sábado, 10 de mayo de 2014

LA TARDE DEL QUINTO MES (Yordalis Roche León, Elio Rodríguez Silva y Luis Guillermo Mendoza)

Parecía una tarde más en el Llano 


– ¡Mami! ¿Te vas a lavar para el caño a esta hora?- Preguntaba el pequeño Pancho a su mamá, al verla con el saco de ropa sucia.
–Sí, hijo, es que duré mucho rato pegá el fogón y no pude ir más temprano.
–Pero, mami, ya son como las cuatro y algo e’ la tarde, ya está bajando el sol.
–No importa, Pancho, yo no me voy a tardá mucho, solo voy a lavá unos trapitos. Dijo doña Antonia, ya casi saliendo del rancho con su saco lleno de ropa.
– Pancho, no se te olvide lo que hablamos anoche. Y sabes, mijo, nada de estar jugando solo en la sabana.
Doña Antonia, una mujer más buena que el agua y llena de humildad, había criado a su único hijo sola después de que su esposo, un domingo hace seis años atrás, se colgara del cuello en un palo de mango que tenía en el patio de la casa. No se cansaba de ver sus ramas casi todos los días, con lágrimas en los ojos, recordando ese momento de dolor.
Ella acostumbraba todas las tardes, cuando iba a lavar la ropa a la orilla del caño, encomendarles, la seguridad de su hijo y su rancho de palma, a la Santísima Trinidad y a San Miguel Arcángel. Le había prohibido a Pancho alejarse mucho de la casa y menos para jugar solo en esos “claros e’ sabanas”, pues, ella recordó que estaban en el mes de mayo. Este mes en el Llano es tomado como el mes en el que el Diablo anda suelto, ya que las ánimas y espíritus malignos, abundan por esos lados y mucho más en el pueblo La Asunción, donde los niños de esa zona pueden contarse con los dedos de las manos. Según cuentan los pobladores, esto se debe a la maldición que escuchó Rafael y su esposa Catalina de unos fulanos duendes con fuego en los ojos, que vieron en el conuco de doña Trina, la dueña del hato La Caimanera, después de haber perdido a sus dos hijos, misteriosamente, en ese mismo lugar, por jugar con una monedeas de oro que se encontraron quién sabe dónde y que no la soltaban ni para comer. El nombre maldito de aquellos seres decía así:

Cuando llegue el quinto mes
ya casi cayendo el sol,
le caerá la medición
a su casa no volver,
a aquel niño juguetón,
que salga de algún rincón
y a estos duendes pueda ver.

