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jueves, 12 de junio de 2014

Poética de la Virgen del Carmen

(Representación de la Virgen del Carmen en el Servicio Comunitario de la UNELLEZ-San Carlos)

En este archivo abordamos varios aspectos de la Poética Popular a La Virgen del Carmen mediante gráficas del Servicio Comunitario "Conservación de la Literatura Oral y la Religiosidad Popular en el Sector Cero San Juan", realizado por estudiantes y docentes de la UNELLEZ y de la Fundación San Juan Bautista Niño, en San Carlos, Cojedes. 
El primer aspecto está relacionado con los poemas a la Virgen del Carmen y el llamado verso "tornao" (el que retorna) en octosílabo. El poeta Francisco Palma nos ofrece una interesante versión en "Homenaje a Camachito" (2005), canto luctuoso dedicado a  José Rafael Camacho, cuyos versos describen la protección que se le brinda:  

La Virgen del Carmen y el Santo Rosario
lo cubren de gloria junto a sus hermanos.
Lo cubren de gloria junto a sus hermanos
la Virgen del Carmen y el Santo Rosario.


*La señora María Brito, artesana constructora de muñecos, devota y maestra de esta tradición, junto a estudiantes de la UNELLEZ-San Carlos 


En las leyendas llaneras la Virgen del Carmen impone su rol de patrona protectora, que le asignan las madres del Llano cuando sus hijos parten de viaje. En la leyenda "El secuestro del coplero" (de Hipóilito Arrieta y Jeny Tatiana Colmenares): La madre del coplero, al marchar de gira le bendice así: "Cuídese mucho, hijo, usté sabe que yo siempre lo encomiendo a Dios y a la Virgen del Carmen para que me lo protejan y me lo acompañen".  
Otros poemas llaneros asignan a la Virgen del Carmen distintos matices simbólicos de gran interés. Joaquín Ramos en su canción "Virgen del Carmen", la expone como "patrona del conductor" venerada con humildad y canto, a través de la tonadilla octosílaba asonante, con un primer nominativo verso libre:

"Virgen del Carmen
eres una gran señora;
bondadosa y protectora
patrona del conductor
tienes torrente de amor
en suelo venezolano
y aquí te veneramos
en esta humilde canción".

(*Altar a la Virgen del Carmen hecho por  estudiantes del Servicio Comunitario  UNELLEZ) 

En el corrío El reencuentro, Orlando Amundaray, cuenta que,  tras imponerse a su rival, le sugiere que invoque a la Virgen del Carmen para salvarse del destino fatal que le aguarda:


Hoy no te salva ni un padre
ni el pastor ni el Evangelio
ni la madre Coromoto,
diosa de los guanareños;
solo a la Virgen del  Carmen
le pedirás con empeño
cruzar estero y palmares
que te libre de un mal sueño.

En el tema de los altares a la Virgen del Carmen el poeta Enmo Suárez nos acerca a su experiencia por medio de este tono de velorio de santos, que será el primero dentro su poema "Flores para el Altar" (publicado en el año 2007):

Un lindo presagio
díjome mi padre:
“Un escapulario
te dejó tu madre
y un altar a diario
debes alumbrarme
y un santo sagrario
para recordarme”.

(Distintos maestros populares comparten saberes sobre estos rituales a la Virgen del Carmen)

Luego, en la misma fórmula del tono hexasílabo, los versos aclaran la postura del poeta ante semejante compromiso y asoman la figura de "la Cruz del Rosal", muy propia del  Velorio de Cruz de Mayo, lo cual revela que el altar a erigirse tendrá flores, rosas y claveles, tal como lo indica la tradición:

Con mi humilde altar
yo te adoraré
saliendo a sembrar
no me perderé
tu digno mandar
nunca olvidaré
La Cruz del Rosal
siempre guardaré.

