miércoles, 2 de noviembre de 2016

Cancionero venezolano. Cantas de Francisco Aguiar

Llanera de Cojedes (archivo de Carlos González)


CANCIÓN PARA UNA MUJER
Miro en tus ojos
la alegría y el amor
hermosa flor
saturada de miel.
Si me dejaras
quererte un poquito
por toda una vida
me tendrías que querer.  (Bis)

Tu cuerpo de sirena
y mis suaves caricias
formarían un gran lazo
que me unan a ti.
Un suspiro de rosas
y un secreto de mar
soñarías cada vez
que te acuerdes de mí.  (Bis)

Miro en tu boca
la quietud del rocío
flor primaveral
cual manantial.
Si me dejaras
quererte un poquito
por toda una vida
me tendrías que adorar.    (Bis)

Yo quisiera por siempre
despejar tu camino
y que en mi vida fueras
mi adorable ilusión.
Para tenerte a ti
en mi pecho prendida
como la rosa linda
que en mi jardín nació.   (Bis)


CUANDO ESTOY PENSANDO EN TI
Cuando estoy pensando en ti
pensando en ti
siento una inmensa emoción.
El corazón se me ensancha
porque suspira de amor
porque suspira de amor.

Es que estoy enamorado
mujer bonita
y estoy lleno de ilusión.
Al pensar en tus ojitos
ojos tan lindo
que encierran tanto candor.

La mente se me agiliza
se me agiliza
me lleno de inspiración.
Porque tú eres el verso
la musa de mi canción
la musa de mi canción.

Tu imagen vive conmigo
vive conmigo
siempre estás en mis recuerdos.
Es que me tienes cautivo
anda cautivo
con tu esplendoroso cuerpo.

Y por doquiera que voy
anda que voy
te llevo en mis pensamientos.
Lunita menguantera
delirio de mi tormento
delirio de mi tormento.

Rociíto mañanero
ay  mañanero
que acaricias en silencio.
No me hagas padecer
ay padecer
mira como estoy sufriendo.

Viviré con la esperanza
ay la esperanza
de tenerte en mi aposento.
Arroyito de mi campo
por ti yo vivo sediento
por ti yo vivo sediento.

Mujer bonita y divina
anda divina
deja que te ame en silencio.
Como el río ama la espuma
ama la espuma
y como el verano al tiempo.

Cuando te tengo presente
anda presente
me reboso de alegría.
El pecho se me agiganta
porque te amo vida mía
porque te amo vida mía.

Me hechizó sí tu hermosura
sí tu hermosura
y le puso al alma mía.
Un sueño lindo y bonito
lindo y bonito
de ternura y simpatía.

Cuando estoy pensando en ti
pensando en ti
se renueva la sabana.
Florecen los mastrantales
expandiendo su fragancia
expandiendo su fragancia.

Y la brisa mañanera
ay mañanera
que acaricia la distancia.
Me dice con simpatía
con simpatía
búscala que te hace falta.


Detalle de la proucción dicográfica de Francisco Aguiar  "Lucha, estudia y vencerás"


LUCHA, ESTUDIA Y VENCERÁS
La vida me ha enseñado tantas cosas
y para vencer
 hay que aprender a luchar.
No se pueden perder las esperanzas
ni echarse atrás
antes  de comenzar.  (Bis)

Lucha, estudia y vencerás
traza una meta
 y llegarás al final.
El  camino es largo,  pero debes continuar
sé perseverante, sé perseverante
que algún día lo lograrás.   (Bis)

El tiempo que se pierde no regresa
sigue adelante
nunca mires hacia atrás.
Rechaza siempre a quien te quiera dañar
anda sé fuerte
no te vayas a quedar.  (Bis)

Lucha, estudia y vencerás
y en un futuro
tendrás tu recompensa.
Una carrera que te enorgullecerá
y hará de ti, y hará de ti
un cabal hombre  formal.  (Bis)

ME LO DIJO EL TIEMPO
Ya me cansé
de decirte tantas cosas
ya no te aguanto
ya no te soporto más.
Puedes irte
donde mejor lo prefieras
no te preocupes
que nadie te detendrá.  (Bis)

De que te vale llorar
si es veneno
lo que brotan
de tus ojos.
Esos ojos
que bastante me quemaron
que me mataban
lentamente sin cesar. (Bis)

