a este animal -más que virtudes- muchos defectos humanos.
 Es así como, a la mayoría de los Particulares reales (P/r) intérpretes del joropo  en tiempo de gabán, el público receptor les otorga el epíteto del Particular ficcional (P/f) o el título del gabán  que grabaron: Julio Salas (“El gabán malandro”), Nelson Morales (“El gabán camorrero”), Carmen Aguilar (“La gabana cojedeña”), Dámaso Rodríguez (“El gabán ofensivo”); y hasta existe un cantautor muy joven (no llanero, por cierto) que compuso “El gabán gay”, donde le endilga al gabán desviaciones sexuales. De hecho, ya el intérprete adoptó el pseudónimo de “El gabán gay”. En fin: “cada cabeza es un mundo”. Cada coplero tiene su gabán, como asevera Alfredo Parra (2004 Trak 4):

Todos tienen su gabán,
le cantan versos bonitos,
como el gabán de Loyola
y el de Marcelo Quinto,
el de Montoya y Eneas
y El Carrao de Palmarito,
el de Melecio y “Canario”
y el viejo “Juan Chiquito”.
El mío es un gabán muy viejo,
el mío es un gabán viejito,
es de Cunaviche adentro,
nació en Los Algarrobitos.
El cantar de sus cantares
 le fue brotando solito,
como nacen en el caño
el mangle y el corocito
y fue así como su canto,
sin trabas ni laberintos,
enamoró cian llanuras
con arpa de “Caujarito”.

Parra, aparte de otorgarle, directamente, la paternidad del gabán a Figueredo, lo describe como el más auténtico. Llanero de  añeja estirpe, natural del campo Los Algarrobitos, jurisdicción de Cunaviche del Estado Apure, cuyo cantar es puro e congénito con su condición de llanero, puesto que “le fue brotando solito, como nacen en el caño el mangle y el corocito”,  especies de la vegetación autóctona del llano.

"Cazando" (archivo de Ángelo Jessmy)

Discurso ofensivo y epítetos degradantes del gabán
La mayor parte de los discursos poéticos de este género son letras con expresiones de cacería y acechos a un animal indefenso; así como agresivas y deformantes de la conducta del gabán. La intención –sin lugar a dudas- es  despertar diversión jocosa  en el oyente y, a la vez, competir -el creador de cada discurso-  con el del resto de sus rivales.
Las primeras letras, cuyas características estructurales son: estrofas sueltas, casi sin unidad temática entre una y otra, y una diversidad de rimas que induce a pensar que no son  creaciones fidedignas de las personas a quienes le atribuyen las autorías, sino coplas de la literatura oral llanera, anónimas, compiladas y adaptadas a las notas del Gabán.
Al respecto Joel Hernández (2004) opina, de manera muy particular, que “los primeros llaneros que hicieron las grabaciones iniciales, presentaron al país temas musicales como de su autoría, en las cuales incorporaban muchas coplas del romancero popular del llano”.

Loyola y “El Gabán”: 
pioneros de los gabanes en la discografía
El cantautor Ángel Custodio Loyola, uno de esos precursores de la poesía musical llanera mediatizada a través del disco comercial y del espectáculo, parece ser quien primero hizo compilaciones de coplas para acomodarlas en el marco musical de ese joropo anónimo o con autoría de Figueredo, llamado Gabán. Percíbase la letra de “El gabán”, autoría del guariqueño, en voz de Adilia Castillo (1998 Trak 5):

1). Echa palante gabán,
echa palante garzón,
mira que te van tirando
con pólvora y munición.


 2). La manteca de gabán
es una manteca buena
que la usan las muchachas
pa peinarse la melena.

 3.) Echa palante gabán,
 echa palante paleta,
mira que te van tirando
con pólvora y escopeta.

4) .Yo tenía mi gabancito
a orillas de la laguna
con el piquito parriba
sin esperanza ninguna.

5). Ya con esta me despido,
gabancito, volveré
con la morocha en el hombro,
yo por ti regresaré.

Pareja de Gabanes en su nido

Las cinco coplas constituyen el discurso de un cazador, depredador de la fauna. Frases indicadoras del destino inexorable del pobre gabán que, posiblemente terminaría reducido a “manteca buena”, utilizada como cosmético femenino para peinarse. Frases lacónicas como “Sin esperanza ninguna”, aún cuando el gabán está a orillas de la laguna, su hábitat natural; y finalmente, cuando el poeta promete “volver con la escopeta morocha en el hombro” a buscar al gabán, nos dan la idea de que el poeta, más que recrearse en la figura del gabán, lo hace en su superioridad humana ante el indefenso animal, en desventaja,  que sólo actúa por instintos.

Referencias textuales
Dolezel, L. (1997). “Mímesis y mundos posibles”. En Garrido Domínguez, A. Teorías de la ficción literaria: los paradigmas. Barcelona-España: Arco/Libros, S.R.L.
Hernández, J. (2004). Entrevista no estructurada. Araure-Portuguesa.

Olivares González, M. (2005). El discurso poético de la copla dentro del contrapunteo llanero como expresión de la lírica de tradición oral. (Trabajo presentado como requisito para optar al Grado de Magíster Scientiarum en Literatura Latinoamericana). UPEL-Instituto Pedagógico de Caracas.


*Correría del Gabán (Juan de Los Santos Contreras, el  “Carrao de Palmarito” Disfrute audio-video en https://www.youtube.com/watch?v=qv9w3_NCJcAn


Referencias discográficas  

Loyola, A. C. (L.). Folklore (M.). (1972). El gabán golillú. En Ángel Custodio Loyola (Intérprete). Éxitos de Ángel Custodio Loyola. [LP Lado A Surco 3]. Caracas: Discomoda.

Loyola, A. C. (L.). Folklore (M.). (1998). El gabán. En Adilia Castillo (Intérprete). Clásicos de oro de Adilia Castillo. [CD Trak 5]. Caracas: Discomoda.

Parra, J. A. (L.). Folklore (M.). (2004). El gabán más viejo. En José Alfredo Parra (Intérprete). José Alfredo Parra: La búsqueda. [CD Trak 4]. Caracas: Discos Cachilapo.


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