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martes, 24 de abril de 2018

Cuentos del Arriero (La Procesión de Las Ánimas y otras Historias) Samuel Omar Sánchez


Imagen en el archivo de Ofelia Rodríguez Pérez




LA VIUDA
Llanos de Guárico, zona ganadera y fama de ser cuna de muchos hombres valerosos, que se batían a duelo por cualquier disputa familiar, por eso las familias no se acobardaban fácilmente ante la presencia de montoneras, tan comunes y corrientes al final del siglo XIX y principios de este siglo XX. En una agradable casa, rodeadas de muchos árboles vive la señora Gumersinda con su hija Rosalinda, de belleza incomparada, pero marcada por el designio de la fatalidad, pasan los años, y llega al pueblo el “Sombrero” un arriero comerciante, de nombre Joaquín, monta su negocio, se enamora perdidamente de Rosalinda logra que lo acepte como su novio, la suerte le cambiaría a la familia totalmente. Al cabo de poco tiempo se realizó la boda, semanalmente el hombre viaja cargando mercancía en sus arreos, gana bien, solo pensaba en su bella mujer y en la familia que formarían; por causas aún desconocidas el hombre se desprendió con las mulas por un precipicio, dos días después Rosalinda, recibe la noticia de la muerte de su esposo, casi enloqueció, desde ahí la ven caminando calle arriba, calle abajo, vestida con un traje negro de manga larga y de escote cerrado, el negocio se viene a la quiebra, perdió el brillo de sus ojos, se le ve como la propia Ánima Sola, la gente le empezó a llamar “La Viuda Solitaria”, su pelo le cayó la nieve del tiempo, nadie se explica cómo sucedió, es una mujer de unos treinta años de edad aproximadamente, el otro cambio, está muy delgada, parecía un cabo de vela, cuando de la noche a la mañana misteriosamente se esfumó, la buscan por todos lados y no dan con su paradero. Muchos de los lugareños, a la medianoche la ven recorrer las calles, el miedo se apodera, pero siempre hay un guapo, un día martes después de disfrutar una farra, viene Ramón Machado, hombre de pelo en pecho, no le falta un puñal acomodado en la cintura, muchos le dicen que tenga cuidado con la “Viuda”, como buen llanero se echa a reír y decía: -No compañeros, esa “viudita de la noche”, lo que le falta es que Ramón la saque a bailar y la hamaquee. Va llegando a la plazoleta, cuando ve la figura de una mujer, se pregunta: -¿Quién será, a estas horas y sola, bueno ese plato es mío? El aire se pone algo languideciente, le cuesta para respirar, la noche se detiene y el hombre no le para, el reflejo de la luna muestra una mujer de buen cuerpo, vestida de medio luto, se recuerda de los comentarios, se lleva la mano a la cintura, toca el puñal por si acaso. Están frente a frente y sacando fuerza le dice: -¿Buenas noches, señora, tan sola por aquí? Se corre el velo que le tapa su rostro y con un sonrisa. Le responde: -¿Vengo por ti Ramón, no me invitaste a bailar, un buen zapateo , demuéstralo ahora? La mujer se pone desgarbada, su pelo es blanco, sus manos son huesudas y entre risas. Exclama: -¡Vamos a bailar! Suenan los bordones del arpa al compás de un buen joropo, las maracas retrucan, el cuatro le pone fuego. Lo abraza, Ramón está paralizado, le falta la respiración, trata de soltarse y más lo estrecha contra su cuerpo, su compañera de baile esta helada, se le va la vida; se recuerda de los consejos de su madre, y eleva una plegaria al cielo, rezando entre balbuceos un Padre Nuestro, desfalleciendo pega un grito…la mujer confundida lo suelta y salió como un loco de carretera, cae frente a su casa. En la mañana lo encuentran delirando que “la viuda” lo asombro. Desde ahí el hombre no salió más a parrandear, de recuerdo le quedo unos arañazos en su cuerpo para siempre que al pensar en ella, palidece como un fantasma.


