lunes, 5 de agosto de 2013

Leyenda "La Historia de La Sayona": Homenaje a José Jiménez “el Pollo de Orichuna”

Reina Lucero; la incomparable CASILDA y Franklin Guevara

Letra: José Jiménez  "el Pollo de Orichuna". ElencoMiguel Antonio Abrahán (Narrador);
Salvador González (Coplero 1; C1); José Alí Nieves (Coplero 2; C2 y Severiano; S)
José Jiménez (Coplero 3; C3 y Mateus; M); Rosita Barrero (Timotea y Mamá de Casilda)
Reina Lucero (Casilda y La  Sayona); Juvenal Rodríguez Tabare (Burro Tusero)
Luisa Rodríguez Torres (Hija de Pancho Rengifo); Manuel Pérez Lovera (Pancho Rengifo)
Joseito Romero (Viajero del Camino); Ismael Rodríguez (Ecos y lamentos de la  Sayona)
El poeta José Vicente Rojas declama dos versos de un poema de Rafael Martínez Arteaga.

C1: Desde el Llano adentro vengo
tramoleando este canta
Cantaclaro me han llamado,
Cantaclaro me han llamado:
¿quién se atreve a replicar?
Yo nací en esta ribera
del Arauca vibrador
soy hermano de la espuma,
de las garzas, de las rosas.
soy hermano de la espuma,
de las garzas, de las rosas
y del sol, y del sol.
Narrador: Alma Llanera, joropo de don Pedro Elías Gutiérrez y Rafael Bolívar Coronado, considerando como el segundo himno de Venezuela. Como el joropo es folklor y folklor es la esencia y sentir del pueblo mismo, con el que le brindamos a todos los estados de Venezuela y el exterior; La leyenda de la Sayona,  hecho ocurrido en un pueblo llanero, y como el llanero es del tamaño del compromiso que se le presenta, no le importa noche oscura para echar una travesía, cruzando aguasales, montes, caños y ríos para llegar a un baile de arpa, donde retumbe un joropo, un poema, un corrío y un coplero que llega con la garganta clarita, sin temor a los  espantos ni a visiones del camino; su ambición es la canta, las mujeres y la parranda.
C1: Me arrulló la viva diana
de la brisa en el palmar
y por eso tengo el alma
como el alma primorosa
y por eso tengo el alma
como el alma primorosa
del cristal, del cristal
amo, canto, río, sueño,
con claveles de pasión,
con claveles de pasión
arrullando en un desfile
al potro más corredor
yo nací en esta ribera
del Arauca vibrador
soy hermano de la espuma,
de las garzas, de las rosas
y del sol….

C2: Uno le dijo al gallero
para guardar el secreto
en cambio  que otros regaron
la historia de un hombre muerto.

C3: Corría por el vecindario
de boca en boca este cuento
millones de comentarios
se escuchaban al respecto.

C2: Las mujeres por agravio
decían que estaba bien hecho
por creer en el  resabio
que el amor es incorrecto.

C3: Cuenta un viejo que el Sinfín
es un hombre igual a Nelson
que lleva sobre la espalda
un saco lleno de huesos.

C2: La Bola ´e Fuego, otro espanto
endemoniado y travieso
que sale los viernes santos
pidiendo por Dios un rezo.

C3: La ahuyentan las maldiciones
le caen en gracias los rezos
y sale en los boquerones
de los montes más espesos.

C2: La Sayona, otro demonio
con cuatro cuartas de pecho
le propone matrimonio
al borracho por despecho.

C3: Luego cuando quedan solos
se transforma en esqueleto
como una cara de rana
y  dientes largos y gruesos.

C2: El Sinfín y el Silbón 
tienen cierto parentesco
uno sale en Portuguesa
el otro en Apure adentro.

C3: Los que caminan de noche
les pueden echar el cuento
porque se han topao con ellos
en los campos y en los centros.

