lunes, 22 de agosto de 2011

La Virgen de la Coromoto (poemas y fotografías)

Niño llanero pasea en bicicleta frente a la imagen de 
Nuestra Señora en en el Templo Votivo 

El llanero, como parte de  sus prácticas de vida, gusta del canto recio del corrío y también del suave pasaje que llena de melodía su vida e imaginación. Invierte en esa herencia ancestral años enteros;  adiestra su oído y el sentir de los versos para evocar emociones profundas, entre ellas,  su peculiar modo de relacionarse con las fuerzas de la divinidad.

"Virgen Llanera" o  "Virgen de los Llanos" con marcados rasgos indígenas


En esa relación tan especial tendremos varios de los cantos dedicados a la Patrona de los llaneros,  la Virgen de Los Llanosla Virgen de Coromoto, quien, por sus milagros y fe inspiradora, ingresa al imaginario como fuerza e identidad. El enlace arte-devoción del pueblo reside en el mismo centro de la religiosidad popular, pues no son cantos de liturgia; se adscriben a las serenatas en las que los bardos del Llano muestran su pericia poética y el  orgullo de recrear una obra dignamente realizada.


Las tres composiciones llaneras que referiremos son un patrimonio nacional y exponen tres motivos distintos y entrelazados: en Julio Jaramillo (la fuente); en Jorge Guerrero (la protección) y en Juvenal Hernández (el símbolo). 


Devoción total (Archivo de Shantal Hernández Hernández)

1- LA FUENTE. Como primer punto en esta reseña tendremos la interpretación que realizara el desaparecido cantor ecuatoriano Julio Jaramillo sobre un pasaje atribuido a Fernando E. Delgado Lozano: " Fuente de la Coromoto", cuyas primeras estrofas aluden al espacio de su aparición tanto en la quebrada que da pe a su dramático surgimiento en el fervor popular: 

Fuente de la Coromoto
la Coromoto
fuente de la Virgen Buena
quebrada de los milagros,
de los milagros
donde se lavan las penas.
Te vi un día de primavera,
de primavera,
en la fuente rumorosa
mariposa volandera,
ay, volandera,
mariposa misteriosa.
De dónde vienes tan linda
ay, tan linda
quisiera saber tu origen
por qué tan sólo apareces
ay, apareces
en la fuente de la Virgen.

Infantes llaneros del estado Portuguesa, tierra del cacique Coromoto
(Archivo de Rhpm-Alcaldía de Agua Blanca)

Los anteriores versos prosiguen con un especial énfasis en la magia de las alas de las mariposas que echan al viento el milagro de la aparición de la Virgen de los Llanos:


El mundo a los pies de la virgen.  Archivo de Ignacio Guzmán  


En tus alas para siempre
ay, para siempre
grabaron a perfección
ese ocho de septiembre
ay, de septiembre
No tengo quien me consuele
mariposita,
y mi angustia se dilata
porque cuando el alma duele,
el alma duele
hay una pena que canta.
Bendita fuente sonora,
fuente sonora
fuente de agua milagrosa
fuente de Nuestra Señora,
Nuestra Señora
fuente de las mariposas.


Un guerrero feroz fue Coromoto (archivo de Freddy Moreno)

2- LA PROTECCIÓN. La segunda pieza goza de amplia difusión,  compuesta y cantada por Jorge Guerrero, el Guerrero del Folklor: "Virgencita  de los Llanos". La interpretación lleva ese ritmo contagioso de letanía que tanto celebramos en la obra de tan insigne cantautor apureño y que toca diversos aspectos de su veneración como humano y como llanero:
Virgencita de los Llanos
Virgen de La Coromoto
Patrona de Venezuela
la que reanima y consuela
con amor a sus devotos
hoy he venido hasta ti
a regalarte un joropo
con sentimiento llanero
y fragancia del estero
pa´ que perfume tu rostro
muy agradecido
me siento glorioso,
Virgen, de poder cantarte
aunque traigo el pecho roto
por la inclemencia del tiempo
de un mundo muy revoltoso
donde existe gente buena
de corazón bondadoso
pero también hay el doble
de hipócritas y envidiosos
que no dejan que la vida
siga su rumbo armonioso
Virgencita guanareña
la Patrona de nosotros
yo sólo quiero pedirte
lo justo, lo sano y propio
menos discriminaciones
para el pueblo laborioso
dame siempre la energía
del manantial de aquel pozo
donde apareció tu imagen
bajo un manto luminoso
trayéndonos el mensaje
de nuestro Dios poderoso
regálame agua sagrada
que vengo muy sudoroso
de tanto rejender patria
por caminos peligrosos
dame valor madrecita
que no se me canse el potro
que aún tengo mucho que andar
y el día se me puso corto
yo cargo mi fe contigo
voy pa´ alante y orgulloso
porque llanero es el manto
del cielo con que me arropo
y tú eres también llanera
Virgen de La Coromoto.