LA PROCESIÓN DE LAS ÁNIMAS
En este modernismo donde en vez de carretas tiradas por burros o caballos, en las calles empedradas de Acarigua, ahora son motos rodando por el asfalto y busetas con ensordecedores volúmenes de una canción atormentando a los pasajeros, son los nuevos fantasmas recorriendo las diferentes veredas, sin olvidar la Procesión de las Ánimas, las cuales salen en busca de alguien para darle su buen susto. Un día cualquiera, del año 1985, están celebrando en un conocido club, el cumpleaños de María Marcolina, la carne asada y demás delicadeces están por doquier, la familia Hernández, se esmera en la buena atención para los invitados, el motivo la cumpleañera es la niña de los ojos de sus padres. Se encuentran: José, Arquímedes, Wilson y Paul, todos amigos desde hace mucho tiempo, estudian 5to año, son jóvenes de diecisiete años de edad, y jugadores de maquinitas…no faltan a ninguna fiesta, son como el arroz blanco… después de salir de clases se ponen de acuerdo, a las siete de la noche se encuentran, llevan puestos sus mejores atuendos y dice Paul: -Bueno compañeros, esta noche vamos a comer y a disfrutar. Todos se ríen. Al llegar al club, se sorprenden por el ambiente, felicitan a la cumpleañera, bailan hasta decir…igualmente han comido carne asada con yuca, en cada ronda que traen los mesoneros lo pescan, han disfrutado de lo lindo, cuando deciden retirarse, se despiden de la familia. Vienen caminando, por esas calles, van alegres porque disfrutaron hasta el cansancio. Llegan a una placita que se encuentra ubicada detrás de la Iglesia San Miguel Arcángel en Acarigua, inicialmente conocida primero como Plaza de la Corteza y posteriormente ahora es Plaza la Burrita, ya que se visualiza a una señora junto a un niño y una burrita. Descansan un rato y comenta José: -Casi me quedo a dormir aquí, hay una tranquilidad. El reloj de la iglesia suena para anunciar, son las tres de la mañana. -Bueno compañeros, ya amanece, es viernes y mañana no tenemos clases, además miren llevamos un buen pedazo de carne asada y torta. Exclama Wilson. La brisa trae unos murmullos de voces… Pregunta Paul: -¿Amigos, son rezos, pero a estas horas y quiénes serán? A lo lejos ven aparecer por la calle un grupo de personas todas vestidas de blanco, van llevando un ataúd, en brazos de amigos y cada uno llevan en sus manos unas velas encendidas, viene delante una mujer guiándolo y rezando un rosario. Los amigos están algo incrédulos, un leve frío les recorre desde la planta de los pies hasta la nuca… -¿Qué raro un entierro a estas horas y esa gente así vestida? Dice José. Pasan frente a la Plaza, los muchachos se persignan y oyen como un zumbido en los tímpanos de sus orejas esa letanía y escuchan decir a la guía: -Qué descanse en paz el cuerpo de José-. A un solo compás de voces responden: -Qué brille para él, la luz perpetua-. Sorpresa se llevan, ven que todos los acompañantes; sus cuerpos son traslucidos…y dice asustado Wilson: -Es la Procesión del entierro de las Ánimas, ¡Dios socórrenos! El papel blanco, es el reflejo de sus rostros, sudan de miedo, un olor a flores de difuntos impregna el ambiente, la procesión sigue su camino… Quedan como bachacos sin antenas, y grita Arquímedes: -Vámonos, no quiero ver más a esa procesión. Se les ven corriendo por las veredas, llegando con las lenguas casi de corbata a sus casas, en sus rostros tienen la cruz del miedo por esa aparición que los asombraron en la Plaza la Burrita