Severiano: Mira, morena, el próximo joropo lo bailamos tú y yo: ¿oíste?
Timotea: Bueno, pero se conforma con lo que yo sé.
Severiano: No importa mija, yo me conformo.
Severiano: Pero  ¿dónde vives tú, morena?
Timotea: Yo vivo en Orichuna Abajo, donde llaman Las Playitas.
Severiano: Mira mija y, ¿cómo te llamas?
Timotea: Me llamo Timotea,  ¿ y tú?
Severiano: Severiano,  quiero decirte una cosa, espero que no te ofendas; yo estoy enamorado de ti y quiero que seas mi mujer, aunque sea por un ratico.
Timotea: No, mi amor, mucho lo siento, pero yo no quiero que Casilda vaya andar buscándome por´hay pa´ matame, mire, y usted, se va a lleva su buena broma; Protacia me contó que esa mujer se priva y se vuelve loca de lo celosa que es, y  además está embarazada, ¿verdad?
Severiano: No, mi amor, esos son embustes de la gente, lo que pasa es que toda esa cuerda de bellacos son muy envidiosos, se la pasan diciendo que yo y que soy mujeriego, y que esto, y que pa´ allá, y ya me tienen el rancho ardiendo.
Timotea: Ajo, ustedes, los hombres, son todos igualitos, tienen tres y cuatro mujeres y andan buscando más.
Severiano: Mira, mi amor, yo te juro por,  bueno, no hallo ni por quién jurarte pues, que yo no tengo a nadie, soy un hombre soltero, libre sin compromiso, dispuesto a lo que tú digas.
Timotea: Si, ya lo vamos a ver, el sábado hay un  baile en Paso Ancho y yo sé donde vives tú, así es que allá te voy a buscá, no me importa que tu mujer se muera de rabia.
Severiano: Bueno mi amor, búscame, pero,  vas  a ser mi mujer desde horita mismo, ¿sí, mija?
Timotea: Déjame pensarlo. El sábado te digo.
Narrador: Así comienza la historia de la Sayona, espanto que persigue a los hombres parranderos y mujeriegos. Se dice, que fue una mujer que le dio muerte a su hijo y a su propia madre, pero la madre antes de morir la maldijo convirtiéndola en el azote más terrible de los hombres que andan en la oscuridad, en la sabana, en los montes, en los pueblos, caseríos y ciudades y por todos los caminos de Venezuela y Colombia. (Se oyen efectos de cantos de gallo) Despunta muy alegre y fresca la mañana de aquel sábado tan esperado por Severiano, ya que ese día, tendría la respuesta decisiva por Timotea. Severiano anhela convertirla en la sexta de su grupo de mujeres. Corren las horas del día y llega el atardecer, inspirado en aquellas dulces palabras del sábado anterior, comienza una copla.

S: Esta noche me hago ´e  cuenta
que soy libre y no tengo amo
y me hago el desentendido
delante de mis paisanos
yo soy como el toro viejo
que ya ni pito, ni bramo,
pero si pego un pitío
recojo todo el rebaño.
Con la negra Timotea
es que yo vivo soñando
si no se viene conmigo
esta noche del parrando
la seguiré donde vaya
así me pasen cien años
pero tiene que ser mía
porque estoy enamorado.

Narrador: Casilda, que está llena de celos, de odio y de rabia, no pudo más que reventar.
Casilda: Claro, sí  eso es lo tuyo; me tienes a mí, tienes a la perra esa de la esquina y tienes la india, esa cucarachera piojosa en la costa el caño y andas buscando más.
Narrador: Pero, Severiano, trata de tranquilizar a su mujer, para que calme los celos.
Severiano: Ya, ya, mujer,  ya vas a comenzar con lo mismo de siempre, vas a tener que decirme quién es el lengua larga ése, que viene a meterte chisme, debe ser un desgraciao  que está interesao en ti ¿Por qué más va a ser?
Casilda: Sí, chisme, chisme. Seguro que las dos viejas esas que tienes atravezá son embustes también, que quisiera volverme bruja bien mala pa´ agarrá por los pelos a todas esas viejas quitamachos, quien no te conozca  que te compre, segurito que andas como perro entiempao, atrás de esa otra vieja.
Severiano: No, no, no, no  vale,  si me pongo a ponerte cuidao me vuelvo loco, búscame la ropa porque me voy es ya.
Narrador: Severiano le echa mano a su cuatro y emprende viaje con destino al baile de Paso Ancho. Contento y entusiasmado cantaba estas coplas en voz baja.
S: Yo no tengo hijo chiquito
ni perrito que me lata
ni me importa noche oscura
pa´ robarme una muchacha
porque al paso ´e mi caballo
la puedo llevar en anca.
La gente dice que soy
como la jalea de parcha
que el que la prueba una vez
la idea nunca se le pasa
y si no come bastante
siempre vivirá con ansia.

