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jueves, 12 de junio de 2014

Poética de la Virgen del Carmen

(Representación de la Virgen del Carmen en el Servicio Comunitario de la UNELLEZ-San Carlos)

En este archivo abordamos varios aspectos de la Poética Popular a La Virgen del Carmen mediante gráficas del Servicio Comunitario "Conservación de la Literatura Oral y la Religiosidad Popular en el Sector Cero San Juan", realizado por estudiantes y docentes de la UNELLEZ y de la Fundación San Juan Bautista Niño, en San Carlos, Cojedes. 
El primer aspecto está relacionado con los poemas a la Virgen del Carmen y el llamado verso "tornao" (el que retorna) en octosílabo. El poeta Francisco Palma nos ofrece una interesante versión en "Homenaje a Camachito" (2005), canto luctuoso dedicado a  José Rafael Camacho, cuyos versos describen la protección que se le brinda:  

La Virgen del Carmen y el Santo Rosario
lo cubren de gloria junto a sus hermanos.
Lo cubren de gloria junto a sus hermanos
la Virgen del Carmen y el Santo Rosario.


*La señora María Brito, artesana constructora de muñecos, devota y maestra de esta tradición, junto a estudiantes de la UNELLEZ-San Carlos 


En las leyendas llaneras la Virgen del Carmen impone su rol de patrona protectora, que le asignan las madres del Llano cuando sus hijos parten de viaje. En la leyenda "El secuestro del coplero" (de Hipóilito Arrieta y Jeny Tatiana Colmenares): La madre del coplero, al marchar de gira le bendice así: "Cuídese mucho, hijo, usté sabe que yo siempre lo encomiendo a Dios y a la Virgen del Carmen para que me lo protejan y me lo acompañen".  
Otros poemas llaneros asignan a la Virgen del Carmen distintos matices simbólicos de gran interés. Joaquín Ramos en su canción "Virgen del Carmen", la expone como "patrona del conductor" venerada con humildad y canto, a través de la tonadilla octosílaba asonante, con un primer nominativo verso libre:

"Virgen del Carmen
eres una gran señora;
bondadosa y protectora
patrona del conductor
tienes torrente de amor
en suelo venezolano
y aquí te veneramos
en esta humilde canción".

(*Altar a la Virgen del Carmen hecho por  estudiantes del Servicio Comunitario  UNELLEZ) 

En el corrío El reencuentro, Orlando Amundaray, cuenta que,  tras imponerse a su rival, le sugiere que invoque a la Virgen del Carmen para salvarse del destino fatal que le aguarda:


Hoy no te salva ni un padre
ni el pastor ni el Evangelio
ni la madre Coromoto,
diosa de los guanareños;
solo a la Virgen del  Carmen
le pedirás con empeño
cruzar estero y palmares
que te libre de un mal sueño.

En el tema de los altares a la Virgen del Carmen el poeta Enmo Suárez nos acerca a su experiencia por medio de este tono de velorio de santos, que será el primero dentro su poema "Flores para el Altar" (publicado en el año 2007):

Un lindo presagio
díjome mi padre:
“Un escapulario
te dejó tu madre
y un altar a diario
debes alumbrarme
y un santo sagrario
para recordarme”.

(Distintos maestros populares comparten saberes sobre estos rituales a la Virgen del Carmen)

Luego, en la misma fórmula del tono hexasílabo, los versos aclaran la postura del poeta ante semejante compromiso y asoman la figura de "la Cruz del Rosal", muy propia del  Velorio de Cruz de Mayo, lo cual revela que el altar a erigirse tendrá flores, rosas y claveles, tal como lo indica la tradición:

Con mi humilde altar
yo te adoraré
saliendo a sembrar
no me perderé
tu digno mandar
nunca olvidaré
La Cruz del Rosal
siempre guardaré.