DON PELOYO
Cuando el Llano era Llano, los llaneros en lomos de sus briosos caballos se dirigían a sus faena y las estrellas con su titilar en el firmamento eran la luz de los caminantes. José Gregorio Herrera conocido como “Don Peloyo” para ese tiempo es el encargado del Hato “La Catalda”. Son las diez de la noche sale de la casona y se dirige hacia el potrero, abre la puerta de tranca y ensilla su caballo favorito uno de color ruano, esta con su inseparable sombrero pelo e guama y su liquilique, toma camino hacia el morichal va a revisar un ganado que está en otros corrales, lleva un buen trecho recorrido cuando en la soledad de la llanura,  oye un berrido demasiado feo es un llanto jamás escuchado por él, ve para todos los lados y está solo…vuelve a oírlo más fuerte ahora siente miedo…, se arma de valor y sale a todo galope en su caballo que también está asustado,  al cabo de una hora se da cuenta que esta extraviado, no se acuerda del camino; ha perdido por completo el sentido de orientación. Conocía cada sendero de esa sabana como la palma de su mano, pero esta vez no sabía dónde está. Como buen baquiano de los misterios del Llano llega donde hay un molino, se baja de su caballo, se persigna agarra la cobija y la tiende en el suelo; acostándose boca abajo sobre ella ha pasado más de dos horas cuando se levanta ya ha recobrado el sentido de orientación. Oye el canto de los gallos de las casas cercanas a la finca, son las cinco de la mañana esta incrédulo porque jura que recorrió muchas leguas sobre su caballo y se da cuenta que está cerca de la finca ha estado dando vuelta en círculo, regresa todo extrañado, al llegar lo ven los obreros que salen a la faena y lo detiene, aun “Peloyo” anda un poco tembloroso se baja de su bestia y le cuenta lo sucedido, ahí uno de los muchacho le comenta no compa a mi tío Ramón le paso algo peor, salió a cazar y se perdió por esos montes por espacio de cinco días y cuando reacciono estaba dando vuelta en círculos, dice la gente que son los guardianes de la sabana que los hacen extraviar y más bien de gracias a Dios porque otros jamás se les ha encontrado y que sus almas en las negras noches se les ve recorriendo esos montes como ánimas en penas buscado a otros seres para llevárselos y así aligerar sus sufrimientos y poder salir de purgatorio donde se encuentra . Desde ese momento “Peloyo” juro no salir para esos sitio solo y tampoco olvido su cajita de chimo que es contra para eso espantos.


LOS FANTASMAS EN HATO BARANDA
 Siguiendo con los relatos que suceden en cada sitio de las inmensas tierras del estado Cojedes, como son las apariciones en las carreteras o las muertes por arrollamientos y de ahí surge el inicio de los misterios, la idiosincrasia del venezolano nos identifica con el rescate de las historia como esta. El sitio conocido como Puente Onoto, antes de llegar a la población de Apartadero en el estado Cojedes, se encuentra el Hato Baranda, para el año 2.010, llega a trabajar Carlos Lloverá Contreras conocido con el apodo “El Burrero”, se ganó ese remoquete porque en tiempos lejanos el hombre participaba en carreras de burros y se parecía al famoso jockey Juan Vicente Tovar, en su manera de montar y ganar. Por dicho sitios la misma gente no les gusta salir después de las ocho de la noche, porque según han visto cosas extrañas desde oír el ruido estruendoso que hacen al chocar dos vehículos y al salir de sus casas para ver el accidente no hay señales, igualmente gritos que meten miedo al más pintado, y tantos así, sus hermanos le comentan a Carlos, de esos relatos y el hombre dice: -Tranquilo pollo que el agua está hirviendo y aquí está un Llovera para lo que salga… Siempre en esos trabajos se hacen buenas amistades así se formó el grupo de los Intocables como esa famosa serie de televisión, van para arriba y para abajo, Omar Reyes “Nano”; Hurtado “Loquillo”; Ángel Veloz; Carlos “El Burrero” y Edwin Alvarado conocido como “El Guaro”, bailador de tamunangue y es el gandolero, por cierto entre ellos había un brujo según hablaba con los muertos y tenía un poderosa contra. Para un mes de mayo, después de realizar las faenas de trabajo de cada uno y cenar, se reúnen en el área del taller, se ponen a jugar un rato una partida de barajas así pasan un buen tiempo, preparan un poco de chocolate, son casi las ocho de la noche cuando se desató un señor aguacero agarrado de las manos con rayos y centellas e igualmente su primo el ventarrón, están sentados en unos taburetes no tienen sueño, cuando empiezan a conversar sobre los misterios de esas apariciones y muertes que salen en la carretera, en especial por dicho sector igualmente de dos personas que salen asombrando en el hato, según la historia un obrero que se mató, la mujer era una cocinera que murió de repente preparando un cochino a la brasa. Están en plena conversa de relatos de espantos, cuando dice Hurtado: -Mire mijos esta contra que me prepararon me protege de todo, además ellos son mis altos panas. Todos se miran las caras y se ríen. -“El Guaro” decía como macho larense: -Que salga cualquier espanto para ponerle esta correa por las costillas y verlo revolcarse en el piso -  La lluvia ahora es una moja pendejo, no empapa pero…cuando se van a sus respectivos dormitorios, exactamente a la medianoche, cuando sale Ángel corriendo como picado de avispa diciendo: -¡Ave María Purísima! y va directo a una ambulancia que está cerca del taller, a los diez minutos llegó Hurtado, como cohete encendido, comenta que vio a dos personas cuando le mueven su cama y ante sus ojos se esfumaron. Entre balbuceos y temblando, responde Ángel: -Sentí un peso sobre mi pecho, que me ahogaba la respiración y de ñapa me jalaron las patas, de aquí nos sacaran con una grúa. En ese momento llega “Nano” pálido como plátano sin color: -No hile, muchachos, unas manos me movieron la hamaca. Carlos, está tranquilo en su chinchorro cuando siente unos pasos, un frío penetra dicho cuarto como carro de heladero y le han dado un sacudón que el hombre cae de platanazo al piso está más blanco que un saco de cal y pega una carrera hasta llegar donde están los amigos pasando el susto. “El Guaro” está agarrando sueño, cuando le dan una soberbia nalgada que el hombre como está de lado, del susto se cae, logra ponerse de pie y dice: -Den la cara para entrarnos a golpes, aquí está un macho barquisimetano. Cuándo siente los pasos de chancletas y un relámpago alumbra el cuarto, frente a él hay un hombre y una mujer totalmente transparentes, le subieron y les bajaron como pepa de mamón, sale como muchacho con dolor de barriga que no llega al escusado, todos están en la ambulancia más apretados que familia en casa de Fundabarrios, todos están pendiente con las orejas como radar y los ojos pelados, cuando le dicen a Hurtado: -No dices que hablas con ellos. Y les responde: -Si pero con los difuntos que conozco con estos, zaperoco. Así pasan las horas hasta el amanecer que salen de ahí más trasnochado que vigilante de hospital. En todo el Hato, se supo cómo a la pandilla de los Intocables los asustaron, desde ahí no hablaron más de aparecidos.




