sábado, 9 de abril de 2011

Cuatro relatos de la sabana (Yorman Tovar)

Mujer del Llano en el archivo de La Voz de Joropo   

Jóvenes llaneras de Cojedes durante un festival de narraciones del Llano 

Enjalma llanera para bestias de carga 
(archivo de Radio Comunitaria Baúl 105.5 FM) 


CUATRO RELATOS  SOBRE  
LA MULA MANIÁ DE LA MATA CARMELERA
Yorman Tovar 

1- El Llano es -si se quiere- la región más fantasiosa de Venezuela. El llanero es un ser supersticioso por naturaleza, gracias al mestizaje de las tres castas que conforman su raza, sobre todo, las herencias aborígenes y africanas. Cualquier incidente es un incentivo para el surgimiento de una leyenda, un mito, un corrío o un relato oral, de esos que se difunden, de una generación a otra, preservándose en la memoria colectiva. Así nacieron numerosas leyendas y relatos sobre fantasmas y reaparecidos de la llanura: “Florentino y El Diablo”, “El Silbón”, “El espanto del Troncón”, “Juan Machete”, “El Diablo del pastizal”, “El ánima del taguapire” y “El ánima de Mata e `Silva”. Una de esas canteras de leyendas y relatos es la Historia Patria: desde la Conquista, pasando por la colonización, la Independencia, la Guerra Federal, hasta nuestros días. Una de las creencias más fantásticas la representa “La Mula Maneá”, y se refiere a la muerte del Presidente y caudillo de la “Revolución Legalista”, General Joaquín Crespo, muerto de un lanzazo o de un balazo en un sitio del estado Cojedes: “La Mata Carmelera”, específicamente entre los caseríos Camoruco y Camoruquito, por la carretera nacional, en la llamada “Curva de Guabina”, sitio donde han ocurrido los más tétricos accidentes automovilísticos; y según dicen los lugareños de esos caseríos, se deben, más a la mala influencia de “La Mula Maneá”, que a la imprudencia de los conductores.
Cuentan los relatos orales que el día en que ocurrió el magnicidio de Crespo, este andaba remontado en una mula blanca que le habían traído de las sierras peruanas, y en el momento en que comenzó la escaramuza, entre balas y lanzazos, a Crespo se le encabritó la mula y no pudo dominarla, y fue cuando el viejo zorro lancero Luis Loreto Lima (a quien se le atribuye la muerte del caudillo) aprovechó para lancearlo. Este magnicidio, al igual que el de Zamora en San Carlos dan muestra de que en Cojedes no se juegan con nadie para darle el pasaporte a cualquier caudillo, por más peligroso y poderoso que este sea. Desde el día de la muerte de Crespo, el ánima en pena de este General condenó a la pobre mula a ser un eterno fantasma, reaparecido o espanto de caminos.
Lo cierto es que la mula no respeta si es de día o de noche, ni escoge las víctimas a espantar; y pobre de aquel que no sepa que es un espanto, porque la bicha, aparte de espantar, muerde y patea al que no sepa rezar. Dice la leyenda que la única manera de quitársela de encima, a pesar de que fue su jinete quien la condenó a ser un espectro, es rezar un Ave María o invocar tres veces el ánima de Joaquín Crespo de esta manera:

¡Ánima de Joaquín Crespo,
no te pongas resabiá!
Sálvame, que no me mate
Tu vieja mula maneá.

2Felipe Meléndez y Monche Camacaro, dos experimentados camioneros, que en la década de los 50 y 60 transportaban madera de las selvas de Guanarito y de Capitanejo hasta el “Aserradero Coromoto” de Acarigua. Un Miércoles Santo su patrón, Don Pablo Yústiz Ramos, les encomendó llevar unas cargas de samán blanco a un aserradero de San Carlos. A las tres de la tarde partieron de Acarigua en sendos “Roleros” (un Ford de Meléndez y un “Reo” de Camacaro). Justo a las 4:30, en la “Curva de Guabina” se le reventó una punta de eje al Ford del catire Felipe. Monche Camacaro que iba más atrás se detuvo a auxiliar a su compañero. Por desgracia no pasó nadie conocido que pudiera ayudarlos, entonces decidieron colgar sus hamacas entre los tojines de los camiones, dormir allí hasta ese otro día para regresar, uno de ellos, a Acarigua en busca de ayuda. Exactamente a las seis, a Felipe Meléndez le dieron ganas de defecar, cogió unas hojas de periódico y se internó en el monte. No se había terminado de agachar cuando escuchó el recio cabalgar de una bestia, que entre la semipenumbra venía hacia él. Felipe se subió los pantalones y echó a correr. Camacaro que sí tenía cierta noción del espanto, recordó la manera de repelerla, y gracias a la oración del Ave María, pudieron deshacerse del aparecido de la mula. Esa misma noche descargaron, a orilla de carretera el camión “Reo” de Camacaro y se regresaron a Acarigua, y el catire Felipe ofreció un rosario de agradecimiento la noche del viernes santo al ánima de Joaquín Crespo.

