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sábado, 19 de septiembre de 2015

El Ánima de La Yaguara. Religiosidad indígena popular: origen y oración

Imagen en el archivo deInayu Yanda


Indígena llanero de Cojedes, tal como lo fue Maximiliano González; 
el Ánima de la Yaguara, pescando con arco y flecha  en El Pao, Cojedes. 
(archivo de Argenis Aguero)  


RESEÑA DE ALFREDO ARMAS ALFONZO
I
En el viejo camino que llevaba de Valencia a Tinaquíllo, a Tinaco y a San Carlos, en la vecindad de Tocuyito, que no es por cierto la aldehuela de la cera de la Restauración y la antesala del triunfo de Los sesenta, en las sabanas de Barrera escenario del cruento sacrificio del ejército federal, más que batalla épica emboscada traicionera. La capilla  más que la plaza que hace memoria de la heroicidad andina, atrae constantemente un tipo de visitante conmovido que viene a pagar el favor recibido del Ánima Buena de Maximiliano González.
Una cruz alta de cemento, a la entrada y al lado del camino, señorea aquel como descampado sombreado de mangos de un extremo, de un abroquelado negocio de italianos de estropajoso español, a la izquierda, y un fondo de restaurante y refresquería no exento por supuesto de la propaganda de cierta, gaseosa. La capilla, de una arquitectura que recuerda el estilo del gomecismo - que lo tuvo el empeño constructor del hombre de La Mulera, con mucho de inspiración rural y campesina—consta de una estrecha media agua con la culata de frente al camino, donde se halla la puerta. Cuatro ventanuchos en las fachadas laterales bloqueados por las ofrendas estaban supuestos a proveer luz y ventilación. Bajo de ellos, dentro de unas jardineras protegidas con alambre ciclón, se mustia bajo el duro sol de Carabobo, una silvestre exornación vegetal.
El interior rebasa de cotonas de flores de plástico y la más heterogénea colección de ofrendas: el velo de la novia que vio realizados sus sueños junto al hombre indeciso, el velo de la primera comunión de la niña enferma y constricta, el ansiado diploma de la graduación tan ardorosamente obtenido, la tarjeta de bautizo, el retrato al minuto de quien sanó gracias a la intercesión tan rogada, el milagrito de oro o de plata que repite a escala la prospección de la parte del cuerpo humano sin salud, la estampa devota del Siervo de Dios o de la advocación gracias a la cual se realizó el milagro divino, el velerío encendido y la esperma  formando un piso. Las lápidas recubren todo el espacio de las paredes interiores y se acumulan en los rincones entre ofrendas florales sin sitio ya en aquel cálido ambiente estrecho. Un aire de sahumerios como un humo blanco, plena la capilla.
Entran y salen solemnes penitentes que rezan la oración del Ánima Buena, se persignan hincando la rodilla y salen sin dar la espalda al altar presidido de un cristo crucificado tapiado cíe un polvo de hollín. Bajan de carros de alquiler, de camiones, de modernos automóviles de último modelo. El Ánima Buen de La  Yaguara derrama sin excepción sobre tocios los mortales su generosa magia salvadora. El poder celestial de Maximiliano González se dilata sobre estos suelos y estos habitantes de Carabobo, del Tinaco, de Cojedes, de Portuguesa, del vecino costado del Guárico, de Apure y de Barinas, de Aragua y de Caracas, las placas de los carros dan el destino de los presurosos y confiados promesantes. 
II
Maximiliano González fue, según, un indio cojedeño, peón de hato en sus orígenes, magro y enjuto, que eran tiempos de la guerra ¿La. Federación, La Libertadora?- se desempeñaba como transporte del correo y por estos rumbos se movía, de ida y de venida sobre una mula a la que arrebiataba las valijas de la correspondencia postal. Persona de confianza debía ser para que se le diese la responsabilidad, sin presumir del valor que requería la defensa de la carga ante cualquier ataque del bandolerismo que entonces infectaba los montes. Lo encaró una guerrilla en algún sitio de su recorrido habitual y lo incorporaron a la facción, no sin sus protestas por supuesto, al punto de que logró desertar, dicen, porque sufría de la disentería. Huyendo, alcanzó la casa de una señora de nombre Carolina, pero así como entró, tan silenciosamente, así no amaneció. Un vuelo numeroso de zamuros denunció a la gente, tres días más tarde, el cadáver sin señal alguna de descomposición. Lo rodeaba la zamurada. sin acercársele.  Lo sepultaron en el mismo sitio, éste de La Yaguara, que fue hacienda alguna vez, y sobre la tierra le dejaron un montón de piedras y una tosca cruz hecha de ramas. Tras la guerra vino la peste del ganado y entonces, por inspiración milagrosa el hacendado de La Yaguara invocó el espíritu de Maximiliano González, prometiéndole erigirle una capilla en el sitio de la tumba; esto es lo que dicen unos, porque la tradición también refiere el hecho de la promesa pero en otro sitio distinto al del enterramiento. Y se acabó la peste del ganado es lo que dicen, y le erigieron la capilla a Maximiliano González y la fama de su poder milagrero empezó a extenderse. Esto debió ser después de Tocuyito, al comienzo del siglo, y la fracción a través de cuya aventura alcanza el cielo y el poder de los santos el humilde Maximiliano González debe identificársele como castrista y andino y tan debió ser así que, esto también se dice, el general Juan Vicente Gómez era muy creyente del Ánima Buena y sus veintisiete años de poder fue regalo que le hiciera a la sombra del águila conmemorativa del triunfo de Tocuyito, este salvador espíritu, de origen cojedeño, campesino y ordeñador. Historia documental no tiene Maximiliano González sino la que todos los días le escribe el pueblo que por sus favores obtiene la salud, la alegría, la riqueza y la libertad. El Ánima de La Yaguara jamás desoye las oraciones dicen las multitudes.