Tantos años
que viví con un martirio
soportando
el peso de su maldad.
La creí noble
pero viví el desengaño
y sólo el tiempo
me dijo, la realidad.  (Bis)

De que te vale llorar
si con llanto
no vas a curar
la herida.
Ya es tarde
para rectificar
te resbalaste
sin pensar en la caída.  (Bis)


ME TOCÓ PERDER
Batallé y me resultó imposible
qué tristeza me retiro perdedor.
Tanto que luché su amor
como un loco enamorado
y la escuela de la vida
me ha enseñado una lección. (Bis)

No se puede luchar con la corriente
es inútil nadie ha podido vencer.
En el azar siempre hay un perdedor
y en el amor me tocó a mí perder. (Bis)

Yo la amé y fue su amor tan fugaz
nunca pude su dicha contemplar.
Como el viajero sediento
que quiso calmar la sed
y le dieron de beber agua del mar. (Bis)

No se puede luchar con la corriente
es inútil nadie ha podido vencer.
En el azar siempre hay un perdedor
y en el amor me tocó a mí perder. (Bis)

NUNCA ME QUISO
Qué voy hacer mujer, sin tu querer
qué voy hacer ahora que te has marchado.
Ni siquiera una nota me dejaste
ni la distancia sabe qué rumbo has tomado. (Bis)

Qué voy hacer
qué voy hacer,  sin su presencia
soy un hombre desdichado.
Yo no me explico
cómo pudo suceder
y me pregunto, y me preguntó
qué la habrá cambiado. (Bis) 

Le pregunté
al arrendajo y al araguaney
que si la vieron pasar por el camino.
Pero ninguno me quiso responder
y me he quedado
como un pobre peregrino. (Bis)

Ya me cansé, ya me cansé
desesperado
la he buscado
y no la encuentro.
Sé que no es bueno
ir tras ella y suplicarle
si se alejó de mí, si se alejó de mí:
nunca me quiso.  
  
PARA USTEDES MIS AMIGOS
Cómo les va mis amigos
sí mis amigos
es un placer saludarlos.
Yo me siento muy contento
y muy feliz
al estrecharles las manos.

Les cantaré este joropo
este joropo
con un sentir soberano.
Gracias les doy de antemano
amigos míos
por permitirme cantarlo.

Contemplando el infinito
el infinito
miré pasar un lucero.
Y me iluminó la mente
anda la mente
al expandir un reflejo.

Me dio buena inteligencia
inteligencia
depositó en mi cerebro.
Un pensamiento muy sano
anda muy sano
pa´ que le cante a mi pueblo.

Cabalgaré en la esperanza
en la esperanza
del potro de mi gran sueño.
Recorreré la llanura
sí la llanura
que ha sido mi gran empeño.

Cantar en lo más remoto
lo más remoto
y andar de pueblo en pueblo.
Ha sido el mayor anhelo
les aseguro
 de este cantor cojedeño.

Amigos se encuentran triste
se encuentran triste
o es que se sienten solos.
Anímense amigos míos
amigos míos
que aquí yo tengo un tesoro.

Música de nuestro llano
de nuestro llano
que es más valiosa que el oro.
Es más fina que el diamante
les aseguro
y más rica que el petróleo.
Estos versos que les canto
sí que les canto
los escribí con mis manos.
Pa’ que se oigan a lo ancho
ay a lo ancho
del pueblo venezolano.

Y quiero que los conozcan
que los conozcan
en la inmensidad del llano.
Y que lo expanda la brisa
anda la brisa
a otros pueblos lejanos.

PRINCESITA
Princesita
tienes un rítmico andar
tiene tu cuerpo
la belleza del coral.
Tiene tu risa
la alegría de primavera
tus labios rojos
quién los pudiera besar.  (Bis)

De la fuente
cristalina de tu boca
quiero beber agua
de ese manantial.
Para saciar
esta inmensa sed de amor
que tú me inspiras
cuando te miro pasar.  (Bis)

Princesita
cuando pasas por las calles
cuánta gente
te sale a contemplar.
Hasta las flores
tienen que ver con tu talle
y quién no lo haría
si eres digna de admirar.
Yo por mi parte
siento un amor incesante
por todo el tiempo
yo te quisiera adorar.
Quiero estrecharte
en mis brazos y arrullarte
y un amor bonito
así poderte entregar.  (Bis)