Esta era la preocupación de Antonia, dejar solo a su hijo por un rato, pero como Pancho, a pesar de su edad, era el hombre de la casa, confiaba en que le hiciera caso y que no saliera de allí hasta que ella no llegara.
Como todo niño de esta edad, Pancho se entretenía con cualquier cosa que encontraba. Una vez, le llamó mucho la atención ver las bandadas de corocoras que ya regresaban a los nidos. Sin recordar la advertencia de su madre, salió de la casa a caminar y se puso a jugar con su perinola, mientras veía las aves regresar a sus refugios como todas las tardes en el Llano, de pronto, oye una voz muy fina, casi como el sonido de una tiza en un pizarrón, que le decía amablemente:
– ¿Puedo jugar contigo?
Pancho, extrañado, se da media vuelta y le pregunta:
–Y, ¿tú quién eres? ¿De dónde saliste? El pequeño desconocido de voz aguda, respondió:
– Solo digamos que soy tu amigo, porque veo que no tienes uno, pues, si tuvieras, no andarías tan solo por aquí. Yo vivo por acá cerca del hato La Caimanera.
Pancho, ya entrando en confianza con el pequeño, le dice:
– Entonces debes ser familia de doña Trina, la Conuquera, ¿verdad?
Y el misterioso niño dice en un tono muy convincente:
–Mmm, digamos que vivo ahí de hace un buen tiempo, pero no soy familia de ella.
Encontrándose solo el joven Pancho y aún a la espera de su madre, se dispuso a jugar con su nuevo amigo. Éste, aparte de jugar perinola a la perfección, como Pancho, también le contaba historias alucinantes como la de la tinaja de morocotas que se hallaba al final de un arco iris y todo tipo de historias que tuvieran que ver con dinero enterrado, algo inusual para un pequeño que aparentaba los nueve años de edad. Sus ojos brillaban de emoción cada vez que hablaba de dinero, dándole una apariencia avara a este pequeño ser. Para pancho, resultaba muy emocionante y cada vez le provocaba más seguir oyendo a este amigo que, en aquel momento, le había caído de maravillas.
Después de haber tenido la atención total de Pancho, no solo le siguió contando este tipo de historias, también intentaba convencerle de que no siempre hay necesidad de hacerles caso a los adultos, ya que éstos suelen ser refunfuñones y muchas veces no tienen la razón. Esta opinión incomodó mucho al jovencito, pues no estaba muy de acuerdo, ya que para él, doña Antonia lo era todo en su vida y le sonó algo egoísta de parte de su nuevo amigo que dijera este tipo de cosas, declinando un poco la puntuación que ya él le había dado a esta extraña amistad, de apenas unos minutos de duración, que más bien parecían años. Pancho le preguntó: – ¿Por qué dices eso? ¿Acaso no tienes mamá o qué?
Este prefirió no responderle y siguió con el tema, tratando de convencerlo para desviarle aún más de la casa. Ya cuando estaban varios metros alejados, Pancho entra en razón y recuerda lo lejos que está de su hogar. Preocupado por desobedecer a su madre, ve el sol y dice en un tono de impaciencia: – ¡Ya son más de la cinco e’ la tarde, ya va a llegar mi mama! –A lo que el amigo contestó en tono de burla:
– ¿En serio? ¡Entonces, ya se me está haciendo tarde! Oye mi nombre:

Cuando llegue el quinto mes
ya casi cayendo el sol,
le caerá la medición
a su casa no volver,
a aquel niño juguetón,
que salga de algún rincón
y a estos duendes pueda ver.

Terminando estas palabras, el amigo de Pancho, empezó a transformarse en la cosa más espantosa que aquel niño hubiese imaginado en su vida: un enano cuya piel semejaba las arrugas de un sapo viejo y una cara tan espantosa que pareció haber sido el producto de un voraz incendio. Su lengua de serpiente se movía rápidamente, mientras sonreía de la forma más maligna que Pancho haya visto en su vida.
Seguido de todo esto, el enano, se tornó, del color grisáceo de una tarde tenebrosa y maldita hace años atrás. Los pájaros salían volando de sus nidos por la brisa tan espantosa que más bien parecía un huracán. Los murciélagos se confundían con las hojas secas que caían de las ramas los árboles y la voz de aquel engendro, esta vez, se hizo más aguda, que capaz de erizar la piel hasta del más fuerte, le decía: - “… no se te olvide lo que hablamos anoche, ya sabes mijo, nada de estar jugando solo en la sabana.” Eran las últimas palabras que le había dicho su mamá, seguido de una macabra carcajada. -
¡JAJAJAJAJAJAJA!-
Pancho no podía creer lo que sus ojos estaban mirando y sin más que decir empezó a gritar desesperadamente pidiendo ayuda y llorando de asombro. No hallaba salida. Todo se encontraba trasformado, ya no era el patio de su casa, pues, una especie de manglar empezó a crecer a su alrededor impidiendo salir de allí. Solamente se escuchaba la voz del desesperado Pancho diciendo: – ¡Mamá, ayúdame, por favor! ¡Mamita!, ven a ayudarme. ¡No me dejes solo! Mientras el duende le decía:
–De nada te sirve que grites, ¡ya eres totalmente mío! Y pagarás con tu vida el robo que me hicieron los desgraciados hijos del demonio hace diez años atrás. Esto es para que sepas que a ningún duende del monte le gusta que le quiten su tesoro y por el simple hecho de ser un niño nacido en esta zona maldita. Por nosotros pagarás igual que los demás.
En ese momento Pancho lamentaba no haberle hecho caso a su mamá. Aun miraba al oscuro cielo y guardaba alguna esperanza de que su madre llegase a rescatarlo. De repente, Pancho, se da cuenta de que el monte a su alrededor había desaparecido y al voltear pudo ver también la figura de su madre del otro lado de río con los brazos extendidos diciéndole:
–Mijito, ven, no te va a pasar nada.
Al mismo tiempo sopló una brisa tan fuerte que casi silbaba. De inmediato, Pancho, con la velocidad de una bestia, corre y se lanza al río y empezó a nadar sin parar hacia su madre que también iba en dirección hacia él. Al llegar al punto de encuentro, su madre lo abraza y mirando, a lo lejos al duende, le dice:
– ¡Esta vez tú no te lo llevaras! Él es mío.
Tomó a Pancho por la mano con mucha fuerza hasta casi impedir que su sangre circulara por sus venas y entonces viéndolo a los ojos le dice al niño:
–Como querías ver a tu madre antes de morir, tu deseo fue cumplido.
La falsa madre de Pancho resultó ser otro duende disputándose quién se llevará la nueva víctima. Y así, al regresar a su verdadera forma arrastra al pequeño Pancho hasta lo más profundo del rió, tras la mirada impávida de las grandes piedras y los altos árboles.
Trascurridos los meses, doña Antonia, aún recuerda lo
horrible que fue llegar a su rancho y no hallar a su pequeño hijo, aquella tarde del mes de mayo. Para ella, quedaban pocos los motivos por los cuales vivir, nada, absolutamente nada, la ataba a este mundo lleno de desgracias y
maldiciones, así que salió al patio, observó el palo de mango y pensó igual que su esposo hace seis años atrás.