Creencia
Según Hilda Sorano de Silva; "Maximiliano González, fue correo del ejército patriota, se desenvolvió entre la ciudad de Valencia y la población de Tinaquillo en el estado Cojedes. Era querido y apreciado por los vecinos de la zona que continuamente recorría. Se distinguió por su don de gente y su solidaridad.
En uno de sus frecuentes viajes fue aquejado por fuerte fiebre y diarrea, enfermó gravemente y murió en un paraje solitario ubicado entre la quebrada de Barreras y el pueblo de Tocuyito. Fue encontrado después de varias semanas debajo de un árbol de yaguaro donde había buscado cobijo para resguardarse. Su cuerpo no se corrompió, tampoco fue devorado por los animales, se disecó al sol. El hallazgo lo realizó un  campesino quien avisó a otros compañeros. Lo sepultaron en el mismo lugar donde lo encontraron.
El prestigio de hombre probo que había cultivado en vida, las circunstancias que rodearon su fallecimiento y la preservación natural de sus restos mortales fueron motivo de asombro y originaron el culto a esta ánima calificada de milagrosa por el sentimiento popular.
Al poco tiempo de haber sido enterrado, se presentó la peste que afectó a grandes rebaños de ganado. Un criador de la región, muy preocupado al darse cuenta que sus reses estaban enfermándose, elevó su plegaria al ánima de Maximiliano González y pronto la peste cesó, así pudo conservar los rebaños. Agradecido por el favor recibido construyó una pequeña capilla en terrenos de su hacienda y trasladó los restos de Maximiliano González. Estos permanecen actualmente en ese lugar. 
Muchas personas con el transcurrir de los años han invocado al ánima de la Yaguara, para pedir su intersección ante Dios con el fin de lograr la solución de los problemas que les han aquejado. 
Delante la cripta donde reposan los restos de Maximiliano González se construyó hace unos treinta años, una capilla católica donde los domingos se celebra la santa misa. En la cripta los fieles del culto depositan velones, flores y toda clase de ofrendas materiales como testimonio por los favores recibidos". 