TRISTEZA EN MI LAGUNA
 Se fueron de mi laguna
de mi laguna
las garzas y los patos reales.
La sabana queda triste
la sabana quedó triste
también los palmaritales.  (Bis)

Ya no se oye en el llano
ni en la montaña
el grito del cabrestero.
Ni el cantar de los turpiales
junto con las chiripocas
anunciando el aguacero.  (Bis)

Pero tengo la esperanza
ay la esperanza
que algún día regresarán.
Volverán a mi laguna
y mi llanura querida
muy pronto se alegrará.  (Bis) 

Florecerá la sabana
sí la sabana
con su verde mastrantal.
Volverán las cabañuelas
volverán las cabañuelas
igual que aquel pato real.  (Bis)

TU FIEL SERVIDOR
Florecita satúrame con tu aroma
lléname de ti
para embriagarme de amor.
Quiéreme de alguna forma
que ya no aguanto
necesito tu calor. (Bis)

Te necesito como el viento
a la distancia
cual arroyito primor de mi corazón.
Como la lluvia que ansía la primavera
mujer bonita
envuélveme en tu pasión.  (Bis)

Florecita la más linda y buena moza
serás para mí
la luna, el cielo y el sol.
Respiraré tu fragancia
de lo contrario
me matará el dolor.  (Bis)

Eres la calma que en mi vida reinará
en mi jardín
la esbelta y más linda flor.
Yo el guardián
que vigilará tus sueños

para siempre tu humilde y fiel servidor. (Bis)


***También puede leer sobre Francisco Aguiar en:

MENSAJE PARA LOS AMANTES DE LA MÚSICA VENEZOLANA

domingo, 4 de septiembre de 2016

Cuentos fantásticos del Llano (9). La Burdega Voladora (cuento y audio)

Casa llanera. Imagen en el archivo de Samuel Omar Sánchez

LA BURDEGA VOLADORA (Jesús Alvizu)
No frecuento los velorios de difuntos, (de vaina los de familia) ni sus respectivos rezos porque adoro dormir en paz, ya que luego de estos velatorios me pongo a ver cosas donde no las hay, esperando un no sé qué  de no sé dónde, el difunto se asoma en mi mente antes, durante y después de soñar; y vaya que espeluca el cuerpo. Los velorios de santos son un poco más pasables porque de velorio no tienen nada, solo el nombre.  En una de esas vueltas de la vida, me encontraba de visita familiar en Lagunitas, pueblito llanero y  cálido del estado Cojedes; un primo, de esos que son medio vegueros, me invita a un velorio de alguien que alguna vez creo haber visto, y era tanto el aburrimiento que tenía en aquel momento, que no me había dicho y ya me estaba parando; en ese momento era hasta capaz de contar los granos de arroz que pudiera cargar una gandola.

Amarrar la carga a una bestia no es fácil, menos aún si vuela. Archivo de Tulio Torres. 

No pregunté dónde era la cuestión, solo busqué una bicicleta y emprendimos el recorrido. Ya en las reparteras, sí le empecé a pedir datos del difunto, en este caso difunta; ¿quiénes estarían allá?, ¿quién le avisó?, ¿hasta qué hora estaríamos?, etc. Entre las respuestas pobres que me daba, noto que la luz abandonaba el camino y nos encontrábamos en una vía bastante oscura, donde reinaba la luz de luna, y en mi primo de piel morena solo destacaba el color de sus prendas blancas. Las casitas, bien distante una de la otra dejaron de aparecer, siendo reemplazadas por un montarascal que nos ganaba en tamaño y que producía un sonido gracias al viento sabanero que, para el momento no era muy grato.
La cultura llanera se basa, al igual que este cacho,  en la exageración de formas y tamaños
 Imágenes tomadas del archivo de Julio César Arenas Bravo. 