3- En mayo de 1959, Tomás Espinola (alias) “El Gabán” y su “pareja” de vaquerías Manuel Jacinto Mora (alias) “El coplero de la noche” salieron desde “Los Cortijos” en Guanare con una punta de ganado. Una noche acamparon en Apartaderos. La peonada encerró el ganado, “El Gabán” y Manuel Mora, encargados de dirigir la faena, decidieron explorar el camino que transitarían al día siguiente. Esa tarde, cuando pasaron por San Rafael de Onoto, Don Rafael Torres (un viejo boticario) les advirtió acerca del espanto de “La Mula Maneá” y la manera de alejarla. Cuando pasaban por “La Mata Carmelera” notaron que sus caballos se encabritaban, y que ellos, jinetes vergatarios, no podían detener los animales. “El Gabán” se cayó del caballo, el animal se perdió entre los montes, mientras veía una mula blanca con una manea en una pata se le venía encima. El hombre lanzaba sombrerazos a la mula y esta avanzaba más y más sobre su víctima. En ese momento apareció su compañero Manuel Mora, quien como buen poeta hizo uso de la copla acostumbrada como amuleto, y así ahuyentó el espanto. Tomás Espinola quedó privado en el terronal y Mora lo revivió, dándole a oler caña blanca con chimó. Ese otro día negociaron el ganado en Apartadero y regresaron a Guanarito.

4-Algo similar les ocurrió a los copleros portugueseños Cheo Hernández Prisco “El Coplero Coleador” y Alfonso “El Negro” Palacios. Era la una de la madrugada, regresaban de Tinaquillo, donde habían cantado en unos toros coleados. Cuando se acercaban a la “Curva de Guabina”, Cheo notó que, extrañamente, su flamante y melosa camioneta, con tres días de sacada de la agencia, se recalentó. Frenó el vehículo y se bajaron con una linterna a revisar. En ese preciso instante vieron una bestia blanquita que corcoveaba graciosamente, no muy lejos de la carretera. Hernández, como buen llanero, diestro en equinos, se fue acercando y notó que era una mula; Palacios, más resabiado, se quedó mirando. Cheo se le acercaba a tientas a la mula y Palacios observaba que la bicha quería atacar a su compañero. De repente la mula logró tropezar a Cheo y este cayó aporreándose una costilla. “El Negro”, que es medio brujo y sumamente bellaco en vainas de espantos recordó que una vez Don Paulo Emilio Díaz le había relatado lo que le ocurrió a “El Gabán” y Manuel Mora. Palacios comenzó a rezar el Ave María y cuando soltó los cuatro versos de la copla, la mula se desapareció misteriosamente. “El Coplero coleador” se levantó ayudado por Palacios, prendieron la camioneta, que ya había recobrado su temperatura normal y continuaron el camino. Esa misma noche, Alfonso Palacios se inspiró y, produjo estos versos:


Miren lo que le pasó
al gran Cheo Hernández Prisco
que una mula, paso arisco
lo pateó y lo mordisqueó.
Cheo Hernández se cayó
acostado entre terrones,
se orinó en los pantalones,
y a punta de versos reacios
lo salvó el negro Palacios
con copla y con oraciones.

Gracias doy a Paulo Emilio,
el que me logró enseñá
aquella copla que espanta
a esa bestia encabritá:
¡Ánima de Joaquín Crespo,
no te pongas resabiá!
Sálvame, que no me mate
tu mula vieja maneá.

Nota de Yorman  Tovar: Estas tres historias reales son testimonios contados por sus protagonistas que aun viven. Felipe Meléndez en Acarigua, Monche Camacaro en El Palmar de Turén, “El Gabán” en Guanarito, Manuel Mora en El Samán de Apure, Cheo Hernández, todavía de manga en manga de coleo y Palacios en La Capilla (Guanarito)... ¡por si alguien tiene dudas!. El viejo Camacaro asegura que la condición para salvarse es andar “emparejao” con algún compañero, porque si se anda solo, la víctima corre el peligro de morir en ese misterioso lugar cojedeño.-