Narrador: Severiano va feliz y se alegra aún más porque ya comienza a oír el arpa y los copleros del baile, pero en el rancho, Casilda, no sabe la desgracia que le espera. Había un fulano, a quien apodaban  “Burro Tusero”, esperando que Severiano saliera para atacarle la mujer, valiéndose de los chismes, más infames, para ponerlos en mal vivir.
Burro Tusero: ¡Buenas noches, Casilda!  ¿Qué estás haciendo?
Casilda: Pasa chico, que estoy acostada.
Narrador: Casilda, que tenía dos meses de haber dado a luz, estaba con fiebre y nerviosa, pero sin embargo lo hizo sentarse a su lado.
Burro Tusero: Se fue tu querido marido, ¿verdad?
Casilda: Sí, se fue, ese anda por Los Aguanales, ¿qué más?
Burro Tusero: Casilda, Casilda, ¿hasta cuándo, mi amor?, estoy cansado de decirte que te vayas conmigo. Yo te quiero, te amo, te adoro, pero tú ves el sol por él, bueno no importa, si supieras la última… pero no te la voy a contar.
Casilda: ¿Y cuál es la última?
Burro Tusero: No, no, no, no te digo nada, ¿ pa´ qué?, si tú no me pones cuidao, me voy más bien.
Narrador: Las horas de la noche avanzan lentamente y Casilda insiste en que el Burro le cuente.
Casilda: No, no, Burrito, dime, dime, yo te pongo cuidao, mi amorcito, pero me cuentas, ¿sí?
Narrador: Burro Tusero, seguro de no fallar en sus deseos, le dice que su propia mamá se acuesta con su esposo Severiano.
Burro Tusero: Bueno, es pa´ que te des cuenta que ese hombre no te quiere, mira, ayer pasé por casa de tu mamá y estaban los dos acostaos, abrazaítos.
Casilda: ¿Qué? ¿Con mi mamá?
Burro Tusero: Sí…
Casilda: ¿Mi mamá?
Burro Tusero: Sí, tu mamá. Lo vi con estos ojos y esos tienen tiempo viviendo, donde quiera los encuentro.
Narrador: Casilda se aterroriza al saber que su mamá vive con Severiano.
Casilda: No, Burro, mi mamá, no,no, no puedo permitir esto y a mi mamá mucho menos. Lo arreglaremos por la mañana.
Narrador: Burro Tusero no resiste el pánico y arranca a correr para su casa. Casilda decide esperar a su mamá en horas de la mañana. ¿Qué pasará cuando la mamá de Casilda venga a traerle la taza de café como siempre acostumbra? Mientras se desliza la lóbrega noche, Severiano discute  verso a verso con otro coplero por el amor de Timotea.
Severiano: Ay, mire cámara, me dijeron  ique, usted  que le estaba cantando a mi negra Timotea, pero eso sí, pa´  llevásela pues.
Mateus: Bueno vale: ¿qué quieres tú, que le cante a los machos?
Severiano (S): No es que le cante a los machos, cámara, sino que esa mujer está comprometía conmigo y usted, muy bien lo sabe. Vamos a cantarle  los dos, si tú te la ganas peleamos y si yo me la gano, bueno, usted, verá qué es lo que va hacé.
Mateus (M): Bueno, vamos a echále pichón.  Maestro, arpista, arránquese ahí con un joropo bueno:
Camarita Severiano,
Usted, que viene llegando
para que cante conmigo
aquí lo estoy esperando.