Notas del Editor: 1-La presente pieza es parte de "El Carretón de la Muerte y otros arrastres, obra ganadora de la I Bienal de Literatura Llanera "Víctor Manuel Gutierrez" (2008). Este cuento fue transcrito del libro: Nuevos Horizontes del Llano de Siempre (Compilación de Isaías Medina López), editado por la UNELLEZ- San Carlos en 2009.  

17 comentarios:

Sandra Bar dijo...

Siempre es un placer leerle. ¡Saludos cordiales!

Eusimar Castillo dijo...

Es muy interesantes los cuentos de Nuevos Horizontes del Llano de Siempre, por lo menos este me pareció muy bueno ya que quedo con final abierto y por lo menos yo me hago a la idea de que la madre se mato así como lo hizo su esposo años atrás claro y como no si a su hijo se lo llevaron los duendes que al ver que su mama se fue a lavar para el río, el niño estaba aburrido y salio a jugar cerca de los lados de su casa pero cuando ve que en niño lo invita a jugar se fue con el sin darse cuenta que el no era un niño común y corriente sino que era un duende y lo alejaba cada vez más de su casa hasta que de pronto se encontró en la sabana. En la sabana pasan muchas cosas horrible que no todo el mundo cree, pero me gusto cuando el duende le dijo estas palabras:

Cuando llegue el quinto mes
ya casi cayendo el sol,
le caerá la maldición
a su casa no volver,
a aquel niño juguetón,
que salga de algún rincón
y a estos duendes pueda ver.
Dios es muy escalofriante esa parte. De verdad estos cuentos son muy interesantes.

adrys aular dijo...

Muy bueno este cuento ya que se presenta una anecdota muy importante, este cuento nos deja una reflexion ya que la mama le dijo a su hijo que no se alejara mucho de su casa, pero el niño se distrajo y olvido la orden que su madre le habia hecho, y esto le trajo grandes consecuencias las cuales fueron: que el duende se lo llevara y no volviera a ver mas a su madre. Este hecho fue de gran desgracia para su madre ya que ella al ver que no tenia a su hijo tomo la misma decision que habia tomado su esposo hace 6 años atras. Exelente cuento.

franklin josue frade brito dijo...