Nota del Editor: Este material involucra a tres de los más representativos de la cultura llanera del estado Portuguesa:  
1-Yorman Tovar (Compilador y coautor). El Mayor Trovón. Nació en Guanarito, estado Portuguesa, el 26 de noviembre de 1955. Destacado autor de éxitos discográficos, profesor universitario, investigador, maestro y teórico de postgrado de los saberes del Llano, poeta, decimista y declamador con diversos poemarios publicados, vencedor y jurado en distintos eventos musicales y literarios (nacionales e internacionales) de la cultura llanera. Articulista de periódicos y revistas con más tres décadas de experiencia. Productor radial y líder de gremios de  literatura y universitarios. Antologista de la poesía popular venezolana. Su obra, siempre en crecimiento,  supera la veintena de libros publicados.  
2-Cheo (José Manuel) Hernández PriscoNació en Papelón, estado Portuguesa, el 16 de febrero de 1942. Experimentado cantautor y contrapunteador, maestro de nuevas generaciones de cantautores del Llano. El Cantor Número Uno de los Toros Coleados es figura obligada en los catálogos, emisoras radiales, páginas Web, y la discografía de la música llanera y el deporte del Coleo.
3-Alfonso Palacios. El Negro. Nació en Guanarito, estado Portuguesa, el 6 de febrero de 1947.  Recio contrapunteador, arreglista y cantautor. Sus temas (El Gabán Coleador, El Comegente, Parranda en La Cañada), los interpretan por igual voces experimentadas y nuevos talentos de la canta criolla; Armando Martínez, Juan De Los Santos Contreras, Cheo Hernández Prisco y  Julio Pantoja, entre otros.

El cuaderno, titulado por su compilador, el poeta Yorman Tovar, Tres sucesos con el espanto de “La Mula Maneá”  recrea cuatro narraciones que forman parte del enorme grupo de testimonios sobre la infame Mula Maneá de la Mata Carmelera, quizá el espanto al que se le atribuye el mayor número de muertes en todas las llanuras de Venezuela y Colombia.
Isaías Medina López

martes, 5 de abril de 2011

Porque sí soy mujer y otros poemas de Carmen Pérez Montero



Joven llanera de Cojedes en el archivo de Víctor Hernández


MUJER
Al llamarme mujer
me das el mundo
porque me hace sentir
la diferencia
y sabiéndome amada
así de cerca
en la luz meridiana
y en la sombra
me siento más mujer
y te bendigo,
te bendigo
por hacerme vivir
entre premuras
esos atardeceres tan distantes
de las notas amargas
que entretejen las guerras.
Te bendigo
por darme este lugar
porque si soy mujer
es porque tú eres hombre
y si a veces protesto
llorando enardecida
es porque tu machismo
me hace daño,
pero luego
tu rostro solitario
me conmueve
y de nuevo soy mujer.

MUJERES… TODAS MUJERES
Mujer que llevas el alma
crisolada de angustias
mujer que tienes un hijo
por cada placer logrado;
pero que yergues tu talle
ante cada bofetada
y le respondes al aire
con tu sonrisa callada.

Mujer que una tarde oscura

sembraste al hombre que amabas
bajo la tierra reseca
por miles de enfermedades
y regresaste a la vida
sin lágrimas, ni lamentos
a buscar una respuesta
para el clamor de tus hijos.

Mujeres… todas mujeres

amantes… todas amantes.

O aquella mujer resuelta

que el divorcio no intimida
porque se siente capaz
de ser madre y de ser padre
y de soportar las noches
que saben a frío de muerte
porque el calor masculino
dejó en su cuerpo la huella.

A esas ensalzo

sin olvidar la ramera
que goza de lecho en lecho
el deleite del dinero;
pero que siendo mujer
no deja de ser sensible
y el corazón se le ensancha
cuando ve llorar un niño.

Canto a la madre soltera

que valiente y desafiante
sintió en su entraña vibrar
el retoño de un amor
y se quedó meditando,
bordando blancos pañales
para cubrir lo que el mundo
llamó fruto de pecado.
Mujeres… todas mujeres
amantes… todas amantes.

No tenemos distinción
porque la obrera y la rica
la doña y la pordiosera
todas mimaron a un hombre
y amamantaron a un niño
y hasta los labios resecos
de la solterona adusta
se llenaron de ternura
al soñar una mañana
con un hombre que llegaba
y un niño que lo esperaba
entre risas y juguetes
y un azul claro sin nubes
donde el sol fuerte brillaba.

Mujeres… todas mujeres

amantes… todas amantes.

Y aquella mujer callada

que en el calor del hogar
espera sin una queja
al hombre que algún día llegará.
Esa, la santa mujer,
la esposa que va muriendo
olvidada entre la manta
de una cama perfumada
que se quedó en el desuso
la que espera la que calla.

Mujeres… todas mujeres

amantes… todas amantes.

MADRE
Música de alma y sentir
cAscada de fresca lluvia
caDena de versos nuevos
sonReídos de la brisa
madrE dulce, madre buena.

DESCUBRIMIENTO

Qué sensación me embarga,
no la puedo explicar.
He aprendido a extrañarte
y hay alegría en mi ser
porque vives en mí
porque te busco con ardor
y te imagino aquí
ya para siempre.

RUMOR

Sin presentirte llegaste
y volverás a la nada
pero dejarás tu ausencia
y la voz del riachuelo
que revivió a su paso
una semilla.