ORACIÓN
Ánima buena y piadosa de MAXIMILIANO GONZÁLEZ, que por secretas plenas de divinidad manifiestas poder ayudar compasivamente a cuantos te invoquen con fervor y confianza; yo te invoco con todas las ansias de mi espíritu y te expongo mi tribulación (aquí se pide lo que se desea alcanzar) y me concedas lo que te ruego si es para bien mío y gloria de Dios.
Son ya innumerables los que han sentido tu influencia divina y recibido tus poderes, sea yo, ánima buena, del número de estos privilegiados y merezca tu protección, y tu asistencia y pregonaré mi suerte y mi agradecimiento hacia ti: Santa y buena Ánima de MAXIMILIANO GONZÁLEZ.
Atiende mis súplicas y concédenos tan pronto te sea posible lo que tan fervorosamente te pido en el nombre de Jesucristo y María Santísima. Amén.  

jueves, 12 de junio de 2014

Poética de la Virgen del Carmen

(Representación de la Virgen del Carmen en el Servicio Comunitario de la UNELLEZ-San Carlos)

En este archivo abordamos varios aspectos de la Poética Popular a La Virgen del Carmen mediante gráficas del Servicio Comunitario "Conservación de la Literatura Oral y la Religiosidad Popular en el Sector Cero San Juan", realizado por estudiantes y docentes de la UNELLEZ y de la Fundación San Juan Bautista Niño, en San Carlos, Cojedes. 
El primer aspecto está relacionado con los poemas a la Virgen del Carmen y el llamado verso "tornao" (el que retorna) en octosílabo. El poeta Francisco Palma nos ofrece una interesante versión en "Homenaje a Camachito" (2005), canto luctuoso dedicado a  José Rafael Camacho, cuyos versos describen la protección que se le brinda:  

La Virgen del Carmen y el Santo Rosario
lo cubren de gloria junto a sus hermanos.
Lo cubren de gloria junto a sus hermanos
la Virgen del Carmen y el Santo Rosario.


*La señora María Brito, artesana constructora de muñecos, devota y maestra de esta tradición, junto a estudiantes de la UNELLEZ-San Carlos 


En las leyendas llaneras la Virgen del Carmen impone su rol de patrona protectora, que le asignan las madres del Llano cuando sus hijos parten de viaje. En la leyenda "El secuestro del coplero" (de Hipóilito Arrieta y Jeny Tatiana Colmenares): La madre del coplero, al marchar de gira le bendice así: "Cuídese mucho, hijo, usté sabe que yo siempre lo encomiendo a Dios y a la Virgen del Carmen para que me lo protejan y me lo acompañen".  
Otros poemas llaneros asignan a la Virgen del Carmen distintos matices simbólicos de gran interés. Joaquín Ramos en su canción "Virgen del Carmen", la expone como "patrona del conductor" venerada con humildad y canto, a través de la tonadilla octosílaba asonante, con un primer nominativo verso libre:

"Virgen del Carmen
eres una gran señora;
bondadosa y protectora
patrona del conductor
tienes torrente de amor
en suelo venezolano
y aquí te veneramos
en esta humilde canción".

(*Altar a la Virgen del Carmen hecho por  estudiantes del Servicio Comunitario  UNELLEZ) 

En el corrío El reencuentro, Orlando Amundaray, cuenta que,  tras imponerse a su rival, le sugiere que invoque a la Virgen del Carmen para salvarse del destino fatal que le aguarda:


Hoy no te salva ni un padre
ni el pastor ni el Evangelio
ni la madre Coromoto,
diosa de los guanareños;
solo a la Virgen del  Carmen
le pedirás con empeño
cruzar estero y palmares
que te libre de un mal sueño.

