miércoles, 30 de septiembre de 2015

Quinta muestra de poesía indígena en Venezuela (poemas y fotografías)

Poesía de la sonrisa que se canta

Los sueños de la infancia son  esperanzas de los pueblos 


“He visto el rostro de mi hermano, sus ojos de lince joven, dos puntas finas de flecha, brillando en la oscuridad”.

“Mis hermanos son dos paujíes alados, brillantes y certeros.

Mis hermanos silban entre las ramas, como el paují de terciopelo y oro, como el tucán en la espesura”.

Joven indígena en ceremonial de la cosecha 


PALABREO DEL CHAMÁN (1)
Soy la voz del piapoco en la rama, mi paso es el paso 
del lagarto y del jaguar.
Mis ojos miran a lo lejos, traspasan la selva y llegan 
al corazón de la tierra.
Mis amigos son los ardientes cunaguaros, las veloces ardillas, las lánguidas iguanas.
Mi canto es el canto del torrente, que arrastra flores 
y ramas en la espesura.
Piso como la danta, como el picure.
Veo en el aire rostros desconocidos, flores y truenos, 
tengo el signo de la flor y el canto.
Soy piedra y latido, soy rugido de fiera 
en la noche, compás de lluvia en la arena.
Mis cabellos flotan sobre el río
soy brillo de luciérnagas entre la hojarasca.
Pertenezco a la selva, traigo palabras 
de unión y fuerza, de aliento y de esperanza.
Están escritas en fuego y sangre nuestras lenguas, 
nuestras voces perviven en el aire, 
resuenan a través de los siglos.
Nuestra fuerza está en la tierra y la unión con ella, 
nuestro vigor esta en nuestros cantos, en nuestras flautas, en nuestros pasos a través de los árboles.
Cantemos juntos dancemos juntos, hablemos a las flores, 
a los animales, a los ríos.
Todos permaneceremos, cada día seremos más fuertes, creceremos como la hierba, como el bejuco silvestre, entibiaremos la tierra con calor de sol.

Serenidad y belleza originaria

Poesía Wayúu (2)

AURORA
Más allá delante de la aurora
donde retoñan las florecitas caminantes
donde danzan los pasos del viento
donde junto a la casa tenemos la casimba
se abre el cometa en el cielo

NADA CONSIGO EN CONTRA DE LOS PÁJAROS 
¡Cuánto envidio a los pájaros
por volar en el cielo! 
Leo cuanto libro consigo el delito de los animales 
y nada consigo en contra de los pájaros.
¡Desde cuándo que volaron las palomas
acompañando a la paz!

GUARDAMOR
Busco antigua urdimbre
para tejer un guardamor
con la imagen de tu cabellera.

CANTO REBELDE
El único canto
que me atrevo a replicar
es el canto de mi abuela
un canto encantado
un canto secreto

y canto rebelde.

Princesa amazónica


Poesía Kariña (3)

WANANA
Esponjo mis plumas
aspiro todo el aire
y con paso de garza
danzo   danzo

Contorsiono el cuerpo
tenso el pecho: escudo de nubes
rebullendo arenisca al paso
ciego los ojos
en esta guerra de amor

Agito a palmadas lentas frenéticas tirantes
cuello cabeza piernas
y danzo danzo danzo
hasta vencer pronunciando tu nombre
colgándote mis alas

VEN, IOROJKA, ¿DÓNDE ESTÁS?
Ven, Iorojka, ¿dónde estás?
En la gran inmensidad donde vives,
en lo profundo del profundo río,
en el hueco del sol y de la luna,
en las estrellas que obedecen tu poder,
en donde quiera que estés, óyeme.

Atiéndeme, Ayúdame,
Con todas las fuerzas te llamo.
Escúchame.
No permitas que desmaye, que muera.
Llámame a tu sitio.
Respóndeme con flor de la sangre.
Ven, Iorojka de dos caras. Ven.

Poesía Shikana (4)

PALABREO PARA CARMEN
Carmen es morena y menuda, como las piedras brillantes de los ríos son sus ojos color de miel húmedo y lento al posarse sobre las cosas, como pájaros o pétalos de flores.
Carmen es criolla, pequeña y suave como la hierba del camino.
Ella habla con voz leve como la brisa de la tarde.
Ocupa el lugar de mi madre y es como ella, callada, breve, exacta, hermosa, según la imagen que tengo guardada, según la imagen que ha viajado en el tiempo para mí, a través de dibujos que mi padre me dio diciendo: “Esta es tu Madre”.
Y se veía una mujer en plenitud lunar, con el embrujo del puma en la mirada.
Carmen no tiene su sonrisa, esa sonrisa de flores y frutas que sé en la imagen de mi madre.
Pero la siento cercana, su piel de hierba me recuerda la piel de nuestra gente.
Siento su voz amiga y presiento que también su imagen quedará presa en mi memoria.