(Tamboreros de San Juan Bautista Niño alistan su homenaje a la Virgen del Carmen)

Esta obra de Enmo Suárez adquiere un matiz dramático cuando el poeta, confiesa su humilde condición social que le imposibilita colocar ricas ofrendas. Lo notable de este sentimiento, se da en la ratificación de la fe del creyente y su  rol como cantador ("ruiseñor") que venera a Cristo: 


Soy un sembrador
un hijo del pueblo
con cuanto sudor
yo gano el sustento,
y hasta mi señor
yo quisiera un vuelo
soy un ruiseñor
a Cristo venero.

La primera décima de este poema relata el tema a tratar: es decir el drama que sufre el poeta devoto en su empeño por construir el Altar ofrecido a la Virgen del Carmen, como apreciaremos en estos versos octosílabos: 


La Virgen ayer bajó
estando yo en oración
y se me puso en canción
lo tanto que siento yo,
aquello que me ordenó
era un mandato sagrado:
que dejara engalanado
un lindo y humilde altar.

 (Estudiante del Servicio Comunitario custodiando el Altar de la Virgen del Carmen)

 El poema de Enmo Suárez narra detalles del altar que elabora. Es necesario aclarar que estos poetas populares no enuncian estados contemplativos, sino la fusión de la obra ejecutada con la creencia y la fe, así el esfuerzo (la acción) por mandato divino, es un símbolo devoto: 

Llevado por mi Patrona
mis manos se empecinaban
con ganas que no acababan
después de salir la aurora.

Su tarea está llena de amor. El devoto se vuelve incansable, corta "mil rosas" sin hincarse la carne (o se hiere sin sentir dolor), pues en la fe que le anima la alegría lo envuelve:   

A su altar traje mi amor
mil rosas corté del suelo
como me siento ligero
hoy no me atormenta pasión
ni me lastima el dolor
que venzo con alegría.

(*Imagen Mayor de la Virgen del Carmen posesionada en el altar confeccionado en su honor)

Con suma gracia Enmo Suárez nos conduce al plano del humor, muy decantado y de buen gusto, como se hace notorio en esta décima:

Un cestal de hierbabuena
le ofrecí muy reverente
y aunque no soy del oriente
traje del mar una sirena
tan blanca como la arena.
Entre las brasas candentes
hallé un diamante saliente
que ante la cruz de mi Cristo,
de todos el más bendito,
yo dejé como un presente.


La narración lírica de Enmo Suárez abarca experiencias vitales y del ambiente un festín de elementos que convertirán a su altar en una pieza única de fantasía e imaginación, pero siempre dentro de su "altar a la Virgen":

"Quinientas rosas en rama
yo busqué por la mañana.
Envidioso el cundiamor
quiso entregarle al Señor
su rojo más exquisito
y yo le dibujé sobre el nicho
a mi Cristo un arrebol.

(Bajo el incesante repicar de los tambores se entregan los banderines a la Virgen del Carmen) 

El tema del "dibujo" en la anterior décima, es un tópico literario de la religiosidad popular de la más antigua data,  y fusiona la poesía con las artes plásticas. Evangelisto Hermoso, en su  poema "La Cuna Bendita", narra un  torneo de pintura en el que el rey David recrea el Arca de la Alianza y los cinco misterios, con la inmediata replica de los Reyes Magos, ambas acciones convierten la cuna del  Niño Jesús en "altar", que es otra constante literaria popular: 

Pintó el Arca de la Alianza,
pintó los cinco misterios.
Con varios color imperio
pintaron la Casa Santa,
pintaron el Ser de Gracia,
la custodia y el sagrario,
la cruz y el escapulario,
el caliz y el misal,
pintaron en el altar
sobre la cruz un rosario.



Al retornar al  poema de Enmo Suárez, encontramos un nuevo recordatorio que hace el poeta sobre su condición social, el empeño de su tarea y la "visita" en estado onírico, en este caso de la Magdalena, quien le ratifica el signo profundo de su doble tarea: el canto, como ejecución artística y la elaboración del altar como factor de "realidad literaria", es decir, la que acontece dentro de la obra:


Angustiado por ser pobre
no hallaba que más poner
y es que viene a suceder
que sin embargo soy noble.
Ya estaba puliendo el roble
y cuando iba a cerrar mi faena
yo soñé que la Magdalena
me decía: “Anda, sigue hijo mío,
que Jesús ya te ha cumplío
y él no quiere que te pierdas”.