EL MAR

El mar abierto, azul y doloroso
con su carga de sal sobre la arena
me brindó de tus labios la dulzura
y al momento nació la interrogante.
¿Cómo tus labios dulces consiguieron
rechazar tanta sal y en un instante
envolverme con su cálida ternura
que fue miel entre sal evaporada?

REVELACIÓN

Cuando llegaste a mí
una estrella gigante me cegó
y pasé muchos días
dormida junto a ti,
mas luego al despertar
comprendí que te amaba
con un amor intenso
como el azul marino
de la distancia aquella
de mi infancia.

UN CORAZÓN NO BASTA
Hay que tener un corazón gigante
que arrope el cielo y sobre
para llegar a comprender el corazón
de una mujer amante;
pero para llegar a conocer
el alma de una mujer poeta
y soñadora
un corazón no basta.

ÉRASE UNA CIUDAD

Érase una ciudad
con embelesos,
érase una ciudad
multicolor
y una quebrada
fría y transparente
le incrustaba en el alma
su canción.

Érase una ciudad
llena de flores
con un riachuelo
anclado en cada arbusto
donde los pájaros
pequeños arco iris
solían trinar las notas del amor.

Érase una ciudad
donde día a día
se labraba la tierra
con empeño
y los frutos de miel
en abundancia
plenaban de dulzura
el corazón.

Érase una ciudad.

¡Bendita sea¡
una ciudad sensible
silenciosa,
una ciudad donde todos sus habitantes
tenían el precio exacto
de la vida.

Érase una ciudad, mas ya no es
se la tragó el concreto
la sepultó el asfalto
y en su lugar quedaron sudorosos
los mismos hijos que la derribaron.

Érase una ciudad…

PRESENCIA
Te amé descalza…
en la candente arena de tu cuerpo
soleado y generoso
que me dio sin reservas
el amor que nunca
en otra playa imaginé.

Tu playa fue remanso de mi sed

y hoy que mi barca
penetra en otras riberas
temo volver al mar y naufragar
porque me siento llena de tu piel
y caldeada en la arena de tu mar.

SOLEDAD

La que busca y me aconseja…
Es una impertinente compañera
no quiero verla y sin embargo está
presente en mis caminos y mis días.

SI EL MAR FUERA NEGRO
Si el mar fuera negro
pensaría que es el mar
quien me hunde
en el misterio gris
de su profundidad
y no tus bellos ojos
que cada día que pasa
hacen más tentativa
esa incógnita azul
que me devora.

TODAVÍA

Yo guardo aquí en mi sangre todavía
tu presencia desnuda en mi aposento
y tu carne vibrando entre la mía
buscando solazar sus ansiedades.

Yo aguardo aquel murmullo incoherente
de voces de suspiros y de llanto
y guardo en lo profundo de mi entraña
la lluvia de tu esencia urgente y tibia.

Yo guardo entre mis poros el sudor
de tu cuerpo jadeante de deseo;
pero guardo también ¡malhaya sea!
esas noches de insomnio sin tu amor,
ese azul de distancia que me agobia
y unos ojos fugitivos que en la noche
me miran con lujuria y me poseen.

NOCTURNO

Cuando la noche cae
me tomas en silencio
y en tus ojos brillantes
de un mirar infinito
adivino el pozo de ternura
que me baña…
y siento que te tengo
confundido en mi cuerpo
y siento que respiras
con mi respiración
y siento que estoy viva
porque me estoy muriendo
debajo de tu cuerpo,
sembrada por tu amor.

PIEL CON PIEL
Me penetra hasta el fondo
tu mirada cargada de ternura
me penetra y sacude mis sentidos
tu cadenciosa voz…
que es murmullo agradable
de riachuelo que como agua cristalina
entra por mis oídos
erizando mi piel.

Me preparo con la psiquis

y con el alma
para dejarte amarme
y pierdo la razón
cuando tu piel desnuda
se roza con la mía
y cuando más que un roce
es la unión piel a piel
adherencia profunda.

Mis sentidos explotan

y tu piel se fusiona
por toda la epidermis
con mi cuerpo ardoroso
que solaza tu amor.

OPORTUNIDAD
Una oportunidad tú me has pedido
y con el corazón te la he brindado
porque sé que soy yo quien se la da,
porque tu despedida es mi condena.

Esa oportunidad que me pediste
me demostró tu amor claro y sincero
y yo te perdoné porque mi pecho
sigue aferrado al hilo de tu piel.

Esta oportunidad será el final
de los caminos vagos y sombríos,
después que pase quedará la calma
y la seguridad de que jamás
otra oportunidad te pueda dar.


SOLO ESO… NADA

Yo soy aquella sombra
que el viento en una aureola
de luz y fantasía
disolvió en la nada.

Desaparezco inerme

en tu noche de sueños
y sigo siendo el punto
que no marcó el pincel
te siento …y sin embargo,
tú no sabes que existo
sembrada en cada surco
soleado de tu piel.