Representación llanera de "El Lavado de los Pies" en el 
monumento a la Aparición de la Virgen de La Coromoto 



Los sobrados méritos de este canto mantienen,  en esta segunda parte, un merecido homenaje a la Virgen de Coromoto:  

Recibe mi humilde canto,
Virgencita de los Llanos,
tu pueblo portugueseño
te rinde amor con empeño
y anda siempre de tu mano
y yo que vengo de allá
de mi pueblito elorzano
en la majestad del templo
extasiado te contemplo,
Virgen de amor puro y sano,
me rindo ante ti
y me siento ufano
pleno de tus bendiciones
elixir pa´ el ser humano
yo las necesito mucho
desde que estaba mediano
aunque pienso que al nacer
me cayeron como un ramo
que me fue indicando siempre
el sendero del baquiano
me llevaron a entender
lo que es lo bueno y lo malo
aprendí a honrar a mis padres
a querer a mis hermanos
a darle cariño al niño
a respetar el anciano
colaboro con el prójimo
bastión del buen ciudadano
no me afligen los inviernos
no me sofoca el verano
vivo la vida conforme
de día y de noche veo claro
y es que mi vida es un canto
que nació en mi suelo plano
alegre si estoy contento
y triste si me enguayabo
porque tengo un corazón
como el Cajón araucano
y eso te lo debo a ti,
Virgencita de los Llanos.


La devoción es fuente que inspira a cantores y músicos llaneros,
tal como se muestra a "Los Hijos de Zamora" (UNELLEZ-San Carlos)


3-EL SÍMBOLO. El tercer canto que referimos pertenece en letra y canto a Juvenal Hernández,  y se le identifica con el título de "Virgen María", que se enlazará directamente a la Virgen de Coromoto como símbolo nacional y al vez de redención. Esta es una pieza muy bien lograda con estrofas que replican el eco de la fe y segmentada en coplas muy significativas:

  Bendita Virgen María
eres reina universal
y en Coromoto te hiciste
nuestra madre nacional
a los cielos has subido
en un coro angelical
y te vuelves a nosotros
para librarnos del mal.
Bendita Virgen María
eres reina universal
y en Coromoto te hiciste
nuestra madre nacional
a los cielos has subido
en un coro angelical
y te vuelves a nosotros
para alejarnos del mal.
Virgen purísima y santa
de la fe el abecedario
nos  concilias con el padre
rezando el Santo Rosario
desde tu trono en el cielo
testimonias la verdad
que en la pasión de tu hijo
se salva la humanidad.
Virgen purísima y santa
de la fe el abecedario
nos concilias con el padre
rezando el Santo Rosario
desde tu trono en el cielo
testimonias la verdad
que en la pasión de tu hijo
se salva la humanidad.
Virgencita pura y santa
de la fe el abecedario
nos concilias con el padre
rezando el Santo Rosario
desde tu trono en el cielo
testimonias la verdad
que en la pasión de tu hijo
se salva la humanidad.
Virgencita pura y santa
de la fe el abecedario
nos concilias con el padre
rezando el Santo Rosario
desde tu trono en el cielo
testimonias la verdad
que en la pasión de tu hijo
se salva la humanidad.


Muchos matrimonios se le "encargan" a la patrona para su bendición
 (archivo de Carlos González) 


GRACIAS POR SU VISITA 


Notas:

1- Estas letras se transcriben sin fines de lucro, con el apoyo del maestro Carlos Muñoz, director del Conjunto de Música Llanera "Los Hijos de Zamora"; primero por nuestra devoción hacia la Virgen de Coromoto y luego como un justo homenaje a los artistas que hacen posible el disfrute de estas piezas.

2- Julio Jaramillo:  "el Ruiseñor de América", nació en Guayaquil, Ecuador, el 1 de octubre de 1935 y falleció el 9 de febrero de 1978. Cantautor, signo del canto sentimental americano  desde su debut en 1952. Esta pieza es una producción musical de Valentín Carucí. 

3- Jorge Guerrero nace en Lechemiel, Elorza, estado Apure, el 14 de febrero de 1968. Para sus incontables seguidores es un cantautor de acertadas metáforas que recrean las estampas campesinas del Llano, basadas en sus experiencias autobiográficas como peón de hato e integrante de un grupo familiar de músicos populares. Su obra se afinca en la emoción y la astucia que el llanero imprime a sus pasiones. 

4-Juvenal Hernández es  nativo de San Carlos, Cojedes, donde nace el 20 de junio de 1961. Cantautor. El CD en el que se inserta este arreglo Tú y el nuevo milenio data de 1999. Contiene una amplia y exquisita  revisión de su cancionero y el de otros compositores del repertorio latinoamericano del presente y pasado siglo, le acompañan el cantante Reinaldo Arias y destacados músicos como el maestro Cándido Herrera,  los hermanos Bandres y Juan Oropeza. 