En el tema de los altares a la Virgen del Carmen el poeta Enmo Suárez nos acerca a su experiencia por medio de este tono de velorio de santos, que será el primero dentro su poema "Flores para el Altar" (publicado en el año 2007):

Un lindo presagio
díjome mi padre:
“Un escapulario
te dejó tu madre
y un altar a diario
debes alumbrarme
y un santo sagrario
para recordarme”.

(Distintos maestros populares comparten saberes sobre estos rituales a la Virgen del Carmen)

Luego, en la misma fórmula del tono hexasílabo, los versos aclaran la postura del poeta ante semejante compromiso y asoman la figura de "la Cruz del Rosal", muy propia del  Velorio de Cruz de Mayo, lo cual revela que el altar a erigirse tendrá flores, rosas y claveles, tal como lo indica la tradición:

Con mi humilde altar
yo te adoraré
saliendo a sembrar
no me perderé
tu digno mandar
nunca olvidaré
La Cruz del Rosal
siempre guardaré.

(Tamboreros de San Juan Bautista Niño alistan su homenaje a la Virgen del Carmen)

Esta obra de Enmo Suárez adquiere un matiz dramático cuando el poeta, confiesa su humilde condición social que le imposibilita colocar ricas ofrendas. Lo notable de este sentimiento, se da en la ratificación de la fe del creyente y su  rol como cantador ("ruiseñor") que venera a Cristo: 


Soy un sembrador
un hijo del pueblo
con cuanto sudor
yo gano el sustento,
y hasta mi señor
yo quisiera un vuelo
soy un ruiseñor
a Cristo venero.

La primera décima de este poema relata el tema a tratar: es decir el drama que sufre el poeta devoto en su empeño por construir el Altar ofrecido a la Virgen del Carmen, como apreciaremos en estos versos octosílabos: 


La Virgen ayer bajó
estando yo en oración
y se me puso en canción
lo tanto que siento yo,
aquello que me ordenó
era un mandato sagrado:
que dejara engalanado
un lindo y humilde altar.

 (Estudiante del Servicio Comunitario custodiando el Altar de la Virgen del Carmen)

 El poema de Enmo Suárez narra detalles del altar que elabora. Es necesario aclarar que estos poetas populares no enuncian estados contemplativos, sino la fusión de la obra ejecutada con la creencia y la fe, así el esfuerzo (la acción) por mandato divino, es un símbolo devoto: 

Llevado por mi Patrona
mis manos se empecinaban
con ganas que no acababan
después de salir la aurora.

Su tarea está llena de amor. El devoto se vuelve incansable, corta "mil rosas" sin hincarse la carne (o se hiere sin sentir dolor), pues en la fe que le anima la alegría lo envuelve:   

A su altar traje mi amor
mil rosas corté del suelo
como me siento ligero
hoy no me atormenta pasión
ni me lastima el dolor
que venzo con alegría.

(*Imagen Mayor de la Virgen del Carmen posesionada en el altar confeccionado en su honor)

Con suma gracia Enmo Suárez nos conduce al plano del humor, muy decantado y de buen gusto, como se hace notorio en esta décima:

Un cestal de hierbabuena
le ofrecí muy reverente
y aunque no soy del oriente
traje del mar una sirena
tan blanca como la arena.
Entre las brasas candentes
hallé un diamante saliente
que ante la cruz de mi Cristo,
de todos el más bendito,
yo dejé como un presente.


La narración lírica de Enmo Suárez abarca experiencias vitales y del ambiente un festín de elementos que convertirán a su altar en una pieza única de fantasía e imaginación, pero siempre dentro de su "altar a la Virgen":

"Quinientas rosas en rama
yo busqué por la mañana.
Envidioso el cundiamor
quiso entregarle al Señor
su rojo más exquisito
y yo le dibujé sobre el nicho
a mi Cristo un arrebol.