(Tamboreros de San Juan Bautista Niño alistan su homenaje a la Virgen del Carmen)

Esta obra de Enmo Suárez adquiere un matiz dramático cuando el poeta, confiesa su humilde condición social que le imposibilita colocar ricas ofrendas. Lo notable de este sentimiento, se da en la ratificación de la fe del creyente y su  rol como cantador ("ruiseñor") que venera a Cristo: 


Soy un sembrador
un hijo del pueblo
con cuanto sudor
yo gano el sustento,
y hasta mi señor
yo quisiera un vuelo
soy un ruiseñor
a Cristo venero.

La primera décima de este poema relata el tema a tratar: es decir el drama que sufre el poeta devoto en su empeño por construir el Altar ofrecido a la Virgen del Carmen, como apreciaremos en estos versos octosílabos: 


La Virgen ayer bajó
estando yo en oración
y se me puso en canción
lo tanto que siento yo,
aquello que me ordenó
era un mandato sagrado:
que dejara engalanado
un lindo y humilde altar.

 (Estudiante del Servicio Comunitario custodiando el Altar de la Virgen del Carmen)

 El poema de Enmo Suárez narra detalles del altar que elabora. Es necesario aclarar que estos poetas populares no enuncian estados contemplativos, sino la fusión de la obra ejecutada con la creencia y la fe, así el esfuerzo (la acción) por mandato divino, es un símbolo devoto: 

Llevado por mi Patrona
mis manos se empecinaban
con ganas que no acababan
después de salir la aurora.

Su tarea está llena de amor. El devoto se vuelve incansable, corta "mil rosas" sin hincarse la carne (o se hiere sin sentir dolor), pues en la fe que le anima la alegría lo envuelve:   

A su altar traje mi amor
mil rosas corté del suelo
como me siento ligero
hoy no me atormenta pasión
ni me lastima el dolor
que venzo con alegría.

(*Imagen Mayor de la Virgen del Carmen posesionada en el altar confeccionado en su honor)

Con suma gracia Enmo Suárez nos conduce al plano del humor, muy decantado y de buen gusto, como se hace notorio en esta décima:

Un cestal de hierbabuena
le ofrecí muy reverente
y aunque no soy del oriente
traje del mar una sirena
tan blanca como la arena.
Entre las brasas candentes
hallé un diamante saliente
que ante la cruz de mi Cristo,
de todos el más bendito,
yo dejé como un presente.


La narración lírica de Enmo Suárez abarca experiencias vitales y del ambiente un festín de elementos que convertirán a su altar en una pieza única de fantasía e imaginación, pero siempre dentro de su "altar a la Virgen":

"Quinientas rosas en rama
yo busqué por la mañana.
Envidioso el cundiamor
quiso entregarle al Señor
su rojo más exquisito
y yo le dibujé sobre el nicho
a mi Cristo un arrebol.

(Bajo el incesante repicar de los tambores se entregan los banderines a la Virgen del Carmen) 

El tema del "dibujo" en la anterior décima, es un tópico literario de la religiosidad popular de la más antigua data,  y fusiona la poesía con las artes plásticas. Evangelisto Hermoso, en su  poema "La Cuna Bendita", narra un  torneo de pintura en el que el rey David recrea el Arca de la Alianza y los cinco misterios, con la inmediata replica de los Reyes Magos, ambas acciones convierten la cuna del  Niño Jesús en "altar", que es otra constante literaria popular: 

Pintó el Arca de la Alianza,
pintó los cinco misterios.
Con varios color imperio
pintaron la Casa Santa,
pintaron el Ser de Gracia,
la custodia y el sagrario,
la cruz y el escapulario,
el caliz y el misal,
pintaron en el altar
sobre la cruz un rosario.



Al retornar al  poema de Enmo Suárez, encontramos un nuevo recordatorio que hace el poeta sobre su condición social, el empeño de su tarea y la "visita" en estado onírico, en este caso de la Magdalena, quien le ratifica el signo profundo de su doble tarea: el canto, como ejecución artística y la elaboración del altar como factor de "realidad literaria", es decir, la que acontece dentro de la obra:


Angustiado por ser pobre
no hallaba que más poner
y es que viene a suceder
que sin embargo soy noble.
Ya estaba puliendo el roble
y cuando iba a cerrar mi faena
yo soñé que la Magdalena
me decía: “Anda, sigue hijo mío,
que Jesús ya te ha cumplío
y él no quiere que te pierdas”.