Otros artículos sobre la religiosidad popular llanera que usted pueden consultar son los siguientes:

sábado, 20 de agosto de 2011

La llaneridad (1): El perfil ancestral del Llanero. La llaneridad


Llanera en el archivo de Pablo Araque

Los primeros habitantes del Llano marcan su influencia en la poesía llanera
(Archivo de Angello Jesmy Chiguiere García)

La Llaneridad. Nada es más llanero que sentirse llanero. Querer ser está muy por encima del lugar de nacimiento; se es llanero porque se quiere serlo. La llaneridad es un asunto del ánimo. El pájaro que alegre canta en medio de la sabana, el potro brioso que rompe el silencio de los pastizales, y el jinete que en medio  de ambos deja escapar una copla festiva y altanera que toma de sus ancestros, se unen en el reclamo misterioso e incomparable que formula el horizonte plano - la madre llanura- dentro del espíritu. Pero, vivir la llaneridad implica el saber de voces que hablan del llanero desde otras miradas, como las estos dos grandes escritores del siglo XIX: Rafael María Baralt (zuliano) y Nicanor Bolet Peraza (caraqueño).  
Isaías Medina López



Texto de RAFAEL MARÍA BARALT (1)
"Mucho diferían de los habitantes de la región de los bosques y del litoral, los de las llanuras que en el país decían por esto mismo llaneros; hombres cuyas costumbres y carácter, por una singularidad curiosa, eran y son  más tártaros y árabes que americanos y europeos. El clima abrasador de los desiertos y las inundaciones de su territorio lo obligaban a adoptar de un vestido muy sencillo y moran ordinariamente en cabañas a las riberas de los ríos y los caños, en incesante lucha con los elementos y las fieras. Sus ocupaciones principales son la crianza y el pastoreo de los ganados, la pesca y la caza; si bien algunos cultivan pequeñas porciones de terreno para obtener raíces comestibles. Esta vida activa y dura, sus marchas continuas y su necesaria frugalidad desarrollan en ellos gran fuerza muscular y una agilidad extraordinaria. Pobres en extremo y privados de toda clase de instrucción, carecen de aquellos medios que en las naciones civilizadas aumentan el poder y disminuyen los riesgos del hombre en la faena de la vida. A pie o sobre el caballo que ha domado él mismo, el llanero, a veces en pelo, casi siempre con malísimos aparejos enlaza a escape y diestramente al toro más bravío o lo derriba por la cola, o, a la usanza española lo capea con singular donaire y brío; un conocimiento perfecto de de las costumbres y organización de los animales del agua y de la tierra le ha enseñado, no solo a precaverse de ellos,  sino a arrostrar sus furores.
Acostumbrado al uso constante de su fuerza y de los artificios para defender su existencia contra todo linaje de peligros, es por necesidad astuto y cauteloso; pero injustamente se le ha comparado en todo con los beduinos. El llanero jamás hace traición al que en él confía, ni carece de fe y honor como aquellos bandidos del desierto: debajo de su techo recibe hospitalidad el viajero, y ordinariamente se le ve rechazaron noble orgullo el precio de un servicio. No puede decirse de él que  sea generoso; mas, nunca por amor al dinero se le ha visto prostituirse, como raza proscrita, a villanos oficios. Igualmente diestros, sobrios y valerosos que las razas nómadas del África, aman como ellas el botín y la guerra, pero no asesinan cobardemente al rendido, a menos que la necesidad de las represalias o la ferocidad de algún caudillo no les haga un deber la crueldad. Tres sentimientos principales dominan en su carácter: desprecio por los hombres que no pueden entregarse a los mismos ejercicios y método de vida, superstición y desconfianza. En medio de esto tiene el llanero prontitud  y agudeza en el ingenio. Sus dichos festivos siempre, y en ocasiones profundamente epigramáticos, participan del donaire y gracejo de la natural de los hijos de la risueña Andalucía. Como todos los pueblos pastores, son aficionadísimos a la música y el canto, e improvisan con mucha gracia y facilidad  sus jácaras y romances. Lo más común es que dos de ellos canten alternativamente acompañándose con la guitarra: y así con frecuencia se oyen resonar sus trovas en los caseríos, en los hatos, en las riberas de los ríos, ora en los días festivos, ora cuando en las noches de vela, al suave resplandor de la luna rumia el ganado tranquilamente en la pradera. El llanero, en fin, ama como su verdadera y única patria las llanuras. A ellas se acostumbra fácilmente el habitador de las montañas; pero fuera de ellas, sus hijos hallan estrecha la tierra; el agua, desabrida; triste el cielo". 

