viernes, 2 de mayo de 2014

Presencia de la Cruz de Mayo en la Poesía Popular. Poemas y Fotografías (Maritza Torres Cedeño)

Poesía y fe que se transforma en alegría y devoción. 
Estudiantes de la UNELLEZ-San Carlos


La religiosidad popular venezolana está signada por un grupo disímil de símbolos que, sin equívocos nos hermanan como pueblo. Este patrimonio religioso es producto del movimiento evangelizador que vivió Hispanoamérica durante el período de la Conquista española, pero, con características muy específicas que la hacen particulares en cada región de los pueblos que la conforman. Prueba de lo anterior, es el hecho de que el acervo religioso de nuestro país descansa en dos pilares fundamentales: lo profano y lo divino. Ambos, dan origen a una diversa amalgama de manifestaciones socio-culturales en las que se reafirman el sentido de la fraternidad; el respeto por la tierra que provee de alimentos; la alegría de vivir (a pesar de las adversidades); la fe cristiana (apoyadas en votos, peregrinaciones, promesas y cantos) y lo que es más relevante aún: la necesidad de rescatar el valor de esa fe que se profesa desde un sentido mucho más humano y comunitario.

En ese orden de ideas, la poesía oral llanera recoge un extenso legado de estrofas anónimas que dan fe de cómo un colectivo alejado de los centros urbanos, ha custodiado, desde tiempos inmemoriales, el patrimonio músico-literario que los identifica. Asimismo, es conocido por todos su devoción religiosa y para nadie es un secreto que estos juglares anónimos son capaces de improvisar extraordinarias glosas, décimas, tórtolas y tonos para recordar día a día sus alegrías, penurias y su inquebrantable fe en el Creador y el amor por su santa madre. En palabras de Isaías Medina López (2004, p. 13) “los poetas orales llaneros por igual obedecen a eventos de la cultura de la religiosidad popular, como a celebraciones más profanas".

Detalle de la portada de "Antología de la Décima Popular en el Estado Cojedes", 
 (Isaías Medina López UNELLEZ, 2007) 

En el contexto específico de los Llanos cojedeños, se observa que existen un significativo número de cultores de la Décima que han legado al llamado verso improvisado una compleja muestra de registros poéticos dirigidos a exaltar añejas costumbres como lo son los velorios de Cruz, en el mes de Mayo. Una muestra de esta realidad se recoge en la Antología de la Décima Popular en el estado Cojedes. Este novedoso aporte etnoliterario se inicia con un Prólogo- Estudio en el que se presenta al lector un agradable y sólido capítulo alusivo a la teoría poética de la décima. Ejemplo de ello, son las definiciones y comentarios de acreditados investigadores como: Pilar Almoina, Luis Felipe Ramón y Rivera, Yorman Tovar, Efraín Subero, Domingo Rogelio León, Rudy Mostacero e Isaías Medina López quienes coinciden en afirmar que la décima es parte indisoluble del quehacer y sentir del ingenuo saber poético popular del venezolano.

En este aspecto es válido recordar algunos de esos basamentos teóricos. Según Subero (1991, p. 153): “desde un principio, entre nosotros, ha sido la décima sinónimo de pueblo”. Yorman Tovar (1991, p. 13), al analizar la estética de la poesía llanera resalta que la forma más empleada de la décima nacional (la glosa) despierta: “interés en los escritores contemporáneos, porque su estructura octosílaba hace que se preste para plasmar el sentir popular de nuestros juglares autóctonos”. De igual manera, como valioso aporte lexicográfico apunta: “Con el correr del tiempo, la glosa ha recibido otro nombre: PALABREO…por ese juego lúdico de palabras con las que, obligatoriamente, tiene que luchar el poeta para alcanzar el objetivo anhelado”.
Ramón y Rivera (1992, p. 135), apunta en la décima tres voces clave: a) como expresión cantada: “La décima es cultivada en todo el territorio nacional como base textual de diversos cantos”; b) como eje trasmisor de historias y fábulas: “Lo que resalta en la décima venezolana es su condición de estrofa narrativa, que acoge algunas tradiciones romancísticas” y c) como rostro artístico del pueblo: “por eso mismo, como el corrido, se ocupa de los hechos que conmueven el alma popular, desde los más importantes hasta los de poca monta”.