La décima VIII de este poema de Enmo Suárez tiene un sabor de maestría sobre la visión popular religiosa de la elaboración de los altares: 


La adoración al altar
no es un tamaño e suplicio
porque es la mesa de Cristo,
y un deber fundamental
que es la promesa pagar.

Suárez culimina su exitosa faena con una conseja poética, con esta cuarteta sencilla, pulcra, significativa y hermosa, como fue su palabra y su presencia:

Siendo de muy mala salud
creerse uno más que Dios
que a su hijo nos entregó
cantémosle con gratitud.

(Procesión de banderines a la Virgen del Carmen desafiando la lluvia y la oscuridad)

Como recuerdo de su visita le dejamos la célebre Oración del Camino, que se reza al tomar una ruta -desconocida o no- heredada de los antiguos arrieros de ganado que sembraron el Llano con sus leyendas y cantos. Esta oración, sencilla y hermosa, se recita al momento de frotar el escapulario con devoción y fe: 
“Señora Bendita, amada Virgen del Carmen, Madre del Escapulario; tu nombre glorioso me atrevo a invocar al emprender estos pasos que te los dedico lleno de amor y fe. Permite que donde quiera que vaya tu sagrado nombre me libre de los peligros y males; que en las tristezas y martirios yo reciba tu consuelo. Sea tu santa voluntad encontrar luz en mi camino y que bajo tu manto me halle cuando el Padre Eterno nos llame. Amén."

viernes, 6 de junio de 2014

Por la Gloria de San Juan Bautista (poemas y nuevas fotografías de la fiesta)


Niño Sanjuanero devoto con El Bautista entre flores de papel.
Imagen de Bledy Guite (San Carlos, Cojedes)



El muy venerado San Juan el Bautista, base de la religiosidad popular 
y la diversidad cultural venezolana. 
Imagen en el archivo de la Fundación San Juan Bautista Niño


       Gracias al porte y color de las cofradías se muestra a San Juan Niño en su plena diversidad 

San Juan Bautista, primo de Jesucristo, profeta extraordinario de muy firmes convicciones, quien nos otorgó la tradición del bautismo con agua. Es considerado Príncipe del Cielo y de todos los santos. Hoy nos acercamos al misterio del bautismo, su gran legado, mediante la fresca poesía popular de Segundo Torres González y una selección de fotografías del Servicio Comunitario de la UNELLEZ y de la Fundación San Juan Bautista Niño, de San Carlos, Cojedes. De antemano gracias por su visita.
Isaías Medina López. 


La entidad que da soporte a esta experiencia: Cofradía de San Juan Bautista Niño. 
Estandarte llevado por estudiantes de la UNELLEZ-San Carlos 



EL BAUTISMO (*)

En esta noche gloriosa
que para mí es  un orgullo,
se abre como un capullo
 mi musa en forma de rosa,
como una estrella  radiosa
que tiene brillante velo,
sirviéndole de modelo
a quien se halle presente,
poniendo sobre su frente
una bendición del cielo.


Una bendición del cielo
Se esparció sobre Isabel
que le trajo San Gabriel
dándole paz y consuelo,
le dijo: “Yo te revelo
que tienes gracias hoy día
para que tú y Zacarías
tengan un niño precioso
y se llenará de gozo
un nieto de Baraquía.


Los nuevos cantores a San Juan Bautista y San Juan Niño, bajo la guiatura de Fredy Sosa.

Y se llenará de gozo
y debe llamarse Juan,
quien pasará en el Jordán
un largo tiempo dichoso;
el cual será poderoso
con don de sabiduría,
cumpliendo la profecía
será un cristiano completo;
así estuvo en el desierto
un nieto de Baraquía.
   
Devotas de San Juan y San Juan Niño


El bautismo  predicaba
mostrando su poderío
en la ribera del río
a la gente bautizaba;
todo el que se le acercaba;
con mucho gusto le oía
las palabras que decía
aquel joven misterioso;
así se hizo tan famoso
un nieto de Baraquía.