Textos de NICANOR BOLET PERAZA (2)
I-"Varios escritores y bardos le habíamos saludado con simpatía y entusiasmo, ora que su gallarda figura de Centauro cruzase por el horizonte de la pampa ondeando la soga ó agitando la lanza, ora que las treguas del trabajo ó del pelear, cantase sus proezas y amores, con esa su poesía sencilla, pintoresca y espontánea, que por fuente de inspiración tiene: el sol ardiente, el aire voluptuoso, el espacio inmenso: amor y libertad por todas partes".
II-"El llanero es fuerte y valiente; audaz y al propio tiempo precavido. Su perpetua riña con el toro bravío, sus lances frecuentes con el tigre carnicero, su constante ejercicio sobre el caballo, le han dado músculos de atleta y corazón de héroe. Pero en la cruda acepción de la palabra, no es un salvaje. Podría decirse, por el contrario, que es un docto de la gran Academia, en donde se gradúan: de diplomático el zorro, de previsor el ciervo, de hábil capitán el toro, de diestro cirujano el cuervo, de insignes músicos é inspirados poetas el turpial, el arrendajo, y toda la tropa lírica que canta alegres himnos a las auroras y dulces canciones de amor a sus hembras".
III-"El monte gigante, con su altiva cumbre mirando el cielo, inspira ideas de dignificación si quien lo mira sabe ascender con él en espíritu; pero si acontece que el espectador es incapaz de alientos para los altos vuelos, lo que el monte altivo le habrá de inspirar será tan sólo la idea de la vana superioridad y la de la inferioridad é impotencia propias. La llanura amplísima, por el contrario, con su nivel sin tropiezos, en donde sin ellos, corren también los vientos, corren los caballos, corren los pensamientos, todos ellos indómitos, todos supremos, inspira al hombre la noción de una libertad arrogante, de una igualdad soberbia, cual es siempre soberbio el desierto, imagen del extenso nivelado que las revoluciones de ideas dejan a su paso. Ni montañas ni señores. Eso dice el llano a sus criaturas d. Y quienes   tales voces oyen, el aliento del sol, al arrullo de los vientos libres, al cantar de todas las cosas que hacen poesía a su derredor, tienen que ser románticamente rebeldes, ardientemente amorosos, heroicamente bravos".
IV-"Bajo las palmeras de nuestros llanos no se ha sentado todavía el poeta que debe cantar la vida, hazaña y amores del llanero venezolano, Y ya es tiempo de de poner la lira nacional en este sencillo poema de la naturaleza, con la más original y fiel de sus criaturas; porque el Progreso que es enemigo de la tradición, va invadiendo ya aquellas patriarcales llanuras, y va despojando de sus sencillas costumbres y de su pintoresco lenguaje, y de su primitivo traje, y de todos sus encantos de originalidad al varón independiente y rudo que como soberano la puebla en brava lucha y amable sociedad con las fieras, en trato desconfiado ó en gallardía valiente con los hombres, y en sumiso rendimiento a la mujer. El verdadero llanero se nos va".

(1) RAFAEL MARÍA BARALT. Lexicólogo, escritor y poeta. Nació en Maracaibo, el 3 de julio de 1810 y falleció en Madrid, el 4 de enero de 1860. Fue autor de importantes diccionarios y tratados que le valieron los méritos para ser electo como el primer latinoamericano  miembro de la Real Academia de la Lengua Española.

(2) NICANOR BOLET PERAZA. Nace en Caracas en 1838 y fallece en Nueva York, en 1906. Escritor, historiador, dramaturgo, cuentista, periodista corresponsal en La Habana y Buenos Aires  y editor. Se le considera uno de los maestros del costumbrismo en Hispanoamérica. Según Carlos Sandoval (2004): “Exiliado en los Estados Unidos de Norteamérica, ejerce la redacción de la Revista Ilustrada de Nueva York (1885) y en 1893 funda la célebre Las Tres Américas,  incontestable vehículo para la difusión de la literatura hispanoamericana hasta 1906”. 

(3) Estas notas fueron   tomadas de: El Llanero de Víctor  Manuel Ovalles (Caracas, 1906).

domingo, 17 de julio de 2011

CUENTOS DE ARRIEROS Y DEL ANTIGUO LLANO (relatos de Ramón Villegas Izquiel)

Trepando "la palma de de dos vías" (archivo de "Viajando por el Llano")

Casi con rango de deber ineludible, la narración de historias es el oficio favorito del llanero y le acompaña en toda fase de su vivir. Emana como un llamado profundo de su estructura espiritual.  No se trata, simplemente, de asumir las voces ancestrales de su herencia, implica, además, una explicación misma de su mundo. No importa donde sea su lugar de nacimiento, todo llanero es de  nacionalidad cuentera. Español, indio y negro a la vez,  la llaneridad que lleva por dentro,  fluye al  relatar (o cantar) historias, leyendas y mitos, lo cual le permiten su asomo a lo universal. Es así como nos signan estos Cuentos de Arrieros de Ramón Villegas Izquiel; vivencias muy sentidas y narraciones adquiridas de los propios protagonistas; personajes de carne y hueso en El Baúl, estado Cojedes. Sus relatos poseen ese sabor barroco latinoamericano del pequeño suceso que teatraliza la vida misma. Hablan de seres cotidianos inmersos en el realismo mágico de la sobrevivencia material y sentimental en este Mundo, ya no tan nuevo. Estos relatos se tomaron de El Pianito de Marialina i otros relatos del vivir i recordar (1986), realizada por el desaparecido Fondo Editorial de las Letras Cojedeñas.
ISAÍAS MEDINA LÓPEZ 