S: Oiga, cámara Mateus,
salí de casa temprano
a cantar con el que fuera
esta noche en el parrando.

M: Yo siempre tengo en  costumbre
cuando me hallo parrandeando
de enamorar  a las mujeres
directamente cantando.

S: Yo  también  tengo lo mismo
Compréndalo, usted, paisano,
y si me toca pelear
con mucho gusto lo hago.

M: Morenita Timotea,
ahora que te veo bailando
acuérdate vida mía
de lo que hablamos temprano.

S: Piénsalo bien, mi negrita,
que no puede andar brincando
tenemos un compromiso
¿qué broma te está pasando?

M: Amorcito de mi vida,
soy yo, quien te está llamando,
no le hagas caso a ese loco
que lo que está disvariando.

S: Cuidao, cámara Mateu,
mire que se está pasando…
loco será su papá,
usté y todos sus hermanos.

M: No hagas caso Timotea,
que yo lo estaba cazando
él anda buscando pleito
desde que venía llegando.

S: Ponga cuidao, Timotea,
lo que a mí me está pasando
fue que la gente me dijo
que él te estaba enamorando.

M: Te voy a decí una cosa,
camarita Severiano,
esa mujer me la llevo
así me lleven los diablos.

S: Tenga cuidao usté, Mateu,
no vaya a andar desandando
de que amanezca aventao
no tiene nada de raro.

M: Compa,  si piensa matarme
tiene que hacerlo temprano
porque más tarde en mi casa
estoy con Timotea acostao.

S: Le voy a decí una vaina
no me esté mamando gallo
yo no me juego con sute
por no amanecer chorreado.

M: Sepa y entienda,  ño loco,
que yo no  juego con nadie
modere  sus palabras
porque, usté, está equivocado.

S: Tú dices que me equivoco
y yo digo lo contrario
aquí te va un pescozón
ño abusador depravado.