Recibiendo a los Sanjuanes y sanjuaneros en el Museo Casa la Blanquera


Así se hizo tan famoso
propagando su doctrina,
con la palabra divina
y su gesto cariñoso;
todo el que estaba dudoso
llegaba a su cercanía,
y él con toda simpatía
le hablaba de Jesucristo,
con su poder infinito
un nieto de Baraquía.


San Juan es canto, danza, tambor  y poesía


Con su poder infinito
a todos dejaba en paz,
decía: viene detrás
mi primo que nunca he visto,
todo eso se halla escrito
porque Dios lo prometía 
a Isabel y a María
que bendijo de la altura;
fue de elegante figura
un nieto de Baraquía.


Altar de Casa de San Juan Bautista, barrio Las Lajitas, San Carlos, Cojedes. 


Fue de elegante figura
Juan, el célebre Bautista,
que siempre tenía  a la vista
una sagrada escritura;
bautizó toda criatura
tan sólo con agua fría
que allá en el Jordán cogía
diciendo en nombre de Dios,
a Cristo lo bautizó
un  nieto de Baraquía.


Joroperos de la UNELLEZ-Ricaurte rinden homenaje a San Juan y San Pascual Bailón.


A Cristo lo bautizó
con el Espíritu Santo,
el hombre que por encanto
sobre la tierra nació
una paloma  se vio
que de lo alto venía
y una voz que repetía;
“Este es mi hijo amado”.
así fue santificado   
un nieto de Baraquía.

Así fue santificado
con lumbre de eterna luz;
en un hombro de Jesús
la paloma se ha posado;
fue bendito y alabado
el teocrático Mesías
que con alta jerarquía
después bautizó a San Juan;
corren a ver con afán
un nieto de Baraquía.


Fredy Sosa en el encuentro entre San Juan Niño y San Pascual Bailón. 
UNELLEZ-Ricaurte

Corren a ver con afán 
los milagros del profeta
buscando la parte opuesta
a Betáfara se van;
una gran forma le dan,
todo el pueblo lo aplaudía,
por sacar de la herejía
a una gente pecadora
ganó el cielo sin demora
un nieto de Baraquía.


El afamado cantor Nelson Castillo al entonar sus décimas 
  

*Poema de Segundo Torres González incluido en Caripe: Historia cotidiana y oralidad (1997), estudio y compilación poética a cargo de Domingo Rogelio León y Rudy Mostacero Villareal. Editado en Maturín, por la  Biblioteca de Temas y Autores Monaguenses - Universidad Pedagógica Experimental Libertador. 

Baile de tambor en la fiesta de San Juan 

GRACIAS POR SU VISITA

viernes, 2 de mayo de 2014

Presencia de la Cruz de Mayo en la Poesía Popular. Poemas y Fotografías (Maritza Torres Cedeño)

Poesía y fe que se transforma en alegría y devoción. 
Estudiantes de la UNELLEZ-San Carlos


La religiosidad popular venezolana está signada por un grupo disímil de símbolos que, sin equívocos nos hermanan como pueblo. Este patrimonio religioso es producto del movimiento evangelizador que vivió Hispanoamérica durante el período de la Conquista española, pero, con características muy específicas que la hacen particulares en cada región de los pueblos que la conforman. Prueba de lo anterior, es el hecho de que el acervo religioso de nuestro país descansa en dos pilares fundamentales: lo profano y lo divino. Ambos, dan origen a una diversa amalgama de manifestaciones socio-culturales en las que se reafirman el sentido de la fraternidad; el respeto por la tierra que provee de alimentos; la alegría de vivir (a pesar de las adversidades); la fe cristiana (apoyadas en votos, peregrinaciones, promesas y cantos) y lo que es más relevante aún: la necesidad de rescatar el valor de esa fe que se profesa desde un sentido mucho más humano y comunitario.