Poesía Pemón (5)

TAREN PARA SOBREVIVIR LA MUERTE DE LA MUJER AMADA.
Amada mía, amada, como olvidar tu brillo, dame fuerzas para soñar que estas aún conmigo.
Porque tu ausencia duele como la herida de mil dardos ponzoñosos en la mitad del pecho.
Como olvidar el color de tu risa suave como lluvia sobre el caño, como olvidar tu ropa revuelta que se abrazaba tenue alrededor de tus muslos, tu cuerpo andariego, pleno de soles y luna, tú acento de pájaro silvestre, tus pasos de jaguar, tu sigilo de nube leve como un celaje de la tarde.
Evoco tus cabellos nocturnos, suave como las alas de la seda de las doradas mariposas.
Con esas alas vuelas tú, amada, con esas alas doradas y sedosas.
Vuela sobre la selva, sobre las montañas sagradas, vuela con las alas de mariposas sobre los ríos interminables, 
vuela con alas de colibrí brillantes sobre las grutas secretas de las cumbres desconocidas, 
mientras yo encuentro tu rostro en las hojas y escucho tu acento en las piedras que los niños lanzan al río
y oigo tu risa en el salto de agua más cercano, 
y siento de nuevo tu olor entre las frutas escondidas del monte.

TAREN DE UN JOVEN PERDIDO EN LA SELVA
No conoce los caminos y quiere encontrar el rastro, la huella invisible del Chamán amigo, 
el de los largos cabellos, el de la voz de águila y murmullo de espumas, del amor insatisfecho, de la pasión inconclusa, el del tabaco que jamás se apaga.
Taren es un niño – tigre que no encuentra el rumbo.
Le preguntara a los astros el camino, a la luna fría y distante, y después oirá la voz del mochuelo nocturno el canto helado de los grillos, el trino solitario de las aves que pueblan la noche espesa.
Escuchará el rugido de los ardientes cunaguaros que se acercan envueltos en luciérnagas, para llevarlo al río para que sacie su sed de siglos y contemple el rostro sabio del padrino.
Taren del joven que bebió el agua pura de la tierra escarchada de estrellas, y supo que el Chamán protector lo miraba desde el aire, guiaba sus pasos.
Así encontró el sendero y fue con unos de los seibos de copa riente, fue uno con el viento, uno con el lustroso cunaguaro, con el obstinado armadillo.
Así llego al lugar seguro y no lo toco la tormenta, ni lo asusto el murciélago, ni la lechuza, porque conoce todos los secretos de la selva, por eso toco su flauta mientras termina este taren, taren de un joven que hallo su camino.

UN TAREN PARA NO PERECER
“Waira”, el danto, siendo padre de un recién nacido se puso de viaje, y no en un viaje cualquiera.
Por la montaña adentro, por entre nubes, por lugares pantanosos y hasta de noche en medio de las grandes selvas habitadas por Waira, Tamanua y cunaguaro.
Pero Waira se dio cuenta de que por allí andaban las grandes serpientes y otros seres, que habitaban en las selvas, en las serranías, en las lagunas y en los ríos por donde iba a salir de viaje.
Y por eso se nombró a sí mismo y se hizo taren.
Así se hizo taren Waira:
He aquí que yo voy a salir de viaje, y me nombro a mí mismo.
Porque he aquí, que yo, yo mismo, me voy de camino con mis sandalias de hierba en los pies y mi sombrero de palma en la cabeza, la nube será mi sombrero.
Yo iré por medio de las grandes serpientes y las iré espantando, y los “mawariton” no me verán, ni me verán los “awapiri” nocturnos, más bien yo los asustaré y los ahuyentaré.
Yo ciertamente yo y por mí mismo, yo que soy el “Dawairapia”.
Este solo y único nombre fue el que dijo. Y ni él se dañó ni sus hijitos.
Y este es nuestro taren para cuando siendo padres de recién nacidos, tengamos que ir de caza o por otros motivos viajar a través de las montañas holladas por los cunaguaros.
Pero cuando el viaje no es por las selvas, sino por sabanas y las “wontai”, o montecillos, el que se nombra como taren es el “tamanua” u oso hormiguero.
¿Por qué? Porque el oso hormiguero se fue siendo padre de un niño muy pequeño, en tiempo de verano a través de caminos inseguros y por medio de lugares sin camino, por medio de árboles espinosos y de cañas y hierbas punzantes, y a pesar de todo, su hijo no se enfermó ni entristeció.
Y esto, porque al tiempo de salir de viaje, teniendo un niño pequeño, yo voy a caminar por lugares sin camino y entre plantas espinosas y pelusas que escuecen.
Pero yo haré que mi hijo no se enferme, esas cosas no lo lastimarán.
Yo cargaré siempre a mi hijo sobre mí mismo. Y mi hijo no se escocerá, mi hijo no llorará, mi hijo no se debilitará.

Nota de la Edición 
Palabreo del Chamán (1); La Poesía Shikana (4) y la Poesía Pemón (5) se transcribieron de El Chamán de los CunaguarosViaje por el mundo indígena venezolano de Marisa Vanini de Gerulewicz, publicado en Caracas (2008)  por El perro y la rana.  
(2) La Poesía Wayúu fue transcrita de Lenguaje de Sol de José Ángel Fernández Silva Wuliana publicado en Caracas (2006) por Monte Ávila Editores Latinoamericana. 
(3) La Poesía Kariña fue transcrita de Piel de Maraka de José Canache de La Rosa, publicado por en El Tigre (1993) por el Centro de Actividades Literarias de El tigre. 


1 comentario:

Jose A. Fort dijo...

La literatura acerca de los venezolanos autoctonos esta llena de realismo magico. Un garn abrazo amigo Isaias