Narrador: Mateu le riposta y le arranca la camisa con desesperación, Timotea interviene en favor de Mateu, y Severiano al ver la acción de Timotea se llena de ira, y de un solo pescozón la sacude contra el suelo, con tan mala suerte que al caer se  raja la cabeza con una piedra y muere instantáneamente, pero interviene el Comisario y le da la voz de arresto.
Comisario: ¡Estás preso, criminal! Mataste  esa mujer, camina conmigo, te dije ya.
Narrador: Los efectos de la fiesta pararon en esto: Severiano a la cárcel, Timotea al cementerio,  Mateu asustado y nervioso coge el  monte a la fuga. Pero en la casa de Casilda las horas de la mañana eran aterradoras. Casilda al ver llegar a su progenitora enloquece furiosamente y le mete candela al rancho, teniendo a su hijo adentro (se oyen llantos de un recién nacido); mientras las llamas incontenibles desvastan el humilde rancho, Casilda cuchillo en mano, le asesta tres cuchilladas a su pobre madre, que herida mortalmente, exclamaba agonizando: 
Madre de Casilda: ¡Me has quitao la vida, Casilda! ¡Me has quitao la vida, Sayona!¡Le has quitao la vida a tu propia madre, que te trajo al mundo!¡Maldita serás toda la vida! Sin Dios y sin Santa María andarás por todo el mundo, en busca de los hombres pa´ aliviar tu pecao, pero no lo lograrás, porque te acordarás de este momento, y perderás al hombre que te acompañe. Permita Dios y que así sea.
Narrador: Casilda o la Sayona, como lo llamó su mamá, al oír estas palabras se fue transformando; los ojos se le pusieron rojos que casi echaban candela, se desgarró la ropa y creció de tal forma que sobrepasó los árboles, los colmillos le crecieron tanto que parecía un león y cuando unos viejecitos empezaron a rezarle para ver si la salvaban, salió a la carretera y sólo se oía un grito desolador que estremecía los mastrantales como si fuera un ventarrón (se oye un alarido con voz de mujer);  A partir de este momento comienza la macabra aparición de una mujer que ataca a los hombres que andan por travesías con las noches oscuras. La leyenda se extiende a lo ancho de los caminos, tal como aquí les informamos.
Hija de Pancho Rengifo: Ah, mamaíta, tu sabes que la mujer esa que iba machucando a don Trino, anoche iba matando a tu ahijao, por´hay en el lavandero.
Esposa de Pancho Rengifo: ¡Ay Dios mío! Muchacha, ¿y está muy mal?
Hija de Pancho Rengifo: Mamá, de la fiebre que tiene está hablando disparates.
Esposa de Pancho Rengifo: Dios mío, a mí sí me da miedo esas cosas; fíjese el tiempo que tuvo loco don Trino y así tu papá quiere irse a jugá  gallos pa´ Mantequeral.
Pancho: Sí hombre, no ves que yo soy tan tonto pa´ dejáme machucá. Si es mujé la machuco yo a ella, y si es hombre que se disfraza ya me le va a quitá las conchas a este chaparro con el filo el lomo.
Hija de Pancho Rengifo: Papaíto, no digas eso, si tú vieras como está Ponsolino no fueras pa´ ninguna parte.
Pancho: No  hombre, hija, yo soy hombre que me agarro con cinco y a todos les doy combate, ¿ahora le voy a tené miedo a espantos? Ja, ja, já, ¡No juegue, esa es la última! Páseme los gallos, mija, que me voy. Me esperan mañana.
Narrador: Pancho Rengifo, hombre muy parrandero, a quien apodaban “el Macho”, porque nunca creía en nadie, monta en su caballo y pone rumbo al baile y riñas de gallos. Cuando ya se aproxima al Paso de Buría se encuentra con un viajero.
El Viajero del Camino: Compañero de camino, ¿ pa´ ´ónde va poray, tan apurao?
Pancho: Pa´ las fiestas de Pedro Lara, compay, que dicen que hay  unos gallos muy buenos.
El Viajero del Camino: Pero, esos gallos son pa´  mañana, compañero.
Pancho: Sí, compañero, pero esta noche hay un baile, que no me lo puedo perder ni que estuviera pulgao.
El Viajero del Camino: No, compañero, sí ese baile es pa´ mañana también. Usted, ¿no sabe que por aquí no se puede pone fiesta de noche?
Pancho: ¿Cómo que no se puede poné qué?
Décima sexta voz: Mire compañero, aquí después de las nueve de la noche, no puede andar fuera de la casa, porque en cualquier parte, que usted, ande se encuentra con la Gritona.
Pancho: Será con la Sayona.
El Viajero del Camino: Esa es la misma, compañero, y  aquí mismo al pasar  el caño donde hay una palma y un matapalo gacho, ahí le sale a la gente, dicen que ique es alta, pelo largo, muy elegante, y  se les pone alante diciéndoles que la sigan y los que la siguen después que los tiene perdidos, los convida a que se acuesten con ella, pero después que se acuestan se vuelve un esqueleto bien feo, enormes  dientes y les pega un grito en la oreja que los deja locos por mucho tiempo.