Estas piezas literarias se tomaron del libro: Los Cuentos del Arriero de Samuel Omar Sánchez, editado en San Carlos, por la Fundación Editorial El perro y la rana –Cojedes,  2017

lunes, 23 de abril de 2018

Rimas de Amor llanero (5). Varios Autores

Joven llanera en el archivo de Joel Gonzalez


Jacobo Castellano Díaz
FUEGO DE AMOR

Amor que prendiste fuego
con inmensas llamaradas
llamas de fuerte querer
y con pasiones mezcladas,

que van creciendo con fuerza
en almas apasionadas
y en la hoguera del deseo
crecen juntas abrasadas,

lindo amor de primavera
con ese fuego en cascadas
que en la hoguera del amor
se sienten enamoradas,,

yo que te amo con ternura
y mi pasión no es fingida
en mi pecho de llanero
este querer más se aviva,,

ahora solamente queda
el calor de ese hoguera
hay que darle mucho amor
y la pasión mantenerla,

para que siga encendida
la llama y nunca se apague
y siempre siga prendida
en almas enamoradas.


Luis Fadul Hernández
MIEL DE ARICA
Era una tarde gris y la sabana
se llenaba de música salvaje.
En el confín de la extensión lejana
de sangre y oro se teñía el paisaje.

La muchacha del hato, campesina,
inconfundible en su esbeltez morena
–en abundosa cabellera endrina-
por devoción se me enredó una pena.

Se fue conmigo tras la miel de Arica
y por senderos que ni el sol trafica,
anduvo a la merced de mis resabios;

Ella tomó su miel y yo la mía,
ella la miel de Arica de la umbría
y yo la que destila de sus labios.


Juan de la Cruz García
AMADRINANDO CAMINOS
Algún día, por la llanura
volveré con mi caballo,
amadrinando caminos
bajo los soles de marzo,
si en los juncales resecos
la brisa te está nombrando,
y siento que el horizonte
a veces te está llamando,
entonces voy por el rumbo
que ha de llevarme a tus brazos


Gonzalo Caldera Rodríguez
MIL DISCULPAS
te molestaste conmigo
por un simple acontecer
lo sublime del sentido
y no estaba permitido
en el alma de tu ser
mi forma de proceder
al jugarme asi contigo,
pido disculpas y te digo
que no vuelve a suceder
porque no pienso volver
molestando a un ser querido
persona que ha merecido
y no lo puedo esconder.

como familia y mujer
mis respetos más floridos,
las rosas siempre han tenido
la admiración del clavel
y el poeta y el pincel
dibujan su señorío
van amarrando amoríos
con hebras de seda y miel.
magia y poesía en la piel
avivando coloridos,
y ese esplendor siempre ha sido
para la rosa su ley
y yo siempre seré aquel
que sin querer ha ofendido
por eso estoy confundido
en el arte del querer.