El asfalto se acaba, comienza el camino de tierra. Se aproxima una curva y se dibuja a la vista una pequeña capilla que de día debe ser preciosa, pero esa noche a mi parecer, estaba en el lugar equivocado y la construyeron justo allí con la intención más intimidante. Mi mente para ese momento solo pensaba en el retorno, y me hacía una de las preguntas más reflexivas que se le ocurre al ser humano en estas ocasiones ¿quién me mandó a mí para acá? El regreso me preocupaba; poco después de dejar la curva por fin llegamos, había mucha gente, esparcida por todo el ancho patio, pero nosotros nos detuvimos en el primer grupo cerca del alambrado.  
Eran los muchachos de la cuadra, muchas caras conocidas, luego de dejar mi bicicleta en un línea de estacionamiento improvisada, donde un par de ellas inicia en triángulo una apoyada de la otra, para sostener las demás en ambos lados, me integro al grupo y mi primo se va a ver a la muerta, acto casi protocolar, es como decir: “si no la ves, no estuviste”. En estas reuniones donde proliferan las risas, los llantos, la tristeza por el occiso y también la alegría por los cigarros, pasapalos y chocolate gratis (este último para manifestar la célebre e infaltable frase “soplarle la taza”) se convierten en el lugar adecuado para echar cuentos, se trate o no del difunto, destacando la participación de afamados borrachos, cuenteros o charleros de la zona.
En el grupo donde me encontraba estaba uno de los padrotes, de nombre Mateo, muchacho este bonachón, veguerito, jocoso, buena vaina, conversador pero muy flojo, alérgico al trabajo,  dormilón y perezoso. Llevaba la vida de la forma más relajada que habitante alguno de este planeta podría hacerlo, esperaba despertar al día siguiente para saber qué haría, qué comería o a dónde iría. Su esposa de apodo “Matea” tenía una personalidad casi idéntica, viven en una humilde casa, no tienen casi corotos, pero si un gran equipo de sonido, tienen unos animalitos y mucha alegría que siempre muestran con tímidas sonrisas. Tenía rato esperando oír una de sus increíbles aventuras, hasta que al fin comienza uno de sus cuentos, mis oídos se sentaron y se pusieron cómodos.
Cuenta Mateo que un día a golpe de mediodía que es cuando se para, decide ir de caza puesto que el bastimento hogareño de tres días se le agotó, era tranquilo con la comida ya que como él decía: “aquí tengo de todo no tengo que comprar casi nada”; si quería tajadas cerca habían platanales, si quería comer carne a cazar para el monte, si quería pescado frito a pescar al río, si quería hervido se mata una gallina y para el jugo al frente había limón, mango y naranjas por la calle de atrás. Contaba con una escopeta que según el se consiguió una noche en un circo de esos que van al pueblo una vez al año, al momento que le cambiaba el agua al canario en una oscurana, la llamaba “cuatro en boca”. Tenía una burdega o burdégano como la llaman otros, que es el híbrido que resulta del cruce de un caballo y una burra, la llamó Brigni Espir, supuestamente se la regaló un coreano que andaba de paso en una ocasión y cargaba una mula preñada en un trailer  pariéndole ahí mismo; como no podía encargarse de la nueva cría, se la cambió por un vaso de agua luego de pasar frente a su casa y verlo descansando a la sombra de un mango.
Buscó su morral de blue jean metió municiones, un cuchillo, la “cuatro en boca” desarmada, la guerrera, media carterita de chimeneao, una tijera, un cepillo, linterna, una cajeta de chimo, un machete tres canales, un chinchorro, paja para Brigni Spir, un mecate y una revista de Condorito y el celular; sin contar las cosas que están en los bolsillos pequeños que nunca las saca. Se pone su pelo e’ guama y toma rumbo a la sabana, con antojos de comer algo que vuele, muy positivo va cantando unos versos de su inspiración:
Me voy con Brigni a cazar
para jayar la comía
que me rinda la captura
para jartar noche y día
            Después de casi una hora llega a una laguna donde por la tardecita abundan tantas aves, que no se ve el monte; corocoros, güirirís, garzas llaneras, garzones entre otras, son solo algunas de las especies que se pasean por las orillas.  Como llegó temprano se paró bajo un buen árbol, amarró a Brigni le puso su paja, se colocó la guerrera, preparó la “cuatro en boca”, cargó el morral más liviano a la espalda, se llenó los bolsillos de municiones, se echó un palo de chimeneao y luego se empella una buena mascá e’ chimó.