Pancho: Ja, ja já. No me eche broma, compañero. Usted, ¿cómo que no le gustan las mujeres? Usted, ¿cree que a mí me sale una mujer convidándome y la voy a perdonar? Nooó.
El Viajero del Camino: Compañero, no se burle, mire que esas cosas no son pa´ juguete ¿Por qué no se regresa conmigo, más bien, compañero? Mañana nos vamos juntos.
Pancho: No hombre, compañero, a mí me llaman el Macho, en la fiesta nos vemos.
Narrador: Pancho continúa su marcha confiando que el baile era esa noche, pero antes de llegar al Paso, se encontró un rancho viejo, donde estaba una mujer en el tranquero vestida toda de blanco.
Sayona: Mire señor, ¿pa´ dónde va por´hay?
Narrador: Paró Pancho en silencio, pensando si sería verdad lo que le contó “el Viajero” y la mujer insiste.
Sayona: ¡Señor!, es con usté. Respóndame que tengo miedo.
Pancho: ¿Qué quiere, qué se le ofrece, qué se le ofrece, qué se le ofrece?
Sayona: Yo me llamo Verónica y voy pa´ la fiesta ´e Mantequeral, pero me da miedo  irme sola. Usté, ¿no quiere llevame?
Pancho: Es que yo no sé dónde queda eso.
Sayona: Bueno, yo le digo por dónde es.
Pancho: ¿Y el marío suyo dónde está?
Sayona: No, yo no tengo hombre. Usté, ¿no quiere representarme en el baile?
Pancho: Bueno, vamonó
Sayona: ¿De dónde viene por´hay?
Pancho: Yo vengo de La Mata Negra. Y usted, ¿vive sola en esa casa?
Sayona: Sí, yo vivo sola, porque así puedo llevá al que yo quiera.
Pancho: A pues, claro que sí ¿Y si yo le digo que me lleve, usted, me lleva?
Sayona: Bueno, ¿por qué no? Pero, ¿yo le gusto?
Pancho: Claro que me gusta. Cuando usté, me dio la mano sentí algo, como deseos de está con usted.
Sayona: A mí también, me provocas mucho, pero, ¿no sé qué dices?
Pancho: Bueno, que el bocao que está pa´ uno, lo mejor es coméselo ¡Al distapá!
Sayona: Vamos a devolvernos, ¿quiere?
Pancho: Claro que quiero, devolvámonos, pues.
Narrador: El “Macho” Pancho, sin darle más tiempo a que la mujer reaccionara de otra forma, le echa el brazo al cuello y la toma de una mano, trata de descubrirle la cara para acariciarla, pero la mujer comienza a desvestirse. ¿Y cuál sería la sorpresa cuando la mira desnuda? Se le transforma en un esqueleto demasiado horrible y le pegó un grito en la oreja que lo dejó sin sentido (se escucha un fuerte alarido).
Sayona: ¿Te gusta las mujeres fáciles, verdad? Aprovécheme machito, que eso es lo tuyo. ¡ Ah, Toma, sucio inmundo! (se oyen nuevos alaridos, bofetadas y golpes).
Narrador: Pancho empieza a lanzar puñetazos, cabezazos y patadas al esqueleto pero no logra pegarle, mientras que el esqueleto se lanza contra él, golpeándole fuertemente,  Pancho sigue furioso; pero no logra nada y está tan agotado que se va a parar y se cae, se está desmayando… ya no levanta los brazos, se está cayendo, ya no tiene fuerzas… se cayó y el espanto sigue encima rematándolo.
Sayona: Aaaauu…uu, oouuu…
Narrador: Llega la mañana del día siguiente y comienzan las fiestas de  Pedro Lara. Pasan las horas del nuevo día y llega el atardecer, cuando viene un hombre desnudo y la piel desgarrada por los espineros, la gente piensa que es un animal y corren a su captura, pero éste, sólo  tenía en mente la imagen del espanto y los confundía con él (Se oyen los alaridos de Pancho), los gritos que pegaba eran tan espeluznantes y despavoridos que asustó a toda la gente y se les perdió a la carrera.
Declamador: Unos galleros que pasaban por el matapalo gacho lo encontraron en agonías de la muerte.
Narrador: Pero, como estaba irreconocible, uno de los del grupo piensa que es el hermano y empieza a llamarlo.
Gallero 1: ¿Eleuterio? ¿Eleuterio, qué te pasó, hermanito? Compadre Agapito, este es Eleuterio, compadre.
Gallero 2: No hombre, compadre, ese  no es, pero, vamos a ver quién es.
Narrador: Cuando ellos tratan de identificarlo, él mismo le responde con voz agotada por el cansancio.
Pancho: Yo soy Pancho, yo soy Pancho, no me abandonen, llévenme a mi casa, ay, una mujer muy fea, muy fea, tenía la cara como una rana y el cuerpo era un esqueleto y unos dientes demasiado grandes, ahí viene, quítenmela, quítenmela, no me dejen, no me dejen, no me dejen llevar, llévenme a mi casa, ahí viene, me va a llevar.
Narrador: La Sayona estaba con ellos, y no la veían, pero piensan que el hombre se estaba muriendo, preparan una cruz de mastranto y empiezan a rezarle; así fue que pudieron quitársela de encima. Dice la leyenda que le tiene mucho miedo a la cruz. Dicen que su misión es perseguir a los hombres para descansar de penas, y que cada hombre que cae en sus manos es un pecado menos para ella. Esto que, ustedes, terminan de oír ha sucedido, y sucede,  en las noches oscuras y solitarias del Llano adentro.


