viernes, 28 de febrero de 2014

EL GRAN DILUVIO (Mitos indígenas de Venezuela)

Belleza indígena al borde de las aguas (archivo de Gad Loreto) 



EL GRAN DILUVIO (María Manuela de Cora) 


Muchas veces había recorrido el sol su camino por encima de las nubes y otras muchas había iluminado la luna la oscuridad de la noche, desde que los yaruros vivían a orillas del río Capanaparo, sabiendo que las cosas habían sido creadas por Kuma (*). 
Pero poco a poco los hombres fueron olvidando la verdad y dejaron de creer que la diosa es el origen de las tierras, de las aguas y de las plantas, y también desoyeron las advertencias que ella les hacía a través del piache, para indicarles como habían de comportarse.
Entonces, Kuma, muy enojada con este olvido, determinó enviarles una larga lluvia que anegara todo lo creado.
Unas nubes oscuras y espesas escondieron la luz del sol y ocultaron el resplandor de la luna y comenzó a llover día y noche, continua e incansablemente. Hasta que los ríos se desbordaron de sus cauces y cubrieron primero las matas más pequeñas, lego las grandes y por último los árboles y los valles. Todo quedó oculto bajo las aguas y éstas difuminaron los límites de las montañas, cambiando por completo el aspecto de las llanuras y los morichales.
La mayor parte de los seres humanos murieron ahogados en esta gran inundación y solamente pudieron salvarse pocas personas.
En la copa de un árbol muy grande, situado en las cabeceras del Capanaparo, que por ser tan alto había quedado fuera del alcance de las aguas, se refugiaron un hombre y su hermana, y un poco más allá, en una colina cercana al árbol, pudieron salvarse otro hombre y una tía suya.
Hubo también algunos que, subiéndose a distintos árboles, lograron sobrevivir, y éstos fueron los que después dieron origen a la especie de los monos. Los dos hombres y las dos mujeres refugiados en la colina y en el árbol estaban al principio muy contentos viendo que no habían sido arrastrados por la corriente; pero pronto se dieron cuenta que se hallaban en peligro de morir de hambre, pues, como todo había quedado oculto por las aguas, ni podían cazar animales ni comer raíces ni corazones de palma.
Los que estaban encima del árbol se comieron primero las hojas, luego la corteza y por último llegaron a arrancar duros pedazos del tronco. Pero aún fue más terrible la suerte del hombre y de la mujer que se habían quedado en la colina, porque no solo no pudieron sacar nada de ella, sino que además se vieron amenazados por las acometidas de un pez que nadaba a su alrededor intentando comérselos.
Después de bastante tiempo, Kuma, detuvo la lluvia y las aguas empezaron a bajar lentamente.
El primer día se retiraron como un brazo de largo, y en la parte de la tierra que quedó a la vista de los dos hombres y las dos mujeres aparecieron algunos restos de raíces que ellos devoraron inmediatamente.
Al día siguiente, que era el segundo día después e haber cesado la lluvia, las aguas se retiraron otro brazo de largo, dejando al descubierto no mucho más que el día anterior. Todos los animales estaban muertos y los árboles habían sido arrancados por la fuerza de las aguas, de modo que no había madera con qué fabricar arcos ni flechas, aunque, por otro lado, de poco les hubiera servido, puesto que no había nada que cazar.
Por fin comenzaron a salir de debajo del agua las tortugas y los cuatro sobrevivientes del diluvio y las cogieron  y comieron avidez sus huevos y su carne.
La lluvia había dejado la tierra convertida en un fangal sucio y pastoso, plano y desolado estaba todo, sin la menor señal de vida y, sin embargo, los dos   hombres y las dos mujeres buscaron y hallaron siempre algo con que alimentarse, en tanto que la tierra se iba secando poco a poco,  hasta que volvieron a florecer las matas. Cuando la luna hubo alumbrado muchas veces las noches de la tierra, el hombre del árbol le dijo al otro:
¿Por qué no te casas con mi hermana? Yo me casaré con tu tía y poblaríamos de nuevo la tierra.
Está bien eso – contestó el de la colina; pero tengo que saber primero si mi tía quiere tomarte por marido.
Preguntaron, pues, a la mujer, la cual dijo que sí, y de este modo aquellos cuatro seres formaron dos parejas que fueron el nuevo principio de la raza desaparecida.
El hombre del árbol tuvo una hija con la mujer de la colina y la otra pareja procreó dos hijos varones.
Pasaron muchos soles y muchas lunas. Volvieron los venados y báquiros a correr por el monte;  se alzaron los troncos de los morichales y de las demás palmeras; el Capanaparo se limitó a sus cauces  y arrastró como antes en su corriente palometas y toporos; cruzaron otra vez los murciélagos un cielo limpio bajo las nubes, y las paraulatas alegraron el aire con sus silbidos.
Y el sol en su curiara, navegando incansablemente sobre todas las cosas, entibió el ambiente y secó el barro de la sabana, haciéndola de nuevo arena rojiza y suave.
Y el hombre que tenía dos hijos varones, cuando vio que el mayor de ellos había crecido lo suficiente para tomar mujer, le dijo:
-Tu prima me parece bien para nuera mía. Cásate, pues, con ella.
-Yo no puedo tomar para mi mujer ninguna- le contestó el muchacho- porque no sé cazar ni pescar y no podría conseguir alimentos bastantes ni para ella ni para los hijos que tuviésemos.
A esto nada, contestó el padre, y hubieron de esperar que el otro hermano creciera. Cuando ya fue un hombre y estuvo en condiciones de tener mujer e hijos, él fue quien se casó con su prima.
Aún así resultó que abundaban más los hombres que las mujeres, pues habían nacido más varones que hembras, por lo que los dos muchachos de la tribu, al ver que no les quedaba ninguna mujer, se fueron a buscar las hijas de la culebra y a las del jaguar, se unieron a ellas y se quedaron a vivir en su compañía.
Estos dos muchachos eran sobrinos de aquel hombre que no había querido casarse, el cual sabía muchas cosas que los demás ignoraba, y que se disgustó grandemente al ver que los hermanos tomaban como mujeres a sus hermanas. Para demostrar a las gentes que estas uniones eran solo propias de las bestias salvajes, empleó su poder en convertir a unos en culebras y a otros en jaguares, para que de esta manera sintieran temor por lo que habían hecho.
Pero ocurrió que cuando quiso dar fin al escarmiento y volverlos a su estado normal no pudo conseguirlo por más que lo intentó durante doce soles seguidos. Y desde entonces aquellos hombres y mujeres quedaron para siempre convertidos en seres inferiores.
En vista de lo sucedido, el hombre reunió a todas las demás gentes y les prohibió que de allí en adelante se casaran entre hermanos, amenazándolos con transformarlos en culebras y jaguares si lo desobedecían.
A causa de esto los yaruros descendientes del jaguar Itciaci (*) no pueden unirse en matrimonio unos con otros, sino que tiene que buscar pareja entre los descendientes de la culebra Puaná (*) 