(Bajo el incesante repicar de los tambores se entregan los banderines a la Virgen del Carmen) 

El tema del "dibujo" en la anterior décima, es un tópico literario de la religiosidad popular de la más antigua data,  y fusiona la poesía con las artes plásticas. Evangelisto Hermoso, en su  poema "La Cuna Bendita", narra un  torneo de pintura en el que el rey David recrea el Arca de la Alianza y los cinco misterios, con la inmediata replica de los Reyes Magos, ambas acciones convierten la cuna del  Niño Jesús en "altar", que es otra constante literaria popular: 

Pintó el Arca de la Alianza,
pintó los cinco misterios.
Con varios color imperio
pintaron la Casa Santa,
pintaron el Ser de Gracia,
la custodia y el sagrario,
la cruz y el escapulario,
el caliz y el misal,
pintaron en el altar
sobre la cruz un rosario.



Al retornar al  poema de Enmo Suárez, encontramos un nuevo recordatorio que hace el poeta sobre su condición social, el empeño de su tarea y la "visita" en estado onírico, en este caso de la Magdalena, quien le ratifica el signo profundo de su doble tarea: el canto, como ejecución artística y la elaboración del altar como factor de "realidad literaria", es decir, la que acontece dentro de la obra:


Angustiado por ser pobre
no hallaba que más poner
y es que viene a suceder
que sin embargo soy noble.
Ya estaba puliendo el roble
y cuando iba a cerrar mi faena
yo soñé que la Magdalena
me decía: “Anda, sigue hijo mío,
que Jesús ya te ha cumplío
y él no quiere que te pierdas”.


La décima VIII de este poema de Enmo Suárez tiene un sabor de maestría sobre la visión popular religiosa de la elaboración de los altares: 


La adoración al altar
no es un tamaño e suplicio
porque es la mesa de Cristo,
y un deber fundamental
que es la promesa pagar.

Suárez culimina su exitosa faena con una conseja poética, con esta cuarteta sencilla, pulcra, significativa y hermosa, como fue su palabra y su presencia:

Siendo de muy mala salud
creerse uno más que Dios
que a su hijo nos entregó
cantémosle con gratitud.

(Procesión de banderines a la Virgen del Carmen desafiando la lluvia y la oscuridad)

Como recuerdo de su visita le dejamos la célebre Oración del Camino, que se reza al tomar una ruta -desconocida o no- heredada de los antiguos arrieros de ganado que sembraron el Llano con sus leyendas y cantos. Esta oración, sencilla y hermosa, se recita al momento de frotar el escapulario con devoción y fe: 
“Señora Bendita, amada Virgen del Carmen, Madre del Escapulario; tu nombre glorioso me atrevo a invocar al emprender estos pasos que te los dedico lleno de amor y fe. Permite que donde quiera que vaya tu sagrado nombre me libre de los peligros y males; que en las tristezas y martirios yo reciba tu consuelo. Sea tu santa voluntad encontrar luz en mi camino y que bajo tu manto me halle cuando el Padre Eterno nos llame. Amén."

lunes, 15 de abril de 2013

POEMAS VOTIVOS A PANCHA DUARTE "ÁNIMA DE TAGUAPIRE"




"Fue sana, limpia de alma, de baja estatura, el pelo liso muy largo: una típica indiecita": 
según Alfredo Armas Alfonso (Archivo de Rober Malavé)



Imagen de Pancha Duarte en el archivo de Rober Malavé)


Francisca  “Pancha”  Duarte es una de las ánimas de culto más sólido en nuestro país, cuyo inicio es muy cercano a la fecha de su muerte (septiembre de 1895). Su entierro, al pie de un árbol de taguapire, le da un carácter ecológico y de sombra bondadosa asumido como una extensión de su vida, en la cual, según la leyenda, nunca tuvo un no para cualquier petición. El notable escritor Alfredo Armas Alfonso indica su condición de mito  indígena: "Fue sana, limpia de alma, de baja estatura, "gordita", el pelo liso muy largo: una típica indiecita" y que se trata "del espíritu que es brasa viva, que no apaga ninguna agua torrencial". 
En ella, también,  reconocemos el valor de la madre soltera y de las mujeres trabajadoras que laboran en las duras faenas del campo y las ciudades. 
Son incontables los milagros que se le atribuyen como Ánima del  Taguapire e, igualmente, se pierden de vista las muestras de fervor que recibe, entre ellas: ofrendas en poemas y cantos hechas por los devotos,  difundidas por los poetas-devotos en distintas producciones discográficas, de cuales presentamos una pequeña, pero sentida muestra. Comenzaremos con dos fragmentos del legendario romance que le compusiera el gran poeta Próspero Infante, quien le nombrara con justicia: “¡un torrente de oro vivo!"