MAGIA ROTA

El amor como llega se va.
De repente, sin aviso…
silencioso;
pero llega cantando,
rebozando alegría
y se va con angustia
sembrando desamor.
Se nos escapa
sin saber por qué.
Nos duele el alma
y una espina punzante
hace sangrar las fibras
más hondas del sentir;
pero se va…se va…
sin volver la cabeza,
sin mirar hacia atrás
para no arrepentirse.

Se va como llegó,

sin avisarnos;
pero nos deja
helado el corazón
y un deseo de morir
nos golpea la razón.

Se ha perdido la dicha de vivir,

se ha perdido
el deseo de compartir
porque cuando llegó
trajo un trozo de amor
y cuando se retira
se lleva el trozo
y todo el corazón
porque rompe la magia
y nos coloca con la ilusión
partida frente a la realidad.

MIS MUERTOS

Mis muertos
son el día del laberinto,
la calle larga y tétrica
que les brindó la vida.

Mis muertos

son locura entre mis manos
porque ellos
abandonaron mi existencia.
Mis muertos son mis muertos.
Mis muertos
son pasado y son futuro,
mis días y mis pasiones
en la esperanza azul
que me devora.
Mis muertos son la luz y son la sombra
que agiganta y opaca
mis recuerdos.
Con su dolor de sol
sobre la arena
le dieron a mi vida…
a mi alegría
un dejo soterrado
de tristeza.

Mis muertos

son las noches de desvelo
y el florilegio
de mis despertares.


NOTA: Carmen Pérez Montero es una Tinaquillera residenciada en Acarigua-Araure, estado Portuguesa. Su vida literaria ha sido intensa y fructífera, con diversos desempeños que impactan la literatura llanera de manera muy positiva y constante: docente universitaria, investigadora de nuestras tradiciones, articulista de la prensa regional, poeta y líder de gremios literarios. Tal como ha sido su vida, su poesía está signada por lo profundo, lo diverso, lo incansable y las pasiones humanas en toda su plenitud y consecuencias. Su poesía duele desde el mismo desgarramiento del ser femenino que es destello mismo del verso, de allí que seleccionáramos este título para identificar la presente selección mínima de sus poemas MUJERES… TODAS MUJERES.
Entre sus libros reseñamos los poemarios: Pasión Literaria (1964); Un sacudir de alas (1982); Hacia el azul (1995) y Sobre tu piel (2006). Como investigadora ha merecido la edición de dos obras trascedentes en la explicación llanera de la cultura venezolana: Mitos y Leyendas del estado Portuguesa (2002) y Margarita… Magia y Sol (2007).NOTA: Carmen Pérez Montero es una Tinaquillera residenciada en Acarigua-Araure, estado Portuguesa. Su vida literaria ha sido intensa y fructífera, con diversos desempeños que impactan la literatura llanera de manera muy positiva y constante: docente universitaria, investigadora de nuestras tradiciones, articulista de la prensa regional, poeta y líder de gremios literarios. Tal como ha sido su vida, su poesía está signada por lo profundo, lo diverso, lo incansable y las pasiones humanas en toda su plenitud y consecuencias. Su poesía duele desde el mismo desgarramiento del ser femenino que es destello mismo del verso, de allí que seleccionáramos este título para identificar la presente selección mínima de sus poemas MUJERES… TODAS MUJERES.
La notoriedad de su poesía ha sido reseñada por otros importantes escritores que guiarán al lector en las profundidades de su obra. Jesús Rosas Marcano acotó la siguiente nota: “Carmen Pérez Montero es dueña de una escritura existencial. Dos fuentes antagónicas y a la vez concurrentes han alimentado sus expresión: la alegría y la angustia”. Por su parte José Agustín Catalá suscribió que en su poesía: “La piel, los ojos, el silencio, son voces recurrentes de su poesía, también son temas constantes, la soledad, las despedidas, el deseo pasional”, la necesidad de darse y ser recibida como el intenso regalo que es su sentir”.
Yorman Tovar en el ensayo Carmen Pérez Montero la feminidad idealizada, deja un comentario extenso, pero muy válido y que asentimos plenamente: “Ahora en plena madurez, trashumante gaviota, Carmen, oteando horizontes y lejanías, desde el confortable zaguán de su “Villa Ilusión”, recoge las más profundas fantasías, ficciones y realidades que a mujer alguna se le hayan ocurrido en este Llano Occidental: impresiones de fémina terrenal, ilusiones de mujer soñadora, sensaciones de nómada poetisa, viajera incansable, dueña de frases eróticas y espirituales; orfebre de conmovedoras palabras de dolor, tristeza, melancolía, nostalgia por cada adversidad…”
Otro cercano conocedor de su poesía, Coromoto Álvarez Quintana, nos plantea una aproximación por demás interesante: “Hace caso omiso al ruido para rendirle culto a la memoria y al silencio. Sempiterna iconoclasta ante las formas clásicas establecidas, en procura del misterio y del hallazgo, cabalga sobre la noche cómplice y cruza el horizonte de las musas de una virgen viuda, sin apresurar la marcha de su corcel y sin vulnerar en lo más íntimo de su creación la pureza del lenguaje”.
La presente muestra no se rige solamente por nuestro criterio, a decir verdad, influye en la elección de los poemas un texto de la misma Carmen asomado más como una pregunta en metáforas que una conclusión imposible de alcanzar sobre el magnífico abanico multicolor y sensorial que despliega su poesía:

