viernes, 11 de octubre de 2013

LAS PUERTAS ABIERTAS DEL CIELO (María del Socorro Duarte Hernández)




Mi madre fue abandonada por mi padre estando embarazada de mí, para la familia eso había sido el peor de los pecados, mis tíos eran sumamente duros y conservadores, la culpaban  a ella por no haber sabido elegir un buen marido y no haber sido buena esposa, así que mi madre se iba cada semana a la Ciudad a trabajar y procuraba estar el menor tiempo posible en el rancho, sólo los fines de semana. Los tiempos eran muy duros, no era fácil que le dieran trabajo pues la veían son su bebé en brazos y muchas veces la rechazaban…Hubo una noche muy dura, el poquito dinero que había conseguido se había terminado, no había comida ni para ella ni para mi…Había buscado con desesperación en su bolso y nada…ni un peso. Mi madre siempre ha sido mujer de fe. Esa noche se encomendó  a Dios esperando que su Divina misericordia  la socorriera.
      Mi abuelo había sido su único apoyo pero había fallecido solo unos meses antes, sin él, no contaba con nadie y esa noche de hambre, soledad y tristeza mi abuelo la visitó por medio de un sueño.

     “Hija, sé que estás necesitada y por eso he venido, ten te dejo estas monedas…  ¿Recuerdas que un día  tú me prestaste un dinero?, he venido a pagártelo… ¿Recuerdas la promesa que nos hicimos un día, que el que muriera primero vendría a decirnos si había gloria e infierno? pues hija….Si hay gloria y hay infierno, pero gracias a Dios yo tengo un rayo de luz, míralo-entonces mi madre recuerda haber visto la figura de mi abuelo iluminada por un pequeño rayo de luz y entonces mi abuelo  se despidió diciéndole: Como señal de que es cierto que vine a verte  encontrarás la puerta de enfrente abierta, por una puerta voy a entrar y por la otra voy a salir…Me voy hija mía tú ahorita no puedes acompañarme porque donde yo estoy tú no puedes llegar.”   Después de eso, mi madre recuerda haber visto alejarse a mi abuelo perdiéndose su figura en bellas lomas blanquecinas.

      A la mañana siguiente mi madre se levantó sobresaltada y lo primero que vio fue  el portal de la casa abierto, el cual ella siempre ponía un gran candado por seguridad  pues vivía sola y tenía miedo de que alguien nos hiciera daño y  la puerta de atrás estaba abierta también.
     Triste, asombrada y pensativa, recuerda que me tomó en brazos para salir a ganarse el pan, al tomar su monedero se dio cuenta que algo sonaba, eran las monedas que mi abuelo había puesto en sus manos en el sueño. Ésa mañana lloró de tristeza, esperanza y felicidad y ambas pudimos comer, descansar y regresar a visitar a la abuela con mediana prosperidad.

Autora: María del Socorro Duarte Hernández

María del Socorro cuenta con más de 25 años de experiencia como Licenciada en  Educación  Preescolar. Posee una Maestría en Educación Preescolar. Suma en su haber con  400 poemas inéditos. Ha incursionado  en el género musical con temas de su autoría, en recitales que han llevado el nombre de una de sus obras musicales más importantes: PRESENTIMIENTO
Investigadora Educativa  autora del Método Vocacional  para niños en Edad Preescolar
Co-Fundadora del Sistema Educativo Popular  A.C. cuyo lema es “Por una educación Popular, Libre y Equitativa” En el  cual coordina como Subdirectora a un conjunto de maestros identificados con sus ideales, llevando la Educación Gratuita a los grupos indígenas y zonas marginadas del Estado de Baja California, México.
Obras en manuscrito: Mi primer Libro de Historia y Civismo y Mis amigos Flecha y Tijera.   

Actualmente continúa como Educadora en servicio, publicando parte de su biografía y poesía en su BLOG en +GOOGLE “Presentimientos” y en la producción de cuentos educativos de su autoría.

4 comentarios:

Sandra Bar dijo...

Me emocionó mucho. Yo también creo que nuestros seres queridos nos vigilan y nos ayudan también desde el otro mundo.
Un placer leerles! Saludos.

Gonzalo Reyes dijo...

Hermosa, fantástica, milagrosa y conmovedora historia.

Dos realidades integrándose para cumplir promesas cuando el plazo lo requiere.

Felicidades a la autora y a ti Isaías por este regalo.

Teresa Sánchez Sánchez dijo...

Es una historia conmovedora que atrapa y emociona. Felicidades y gracias por compartir.

María Gabriela León Hernández dijo...

Esta historia me llegó al corazón. Siento que mis padres me acompañan desde mas allá de este mundo. Precioso relato. Un abrazo.