La décima VIII de este poema de Enmo Suárez tiene un sabor de maestría sobre la visión popular religiosa de la elaboración de los altares: 


La adoración al altar
no es un tamaño e suplicio
porque es la mesa de Cristo,
y un deber fundamental
que es la promesa pagar.

Suárez culimina su exitosa faena con una conseja poética, con esta cuarteta sencilla, pulcra, significativa y hermosa, como fue su palabra y su presencia:

Siendo de muy mala salud
creerse uno más que Dios
que a su hijo nos entregó
cantémosle con gratitud.

(Procesión de banderines a la Virgen del Carmen desafiando la lluvia y la oscuridad)

Como recuerdo de su visita le dejamos la célebre Oración del Camino, que se reza al tomar una ruta -desconocida o no- heredada de los antiguos arrieros de ganado que sembraron el Llano con sus leyendas y cantos. Esta oración, sencilla y hermosa, se recita al momento de frotar el escapulario con devoción y fe: 
“Señora Bendita, amada Virgen del Carmen, Madre del Escapulario; tu nombre glorioso me atrevo a invocar al emprender estos pasos que te los dedico lleno de amor y fe. Permite que donde quiera que vaya tu sagrado nombre me libre de los peligros y males; que en las tristezas y martirios yo reciba tu consuelo. Sea tu santa voluntad encontrar luz en mi camino y que bajo tu manto me halle cuando el Padre Eterno nos llame. Amén."

martes, 28 de junio de 2011

FESTEJOS A LA VIRGEN DEL CARMEN (versos y fotografías) Isaías Medina López

Imagen en el archivo de Rubén Darío González

Dedicado a los estudiantes del Proyecto de Servicio Comunitario Conservación de la tradición literaria oral y la religiosidad popular del sector cerro San Juan, de la UNELLEZ-San Carlos, y a quienes  buscan en nuestras raíces una explicación profunda del mundo que nos rodea.


Cada 16 de julio,  se realiza, con  muy diversas expresiones de adoración, los festejos a la Virgen del Carmen; poéticas, musicales, artesanales, dancísticas  y, por supuesto, de rituales mágico-religiosos, que abarcan distintas partes del mundo. Ellas se registran como "ofrendas", en la acepción de "entrega devota". Estas expresiones de festejo,  sentidas y hermosas,  dan el perfil al presente documento, que esperamos contribuya a esclarecer la posición de Nuestra Señora del Carmen en el imaginario de nuestros pueblos hispanoamericanos y que es posible que se ignore en muchos países de Europa y América  e incluso en el propio territorio llanero de Venezuela y Colombia.

Todo comienza con la fe. El velorio no es velorio si no se reza, si no se canta parranda y si no se comparte aunque sea agua, eso sí, desde  muy adentro. Las invocaciones muchas veces provienen de oraciones que se improvisan en el momento de acuerdo a lo que siente el creyente: la angustia del ruego; la promesa que se paga; la gratitud  de siempre.

*María de Los Reyes, viuda del ya legendario poeta Evangelisto Hermoso, pionero de estos cantos en el sector La Colonia, de San Carlos. Ella invoca a la Virgen del Carmen con su fe aquilatada por largos años de devoción.

Siguiendo la prédica de comenzar con una oración, colocaremos esta ubicada como respaldo de una estampa de la Virgen del Carmen: "Aquí me tienes, Madre mía del Carmen, estoy desfallecido: ¡esta dura jornada del diario vivir! En medio de tantas preocupaciones, tentaciones y abatimientos  busco tu refugio. Madre mía, ayúdame a ser bueno. No me dejes solo, llevo tu Santo Escapulario, acuérdate de tus consejos y promesas para que en la vida me protejas, Señora mía, y en la muerte me ayudes y me alcances la dicha inefable de salvarme. Que tu mirada y bendición me defiendan y me protejan. Amén".