Hay que tener un corazón gigante

que arrope el cielo y sobre

para llegar a comprender el corazón

de una mujer amante;

pero para llegar a conocer

el alma de una mujer poeta

y soñadora

un corazón no basta.


Esperamos que esta pequeña muestra haya sido placentera, tal como fue para nosotros transcribir palabra a palabra este encuentro con la feminidad poética, con la vida que llega y la que se nos convierte en pasión , en sueño, nostalgia y adiós.

Isaías Medina López












sábado, 2 de abril de 2011

LA VIRGEN DEL CARMEN: RESEÑAS, ORACIONES, CANTOS Y POEMAS

(Archivo de Pedro Luis Lozano Engonza)

(Tradiciones orales recopiladas por Isaías Medina López)
Pocas figuras femeninas han despertado el fervor religioso del hombre como el de la Virgen del Carmen. Tras casi tres mil años de fe  su veneración se incrementa en todos los rincones del mundo. Su nombre y, el del escapulario que le simboliza, inspira numerosas leyendas, poemas, oraciones y cantos, sobre todo entre los más humildes, aquellos que han estado al borde de la desesperación.

La Virgen del Carmen en Cojedes. Archivo de Samuel Omar Sánchez 

La tradición de la Virgen del Carmen o “Virgen María del Monte Carmelo”, es la forma más antigua de adoración mariana. Carmen significa fértil y/o fertilidad, también jardín o campiña florida, pero como veremos más adelante es infinito su poder para librar al hombre de la opresión y el castigo.
El inicio de su veneración se remonta al anuncio del profeta Elías (nueve siglos antes de Cristo), ante la sequía de tres años que azotaba al pueblo de Israel, como castigo por olvidar sus deberes hacia Dios. En el Libro 1 Reyes (41) del Antiguo Testamento se cuenta que “Elías subió a lo alto del Monte Carmelo y, arrodillándose en el suelo se inclinó hasta poner la cara entre las rodillas”. En la séptima reverencia del profeta, su criado le cuenta: “Allá, subiendo del mar se ve una nubecita blanca del tamaño de una mano”. Elías, pleno de fe, le replica que: “enganche su carro y se vaya cuanto antes que se lo impida la lluvia”. Entonces la nubecita azul y blanca se posa sobre el Monte Carmelo, y arroja, milagrosamente, una gran cantidad de lluvia, librando a todos de morir de sed. Los sacerdotes interpretaron que, además de ese milagro se anunciaba a la “Virgen de las Nubes” o “María”, madre de Jesús. Por ello, el blanco y el azul son los colores marianos. Y esta adoración implicaba una condición ecológica y de permanencia comunitaria.
Luego, los seguidores de Elías, durante sus largos días de oración, abrieron numerosas grutas en ese monte,  habitándolas como “monjes carmelitas”, ahora una orden católica. Posteriormente, en el siglo XI, los musulmanes dominan ese lugar, esclavizando a los carmelitas y les desnudan, dejándoles, apenas una estola o pequeño babero guardapolvo que usaban esos sacerdotes ermitaños sobre sus ropas.




Tras mucho sufriy  y por la mediación divina de la Virgen de los carmelos, o del Carmen, los monjes logran escapar en pequeñas naves que forjaron de forma milagrosa, un día 16 de julio. Durante su esclavitud, todas las noches se juntaban para rezar, frotando las amarras de sus baberos guardapolvos hasta convertirlos en cordones. Al llegar a las costas de Italia y propagar su fe les bordaron imágenes del Sagrado Corazón y de la Virgen, para significar, por partida doble su liberación del sufrimiento y en pago de devoción. Así surgen los primeros “escapularios”.
El término escapulario proviene del griego skaph- y del latín escapula; armadura o escudo que cubría por delante y por detrás. Cuando los monjes carmelitas acudían a los campos de batalla, se les preguntaba por qué no portaban armaduras protectoras  como los demás y ellos respondían que su escápulo (escudo) o "escapulario"  eran esos dos cordones con las dos estampas, y que estaban bajo el manto protector de su patrona. 
Es común, en Los Llanos ofrendar a la Virgen del Carmen con rosas y frutas