En ese orden de ideas, la poesía oral llanera recoge un extenso legado de estrofas anónimas que dan fe de cómo un colectivo alejado de los centros urbanos, ha custodiado, desde tiempos inmemoriales, el patrimonio músico-literario que los identifica. Asimismo, es conocido por todos su devoción religiosa y para nadie es un secreto que estos juglares anónimos son capaces de improvisar extraordinarias glosas, décimas, tórtolas y tonos para recordar día a día sus alegrías, penurias y su inquebrantable fe en el Creador y el amor por su santa madre. En palabras de Isaías Medina López (2004, p. 13) “los poetas orales llaneros por igual obedecen a eventos de la cultura de la religiosidad popular, como a celebraciones más profanas".

Detalle de la portada de "Antología de la Décima Popular en el Estado Cojedes", 
 (Isaías Medina López UNELLEZ, 2007) 

En el contexto específico de los Llanos cojedeños, se observa que existen un significativo número de cultores de la Décima que han legado al llamado verso improvisado una compleja muestra de registros poéticos dirigidos a exaltar añejas costumbres como lo son los velorios de Cruz, en el mes de Mayo. Una muestra de esta realidad se recoge en la Antología de la Décima Popular en el estado Cojedes. Este novedoso aporte etnoliterario se inicia con un Prólogo- Estudio en el que se presenta al lector un agradable y sólido capítulo alusivo a la teoría poética de la décima. Ejemplo de ello, son las definiciones y comentarios de acreditados investigadores como: Pilar Almoina, Luis Felipe Ramón y Rivera, Yorman Tovar, Efraín Subero, Domingo Rogelio León, Rudy Mostacero e Isaías Medina López quienes coinciden en afirmar que la décima es parte indisoluble del quehacer y sentir del ingenuo saber poético popular del venezolano.

El ritual de la fe alienta esta notable creación poética

El "público receptor" es garante de la devoción y de su poética

En este aspecto es válido recordar algunos de esos basamentos teóricos. Según Subero (1991, p. 153): “desde un principio, entre nosotros, ha sido la décima sinónimo de pueblo”. Yorman Tovar (1991, p. 13), al analizar la estética de la poesía llanera resalta que la forma más empleada de la décima nacional (la glosa) despierta: “interés en los escritores contemporáneos, porque su estructura octosílaba hace que se preste para plasmar el sentir popular de nuestros juglares autóctonos”. De igual manera, como valioso aporte lexicográfico apunta: “Con el correr del tiempo, la glosa ha recibido otro nombre: PALABREO…por ese juego lúdico de palabras con las que, obligatoriamente, tiene que luchar el poeta para alcanzar el objetivo anhelado”.
Ramón y Rivera (1992, p. 135), apunta en la décima tres voces clave: a) como expresión cantada: “La décima es cultivada en todo el territorio nacional como base textual de diversos cantos”; b) como eje trasmisor de historias y fábulas: “Lo que resalta en la décima venezolana es su condición de estrofa narrativa, que acoge algunas tradiciones romancísticas” y c) como rostro artístico del pueblo: “por eso mismo, como el corrido, se ocupa de los hechos que conmueven el alma popular, desde los más importantes hasta los de poca monta”.

Cantores cojedeños del Velorio de Cruz de Mayo

Ese sentir popular, que simboliza la décima criolla, también lo destaca Almoina de Carrera (2000, p.92), para esta investigadora, una de las formas poéticas más gustadas en la poesía oral venezolana es “la décima en sus más difíciles combinaciones (glosas, décimas aletrilladas o de pie forzado, décimas encadenadas) y cuya temática se divide en general entre décimas a lo divino o a lo humano”.

Maestro Juan Bautista  Monagas entonando sus décimas a la Cruz de Mayo

De acuerdo a León y Mostacero (1997, p. 528) es posible elaborar ocho categorías de la décima: “históricas, reflexivas, mitológicas, humorísticas, religiosas, románticas y líricas, sucesos y composiciones variadas”.
En tal sentido, el texto titulado: Antología de la décima popular en el Estado Cojedes (2007), cuyo compilador es el poeta venezolano Isaías Medina López, atesora “la escrituralización de décimas cantadas en devoción a La Cruz o a los santos”.