Detalle mínimo de su capilla y de la devoción popular que recibe
(Archivo de Jhan Kobelski)


PANCHA DUARTE (Fragmentos del poema de Próspero Infante) Fuente: Miguel Cabello

Ánima del Taguapire
-Dijo un viajero contristo-
si se me  quita esta fiebre
que me está quemando vivo,
te hago un cercado de palmas
y un túmulo de ladrillos
pa´ que no pise el ganado
el suelo que está bendito
y como un claro milagro
bajó la fiebre en el sitio;
pero al llegar al poblado
se echó  la gracia al olvido;
no pagar servicio a pobres
es una virtud de ricos
…///…
Poco después, a la vera
del sendero como un símbolo
se alzaba un techo de tejas
sobre un túmulo blanquísimo.
La gracia de los milagros
llenó todos los oídos
muchos alcanzaron bienes
otros, salud del espíritu;
algún mercachifle avaro
logró la deuda de un pillo
y hasta el viejo don Natalio,
cuando un vaquero dijo:
”Se perdió la vaca mora;
no he jallao el toro suizo”…
”ofrézcale a Pancha Duarte
una vela de a cuartillo”
A la mañana siguiente
la vaca buscó  a su hijo
y algún sabanero trajo
al patio el toro perdido…
y el cura de la parroquia
comprendió, con buen sentido,
que al alma de Pancha Duarte,
a la vera de un camino,
es, entre todas las cosas
¡un torrente de oro vivo! 

ROMANCE DEL ÁNIMA DE TAGUAPIRE

(José Antonio De Armas Chitty)

Fuente http://cuentaelabuelo.blogspot.com


Mirar de frente la vida y en el duelo siempre darse.
Ser caracol de la angustia, de la angustia innumerable.
En el dolor de los otros confundirse y encontrarse.
Así crecida y señera, cayó un día Pancha Duarte...

La hamaca en silencio cruza, los desiertos chaparrales.
La negra cobija dice, que va la muerte de viaje.
Los hombres lanzan al viento, sorda y oscura la frase:
"ésta muerta sí que pesa, parece piedra compadre"

Son diez los que van. Diez hombres
y es cansino y duro  el viaje,
salieron de Barrialito, con el lucero en pañales
Doce leguas, barro flojo, Santa María un miraje,
ron escaso, sol de invierno y con la fatiga sin cauce,
un inmenso taguapire, les dió cobijo un instante.

Y cuando de nuevo fueron, a alzar la hamaca, a doblarse
para continuar el rumbo, se miraron los semblantes, 
los diez hombres no podían, tener en vilo el cadáver.
Voluntariosos quisieron, a una voz incorporarse,
y tanto pesa la muerta, que se quedan vacilantes.
Del guatacaro rugoso, se retorcía el mecate,
y un silbo de ánima en pena, llena de sombras el aire.
"Que la enterremos parece, decínolos Pancha Duarte",
dueño de su voz robusta grita Segundo Canache.

La enterraron en silencio, todos con el gesto grave,
al pié de unos Taguapires, que daban fondo al paisaje,
Y crecen piedras y  flores, nace la cruz de Apamate.
El olvido llega un día, con  sus mudos matorrales,
y Pancha Duarte ya es dueña, del más hermoso mensaje
Salvador Faro, una vez, le oye cruzar en el aire,
y ve el agua de regreso, al bosque mudo que arde,
iluminadas las cruces y entre sollozoz distantes
un hilo de largas sombras, confundiéndose en los árboles.