Notas del editor:
(*): Kuma o Kumañí y Puaná o Poaná son fuerzas creadoras y benignas. Itciaci o Ichiaí es el maligno. 

Este texto fue transcrito de Kuai-Mare. Mitos aborígenes de Venezuela de María Manuel de Cora, publicación de Monte Ávila Editores Latinoamericana  (Caracas, 2005).

miércoles, 26 de febrero de 2014

Cuarta muestra de poesía indígena en Venezuela (Pemón, Wayúu, Warao, Piaroa, Kariña, Yaruro y Yekuana)

Imagen en el archivo de Posada Turística Manapiare

Fidelidad cultural enraizada con la madre naturaleza

Saludamos con alegría su recorrido por la cuarta Muestra de Poesía Indígena en Venezuela, en la que participan distintos autores-compiladores, cuyas identidades y datos editoriales se acotan al final de este enlace. 
Gracias. 
Isaías Medina López

Joven indígena (archivo de Oscar Encinoza)


 "Después de esta tarde de llovizna
sobre tu piel blanquecina
hablaremos sobre el lenguaje del sol".
                                      

                                      Poesía Pemón (1)

YURÖ  AD-AVACHIRÜ
Por todas las estrellas fugaces y su chisporrotear
Por todos los árboles que tienen su jugo blanco
Sobre las nubes  Bajo las nubes
Sobre la calina  Bajo el retumbar del trueno
Agua arriba Agua abajo
Caminando hacia la salida del sol
Hacia la medianoche o más allá
Yo te amo

KONOK DAÍ
En invierno
viene el padre de la cólera
Al despertar no se oye su palabra
Por más que lo busco no aparece

¿A qué has venido?
Nada tengo
                soy pobre
La casa se va a caer
Todos podemos morir
por eso te envío mi palabra
                          cautelosamente


                                             Poesía Wayúu (2)

SEMILLAS
Las semillas salen desde
el corazón de la tierra
desde allí parte la metáfora sobre Dios.
No sé si imito a la cabra
muchas ternuras me han coloreado el alma. 