SON MUY INTERESANTES XQ HABLA SOBRE DUENDES Y LEYENDAS DE LA VIDA REAL PARA Q LOS NIÑOS O JOVENES SIEMPRE TENGAN EN CUENTA A SU MDRE Y DE LO Q ELLA LE DICE PORQUE MIREN LO QUE LE PASO AL NIÑO POR NO AGARRAR CONSEJO DE SU MADRE,UN CONSEJO QUE LES DOY A TODOS QUE SIEMPRE HAGANLE CASO A LOS MAYORES Y A SUS PADRES ,GRACIAS

ANDRY PARRAGA dijo...

Los cuentos o anédotas tienen gran valor, me interesó mucho, éste en particular ya que me gusta leer cuentos de terror, La Tarde Del Quinto Mes deja una reflexión muy cierta y es que mayormente cuando estamos niños no hacemos caso a nuestros padres, y por ello siempre pasan cosas como éstas.. mi recomendación es que siempre debemos obedecer a nuestros padres y adultos debido a que ellos saben más que nosotros por la experiencias que tienen durante su vida.

maria eliza duque soto dijo...

Sin duda una historia muy triste y a la vez deja una gran enseñanza pues el que no agarra concejo no llega a viejo y pancho por desobedecer a dona antonio tuvo un triste y fatídico final dejando a su madre sin motivos para vivir. Y si es muy cierto en el llano el mes de mayo es un mes donde se oyen muchas historias y leyendas de espantos y se dice que el diablo anda suelto. Excelente la tarde del quinto mes.

michel alvarado dijo...

LA TARDE DEL QUINTO MES un tema muy interesante que capta la atención de los lectores algo petrifican-te en un encuentro con una de las escritoras Yordalis Roche León me dijo que son historias de anécdotas que fueron investigando poco a poco para así poder escribir Yordalis Roche León e igual como con sus otros cuentos LA MUERTA DE LA CHEPERA, EL CARRETÓN DE LA MUERTE entre otros en realidad temas muy interesantes inquietantes porque en un dado a otro quedan con finales abiertos otros que llegas al final y luego dices que paso porque simplemente quieres leer mas de ello, estos relatos unos llevan a la reflexión como otros a querer leer mas a enamorarte de la lectura. Nos muestra lo peligroso que puede ser el llano y el no hacer caso y el como una madre sin juicios le hace daño a su familia...

andrea nathalhy garrido dijo...

La tarde del quinto mes, lectura muy fascinante, q atrae la atencion del lector, que importante es obedecer. A nuestros padres, me gusto mucho porque mientras leees quieres seguir, tiene un final triste, pero es excelente lectura, aunque yo pienso que la madre tambien se quito la vida

camilo silva dijo...

Excelente esta tema en el que se centra la historia nos hace entender la importancia de ser conscientes y obedecer muchas veces pensamos o sencillamente no queremos prestar atencion a lo que nos dicen y no consideramos lo relevante que es muchas veces aceptar consejos.

tony gomez dijo...

En realidad tanto estas como las demas historias que presenta el libro en el cual yordalis Roche León es una de sus autoras principalmente surgio por u concurso pero posteriormente se enfocaran en unas historias tanto reales como fantasticas y esta en especial buca el fin de que las personas sean capaces de obedecer o aceptar consejos.

franklin pacheco dijo...

Leer historias es buenisimo y sobre todo si se trata de narraciones como estas y es mejor cuando los cuentos tienen una excelente finalidad asi como esta historia desea dar entender que la obediencia es necesaria que debemos escuchar de aquellas personas que tienen experiencia en cosas pasadas.

Gleiber Alvarez dijo...