La narración musical es base de la cultura llanera. 
Imagen de José "Popo" González.  Archivo de Héctor Alonzo Ochoa López





DE CUANDO UN CHICHARRÓN 
ACABÓ UN PARRANDÓN


Aunque la producción de cerdos sigue siendo una rama importante de la explotación pecuaria en nuestro sector geográfico cojedeño-barinés, hoi no tiene la relevancia de tiempos aún cercanos, como hasta la década de los años cuarenta de nuestro siglo, más o menos.
Se reproducían con tal abundancia que los lechones ya grandes eran señalados con determinados cortes en las orejas, tal como el ganado vacuno, para comprobar la pertenencia cuando la cochina los destetaba en el monte.
Vivían libremente, como ya dije, en los predios rurales. Pero, eso sí, distante de los conucos, para los cuales se convertían a veces en devastador azote. Su único vínculo con la casa de los amos era el regreso durante los atardeceres, convocados en algunos sitios por el desolado clamor de un cacho. Venían a dormir entonces a la zahúrda domestica donde recibían raciones extras de alimentos, con las cuales i por razones obvias, los mantenían seguros. De esta manera, además, los dueños eludían el peligro, presente siempre, de la cerrilería. Esto es cuando el cerdo regresa como por un túnel atávico a su condición primigenia de fiera temible por su ciega acometividad i largos colmillos acerados como dos puñales de marfil.
Cuando los lechones estaban de provecho, les sacaban los cojones i luego de esta innoble emasculación los reducían a la vida sedentaria de la pocilga para su engorde i comercialización consecuente.
Esa abundante producción de cerdos produjo a su vez una corriente comercial activísima en la región. Los camiones, cuando las condiciones de los caminos lo permitían, eran -como hasta hoy siguen siéndolo- el transporte más adecuado.
Empero anualmente ocurrían que los comerciantes mayoristas, proveedores durante el tiempo muerto de los requerimientos existenciales de los criadores, se veían obligados a recibir frecuentes entregas de la cosecha animal.
Esta honesta puntualidad de los campesinos los obligaba, en consecuencia, a mantener grandes porquerizas antes de la entrada de los camiones. I como el mantenimiento de tales concentraciones de semovientes les resultaba antieconómico i peligroso a la vez por las huidas i los robos, optaban por sacarlos caminando hasta la población más cercana donde hubiese buena vía carretera para su traslado a los centros importantes de distribución i consumo.
Mui provechoso para la economía rural i de mucho sabor folclórico era ese tráfico de hasta de hasta doscientos animales caminando durante días distancias de vente o de más leguas.
Tal vez el lector no conocedor de las costumbres i tradiciones de esta región considere dudoso el aserto anterior i mucho más todavía cuando le agregue que no solamente resisten grandes caminatas de los cochinos -no mui gordos, por su puesto-sino que son –léase bien-excelentes nadadores, a pesar de sus cortas piernas i pesada apariencia. Capaces de atravesar limpiamente caños i ríos crecidos, flaqueados con canoas por sus peones conductores, sin perderse, ni uno solo, arrastrado por las corrientes.
Días antes de emprender viaje los amadrinaban paseándolos por las calles, precedido de un trabajador que los llamaba haciendo sonar una totuma con maíz, tal como antes sus criadores lo había echo en el patio trasero. Esta totuma de maíz solía reemplazarse para la marcha verdadera por una maraca grande con cuyo sonido les mantenía la expectativa del alimento hasta llegar al chiquero correspondiente a la jornada.
No debo omitir en este punto. Por su curiosa importancia, una regla mui observada en eso de arrear los cochinos a campo traviesa: Nunca se permiten hembras en el rebaño, pues como entre los grupos humanos, suelen introducir en la grei un seguro factor de perturbación, capaz de alterar seriamente las relaciones entre los machos, por mui castrados que estén.
Guiados por el sonido de la engañosa maraca, marchaban custodiados por sus conductores, esto de largo mondadores (tira delgada de cuero crudo sujeta a un mango de madera), así como por unos cuantos perros llamados entre nosotros “cochineros”, por ese oficio precisamente.
Este mencionado perro bien merece sus párrafos especiales en esta estampa con la cual pretendo fijar, digamos que en tiempo, esta junto con otras costumbres i episodio regionales, de vahídos ya por el esfumino de la natural evolución socio-cultural del medio.
I siguiendo con el perro en referencia, no se imaginen, lectores amigos, a un animal de mucha estampa ni exótico pedigree. No, él es criollito por ascendientes i nacimiento producto del connubio de perro y perra del mismo lugar, sin más referencias clasistas que el haber nacido en cualquier rincón polvoriento de la casa i a veces “cundido” de pulgas cuando chiquito. Sin embargo llegan (por que todavía se forman algunas), al lograr una maestría admirable como pastores.
En estos casos marchaban a la vea de la piara, vigilantes para reducir con un ladrillo o una suave tarascada al díscolo que tratase romper la formación. Mas esto no lo era todo, su imprescindible ayuda requiriese mucho más si por algún motivo ocurría una desbandada general en plena marcha, o se escapaban los bellacos una noche del redil pasadero. Era entonces cuando se poblaban los parajes solitarios de ladrillos, chillidos, gritos i maldiciones, porque hombres i canes echábanse al monte sin impórtales lluvias, pantanos y oscuridades. Había que recoger todos los cerdos de nuevo. Cada perro se ponía tras la huella olfativa de algún fugitivo hasta darle alcance. No los maltrataban. Cercábanlos solamente con una ronda de ladridos hasta la llegada de un peón. Entregado uno -dígase así- continuaban sus persecuciones tras los otros hasta integrar de nuevo el rebaño completo.