(El Velorio de Cruz de Mayo  convoca numerosos devotos)

En esta obra, de carácter etno-literaria, el lector encontrará en los versos de los tonos y tórtolas elementos celebrativos que aluden al conjunto de creencias, ritos y formas de organización social propias de esa región de Venezuela. Además, probablemente, se identificará con las motivaciones, los estados anímicos que mueven a cada intérprete al momento de cantar a la Cruz como símbolo de la pasión del hijo de Dios, tal como lo expresa Onaise Sandoval en esta décima titulada “Santísimo Sacramento”:

Santísimo Sacramento
Santísima Cruz de Mayo
a Cristo le dio un desmayo
y quedó desfigurado
¡Oh, qué caro le ha costado!
Al Divino Redentor
y sufriendo aquel dolor
que Longino le ha alanceado
por librarnos del pecado
sacramentado Señor.


(El grupo de Tambores de la Fundación San Juan Bautista Niño 
tiene activa participación en el Velorio de Cruz de Mayo)

Y en esa misma temática de admiración hacia el “Cristo Crucificado” está la composición del cantautor Teófilo Rodríguez, cuyo título es Por la Santísima Cruz:

Por la Santísima Cruz
se principió el alabado
fue Jesús Sacramentado
lleno de gracia y virtud
y te adoro buen Jesús
en la gracia en que me vea
y el verdugo que no crea
bendito y alabado sea
de tu poder infinito
hoy te alabo Jesucristo.


El canto de décimas, entre devotas y devotos, 
marca  una hermosa tradición a la Cruz de Mayo


Luego, se registran los cantos en los que se expresa el profundo agradecimiento por las buenas cosechas y la tierra fértil. Como un ejemplo se cita esta décima de “Flores para el altar” registrado en la autoría de Enmo Suárez:

La Virgen ayer bajó
estando yo en oración
y se me puso en canción
lo tanto que siento yo
aquello que me ordenó
era un mandato sagrado:
que dejara engalanado
un lindo y humilde altar
para la cruz consagrar
y así hallarme salvado.


La diversidad de formas, tamaños, colores y ofrendas hablan, 
por sí solas, de la compleja devoción a la Cruz de Mayo



De igual manera, el lector evocará todo el matriarcal proceso que acompaña al Velorio de Cruz de Mayo como: preparar el altar en el que se colocará la cruz, elegir flores o palmas para vestirla, seleccionar los cirios que la acompañarán, elaborar los alimentos y las bebidas “espirituosas” que serán obsequiadas a los trovadores y visitantes. En algunas regiones del estado Cojedes, le corresponde también a la dueña de la casa, escoger el lugar en el que estará la cruz; éste bien puede ser el patio o la sala principal. En estos preparativos, ya convertidos en un ritual toda la familia y hasta los vecinos participan. Un sentimiento de regocijo se mezcla con otro más sacramental y produce una encantadora dualidad propia de las diversas emociones que las letras de los versos cantados puedan producir en los oyentes.


El "Tapado" de la Cruz de Mayo se debe hacer antes de comenzar los bailes "paganos", bien ejemplificado por dos profesores de la UNESR. 

El sonido del cuatro, de las maracas, de la bandola y del arpa acompañados del infaltable “traguito de aguardiente,”con el transcurrir del velorio, logran que los cantos a la cruz se vayan tornando en profanos, en tal caso, la dueña de la casa viste la cruz para dar inicio al “bailorio”. Y es en ese instante en el que los poetas comienzan a improvisar los versos de “Rabo de velorios” en los que se cantan joropos y golpes, entre otros, son cantos típicos estos dos tonos:
De “Tórtolas a la Aurora” (Cantautor Evangelisto Hermoso)

Las avecitas lozanas
cantaron con alegría
ellas cantan la mañana
yo canto la despedida
alabemos a María
madre del Rey Soberano
Dios adorado cristiano
vuelvo a decir repetido
con mi cuatrico en la mano
porque siempre me despido.