"¡Ánima del Taguapire!", se escucha en cerros y valles,
de Uracoa a Barinitas, en las orillas del Guaire;
en Ipire que es la tierra de sentir y de sembrarse,
donde aseguran que han visto, a Dios cruzando las calles.

Su casa de hoy deslumbra: oro, perlas, cortinajes.
En verso noble su vida la dijo Próspero Infante
Invocarla es tener siempre, segura una luz distante.
Voz anónima y eterna, agua que del pueblo nace,
bandera, sed y frescura, hito de cielo en la sangre
río de fe sin orillas, ¡Corazón de Pancha Duarte!

Parte de la portada del libro de Miguel Cabello



UNA KIRPA A PANCHA DUARTE
(Letra de Luis Manzano)
Fuente: José Cheo González (cantante)

Lo que un día te prometí,
te prometí
aquí te lo estoy cumpliendo,
aquí te lo estoy cumpliendo
sé muy bien que estás oyendo
el verso de este poeta
mi fe siempre te respeta
para mí eres clase aparte
bondadosa Pancha Duarte 
Dios bendiga  tu grandeza. 
Quiso la naturaleza,
naturaleza
conservar el taguapire,
conservar el taguapire
Santa María de Ipire
hoy en día tu gran morada
milagrosa y llamarada
esperanza de los fieles
ruego pa´ siempre veles
por vidas desamparadas.

A tu imagen sagrada
oye, sagrada
conmigo por todas partes,
conmigo por todas partes
y prometo iluminarte
siempre y cuando me detenga
así vaya o así venga
Francisca, allá en tu santuario
nunca faltará un rosario
y que te prenda una vela
no importa cuánto se anhela,
cuánto se anhela
lo importante es que sea un bien,
lo importante es que sea un bien
pues tú no miras a quién
para ti no existen clases
el milagro igual lo haces
motivo pa´ que te admire, 
Ánima del Taguapire
ante Dios eres mi enlace.

Pancha,
Pancha eres la frase,
eres la frase
obligada del chofer,
obligada del chofer
detenerse es un deber
y pasar a tu capilla
sin importar cuál sencilla
o breve sea la oración
tampoco la profesión
tu bondad igualito brilla.
Hoy en esta seguidilla,
si seguidilla
de coplas quiero pedirte
de coplas quiero pedirte
por mi patria que está triste
víctima de corrupción
y seres sin corazón
que al llegar a Miraflores
no sienten los sinsabores
del pobre sin condición.

Eres la viva expresión,
viva expresión
Pancha del venezolano,
Pancha del venezolano
por tu pueblo soberano
de rodillas voy pidiendo
ahora que estoy sintiendo
que la patria de Bolívar
perdió ya la esencia viva
y hoy día se está muriendo.
Santa María voy corriendo
si voy corriendo
al aposento de Pancha,
al aposento de Pancha
quien murió pura y sin mancha
como le fe como estandarte
y he querido regalarte
esta humilde serenata
la canción que te hacía falta,
mi vieja Francisca Duarte.

ÁNIMA DEL TAGUAPIRE
(Letra de José Jiménez, “el Pollo de Orichuna”)
Fuente: José Jiménez (cantante)

Hermana Francisca Duarte,
Francisca Duarte
con tus dotes milagrosos
la virtud  que Dios te ha dado,
que Dios te ha dado
por tu hecho generoso
como fuiste de la tierra
en el cielo haz lo propio
y ante nuestro Padre
intercede por nosotros
cobíjame con tu manto
porque eres de mí devoto.
Gracias, hermana Francisca,
me siento lleno de gozo
por haber reconstruido
mi cantar que se había roto
y ahora me encuentro cantando
sin problemar deshonroso.