Pero no vaya a creerse que estos animales trabajaban graciosamente como simples ayudantes de sus amos. No, éstos los explotaban ciertamente, fungiendo algo así como de apoderados i administradores, ya que ellos -los perros- estaban amparados por un status que les otorgaba cierto pie de igualdad con sus dueños cuando a jornales i atención en las posadas.
El salario lo percibía el amo, se entiende, ya que perro no usa bolsillos ni porta capotera. I mientras los alrededores comían alegremente en la mesa colectiva de las fondas camineras, a los canes se les servían iguales raciones en vasijas apropiadas, debidamente limpias.
Luego de la hora del reposo nocturno se cuidaban sus beneficiarios de evitarles trasnochos cuando la plaga de zancudos era excesiva. En esos casos cada quien guarecida el suyo debajo del propio mosquitero. (Lector que me estás leyendo, Dios te cuide de tener que dormir como un perro harto de comida rustica encerrado en una misma habitación ¡cuantimás dentro de tu propio mosquitero!)
Las jornadas eran cortas i espaciadas, pues los marranos no resisten mucho el calor del sol i de la noche es mui riesgoso conducirlos por su tendencia latente a la huída. Por tal motivo eran largas i agotadoras las travesías. Pero cuando regresaban los trabajadores de sus grandes viajes venían cargados de mercaderías novedosas, adquiridas en las ciudades para el propio disfrute i el de sus familiares. I rebosantes, también, de anécdotas sobre las peripecias del camino, que cada quien abobaba según su ingenio, para la propia exaltación o zumba cordial hacia algún compañero por algún chasco digno de recordación.
***
Julio Pérez fue uno de los hombres de aquellos tiempos más distinguido por su disposición para el trabajo, su responsabilidad ante las obligaciones asumidas i, además, por sus inolvidables travesuras i el gracejo con que después solía referirlas.
De él se cuenta que en una oportunidad iban conduciendo un rebaño de marranos mui ariscos, por lo cual exigían mucha brega. I aconteció que una nochecita cuando llegaron al final de la jornada agotados por el cansancio, se encontraron en la posada, para su desgracia, con un rumboso baile. Como por tal motivo no pudieron utilizar el salón para colgar sus chinchorros, hubieron de conformarse con hacerlo en el alero hacia donde estaban enchiquerados los cochinos.
Se acostaron molestos, porque ni comida les prepararon, pues los dueños de la fonda lo eran también del jolgorio. I para aumentar la cuita, por el calor del mosquitero, los chillidos de los marranos, el hambre i el bullicio de la fiesta, no podían ni pegar los ojos para echar un sueñito.
Tendido en su colgadura boca arriba, con los brazos de almohada, Julio Pérez ardía en su “calentera”, cuando de repente encendiéndole la maquina de su ingenio. Recordó que en el morral de su bastimento le quedaban algunos chicharrones. Se levantó sigilosamente la parte carnosa dejando al descubierto la telilla de grasa adherida a la concha.
Lo demás fue esperar un intervalo de la música i que la gente se congregaran en la improvisada cantina a echarse tragos i obsequiar a las mujeres.
Así sucedió definitivamente. Los músicos recostaron los instrumentos en la pared i salieron también a entonarse el espíritu con el espirituoso trago. Eso fue el momento aprovechado de nuestro amigo para desplazarse con sagacidad de gato hasta el violín. Tomo el arco i ¡zás! talló rápidamente en sus cerdas la manteca del chicharrón. De inmediato se acostó de nuevo junto a sus compañeros haciéndose el inocente dormido.
Concluido el paréntesis cordial, regresaron las parejas a la sala los ejecutantes asieron sus instrumentos para la consabida afinación previa. El violinista pellizco cuerdas, ajusto clavijas… I listo. Hizo la señal del rigor al cuatrista, alzo el arco i arranco con un movido joropo… ¡mudo! Porque ningún sonido emitió el cordaje. ¡Sorpresa! ¡Sospecha! El músico olió las cuerdas: ¡manteca! I engrasada ya cerdas i cuerdas no quedaba otra alternativa que cambiarlas todas. ¿Pero a esa hora? ¿En pleno campo desprovisto de todo recurso de este tipo?
Innecesario por imaginada es detallar la enorme trifulca que se armo entonces. Las insolencias volaban como flechas i las trompadas como plomo tigrero. Unos culpaban al músico por descuido i otros indirectamente a unos mirones que no cargaban plata para sacar pareja, a lo cual se agregaba que en el vecindario habían matado cochino ese día.
Al cuatrista lo pilló un iracundo cuando ya se escabullía, le quito el instrumento i se lo pegó de plano en la cabeza dejándoselo de gorguera en el pescuezo.
Había un arpa vieja en un rincón i un echador de vainas que estaba al margen del saperoco gritó:
-¡Afine esa arpa!
-¡Qué arpa del carajo¡ Ripostó el violinista i poniéndole el pie a la caja del arrumbado instrumento, le arranco con todas sus fuerzas el madero frontal para blandirlo, por si acaso, en defensa propia, pues el mismo conocía su fama de tramposo para no tocar más cuando comenzaban a dominarlo el alcohol i el sueño.
Menos mal que el posadero era también Comisario Mayor del caserío, con cuya autoridad logro dominar la situación i aplacóse la gente. Pero el no estaba engañado, pues sabia lo tío conejo que era Julio Pérez. Debió callarse, claro, pues de haberse enterado de que había sido él, mi paisano no hubiese salvado de una superlativa paliza ¡ni con la oración del Justó Juez!
A todas esas, los cochineros, con más miedo que voluntad, comenzaron los aprestos para reemprender el viaje, pues ya era de madrugada. No decían ni jota según era el recelo que sentían. Se fueron con la turbación de quien sale con felicidad de un difícil trance. Pero nuestro héroe pago, sin embargo, bien cara su imprudente gracia, viajando desde allí sin ningún avío, pues cuando la trifulca estuvo en pleno apogeo le echó a los cochinos el resto de su bastimento con morral i todo, no fuera a ocurrírsele a cualquiera a revisar los macutos de los viajeros.
Verdaderos o no, poco importa. Son cuentos con sabor al terruño, propios de los pueblos lejanos escasos de diversiones, con los cuales se amenizan los coloquios esquineros en los días monótonos de atardeceres tristes.