En este cuento, como en los presentados en EL CARRETÓN DE LA MUERTE Y OTROS ARRASTRES (cuentos de: Yordalis Desiree Roche León, Elio Rafael Rodríguez Silva y Luis Guillermo Mendoza Blanco), la línea entre la realidad y la ficción se difuminan, como ocurre en las leyendas del llano, trasportándonos a la situación o al ´´nudo´´ del texto, cual si el lector estuviese presenciando una escena de horror que despierta nuestros temores más profundos, que creíamos sepultado. El antagonista de este cuento es un símbolo universal de tinte místico y malicioso en muchas culturas del mundo, especialmente en Latinoamérica, en la que, hasta hoy en día, se pueden oír historias de duendes aterrorizando niños o causando estragos en las casas y las grajas, a la manera de los gremlins. Leer este cuento (que he disfrutado), me recordó, quizás por asociación libre, el poema “El mercado de los duendes”, de la poetisa victoriana Christina Rossetti, que leí en mi niñez, de cuyo texto existen variadas transtextualizaciones.
En el llano podemos encontrar disímiles historias de almas en pena, espectros, demonios y duendes, como elementales, que protegen los tesoros y están apagados a ellos, por nexos taumaturgos. El manejo de las imágenes y del curso narrativo es excelente, por lo que, cuando esto ocurre, embelesa al lector. Gracias por el cuento.

Betzaret Lopez dijo...

.La tarde del quinto mes (Yordalis Roche León, Elio Rodríguez Silva y Luis Guillermo Mendoza), nos relata en si el mes de mayo, mes en el cual están desatados los demonios mismos los espíritus inmundos y maléficos de todos tipos y en el cual las madres cuidan mucho a sus hijos, cuando se van a lavar al caño y le encomiendan sus hijos a la Santísima Trinidad y a San Miguel Arcángel para que los cuide, una madre recordó el mes endemoniado y le encomienda a los santos y le ordena a su hijo que no se aleje mucho de la casa porque en el pueblo la asunción según cuentan los pobladores q los niños pueden cortarse los dedo dos por la maldición de unos duendes con ojos de fuego y que vieron en un conuco donde se perdieron unos niños que encontraron unas monedas de oro que nunca soltaban, luego desaparecieron y así sucedió nuevamente por lo que su madre se quito la vida; todo en el mes de mayo por la maldición que cayó hace años por tomar el oro de un duende infernal que según los pobladores todos los niños que vivan en ese pueblo seguirán siendo víctimas de estos despojos infernales mito o realidad, historia o fabula solo sabemos lo que se dice en esta historia.

Deisy Colmenares dijo...

Excelente y a la vez triste historia que narra una historia de una madre la cual les dice a sus hijos que no esten solos en las sabanas ya que es peligro y como es de costumbre nosotros como hijos no prestamos atencion d ello. Que nos lleva a la reflexion de que hay que tomar en cuenta las advertencias de nuestros padres xq sin duda tiene soporte al decirlas .

isamar villanueva dijo...

Se puede decir que el personaje malvado de este cuento es común en nuestra cultura y también está presente en las leyendas urbanas en la actualidad, porque a pesar de que es un mito y una leyenda, todavía sigue presente en el colectivo. En el cuento todo está expresado de una manera muy entendible y al mismo tiempo, es triste y provoca miedo, por el final luctuoso o desenlace del cuento, que ocurre en un ambiente llanero, con personajes que son comunes a todos, pero que tiene un gran impacto por la forma en cómo lo narran. Yordalis nos dijo que uno de sus compañeros se le ocurrió este cuento y luego ellos lo transformaron con mucha originalidad.

Eglis sanchéz dijo...

Demasiado bueno e interesante el cuento ya que nos lleva a la reflexión como seres humanos , podemos ver que hoy en día los niños(a) y adolesc1entes no le no le hacen caso a sus padres.como lo hizo este niño ya que se dejo llevar por la emoción de querer jugar con otro niño pero este a su vez no lo era en realidad.este era un duende. miren lo que le paso a este niño por no hacer caso a su madre , esas son las consecuencias que ocurren por no obedecer . les aconsejo que obedezcan a sus padres para que los guíen por la vía del éxito

Rubeysa Carolina Pedroza Isa dijo...

Nuestra cultura, es rica en cuentos fantásticos, llenos de personajes ficticios pero al leer denotan una chispa de vida, que nos hacen sentir su presencia. Este cuento con una final triste pero con una moraleja excepcional para la enseña a nuestros hijo, sobrinos y nietos... Como futuros docentes promotores de la lectura, debemos enriquecernos con este tipo de narraciones.