El vestido de la Cruz de Mayo y el engalanado 
del altar realzan la creatividad femenina

De “Décimas del Aguardiente” (Cantautor: Nemesio Antonio Alvarado Mendoza)

Yo he visto unos caballeros
que dicen saber beber
pero los he visto caer
el día menos pensado
y sólo en mí se ha notado
este mal tan diferente
nomás a los inocentes
castigan por el licor
y de este modo, Señor,
todos toman aguardiente.

Estos cantos convierten el velorio en una animada celebración comunitaria en la que brotan versos con tono amoroso, charadas a la Cruz de Mayo, a un personaje reconocido de la comunidad y a las llamadas bombas cargadas de humor y picardía tan característica del poeta improvisador llanero, que en muchas ocasiones llegan al tradicional contrapunteo entre los cantadores, veamos esos dos casos:

De “El Inocente Lucido” (Cantautor: Cruz Antonio Torres)

Quién es ese cantador
que en argumento me canta,
su voz a mí no me espanta
en el cantar soy primero
yo canto de enero a enero
un año tan ejecutivo
y como soy entendido
se me aclara la garganta;
por eso a mí no me espanta
el inocente lucido.


El arraigo  agrícola de la Cruz de Mayo se muestra en las ofrendas del Altar

Sin lugar a dudas, los velorios de Cruz de Mayo legitiman que los saberes populares se transmiten y comparten para fortalecer y acrecentar el imaginario colectivo; de allí la necesidad de darlos a conocer para que no se pierdan en el olvido de la memoria y puedan traspasar la barrera inconmensurable del tiempo. Por ello, la recopilación de textos poéticos presentes en la Antología de la décima popular en el Estado Cojedes “es un justo reconocimiento a los hombres y mujeres, en su mayoría humildes campesinos y gente del pueblo, que han convertido a la décima en un valor de la identidad ancestral de esta región, en una piedra angular para entender el actual proceso de la cultura de Cojedes” (Medina López, 2007, p. 11). 

Otro elemento tradicional destacado es la "siembra" 
de la Cruz de Mayo con sus respectivas ofrendas

 Acompañemos, con nuestra lectura a estos juglares llaneros a través de sus varios cantos. Ellos nos ofrecen la posibilidad de reencontrarnos con nuestras raíces y a reconocer que sus voces son el fiel testimonio de que a través de la oralidad el hombre universal se resiste a perderse en el laberinto del silencio.

La reverencia por medio de la danza alcanza gran vistosidad actual 
en los Velorios de la Cruz de Mayo, tal como se práctica en estas bailarinas 
de la UNELLEZ-Fndación San Juan Bautista Niño, en la UNESR, Cojedes



Otros enlaces relacionados 



*Preparación de un Velorio de Cruz de Mayo (notas, poemas y fotografías) http://letrasllaneras.blogspot.com/2011/05/preparacion-de-un-velorio-de-cruz-de.html

*Poética de la Cruz de Mayo (notas, poemas y fotografías)

*Velorios de Cruz de Mayo: Poemas y fotografías

*Velorios de Cruz de Mayo:  más poemas y nuevas fotografías


Fuentes Consultadas
Almoina de Carrera, P. 2001. Más allá de la escritura: La Literatura oral. Universidad Central de Venezuela, Caracas.

León, D. R. y Mostacero, R. 1997. Caripe: Historia cotidiana y oralidad. Biblioteca de Temas y autores Monaguenses- UPEL, Maturín.

Medina López, I. 2007. Antología de la décima popular en el estado Cojedes. UNELLEZ, San Carlos.

Subero, E. 1991. La décima popular en Venezuela. Monte Ávila Editores, Caracas.

Ramón y Rivera, L. 1992. La poesía folklórica de Venezuela. Monte Ávila Editores, Caracas.

Tovar, Y. 1992. Antología de la Glosa Portugueseña. Fundasoropo, Guanare.

Nota: Este documento es un extracto del artículo: “PRESENCIA DE LA CRUZ DE MAYO EN LA POESÍA RELIGIOSA POPULAR COJEDEÑA" de Maritza Torres Cedeño)