I bueno es, digo yo ahora, ya lejano de aquellos tiempos, que las generaciones sucesivas los recojan como legado cultural del pueblo, de gente sencilla i bregadota que hasta de los propios sufrimientos hace mofa, quizá i sin pensarlo, para sentirlos menos.


Otros enlaces relacionados son: 

* A SAN MIGUEL DE TINACO: El Baúl en la poesía (para una lectura de "Panegírico de mi pueblo" de Ramón Villegas Izquiel) 
  
** LEYENDAS DEL LLANO 


martes, 28 de junio de 2011

FESTEJOS A LA VIRGEN DEL CARMEN (versos y fotografías) Isaías Medina López

Imagen en el archivo de Rubén Darío González

Dedicado a los estudiantes del Proyecto de Servicio Comunitario Conservación de la tradición literaria oral y la religiosidad popular del sector cerro San Juan, de la UNELLEZ-San Carlos, y a quienes  buscan en nuestras raíces una explicación profunda del mundo que nos rodea.


Cada 16 de julio,  se realiza, con  muy diversas expresiones de adoración, los festejos a la Virgen del Carmen; poéticas, musicales, artesanales, dancísticas  y, por supuesto, de rituales mágico-religiosos, que abarcan distintas partes del mundo. Ellas se registran como "ofrendas", en la acepción de "entrega devota". Estas expresiones de festejo,  sentidas y hermosas,  dan el perfil al presente documento, que esperamos contribuya a esclarecer la posición de Nuestra Señora del Carmen en el imaginario de nuestros pueblos hispanoamericanos y que es posible que se ignore en muchos países de Europa y América  e incluso en el propio territorio llanero de Venezuela y Colombia.

Todo comienza con la fe. El velorio no es velorio si no se reza, si no se canta parranda y si no se comparte aunque sea agua, eso sí, desde  muy adentro. Las invocaciones muchas veces provienen de oraciones que se improvisan en el momento de acuerdo a lo que siente el creyente: la angustia del ruego; la promesa que se paga; la gratitud  de siempre.