CANTO DE A´YAJUUI
Allí cerca de la casimba A´Yajuui
se ven las manchas de sangre
de las dos señoritas hijas de Juya. 
Es la serpiente Wo´ulijalano´u
la que devboró a las hijas de Juya.
Cuando truena Juya, rojo intenso
se pone el agua de la casimba
y no hay verano que la seque.
¿Qué agua permanente tendrá
la comarca de los wayuu?
Juya portentoso y rebelde
fragmentó el médano A´Yajuui
al recibir la noticia de sus hijas
de boca del escarabajo.
La serpiente se fue mar adentro
fue enlazada y traída por el pelicano
al mismo lugar donde había
devorado las señoritas.
Juya vengó a sus hijas
derramó muchas lágrimas
inundando las sabanas y jagüeyes.
Aquel suceso le dolió mucho a Juya
allí está todavía el médano A´Yajuui
soportando los latigazos del viento.
¡ A´Yajuui es un lugar encantado
donde no se conoce la sed!

                                                        Poesía Warao (3)

MI PÁJARO, EL  LORITO, SE ME MARCHÓ
Mi pájaro, el  lorito, se me marchó,
se me marchó,
se me fue.
Por él, por él,
cuando se iba, cuando se iba,
me daban ganas de llorar,
me daban ganas de llorar.

El lorito que yo cuidaba
se me fue, se me marchó,
se me fue.
Por encima de las copas de los árboles
desapareció:
por él yo lloro.

De la verada grande
sobre la punta
posado,
llorando está…
El lorito por mí criado
se marchó.
Marchó en la madrugada,
al anochecer regresará.

YA VIENE EL TIGRE
Ya viene el tigre
Duérmete, no llores.
De donde el moriche sobre las hojas
cortadas viene a comerte.
Duérmete, que viene el tigre.
No llores, duérmete,
te a va a comer.

Viene un mono.  

                                                        Poesía Piaroa (4)

EL AGUA DEL RÍO ESTÁ ENFERMA
Los peces se refugian
y amontonan
en los caños
rojos de barro.

Pasa el hombre con barba
sobre la gran canoa.
Y las serpientes muerden
los ramos sonantes.

Las débiles canoas
tiemblan  sobre el río.
Y los pájaros vuelan
sobre las nubes negras.

En la sombra de la choza
duerme el niño.
La madre cuece el casabe.
El viejo Oropo
mastica la palma verde, y
ve a todos los enemigos
de los hombres de la selva.

QUÉ BELLA ES LA DANZA DE LOS MUCHACHOS
Yo, ahora estoy viejo,
y apenas danzo en la hamaca.
Mis pies están fríos.  
Adentro lejos en el  monte,
junto a la Gran Piedra Negra,
únicamente el tigre podrá calentarlos.
Cuando me muera
quiero bailar con los pies de niño,
de cara a la luna
cuando la lluvia
haga brillar todas las piedras.


                                                    Poema Wayúu (5)
EL ARCOIRIS Y EL CAIMÁN
Una violenta tempestad se había desatado.
Un cazador se había puesto al abrigo de la lluvia,
detrás de un peñasco.
Muy cerca de sí, vio salir el arco iris.
Desde que salió la lluvia cesó.
El cazador no osaba acercarse más,
porque nunca lo había visto.
Partió corriendo.



                                                    Poesía Kariña (6)

RITO DE LLORA
Cuando mataron a Eusebio
su sombra caminó realenga por la Mesa
entraba en las casas 
para asustar a los niños
y las madres debían cantar aremi

Venía vestido de remolino
levantando polvaredas   hojas secas
briznas de paja
y aullaba metiendo miedo

En los tokay
espiaba a las mujeres desnudas
se acostaba en las telarañas
como si fueran chinchorro
hablaba y sus palabras eran un hilito de voz
tenue   ronco

Hubo que romper un espejo en su cara
clavar una estaca en la espalda de su cuerpo muerto

Las abuelas agitaron cascabeles
pintaron sus rostros de colores
bailaron 
echaron cantos
y sólo así Eusebio pudo irse
cubierto de plumas
graznando
hasta la casa de la noche
el pueblo de las sombras
los dominios de Ioroska