Eduardo Alí Rangel

DÉCIMAS A UNA MORENA
Por tu doncellez en florecidos
de clara estirpe llanera,
tienes aire de palmera
en madrugadas de amor.
En ti se fijó el color
y el sol ahuyentó la pena
para ponerte morena
como la tierra mestiza,
que se mira en tu sonrisa
y con tu gracia se llena.

Porque el canto se hace río
para líricos antojos,
me estoy mirando a tus ojos
negros como un desafío
y en brazos del corrío
y en manos del sentimiento
te lleva mi pensamiento
que es hermano del anhelo,
con sus canciones del cielo
y su frescura del viento.

En tu silencio de Llano
se me quedó la emoción
y piensa mi corazón
cuando se acerca a tu mano
que en el espejo lejano
de tu palabra indecisa
hay una rosa que avisa
la claridad del mensaje,
para que sepa el paisaje
lo que dice tu sonrisa.

Llanera de estampa pura
por la gracia del color,
que palpitas en amor
y vives en la ternura.
Por algo el caño murmura
con su canción más serena,
que el sol ahuyentó la pena
en huellas de tu destino
y que siguió tu camino
para ponerte morena!


Abel H. Cardoza Cedeño
ROMANCE EN EL RÍO COJEDES

Cojedes rio querido
entre tus aguas viajeras
quiero que te lleves
río Cojedes, la amargura de mis penas
que las lleve en tus espumas
a lo lejos para otras tierras
a ver si puedo olvidar
una pasión traicionera
a ver si puedo arrancarme
hermoso río los caprichos de esa morena
por causa de esa mujer
por poco a la tumba me lleva.
Recuerda que en tus orillas
río Cojedes, una tarde veranera
me juró su amor sagrado
esa mujer me pidió que la quisiera
hoy comprendo que eso era mentira
la promesa que me hiciera
y yo como un niño en su maldad, creyera
si tú la llegas a ver oye, mi Cojedes
confío en tus riberas
me le dices a esa falsa dama
que aún estoy en su espera
para reclamarle por el daño
que por su culpa mi alma sufriera.


Pedro Emilio Sánchez
ROMANCE EN LA LEJANÍA

Por un caminito verde
del palenque a la quesera,
en el oleaje del viento, mujer bonita,
me hiciste que te dijera
si mi amor se quedaría
o era nube pasajera
y que te dejara escritas en mis canciones
cuantas cosas te ofreciera.
Te ofreceré mil bellezas
Naturales de mi tierra
¡quién supiera de tus gustos
para darte las más bellas!
envueltas en mis cantares
cuando el arpa me atropella,
te entrego mi corazón
porque de amor está lleno,
va repleto de esperanza
como boga y canoero,
como sediento que encuentra
manantial en el estero.

II 
Voy a ver si con un verso
puedo bajar una estrella
que me hable de tus antojos, mujer bonita,
y no me pierda tu huella. (bis)
Me parece que adivino
en tu mirada morena
que te gusta el horizonte,
juguete de tolvanera,
como juega tu sonrisa
en tus labios de cayena.
Te mando esta melodía
en un lirio sabanero,
confundido en una garza,
que embellezca tu  garcero,
y el lirio con su fragancia
me sembrará en tu recuerdo.

domingo, 22 de abril de 2018

Glosas de Amor Llanero (6) Varios autores


Dama llanera en el archivo de Joel González



Adelis León Guevara
YO HE VISTO CRECER TU VIDA
COMO UNA HIERBA LEJANA;
COMO UNA ROSA ENCENDIDA,
COMO UN LIRIO EN LA SABANA.

Con la fragancia del lirio
aromoso en la sabana,
como un sol de caravana
viene la tarde en delirio.
Con esta flor de martirio,
que es la flor siempre encendida;
con la metáfora herida
de los bucares en flor,
entre martirio y dolor
YO HE VISTO CRECER TU VIDA.