*María de Los Reyes, viuda del ya legendario poeta Evangelisto Hermoso, pionero de estos cantos en el sector La Colonia, de San Carlos. Ella invoca a la Virgen del Carmen con su fe aquilatada por largos años de devoción.

Siguiendo la prédica de comenzar con una oración, colocaremos esta ubicada como respaldo de una estampa de la Virgen del Carmen: "Aquí me tienes, Madre mía del Carmen, estoy desfallecido: ¡esta dura jornada del diario vivir! En medio de tantas preocupaciones, tentaciones y abatimientos  busco tu refugio. Madre mía, ayúdame a ser bueno. No me dejes solo, llevo tu Santo Escapulario, acuérdate de tus consejos y promesas para que en la vida me protejas, Señora mía, y en la muerte me ayudes y me alcances la dicha inefable de salvarme. Que tu mirada y bendición me defiendan y me protejan. Amén".

* Los  parranderos de estos cantos de pascua son diestros ejecutantes de sus instrumentos musicales y cantadores con muchos años de larga práctica.

Este es un pregón clásico (en versos hexasílabos, al estilo del tono llanero) que se declama o se canta en la casa de una familia seguidora de esta devoción al rendir honores  a la Virgen del Carmen:

Ábreme la puerta,
familia querida,
que le traigo versos,
a mi preferida:
Ay, Virgen del Carmen,
de pascua florida.


Una vez dentro de la casa el parrandero hace los saludos a la familia y comienzan los cantos, que en la mayoría de las ocasiones permite la intervención de todos los integrantes de la parranda y de quienes quieran (y tengan la suficiente facultad) para sumarse a la rueda o ronda interpretativa.

*La parranda, siempre, guarda el debido cuidado de ofrendar sus versos a la dueña de la casa.

La mayoría de los cantos de la parranda se expresan en cuartetas  de versos hexasílabos (también octosílabos) asonantes, con rima en los versos dos y cuatro, como los que se muestran a continuación, siguiendo la tradición enseñada por Evangelisto Hermoso:


La Virgen del Carmen
y esta es la verdad
que adentro e la casa
yo paso a nombrá.
.../...
Traigo mis poetas
a cantar unidos
la Virgen del Carmen
nos ha protegido.


Estos "cantos pascueros"  comienzan con un floreo musical instrumental, seguido por el canto, luego otro floreo y después nuevamente otra parte de la canción, en una fórmula poético-orquestal que culmina con un   "floreo" instrumental de cierre.

*Los dueños de la casa suelen sumarse sus voces y destrezas musicales a estos devotos cantores populares

Es común que la agrupación prepare algún verso como estribillo (coro) al terminó de cada estrofa y que el cantador siguiente lo tome de pie forzado, para construir una estrofa "falsa" de seis versos, pues  cinco versos se le añaden al pie, pero en verdad son tres que se repiten en medio de un giro melódico extraordinario, que se denomina "tornaos" (versos que retornan). Dicha Esta estructura permite introducir otros temas en el canto, sin descuidar el motivo central, e incluso se puede cambiar el último verso, pero, sin romper la rima:

Ay, Virgen del Carmen
Canto y melodía
esta gran familia
es como la mía.
Es como la mía
esta gran familia
canto y melodía.
Coro de estribillo: Ay, Virgen del Carmen

Ay, Virgen del Carmen
Con el corazón
canto en esta casa
con todo mi amor
con todo mi amor
canto en esta casa
las gracias le doy.
Coro de estribillo: Ay, Virgen del Carmen.


*Los cantores de las parrandas hogareñas emplean varios instrumentos en su labor. De izquierda a derecha: furruco, Orlando Suárez; charrasca, Isaías Medina López; tambora y capitán de la parranda, Abel Hermoso; cuatro y voz líder, José Daniel Suárez Hermoso y en las maracas, Javier Merchán.

En las ocasiones en las que se dan versos de controversias o en los "mano a mano" las cuartetas obligan  a seguir el último verso del cantador previo, con el añadido del nuevo pie que es forzado a repetir:


Bueno pues señores,
yo les digo a todos,
que mi escapulario,
es mi gran tesoro.
.../...
Es mi gran tesoro,
sépanlo  muy bien,
la Virgen del Carmen,
guía mi renacer.
.../...
Guía mi renacer,
y mi escapulario,
sobre los peligros,
el me pone a salvo.

Y así sucesivamente se repite esta atractiva formula poética,  sea o no improvisada.

*La "porfía" en el canto a la Virgen demanda mucha entrega creadora, que a su vez, nutre a los parranderos cuyos cantos -a pleno pulmónse prolonga hasta las primeras horas del amanecer)


Gracias por su lectura. 

 Isaías Medina López

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