Se improvisó una buena trinchera donde no pegara el sol ni hubiera cueva de bachacos para cazar güiro sin molestias, se puso a ojear la revista de Condorito mientras tanto; pasó un rato y al alzar la vista lo que veía era comida como para un año. Sigilosamente, como culebra con hambre, rampó  hasta llegar lo más cerca posible de las presas, al ver tantas alas juntas, optó por cargar la escopeta con unos cartuchos gringos que le regaló un musiú que se dedicaba a la caza, estando bien  prendío un 24 de Diciembre. Este le dijo que eran municiones muy potentes, los cartuchos poseían cincuenta balines explosivos.
Apunta a donde sea, porque a donde sea hay a que pegarle, dispara la primera vez, sube la punta de la escopeta rápidamente y hace un segundo disparo a las aves que alzaban vuelo. Se escuchó como si fueran disparado cien hombres a la vez. Le encimó una cobija de aves a la orilla de la laguna, aquello era increíble, sus ojos no creían tanta efectividad. Mató a más de doscientas aves con apenas dos disparos, sacó la carterita y celebró con un buen guamazo. Amarró todas las aves con el mecate que traía, algunas estaban atolondradas otras heridas, ninguna muerta; trajo a Brigni Spir y amarró las aves a la enjalma, emprendió el rumbo muy feliz hacia el rancho. A mitad de camino le suena el celular, se detiene, atiende y escucha la voz de Matea, pero con interferencia, se baja de la burdega y se dirige a un árbol en busca de buena señal, se encarama y allí la consigue. Todo ese rato ignoró los animales, termina, se baja del palo y al levantar la mirada observa como las aves ya recuperadas, alzan el vuelo llevándose la burdega en peso, Mateo corre desesperado como guepardo tras su presa, se acerca y Brigni Spir más se eleva, en el último segundo, último instante, da un salto de película y logra agarrar un estribo en el aire, esto hizo bajar un poco la carga, pero no fue suficiente para tocar tierra.
Las aves, sobre todos los garzones volaban con todas sus fuerzas, se notaba que les costaba, pero igual seguían subiendo; Mateo no dejaba de gritar y ver con aterrado asombro toda la llanura bajo sus pies, primera vez que volaba; con la mano libre sujetaba con fuerza su pelo e’ guama. Al rato se da cuenta que se aproxima al pueblo, va pasando tejados, árboles y patios hasta que distingue su casa, pasa justo por encima, pero a mucha altura, se cansó de pegar gritos pero que va, Matea no le escuchó. Cuando ya perdía las fuerzas y luego de volar por espacio de media hora, nota que se aproxima la copa de un samán, inevitablemente chocarían con él mismo, y así fue. Después del impacto, Mateo queda aferrado a una gran rama y Brigni Spir queda enredada en otra poniéndole fin al vuelo; aprovechando la situación Mateo saca el machete y se dirige a liberar la burdega que era lo que más le preocupaba, corta el mecate quedando libre el asustado animal. El ingenio lo aconseja y saca el chinchorro para hacerle un paracaídas a la bestia, lo arma y la arroja a tierra donde cae sana y salva sin el más mínimo rasguño.
Quedándose en la copa, se niega a renunciar a su más grande captura, así que se acerca a las aves y con las tijeras le corta a cada una las plumas de un ala para evitar que vuelen, las dejó como loro sin jaula. Acto seguido baja con suma cautela valiéndose a veces en el peso de sus presas, una que otra le dificulta la tarea quedando atrapadas entre las ramas, pero al final logró bajar, con uno que otro rasponcito y dejando una alfombra vario pinta  entre hojas y plumas a los pies del imponente árbol, cabe destacar que algunas aves lograron librarse pero casi no se notaba la diferencia. Recogió su chinchorro, volvió a amarrar las aves a la enjalma, se echa un palo para pasar el susto y otra pellita e’ chimo para que lo acompañe un ratito. Ya casi anochece, emprende su retorno con gran felicidad, pero no tenía tanto apuro porque las amables aves lo dejaron más cerca de su casa. 
Gracias al charlero Mateo, retorné tranquilo y a carcajadas al salir del velorio. 

Esta obra es ganadora del I Concurso de Reescritura Libre UNELLEZ- San Carlos (2009), en homenaje a Ramón Villegas Izquiel. Fue publicada en el libro: 100 CACHOS: ANTOLOGÍA DE LA NARRATIVA  FANTÁSTICA ORAL DE COJEDES (Isaías Medina López; 2013) San Carlos: UNELLEZ-VIPI.
Alvizu es un joven poeta, nacido en San Carlos, el 19 de noviembre de 1985, y egresó como licenciado en la Mención Castellano y Literatura de la UNELLEZ- San Carlos. 

Disfrute del siguiente joropo fantástico: 


LA HERENCIA DE PUÑO E´ DIENTES
(Rafael Pérez)