15 comentarios:

Teresa Sánchez Sánchez dijo...

Gracias por compartir tan hermosas leyendas y tradiciones de tu país que son poesía que alegra los sentidos. Un saludo.

Maria Gabriela Leon Hernandez dijo...

Que historia!!!! Me encanta. Mis hijos tenían un libro de cuentos venezolanos donde se contaba esta historia. Siempre la he confundido con "La Llorona".Gracias Isaías por compartir estas historias del folclore venezolano. Saludos.

Marlene Mariana Izquierdo Osorio dijo...

Me encanto!
Mi conocimiento de esta historia es muy inusual; en el colegio me decian la sayona, no tenia cuerpo de esqueleto, ni cara de rana, pero siempre estaba sola, en fín, algún dia entendere por que me llamaban así, y bueno, me encanto esta historia que se remota a las raices venezolanas.
Pero, quitando lo de la pobre madre, vamos, eran unos ***** esos hombres, tenia que existir una sayona, una llorona, y etcssss.... Es justificado.

Eusimar Castillo dijo...

Me encanto este cuento es algo interesante pero me da algo de miedo cuando yo estaba pequeña mama se ponía a escuchar esto en el radio y a mi no me gustaba y aun me sigue dando miedo es muy escalofriante este cuento de verdad que si pero pues eso es lo que pasa en el llano adentro es algo no creíble la sayona se venga de los hombres que son infieles o a los que le gusta las mujeres fáciles le paso lo que le paso da miedo pero eso si ha pasado de verdad muy bueno los cuentos.

maria eliza duque soto dijo...

La sayona espanto que persigue a los hombres parranderos y mujeriegos se dice que fue una mujer que cegada por los celos y el odio mato a su hijo y a su madre esta antes de morir la maldijo convirtiéndola es ese terrible espanto que acecha a los hombres por ciudades pueblos y caseríos excelente leyenda que sirva de escarmiento a los hombres sinvergüenzas

adrys aular dijo...

Aunque son tantas versiones diferentes que dan de esta leyenda, me parece muy buena, da un poco de miedo, pero bueno eso es lo que cuentan que pasa en los llanos. Para mi fue muy interesante leer la version de esta leyenda, ya que habia leeido pero unas diferentes y pues asi me permitio comparar las que antes habia leeido y son mas los conocimientos que ahora tengo. Saludos.

michel alvarado dijo...

la Leyenda de la Sayona muy interesante una mujer que persigue hombres parranderos y mujeriegos que en una noche de parranda querían a una mujer fácil pero salio todo lo contrario alguien que por causa de esto busca venganza y por ello en noches oscuras y tenebrosas en la sabana donde halla parranda y hombres hay estará ella presente con la intención de llevarse a aquel que se resbale muy interesante en verdad...

camilo silva dijo...

Quien no conoce esta historia, la de la sayona tremenda interpretacion que a sido contada desde hace mucho tiempodonde narra la historia de aquel espanto que persigue a los hombres mujeriegos si bien puede ser solo un cuento para muchos es una realidad y dicen que han sobrevivido a este temible espanto.

tony gomez dijo...