Con la misma melodía,
sí melodía,
de mi tono quejumbroso
quiero seguirles brindando
anda, brindando
de mis cantares un poco.
Pa´ cumplir con mi promesa
Frente a tu altar me coloco
y me hinco  de rodillas
contento y muy orgulloso
por haberme concedido
un tesoro tan valioso. 
Ánima del Taguapire,
bajo tu afecto piadoso
al lado de nuestro Padre
poder divino y glorioso
aléjenno a los enemigos
que nos tienen en acoso.
  
ÁNIMA DEL TAGUAPIRE
(Letra de Francisco Ríos)
Fuente: Cristóbal Jiménez (cantante)

Cerca de Santa María
a la orilla del camino
hay una capilla hermosa
refugio del peregrino
es un recinto de paz
de oración  y de armonía
donde cambia el caminante,
sus penas por mejoría,
donde cambia el caminante
sus penas por mejoría.
Sus miserias por bonanza
su llanto por alegría
y tu bondad siempre alcanza
a vencer las lejanías
y tu bondad siempre alcanza
a vencer las lejanías.
Un alma muy generosa
descansa en ese lugar
bajo una sombra piadosa
la hubieron de sepultar
iba en hombros de llaneros
con la brisa del palmar
y en el pie de un taguapire
quiso poder descansar
y en el pie de un taguapire
quiso poder descansar.
Se llamó Francisca Duarte
“Pancha” en tono familiar
y desde entonces imparte
la bendición matinal
y desde entonces imparte
la bendición matinal.

Hablado: Ánima de Taguapire, dedicada al pueblo de Santa María y toda Venezuela.

Le pidió permiso al tiempo
y a la Corte Celestial
para vencer el olvido
y al caminante auxiliar
presagiaba en cada paso
en cada gesto al mirar
que su luz no tendría ocaso
su suerte sería brillar
que su luz no tendría ocaso
su suerte sería brillar.
Más allá  del tiempo ignoto
al destino va a esperar
donde el silencio fue roto
por un canto celestial
donde el silencio fue roto
por un canto celestial.
Y fue aquél, un día tan hermoso
que empezó a testimoniar
su protección al devoto
que la quisiera invocar
pasó un hombre muy cansado
con fiebre y gran malestar
y le curó cuerpo y alma
y le ayudó a progresar
y le curó cuerpo y alma
y le ayudó a progresar.
Desde entonces, Pancha Duarte,
eres símbolo inmortal
rayo de luz que abre paso
para la estrella alcanzar
rayo de luz que abre paso
para la estrella alcanzar.

Poemas tomados de: ANÁLISIS DE FIGURAS ESPECTRALES EN EL CORRÍO Y LEYENDAS DEL   CANTO LLANERO TRADICIONAL de Isaías Medina López, Duglas Moreno y Carlos Muñoz (Trabajo de Investigación aprobado en la UNELLEZ-San Carlos, Cojedes)

Oración a la LABORIOSA ÁNIMA DE TAGUAPIRE

Mujer Sagrada y ejemplo de virtudes entre todas las mujeres, que dedicaste tu  vida a auxiliar las necesidades de tus semejantes, con tu humilde pimpina de Agua fresca, con pequeñas pero significativas provisiones de alimentos para renovar las agotadas fuerzas de los caminantes con quienes te topabas por los senderos y que dedicaste tu vida a transmitir amor por doquier sin pedir a cambio nada.

Yo, (Tu nombre completo) suplico tu ayuda e iluminación para seguir en este mundo de tortura; Concédeme, Misericordiosa Francisca Duarte, la gracia de (Hacer petición)

Tú, Francisca Duarte, que moriste al píe de un taguapire y desde el cumpliste muchos milagros Yo (Tu nombre completo) te pido me resuelvas (Repetir petición)

para que pueda yo estar en paz espiritual y física. (Se repite 3 veces la última parte)

Yo, (Tu nombre completo) suplico tu ayuda e iluminación para seguir en este mundo de tortura; Concédeme, Misericordiosa Francisca Duarte, la gracia de (Repetir petición)

Amén.