Ese culto en Venezuela tiene ecos ancestrales y patrióticos. Es un hecho comprobable que los llaneros enfrentados al imperio español, tampoco exhibían armaduras y que, como variante, portaban escapularios de la Virgen del Carmen, amarrados a sus lanzas, puñales y machetes, denominados “contras”. Acorde a esa protección se toma a la Virgen del Carmen como patrona de las Fuerzas Armadas de Venezuela, organismo que desciende de esa humilde y heroica raza de hombres y mujeres llenos de fe y coraje.
Esta verídica acción se acota en importantes libros de historia, novelas, cuentos, leyendas, corríos y coplas. En “Escenas rústicas en Sur América o la vida en los Llanos de Venezuela”, de 1861, escrito por Ramón Páez, se relata que la fe en esos escapularios era tal, que esos valientes podían acometer las más grandes hazañas como si fuese una rutina y que, de no mediar ese elemento de fe, su valentía sería una “loca temeridad”.
El escapulario llanero, según Ramón Páez, consiste en “oraciones cuidadosamente conservadas en saquitos de cuero y colgado del rosario que llevan al cuello” (p. 58). Así mismo afirma que son “oraciones extravagantes”, ya que muchas de ellas eran pequeños poemas que anotaban con suma fe: “y parece como si su misma oscuridad sea lo que más valor tienen para ellos”. Por ejemplo la siguiente:

Soy nacido de una nube
y por eso soy bendito
el escapulario me lleva
donde vaya Jesucristo.

Para José Daniel Suárez Hermoso no es de menor importancia el "encargo" que se hace a la Virgen para que medie su protección a un recién nacido; por eso muchas madres bautizan como Carmen o Carmelo a sus descendientes. Esta invocación se nutre con un ritual muy sencillo y a la vez muy profundo: se toma una vela blanca o un velón lavado con agua bendita, se le escribe una invocación, se cubre con miel o azúcar y repite lo escrito mientras la enciende. Una invocación es esta:

Que lleva tu nombre
y es mi preferida
no la desampares
mi Madre Querida.


Dicha protección no se limita a enfrentamientos con otros humanos; abarca el reto a poderes del más allá. En el corrío El entierro del Troncón de Eligio Alvarado, se cuenta sobre un peón  que ante el acoso de un cruel fantasma e impulsado por su escapulario reacciona así:

Se puso a pensar un rato

porque miedo no le dio,
y ay, no le dio
y él sacó su escapulario
y luego se persignó
y sin pensarlo dos veces
al muerto le preguntó
para sacarlo de pena
ahí cómo es que viene yo.


En el corrío El Caporal y el espanto de Héctor Paúl Venegas, un caporal reta a una figura maléfica, igualmente amparado por el escapulario y la Virgen del Carmen, de esta manera: 



A mí no me asustan sombras
ni con luces me acobardo,
yo soy como Florentino,
que le dio paliza al Diablo,
traigo a la Virgen del Carmen
prendida a mi escapulario.


También un campesino derrota al terrible Hachador Perdido (leyenda de Hipólito Arrieta y Jenny Tatiana Colmenares), diciéndole: 

No creas que me asustaste
con tu tenebrosa voz,
cargo la Virgen del Carmen
y la palabra de Dios.

La absoluta fe en el poder del escapulario y en la Virgen del Carmen son parte del imaginario llanero. El campesino posee un escapulario, que él mismo elabora o hace elaborar por algún devoto reconocido. Esa prenda es sagrada y nadie más que su dueño lo toca o su poder acaba, igual ocurre si el creyente obra de mala acción, para recuperar su poder, el creyente debe mostrar  su arrepentimiento, mediante el canto o la repetición de siete salves, como lo hizo Elías. Veamos esta estrofa del maestro Evangelisto Hermoso:

Delante este altar
donde estoy cantando
y en ti adorando
la Virgen del Carmen
y le pido al cielo
muy arrepentido
triste y afligido
a tus pies me allego.