Altar típico llanero con Cruz de Mayo coronada con palmas de jardín y flanqueada 
con ramos de rosas y ofrendas de frutas

Ese sentir popular, que simboliza la décima criolla, también lo destaca Almoina de Carrera (2000, p.92), para esta investigadora, una de las formas poéticas más gustadas en la poesía oral venezolana es “la décima en sus más difíciles combinaciones (glosas, décimas aletrilladas o de pie forzado, décimas encadenadas) y cuya temática se divide en general entre décimas a lo divino o a lo humano”.

De acuerdo a León y Mostacero (1997, p. 528) es posible elaborar ocho categorías de la décima: “históricas, reflexivas, mitológicas, humorísticas, religiosas, románticas y líricas, sucesos y composiciones variadas”.
En tal sentido, el texto titulado: Antología de la décima popular en el Estado Cojedes (2007), cuyo compilador es el poeta venezolano Isaías Medina López, atesora “la escrituralización de décimas cantadas en devoción a La Cruz o a los santos”.



(El Velorio de Cruz de Mayo  convoca numerosos devotos)

En esta obra, de carácter etno-literaria, el lector encontrará en los versos de los tonos y tórtolas elementos celebrativos que aluden al conjunto de creencias, ritos y formas de organización social propias de esa región de Venezuela. Además, probablemente, se identificará con las motivaciones, los estados anímicos que mueven a cada intérprete al momento de cantar a la Cruz como símbolo de la pasión del hijo de Dios, tal como lo expresa Onaise Sandoval en esta décima titulada “Santísimo Sacramento”:

Santísimo Sacramento
Santísima Cruz de Mayo
a Cristo le dio un desmayo
y quedó desfigurado
¡Oh, qué caro le ha costado!
Al Divino Redentor
y sufriendo aquel dolor
que Longino le ha alanceado
por librarnos del pecado
sacramentado Señor.


(El grupo de Tambores de la Fundación San Juan Bautista Niño 
tiene activa participación en el Velorio de Cruz de Mayo)

Y en esa misma temática de admiración hacia el “Cristo Crucificado” está la composición del cantautor Teófilo Rodríguez, cuyo título es Por la Santísima Cruz:

Por la Santísima Cruz
se principió el alabado
fue Jesús Sacramentado
lleno de gracia y virtud
y te adoro buen Jesús
en la gracia en que me vea
y el verdugo que no crea
bendito y alabado sea
de tu poder infinito
hoy te alabo Jesucristo.


El canto de décimas, entre devotas y devotos, 
marca  una hermosa tradición a la Cruz de Mayo


Luego, se registran los cantos en los que se expresa el profundo agradecimiento por las buenas cosechas y la tierra fértil. Como un ejemplo se cita esta décima de “Flores para el altar” registrado en la autoría de Enmo Suárez:

La Virgen ayer bajó
estando yo en oración
y se me puso en canción
lo tanto que siento yo
aquello que me ordenó
era un mandato sagrado:
que dejara engalanado
un lindo y humilde altar
para la cruz consagrar
y así hallarme salvado.


La diversidad de formas, tamaños, colores y ofrendas hablan, 
por sí solas, de la compleja devoción a la Cruz de Mayo



De igual manera, el lector evocará todo el matriarcal proceso que acompaña al Velorio de Cruz de Mayo como: preparar el altar en el que se colocará la cruz, elegir flores o palmas para vestirla, seleccionar los cirios que la acompañarán, elaborar los alimentos y las bebidas “espirituosas” que serán obsequiadas a los trovadores y visitantes. En algunas regiones del estado Cojedes, le corresponde también a la dueña de la casa, escoger el lugar en el que estará la cruz; éste bien puede ser el patio o la sala principal. En estos preparativos, ya convertidos en un ritual toda la familia y hasta los vecinos participan. Un sentimiento de regocijo se mezcla con otro más sacramental y produce una encantadora dualidad propia de las diversas emociones que las letras de los versos cantados puedan producir en los oyentes.


El "Tapado" de la Cruz de Mayo se debe hacer antes de comenzar los bailes "paganos", bien ejemplificado por dos profesores de la UNESR. 

El sonido del cuatro, de las maracas, de la bandola y del arpa acompañados del infaltable “traguito de aguardiente,”con el transcurrir del velorio, logran que los cantos a la cruz se vayan tornando en profanos, en tal caso, la dueña de la casa viste la cruz para dar inicio al “bailorio”. Y es en ese instante en el que los poetas comienzan a improvisar los versos de “Rabo de velorios” en los que se cantan joropos y golpes, entre otros, son cantos típicos estos dos tonos:
De “Tórtolas a la Aurora” (Cantautor Evangelisto Hermoso)

Las avecitas lozanas
cantaron con alegría
ellas cantan la mañana
yo canto la despedida
alabemos a María
madre del Rey Soberano
Dios adorado cristiano
vuelvo a decir repetido
con mi cuatrico en la mano
porque siempre me despido.