HA MUERTO MI HIJA
Canto aremi
para que mi voz guíe su sombra por los farallones

Cubro con tela los espejos
para que no vea su rostro
y suba a la tierra del cielo
la casa de las nubes
y no equivoque su camino

Canto aremi
para que crezca   se haga fuerte   feliz
en la casa de las estrellas
y tenga hijos   esposo bueno  tenga
canto aremi   canto aremi


 Dónde encontrarme
si ando como volador
girando en mi centro
dando bandazos
ignorándome


                                        Poesía Yaruro (7)

¿Cuándo volverá nuestro hermano yaruro,
el gran Chamán de los cunaguaros?
¿De dónde llegó con sus tigres, rodeado de luciérnagas?
¡Vino de la fresca brisa, de la llanura,
del río brotaron sus pasos!
Él camina en la espuma, sobre las piedras,
en el silencio de la noche.
De los bosques del cielo fue enviado
este sabio hermano yaruro
a confortarnos, a unirnos.
Nos dice que somos grandes.
Que somos los dueños del venado
y de la noche,
de la montaña y de la flor salvaje
del zorro sabanero
del puma que ronda
del caimán que acecha.
Somos los señores de la sabana, los amos de la tierra.
¡Vivan –dijo- ¡Vivan bien en esta tierra!
Esta tierra es de ustedes.
Kuma los ama a ustedes.
Vivan, vivan bien en esta tierra.
Esta es la tierra de ustedes.
Eso dijo el Chamán de los cunaguaros.
Nuestro hermano yaruro.


                                            Poesía Yekuana (8)

PALABREO DEL CHAMÁN PARA MAIGUALIDA     
Nombre del cerro el tuyo,
donde amaneces siempre, con tus laderas verdes,
abriéndote a la vida como la flor del yagrumo.
Cabecita del claro esplendor, coronada de brillos solares,
signo de luz el tuyo, 
signo de amplia claridad el de tu nombre.
Hermanita dorada y pequeña
como un lirio que estrena sus colores,
he ideado canciones para arrullar tu sueño.
Mi hermana es pequeña y clara como la mañana,
mi hermana es espuma de río,
mi hermana es un conejito blanco.
Duerme hermanita hermosa, duerme y sueña,
yo velaré por ti siempre,
cruzaré los ríos crecidos por ti,
y subiré al árbol del pijiguao para ofrecerte dulces frutos.
No temerás al danto ni a la tormenta,
ni a la cascabel traicionera,
porque yo estaré contigo,
clara hermanita luminosa,
nombre de cerro el tuyo,
signo de luz el tuyo.


        
Notas de la edición:
(1) La Poesía Pemón fue transcrita de Costado Indio de Gustavo Pereira, publicado en Caracas (2001) por la Biblioteca Ayacucho. 
(2) La Poesía Wayúu fue transcrita de Lenguaje del Sol de José Ángel Fernández Silva Wuliana publicado en Caracas (2006) por Monte Ávila Editores Latinoamericana. 
(3), (4) y (5) La Poesía Piaroa, la Poesía Warao y el Poema Wayúu se transcribieron de Muestra Poética, cuya selección y algunas versiones fueron realizadas por los poetas Carlos Osorio, Reynaldo Pérez-So y Adhely Rivero, publicado en Valencia (1999) por la Universidad de Carabobo. 
(6) La Poesía Kariña fue transcrita de Piel de Maraka de José Canache de La Rosa, publicado  en El Tigre (1993) por el Centro de Actividades Literarias de El Tigre. 
(7) y (8) La Poesía Yayuro y la Poesía Yekuana fueron transcritas de El Chamán de los Cunaguaros. Viaje por el mundo indígena venezolano de Marisa Vanini de Gerulewicz, publicado en Caracas por El perro y la rana.  

lunes, 24 de febrero de 2014

Tercera muestra de Poesía Indígena en Venezuela (Piaroa, Warao, Wayúu, Kariña, Pemón y Yukpa)

La inspiración poética también es imagen 

Sueños y esperanzas. Archivo de Alfonzo Giraldo

Imagen de belleza  indígena (archivo de Angello Jessmy) 

                              
Es un verdadero placer celebrar su visita a la tercera Muestra de Poesía Indígena en Venezuela, en la que participan distintos autores-compiladores, cuyas identidades y datos editoriales se acotan al final de esta entrega. 
Saludos. 
Isaías Medina López. 