* Los  parranderos de estos cantos de pascua son diestros ejecutantes de sus instrumentos musicales y cantadores con muchos años de larga práctica.

Este es un pregón clásico (en versos hexasílabos, al estilo del tono llanero) que se declama o se canta en la casa de una familia seguidora de esta devoción al rendir honores  a la Virgen del Carmen:

Ábreme la puerta,
familia querida,
que le traigo versos,
a mi preferida:
Ay, Virgen del Carmen,
de pascua florida.


Una vez dentro de la casa el parrandero hace los saludos a la familia y comienzan los cantos, que en la mayoría de las ocasiones permite la intervención de todos los integrantes de la parranda y de quienes quieran (y tengan la suficiente facultad) para sumarse a la rueda o ronda interpretativa.

*La parranda, siempre, guarda el debido cuidado de ofrendar sus versos a la dueña de la casa.

La mayoría de los cantos de la parranda se expresan en cuartetas  de versos hexasílabos (también octosílabos) asonantes, con rima en los versos dos y cuatro, como los que se muestran a continuación, siguiendo la tradición enseñada por Evangelisto Hermoso:


La Virgen del Carmen
y esta es la verdad
que adentro e la casa
yo paso a nombrá.
.../...
Traigo mis poetas
a cantar unidos
la Virgen del Carmen
nos ha protegido.


Estos "cantos pascueros"  comienzan con un floreo musical instrumental, seguido por el canto, luego otro floreo y después nuevamente otra parte de la canción, en una fórmula poético-orquestal que culmina con un   "floreo" instrumental de cierre.

*Los dueños de la casa suelen sumarse sus voces y destrezas musicales a estos devotos cantores populares

Es común que la agrupación prepare algún verso como estribillo (coro) al terminó de cada estrofa y que el cantador siguiente lo tome de pie forzado, para construir una estrofa "falsa" de seis versos, pues  cinco versos se le añaden al pie, pero en verdad son tres que se repiten en medio de un giro melódico extraordinario, que se denomina "tornaos" (versos que retornan). Dicha Esta estructura permite introducir otros temas en el canto, sin descuidar el motivo central, e incluso se puede cambiar el último verso, pero, sin romper la rima:

Ay, Virgen del Carmen
Canto y melodía
esta gran familia
es como la mía.
Es como la mía
esta gran familia
canto y melodía.
Coro de estribillo: Ay, Virgen del Carmen

Ay, Virgen del Carmen
Con el corazón
canto en esta casa
con todo mi amor
con todo mi amor
canto en esta casa
las gracias le doy.
Coro de estribillo: Ay, Virgen del Carmen.


*Los cantores de las parrandas hogareñas emplean varios instrumentos en su labor. De izquierda a derecha: furruco, Orlando Suárez; charrasca, Isaías Medina López; tambora y capitán de la parranda, Abel Hermoso; cuatro y voz líder, José Daniel Suárez Hermoso y en las maracas, Javier Merchán.

En las ocasiones en las que se dan versos de controversias o en los "mano a mano" las cuartetas obligan  a seguir el último verso del cantador previo, con el añadido del nuevo pie que es forzado a repetir:


Bueno pues señores,
yo les digo a todos,
que mi escapulario,
es mi gran tesoro.
.../...
Es mi gran tesoro,
sépanlo  muy bien,
la Virgen del Carmen,
guía mi renacer.
.../...
Guía mi renacer,
y mi escapulario,
sobre los peligros,
el me pone a salvo.

Y así sucesivamente se repite esta atractiva formula poética,  sea o no improvisada.

*La "porfía" en el canto a la Virgen demanda mucha entrega creadora, que a su vez, nutre a los parranderos cuyos cantos -a pleno pulmón- se prolonga hasta las primeras horas del amanecer)


Gracias por su lectura. 

 Isaías Medina López

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La Virgen del Carmen: Reseñas, oraciones, cantos y poemas (http://letrasllaneras.blogspot.com/2011/04/la-virgen-del-carmen-resenas-oraciones.html

Our Lady of Mount Carmel: Reviews, prayers, chants and poems (2011):