El vestido de la Cruz de Mayo y el engalanado 
del altar realzan la creatividad femenina

De “Décimas del Aguardiente” (Cantautor: Nemesio Antonio Alvarado Mendoza)

Yo he visto unos caballeros
que dicen saber beber
pero los he visto caer
el día menos pensado
y sólo en mí se ha notado
este mal tan diferente
nomás a los inocentes
castigan por el licor
y de este modo, Señor,
todos toman aguardiente.

Estos cantos convierten el velorio en una animada celebración comunitaria en la que brotan versos con tono amoroso, charadas a la Cruz de Mayo, a un personaje reconocido de la comunidad y a las llamadas bombas cargadas de humor y picardía tan característica del poeta improvisador llanero, que en muchas ocasiones llegan al tradicional contrapunteo entre los cantadores, veamos esos dos casos:

De “El Inocente Lucido” (Cantautor: Cruz Antonio Torres)

Quién es ese cantador
que en argumento me canta,
su voz a mí no me espanta
en el cantar soy primero
yo canto de enero a enero
un año tan ejecutivo
y como soy entendido
se me aclara la garganta;
por eso a mí no me espanta
el inocente lucido.


El arraigo  agrícola de la Cruz de Mayo se muestra en las ofrendas del Altar

Sin lugar a dudas, los velorios de Cruz de Mayo legitiman que los saberes populares se transmiten y comparten para fortalecer y acrecentar el imaginario colectivo; de allí la necesidad de darlos a conocer para que no se pierdan en el olvido de la memoria y puedan traspasar la barrera inconmensurable del tiempo. Por ello, la recopilación de textos poéticos presentes en la Antología de la décima popular en el Estado Cojedes “es un justo reconocimiento a los hombres y mujeres, en su mayoría humildes campesinos y gente del pueblo, que han convertido a la décima en un valor de la identidad ancestral de esta región, en una piedra angular para entender el actual proceso de la cultura de Cojedes” (Medina López, 2007, p. 11). 

Otro elemento tradicional destacado es la "siembra" 
de la Cruz de Mayo con sus respectivas ofrendas

 Acompañemos, con nuestra lectura a estos juglares llaneros a través de sus varios cantos. Ellos nos ofrecen la posibilidad de reencontrarnos con nuestras raíces y a reconocer que sus voces son el fiel testimonio de que a través de la oralidad el hombre universal se resiste a perderse en el laberinto del silencio.

La reverencia por medio de la danza alcanza gran vistosidad actual 
en los Velorios de la Cruz de Mayo, tal como se práctica en estas bailarinas 
de la UNELLEZ-Fndación San Juan Bautista Niño, en la UNESR, Cojedes


Otros enlaces relacionados 


*Preparación de un Velorio de Cruz de Mayo (notas, poemas y fotografías) http://letrasllaneras.blogspot.com/2011/05/preparacion-de-un-velorio-de-cruz-de.html

*Poética de la Cruz de Mayo (notas, poemas y fotografías)

*Velorios de Cruz de Mayo: Poemas y fotografías

*Velorios de Cruz de Mayo:  más poemas y nuevas fotografías


Fuentes Consultadas
Almoina de Carrera, P. 2001. Más allá de la escritura: La Literatura oral. Universidad Central de Venezuela, Caracas.

León, D. R. y Mostacero, R. 1997. Caripe: Historia cotidiana y oralidad. Biblioteca de Temas y autores Monaguenses- UPEL, Maturín.

Medina López, I. 2007. Antología de la décima popular en el estado Cojedes. UNELLEZ, San Carlos.

Subero, E. 1991. La décima popular en Venezuela. Monte Ávila Editores, Caracas.

Ramón y Rivera, L. 1992. La poesía folklórica de Venezuela. Monte Ávila Editores, Caracas.

Tovar, Y. 1992. Antología de la Glosa Portugueseña. Fundasoropo, Guanare.

Nota: Este documento es un extracto del artículo: “PRESENCIA DE LA CRUZ DE MAYO EN LA POESÍA RELIGIOSA POPULAR COJEDEÑA" de Maritza Torres Cedeño)


1 comentario:

Teresa Sánchez Sánchez dijo...

Muy bonitas décimas, en mi tierra también se celebra esta bonita fiesta, pero sobre todo, son famosas las cruces de mayo de Cordoba (España) Un saludo.