Pacha Mae (1)
incendiada
moribunda
olvidada
con todo el dolor
sobre su piel
renace sobre sus propias cenizas
con el verde
de sus grandes ojos
una canción de amor
reverdece valles
y  montañas
despierta al hombre
y su lucero compañero
con la brisa ligera
de la mañana
con una lágrima por el planeta
abrazando
a la dulce madre tierra.

                                    
                                      *Poesía Piaroa (2)

DANZO CONTIGO, MERICA
Tu mano es como el fruto tierno
de la palma
Tu pie, como el copo del algodón
liviano y silencioso.
Tu aliento tiene el gusto
de la piña,
pero en tu boca no hay espinas.

Ven conmigo a la selva.
Ven con Mangüe.
Ven conmigo a la piedra
caliente del río.
En tus ojos habita la luna,
y en tus senos la miel.
Mi vida será dulce.

VOLVIÓ  EL HOMBRE BLANCO A LA CHOZA
Volvió el hombre blanco a la choza.
Sus ojos brillan en lo oscuro
como las escamas de un pez sobre el fuego.
Con sus largas manos
agarra el amuleto de Eguari.
Las flechas de Remie,
el guayuco de Qurimica,
la hamaca de Camó.

La niña llora al escuchar su voz de perro.
Entonces la madre la estrecha en su seno
y le dice: vete de aquí.


                                               *Poesía Warao (3)
ESTA VEZ LOS CARIBES
Esta vez los caribes,
¿Esta vez para dónde irán?
A la cumbre del alto cerro
los caribes esta vez irán.

Desde las islas de un mar lejano
“los cara rojas”
esta vez han llegado.

Buscando nuestra carne
para comérsela
frente a nosotros
ahora están legando.
Por el recodo del Motanaima,
rebosantes de alegría,
en este momento
ya llegaron los caribes
ya llegaron.

MIANA
Esto es lo que pienso
Que el pensamiento se aleje
Esta es mi joa, “terobarí”
Inofensiva
La hago mortífera
para causarte alegría
Te divierte y te regocija el cuerpo
constructor de muerte

Yo te daré alegría
Tú traes el terror
Por las noches cantas
con él los planes de la muerte
Yo te dejaré
trágate la comida y mastícala
Paséate en la oscuridad
alégrate y recuéstate salta
Con él estate callado
retoza y brinca
pero sobre todo con él vuelve a quedarte
quieto y descansa. 

                                                  *Poesía Wayúu (4)

LAS FLORES DE MI JARDÍN 
Si el viento libre
me pinta sin duda tu regreso
las flores de mi jardín
me recibirán con abundantes aromas

TIERRA MADRE
La madre tierra
con su cara sudorosa
amamanta los infantiles hongos.
Se empequeñece
el corazón de Dios si no sembramos.

LUNA DE LA LIBERTAD
Extraña esta primavera
acompañada por vientos lejanos.
Extraña esta voz conjurada
por el canto de los pájaros.
Extraña la sonrisa de los niños
esperando una luna
la luna de la libertad.

SONRISA DE LOS NIÑOS
Sigo viendo  la sonrisa de los niños
pintada sobre el rostro del joven sol;
sigo viendo los maizales del feliz agricultor.
Sigo viendo la insistencia del cerezo
por la llegada de la lluvia;
sigo viendo el amigo verdadero
regresar en forma de sudor
a través de los cabellos y sueños.
Y sigo viendo, sigo viendo la nostalgia de un
corazón enloquecido.

LOS HIJOS DE LA TIERRA
Ahora la luna alumbra el camino
¡Niña ven a mí¡
¿Sabes de donde somos?
¡Somos los hijos de la tierra¡
Dios en un principio
hizo llover el invierno sobre la tierra;
Aparecieron las plantas
aparecieron los pájaros
aparecieron los animales
aparecieron las personas
aparecieron las estrellas en el firmamento
aparecieron todas las cosas hermanadas.

                
                                            *Poesía kariña (5)

El amor es la flaqueza
que no puedo permitirme

Han incendiado mi casa
con mi gente adentro
los vi salir enloquecidos

Mi hija de dos años
Mi padre…

CHUMIRE
Barranco pleno
catedral del viento
farallón de cuatro y grava
arena en simún de tormenta
deslavando maderos
cuevas
donde duermen mis muertos.