La sayona espanto que llena de miedo o quizas algunos se burlan y no creen en estas historias que s cuentan por creer que son solo fantasias aunque varios aseguran haber visto a este fantasma que anda en noches oscuros atras de aquellos mujeriegos como asi cuenta la historia de verdad buenisima historia para leerla siempre que sea posible.

franklin pacheco dijo...

Me gusta esta historia aunque asi como muchos la eh escuchado y leido varias veces siempre sera un placer leer una narracion de algo ocurrido aqui en el llano muy cerca de cojedes y la cual se cuenta que ah aparecido por estos lugares, siendo cierto o no igual es excelente conocer sobre loque se considera uno de los espantos mas populares.

Gleiber Alvarez dijo...

Esta leyenda es una de las más conocidas que goza de gran popularidad en Venezuela y Colombia, países hermanos, que comparten muchos elementos de su cultura. Asimismo, hay referencias explicitas y otras que se encuentran en el subtexto, a la idiosincrasia, las tradiciones más populares del llano y los roles de los géneros en el sistema social, clara referencia al machismo, al patriarcado, a la organización dentro de las familias, entre otros. Los elementos que hacen vida en el desarrollo de la leyenda de la Sayona, toman de la mano al lector y lo llevan al encuentro con la historia que narran, de una forma verosímil y única que solo podemos encontrar en nuestros llanos, que difumina la línea entre lo real y lo ficticio y hace preguntarnos: ¿Será verdad? ¿Ocurrió realmente?
En una región que vive con tanta intensidad sus costumbres y sus leyendas, como el llano, lo que está fuera de lugar, son los comentarios de un “valiente” o un visitante que diga: “No me eche broma”. Cabe destacar que muchas de las leyendas con tiznes macabros y fantasmales, ocurren de noche, a la convocatoria de una fiesta, una pelea de gallos, un baile… celebraciones propias del llano. También es pertinente señalar que existen similitudes entre la protagonista de esta historia y la de “La Llorona”.

Betzaret Lopez dijo...

Esta es la historia que cuentan de un hombre mujeriego que hace lo que sea por llegar a una fiesta y se consigue con un espanto que en vida dio muerte a su madree hijo por celos y desde ese momento estuvo maldita, se transformo en un demonio que perseguía a los hombres de Venezuela hasta Colombia, por toda la llanura por ser parranderos e infieles, y este hombre no obedeció ni a su mujer ni a sus amigos y casi muere cuando tuvo el encuentro con este ser de maldad. Después de esto quedo aturdido por los golpes de dicho espanto. Esta es otra leyenda, mito o historia que hoy día siguen vigentes, no solo en el llano venezolano y colombiano sino en todos los rincones de ambos países hermanos.

franklin josue frade brito dijo...

emosiante leyenda de la sayona bonita musica y lindos poemas,,exelentes narradores,esa leyenda de la sayona da miedo unos dicen q es mentira pero yo si creo q existe xq de q vuelan vuelan y amigos mios le ha salido bueno cuentan ello q es una mujer bonita q seduce a los hombre borrachos y mujeriegos q andan de busca de mujeres faciles haci q muchacho amigos mios pendiente no anden tan tarde fuera de sus casas y no tomen tanto porque le pueden dar un susto.

Deisy Colmenares dijo...

Una historia bastante impactante para mi la cual la estoy escuchando desde niña y con diferenes modificaciones ,ya que cada persona la cuenta como mejor le parece.Recuerdo que se hablaba de una mujer que mato a su madre y sus hijos para comerle la asadura y que persigue a los hombres que son mujeriegos y parranderos y al salir el espanto se muestra muy bella y despanpanante pero no muestra la cara ,dicen que la persona muere del asombro oh queda en shock.

Eglis sanchéz dijo...

es una leyenda demasiado buena ya que es una de las mas leídas en nuestro país y temerosas a la vez. ya que dicen que mato a su mamá y a su hijo. y de paso persigue a los hombres mujeriegos, saliendo como una mujer hermosa y atractiva a la vez para así matarlos después. les digo algo aquí en portuguesa todavía sale la sayona