Según la religiosidad popular llanera, el 24 de junio de 1821, el poderoso San Juan, por estar celebrando su día y la victoria en la Batalla de Carabobo, se “amarró” una tremenda borrachera y quedó preso, luego, la Virgen en su día el 16 de julio, lo libera llevándoselo con ella, sano y sobrio. En otra versión San Juan está secuestrado por unos parranderos que lo obligan a beber y bailar con ellos obligado por sus captores, pero, la Virgen del Carmen, conmovida por tantos excesos, lo libera de tal gente bohemia un 16 de julio.
Según la tradición quien crea que San Juan estaba preso por beber demasiado el 24 de junio, no probaba licor desde esa fecha hasta el 16 de julio. Si pensaba que San Juan estaba “amarrado” por los parranderos debía “parar” la ingesta alcohólica el Día de Carmen, sin tomar ni gota de alcohol hasta el 29 de agosto, fecha en la que se conmemora el “Martirio de San Juan”.
El efecto no es una simpleza. Los practicantes sostienen que así se renuevan las fuerzas para el canto, la música,  o cualquier manifestación del arte popular, con la intermediación divina de la Virgen del Carmen, siendo valida esa bendición hasta el Día de la Cruz de Mayo (3 de mayo) cuando se reinicia el ritual, año tras año, en un ciclo interminable, a la cual se ata el artista creyente, cerrándolo el día de su liberación de este valle de lágrimas.
El maestro de tradiciones orales Freddy Sosa, indica que la ceremonia de "La Liberación de San Juan", se debe primero hacerle el altar a la Virgen del Carmen, su imagen se coloca en el centro y permanece rodeada de otros santos, así mismo, se le ofrendan velas, frutas y flores en abundancia. Ante la Virgen las cofradías hacen desfilar sus agrupaciones con cantos, repiques de tambor y otros instrumentos como señal de reverencia. Luego para poder retirarse los capitanes de las cofradías deben rendir ante el altar las banderas de su agrupación, para que ella bendiga a toda la agrupación y cada integrante. El año pasado, al efectuarse dicha ceremonia,  escuchamos estos versos que un estudiante agradecido le declamara  a la Virgen del Carmen con sumo fervor y que al parecer ha estado en su familia por varias generaciones:

Virgen del Carmen Bendita
Virgen de la Nube Real
que por el mal que me quitas
me arrodillo en este altar
Virgen de gracia infinita
Virgen que vengo a ensalzar
Virgen del Carmen Bendita
Virgen de la Nube Real.

Otros motivos de alta significación lo constituyen las suplicas que se hacen, mediante novenas y velorios, a la Virgen del Carmen, en pos de la fertilidad femenina, por ser una señal anunciadora del nacimiento de la madre de Cristo, le siguen en preferencia encargarle la salud de un recién nacido. Tratemos de prestar mucha atención a este poema titulado RUEGO, del gran poeta del estado Monagas Ramón Gamboa Marcano (recopilado por Domingo Rogelio León y Rudy Mostacero), en el que se le solicita a la Virgen del Carmen la bondad de la lluvia para regar los sembradíos, en medio de sentidos versos llenos de profundo afecto:
Sacratísima Señora,
Virgen del Carmen divina,
no sumerjas en la ruina
a la plebe que te adora;
pon tu mano protectora
sobre la arcana región;
fertiliza la estación,
haz que el agua se deslice,
ve que hay tantos infelices
rezando con devoción.

Madre de lo celestial,
sagrada naturaleza,
pon término a la tristeza,
con la lluvia torrencial
no abandones lo terral,
alivia tantos clamores;
de la fronda sus verdores
no se muestran orgullosos;
afligidos y penosos
están los agricultores.

Virgen del Carmen preciosa
de tu poder satisfecha,
protege nuestra cosecha
con tu influencia gloriosa;
Madre misericordiosa
calma, calma los dolores,
disipa crueles rigores;
dile al sol en lontananza
que muere toda esperanza
al relucir sus fulgores.

En fin, imagen querida,
recuerda nuestras querellas;
si bajo un cielo de estrellas
está tu poder dormido;
en enjambre dolorido
espera tu salvación,
que sin mucha dilación
nos traerá diligente,
al lucir en Occidente
la estrella de la oración.


La Virgen del Carmen es una fuerza que nos libra del sufrimiento. Con su manto, los cordones e imágenes de su escapulario, los creyentes de todo el mundo nos amarramos a ella y su protección al mismo tiempo que nos liberamos de la esclavitud del dolor corporal y espiritual.
Como despedida, con la mayor gratitud por su tiempo, le dejamos esta oración para usted y su familia, estas tres oraciones, solo recuerde que debe hacerlo por siete ocasiones consecutivas, tal como lo enseñara, postrado, el profeta Elías, que deben ser acompañadas, preferiblemente, de un Padre Nuestro:


ORACIÓN A LA VIRGEN DEL CARMEN (Súplica para tiempos difíciles)

"Tengo mil dificultades: ayúdame.
De los enemigos del alma: sálvame.
En mis desaciertos: ilumíname.
En mis dudas y penas: confórtame.
En mis enfermedades: fortaléceme.
Cuando me desprecien: anímame.
En las tentaciones: defiéndeme.
En horas difíciles: consuélame.
Con tu corazón maternal: ámame.
Con tu inmenso poder: protégeme.
Y en tus brazos al expirar: recíbeme.
Virgen del Carmen, ruega por nosotros. Amén."


ROGATORIO A LA VIRGEN DEL ESCAPULARIO

Mi poderosa señora,
que al lado de Jesús estás,
bendita por siempre seas,
por toda la eternidad,
baja tu santa mirada
y libérame del mal
que este tu humilde siervo
Con fervor te pagará.
Ayúdame por favor
que no te arrepentirás
desde ahora y para siempre
mi escapulario serás.