“ALLÁ” DIJO LA LECHUZA OREJA
 “allá” y en el horizonte de nubes 
estiro su  cuello de hojas el alcornoque

 “Allá” graznó el loro real
y del humo del suelo
fue brotando el hombre
con piernas de venado
y alma de sombra


AREMI DE ESCUPIR AL HOMBRE DEL MAL
Mi odio te seguirá
escoltando tus pasos
será alambre de púas rasgando tu piel
garra tersa despellejándote  lenta  tenue
como brasa viva

No sentirás
mi aliento temblando en tu oreja
mi palabra flecha tinta de curare
cruzando invisible el aire hasta tu pecho

Mi odio
será tu almohada
con plumón de cascabel
te dormirás


AREMI DEL NO QUERER LA MUERTE
La boca llena de tierra
El cuerpo agusanado

Que no venga la muerte para mí, no
Que no me pierda en la tenebra, no

Digno de plumas y chagualas
Príncipe de guerra
Beberé Kashiri en el cráneo del invasor.


                                Poesía Pemón (6)

TAREN PARA SOBREVIVIR LA MUERTE 
DE LA MUJER AMADA
Amada mía, amada,
cómo olvidar tu brillo,
dame fuerzas
para soñar que aún estás conmigo.
Cómo olvidar el color de tu risa suave como lluvia sobre el caño,
cómo olvidar tu ropa revuelta
que se abrazaba tenue alrededor de tus muslos,
tu cuerpo andariego, pleno de soles y lunas,
tu acento de pájaro silvestre, 
tus pasos de jaguar,
tu sigilo de nube leve como un celaje en las tardes.
Evoco tus cabellos nocturnos,
suaves como alas de seda
de las doradas mariposas.
Con esas alas vuelas tú, amada,
con esas alas doradas y sedosas.
Vuela sobre la selva,
sobre las montañas sagradas,
vuela con alas de mariposa sobre los ríos interminables,
vuela con alas de colibrí brillante
sobre las grutas secretas
de las cumbres desconocidas,
mientras yo encuentro tu rostro
en las hojas y escucho tu acento en las piedras
que los niños lanzan al río,
y oigo tu risa en el salto de agua más cercano,
y siento de nuevo tu olor
entre las frutas escondidas del monte.

                      Fragmento de CANTO YUKPA (7)
Somos los Yukpa, somos los hermanos.
Vagamos por las intensas montañas,
nos llenamos de nuestros ríos
revoltosos y alegres
y asomamos entre el follaje nuestros ojos
brillantes como peces.
Nos bañamos en pozos profundos, transparentes,
pozos donde se hunden nuestras penas,
nuestro dolor por tantos hermanos muertos
bajo el negro polvo del carbón,
que mancilla la selva.
Hay que cruzar montañas florecidas
con flores que desde antes habitaban
el paraíso de los yukpas
para llegar aquí y subir cerro arriba
a las alturas de la sierra
donde la niebla espesa 
se detiene a conversar con las hojas.
Frutas de mis montañas te ofrezco,
yemas de mis ocultas sierras,
soy yukpa y hablo con los pájaros,
conozco el lenguaje del águila,
la voz de la serpiente en la hojarasca. 

Notas:
(1) El poema de Alcides Rivas fue transcrito de su libro Pacha Mae,  publicado en Caracas (2008) por el Fondo Editorial Ipasme.
(2) y (3) La Poesía Piaroa  y la Poesía Warao se transcribieron de Muestra Poética, cuya selección y algunas versiones fueron realizadas por los poetas Carlos Osorio, Reynaldo Pérez-So y Adhely Rivero, publicado en Valencia (1999) por la Universidad de Carabobo. 
(4) La Poesía Wayúu fue transcrita de Lenguaje del Sol de José Ángel Fernández Silva Wuliana,  publicado en Caracas (2006) por Monte Ávila Editores Latinoamericana. 
(5) La Poesía Kariña fue transcrita de Piel de Maraka de José Canache de La Rosa, publicado  en El Tigre (1993) por el Centro de Actividades Literarias de El Tigre. 
(6) y (7) La Poesía Pemón y la Poesía Yukpa fueron transcritas de El Chamán de los Cunaguaros. Viaje por el mundo indígena venezolano de Marisa Vanini de Gerulewicz, publicado en Caracas (2013),  por El perro y la rana.