La veo entre los engaños
lívidos, como las moras,
mientras se mueren mis horas
y se marchitan mis años.
He padecido tamaños
de angustias, mientras la ufana
vida se me desparrama
como una ingenua utopía,
mientras tú creces, María,
COMO UNA HIERBA LEJANA.

Si la rosa es una espina
labrada con la maestría
de Dios, tú lo eres María,
pues eres rosa divina.
Eres rosa de neblina
hecha de amor y de vida,
tierna rosa consentida,
pura y celestial criatura,
diminuta flor de albura
COMO UNA ROSA ENCENDIDA.

Yo he visto crecer la arcilla
y el barro de la constancia,
los aromas y fragancia
de mi angelical chiquilla.
Yo te inventé la cartilla
del rocío y la mañana,
la fresca rosa temprana,
el azahar de tu risa
que el aire despetaliza
COMO UN LIRIO EN LA SABANA.


Alberto Arvelo Torrealba
GLOSA DE MAYO A MIRIAM
YA MAYO ENFLORÓ LA HUERTA
Y ENCENDIÓ LA CRUZ DEL SUR:
¿CUÁNDO SERÁS MAYO EN MI ALMA
CON FLORES Y ESTRELLAS TÚ?

Fluye por tu amor la diana
del romántico saludo
íntimo paisaje mudo
sueña su musa lejana.
Desde mi torva ventana
a limpio azul entreabierta
engarza el alma despierta
tu imagen con un suspiro
y por los barrotes miro:
YA MAYO ENFLORÓ LA HUERTA.

Soy pozo en noche sin luna
espinado por la zarza,
tú la soñadora garza
de mi espiritual laguna;
más los sueños de fortuna
me arrasa adversa segur,
y en vano –vernal augur
prez de las noches de mayo-
seductora y de soslayo,
Y ENCENDIÓ LA CRUZ DEL SUR.

Como Torrente serrano
–cristal con risa de hierro-
cambia el bullicio del cerro
por el silencio del llano,
tal a tu influjo galano
mi pecho sus odios, calma.
Clavel, lucerito y palma
con tus recuerdos adjunto
y en soledad me pregunto:
¿CUÁNDO SERÁS MAYO EN MI ALMA?

Bambú soñando el relente
fue mi coplera divisa
donde aprendí con la brisa
el son del cuatro doliente,
cuando se enluta occidente
ya sin cintas de tisú;
y en copas de ese bambú,
bizarra garza morena,
te posas sobre mi pena
CON FLORES Y ESTRELLAS TÚ.

Cárcel de las Tres Torres
Barquisimeto, mayo de 1929


Miguel Otero Silva (M.O.S.)
ERES UN LIRIO DEL RÍO,
BLANCA COMO CUAL NINGUNA,
HECHA CON RAYOS DE LUNA
Y CON GOTAS DE ROCÍO.

I
Al bosque me fui a buscar
el junco de tu cintura,
la rosa de tu hermosura
y el agua de tu mirar.
Dejaba el río un cantar
en cada recodo umbrío
y te encontró el verso mío
en la orilla florecida
porque a orillas de mi vida
ERES UN LIRIO DEL RÍO.

II
Cual una garza dormida
te vi en mitad del estero,
desnuda como un lucero
y como un árbol erguida.
Sobre la sabana herida
por el puñal de la luna
–gonzalito sin fortuna-
se echaba a volar mi canta
persiguiendo tu garganta
BLANCA COMO CUAL NINGUNA.

III
Yo tengo los ojos llenos
de lo que sin ver presiento:
del cálido embrujamiento
que está temblando en tus senos.
Sombras de árboles morenos
se tienden en la laguna
y en la tibia noche bruna
la sabana entera siente
el embrujo de tu frente
HECHA CON RAYOS DE LUNA.

IV
Y aunque temo, yo no quiero
escapar a mi destino:
que dé sombra en mi camino
tu blanco cuerpo altanero.
Hecho con luz de lucero,
con albas nubes de estío,
con amapolas del río,
con pulpa de pomarrosas,
con sangre y carne de rosas
Y CON GOTAS DE ROCÍO.

Poemas tomados del libro-texto: NATIVISMO: HEREDAD POÉTICA DEL LLANO
Y LOS LLANEROS, del poeta Yorman Tovar, presentado para su ascenso a la categoría de Profesor Titular de la UNELLEZ